Un tema recurrente en el sector de las telecomunicaciones,
es si en México la canasta de servicios de telefonía
móvil, fija, larga distancia, conexión a Internet,
telefonía pública, enlaces dedicados, datos y otros
es cara. Seguramente estaremos escuchando mucho sobre el tema
en los próximos días, principalmente porque está
en marcha la revisión cuatrianual del nivel tarifario de
Telmex, tal como lo establece su título de concesión.
Esto coincide con la inminente publicación de un estudio
que afirma que nos encontramos entre los países más
baratos en estos servicios.
Repasemos
las posturas de los participantes
Generalmente, cada vez que aparece una referencia o reporte que
alude al alto precio de las tarifas, la postura de las autoridades
es de empeño en descalificar la metodología, información,
institución que la genera, y si es posible a todas. También
han afirmado que el problema en el poder adquisitivo no es el
alto nivel en precios sino el bajo nivel de ingresos, pero al
respecto del PIB per cápita, es poco lo que se puede hacer
en el corto plazo.
Por otra parte, la OECD, el Banco Mundial y el Foro Económico
Mundial, la Auditoria Superior de la Federación, así
como analistas, consultores y académicos, coinciden en
sus cálculos con la percepción generalizada de los
consumidores de que somos relativamente caros.
Amigo lector, ¿con quién coincidiría usted?
Respondamos
lisa y llanamente
1. Es inobjetable que a través de los años hemos
sido uno de los países más caros del mundo, eso
sin contar nuestro bajo nivel de ingreso, que en conjunto resulta
en un bajísimo poder adquisitivo en términos de
telecomunicaciones.
2. Sin embargo, en los pasados 24 a 36 meses nuestro mercado ha
registrado una importante baja de tarifas, sobre todo de servicio
móvil e Internet, que finalmente cuentan conjuntamente
con casi 55 millones de conexiones. Por ejemplo, la conexión
de Internet de banda ancha, inaccesible a la mayoría de
los hogares hace 2 años cuando costaba más de 600
pesos, hoy se ubica en 350 pesos mensuales, a lo que cabe añadir
que en la semana anterior duplicó, sin cargo adicional,
su velocidad de transmisión, lo cual en la fórmula
de cálculo resultaría en una disminución
de su precio efectivo.
Además, el efecto de la competencia y la fuerte adopción
social de los servicios móviles han llevado notoriamente
sus precios a la baja, tanto para usuarios de prepago como de
pospago. Sin embargo, en el segmento móvil aún no
son competitivos con los observados internacionalmente.
Reconozcamos también que las tarifas de algunos servicios,
como la telefonía residencial fija en llamadas locales
y la, ya en vías de extinción, conexión a
Internet vía dial-up o conmutada, han sido competitivas.
Además el empaquetamiento de servicios de voz, Internet
e incluso televisión por cable se han traducido en descuentos
entre el 20 y 40% del costo por separado.
3. Finalmente, si bien aun hoy no podemos argumentar que nuestro
nivel de tarifas es competitivo, es de esperar que por la continua
acción de la competencia, del mercado, y de la introducción
de las, ya no tan nuevas, tecnologías como el protocolo
de Internet para cursar voz, el precio de nuestra canasta básica
llegue a un nivel competitivo.
Por lo tanto, es importante acelerar la promoción de una
competencia efectiva en el mercado para facilitar el efecto positivo
de la creciente penetración de la tecnología. Una
operación eficiente del mercado nos llevar en un plazo
de 2 a 3 años, a alcanzar niveles competitivos a nivel
internacional. No hacerlo así, nos seguirá costando
en términos de bienestar para nuestra población,
así como en la tan necesitada productividad de las empresas
en México.