TV-Cultural, un canal independiente apoyado por el gobierno brasileño

Un deseo político hecho televisión pública



Nataly Luz José



                                                                                                                       Estudiante de la Fes
                                                                                                                      Acatlán de la UNAM
                                                                       

                                                                                            
                                                                                              
                               

  


 

Lo que en otros países latinoamericanos es todavía una aspiración, en Sao Paolo, Brasil, ya es una realidad. Una realidad que tiene 37 años de existencia y que ocupa una posición relevante en el contexto de la televisión brasileña, pues al igual que las emisoras estatales de ese país, TV-Cultura recibe dinero del gobierno pero, a diferencia de éstas, trabaja con autonomía de gestión.

¿Es posible una televisión pública independiente del gobierno?
"Sí, por qué no. Todo depende de la voluntad del gobierno", responde con tal espontaneidad un hombre de barba y cabello canoso, que está sentado en un suave sillón blanco, como si la respuesta fuera una obviedad.

Ese hombre rechoncho, que viste un pantalón beige y camisa blanca a rayas, es Marcos Mendoça, director de TV-Cultura, quien explica de forma paciente, cómo esa televisora logró mantener una línea editorial independiente, a pesar de recibir recursos del gobierno.

Mendoça, ex secretario de cultura de Sao Paolo, cuenta que en 1969, el Estado decidió crear una ley que no sólo otorga recursos financieros a TV-Cultura para su mantenimiento, sino también le posibilita autonomía de gestión al sólo permitir que cinco miembros del gobierno local -entre ellos el secretario de cultura, el de educación y el de desarrollo- formen parte del consejo director del canal, integrado por 40 miembros de la sociedad civil, entre quienes destacan intelectuales, escritores, artistas y rectores de universidades.

Aunque TV-Cultura tiene siete estudios y "un parque suficiente" -con los cuales produce 14 horas al día-, tales recursos no siempre son los ideales. Es por ello que además de recibir dinero del estado de Sao Paolo, busca distintas maneras de atraer más recursos, como la venta de espacios publicitarios.

Pero para difundir anuncios comerciales es necesario que cumplan ciertos criterios:
"No aceptamos -comenta Mendoza- los anuncios comerciales que contengan violencia, expresiones discriminativas u ofrezcan cigarrillos o bebidas alcohólicas. No aceptamos publicidad para niños que contenga violencia o sólo promuevan el consumo".

Los servicios como las grabaciones de sesiones de la Cámara de Diputados y del Poder Judicial son otra fuente de recursos para la televisora.

TV-Cultura presta servicios a otros órganos estatales y federales; por ejemplo, en la Ley de Cables, los operadores deben tener una señal para las justicias y otra para la Cámara de Diputados. Tales servicios son hechos por TV-Cultura que graba las sesiones del parlamento de las justicias y las manda a los cables.

Sin embargo, Marcos Mendoça no deja de insistir en que los recursos más importantes son los del gobierno, porque son los que permiten independencia al canal.

¿Una segunda escuela?

Un clima tropical, a pesar de la lluvia y el frío que hace afuera, llena la pequeña sala de paredes azules y luz ámbar; y de las bocinas, que están en las esquinas de este cuarto, salen ritmos de samba, forro, pagode y bosanova, los cuales tienen mucha vitalidad, pero en ocasiones impiden escuchar bien a Carlos Mendoça.

En ese ambiente de constantes ritmos y movimiento de Brasil -de donde es nuestro entrevistado-, da pie para hablar acerca de su interés por las bellas artes, en especial la música y la manera como la cultura ayuda al desarrollo del hombre, un fin que también persigue TV-Cultura.

Aunque dicha televisora fue creada como un medio enfocado principalmente a la educación, en tanto que busca completar la enseñanza escolar, no es percibida como una escuela. "La gente no la ve así", enfatiza este hombre que ha creado más de 100 orquestas en todo el mundo.

Lo que la gente piensa de TV-Cultura es que tiene productos de calidad y constructivos, que son programas que ayudan a crecer y comprender al mundo, y a aprender. Pero en definitiva, no nos ven y no somos una segunda escuela. Sólo apoyamos a la sociedad, pues ésa es nuestra función.

Por ello, entre su programación se encuentran noticias, documentales de historia y de cine, así como programas de música, danza, escultura, pintura y filosofía. Pero los que tienen mayor peso son los que van dirigidos a los pequeños -se transmiten diez horas al día- porque "buscamos que los niños comprendan mejor a la gente y a la sociedad; que desarrollen y tengan una visión más justa de la sociedad".

Tal variedad permite que TV-Cultura se encuentre en el gusto de los televidentes brasileños. "Hace poco terminó una encuesta en donde la gente colocó a TV-Cultura como la segunda señal de televisión que más le gusta".

Mayor desafío

"¿Cómo transmitir programas de calidad a las personas que no tienen una preparación académica?", se interroga y responde el propio Marcos:
"Buscamos un lenguaje que sea comprendido por el mayor número de personas. Por eso transmitimos 16 horas de música popular, otras tantas de música clásica, de ópera. Además tenemos noticiaros que hablan sobre las artes, literatura, libros".

Esta televisora brasileña ambiciona llegar a más gente y dejar de ser un medio de comunicación de élite, en el que sólo la gente que más lee sea la más interesada en ver sus contenidos.

Entre las televisoras públicas y privadas de Brasil, TV-Cultura sobresale por su independencia y calidad: "Por ser una formadora de mano de obra; que habla de ecología durante toda la semana, y que tiene un programa, único en todo el mundo, que habla sobre filosofía. Somos una referencia en todo el mundo por la estructura de la organización que nos da independencia del Estado, a pesar de los recursos que nos proporciona".

Y es que a diferencia de la BBC, la cual también recibe dinero del Estado a partir de los impuestos, existe un paquete de leyes que aseguran la aportación de recursos a TV-Cultura por parte del Estado, y su independencia total de éste: "Somos el único caso en América Latina. Por eso somos una referencia importante en muchos congresos internacionales".

Carlos Mendoça considera que estas mismas condiciones se pueden presentar en otros países de Latinoamérica, pero "todo depende de la voluntad del gobierno. El gobierno del estado de Sao Paolo dijo que quería hacer una televisión independiente y lo hizo. Si un gobierno desea una televisión independiente, puede hacer una legislación para ello. El fondo es de voluntad política", concluye.




s