Lo que en otros países latinoamericanos
es todavía una aspiración, en Sao Paolo, Brasil,
ya es una realidad. Una realidad que tiene 37 años de existencia
y que ocupa una posición relevante en el contexto de la
televisión brasileña, pues al igual que las emisoras
estatales de ese país, TV-Cultura recibe dinero del gobierno
pero, a diferencia de éstas, trabaja con autonomía
de gestión.
¿Es posible una televisión pública independiente
del gobierno?
"Sí, por qué no. Todo depende de la voluntad
del gobierno", responde con tal espontaneidad un hombre de
barba y cabello canoso, que está sentado en un suave sillón
blanco, como si la respuesta fuera una obviedad.
Ese hombre rechoncho, que viste un pantalón beige y camisa
blanca a rayas, es Marcos Mendoça, director de TV-Cultura,
quien explica de forma paciente, cómo esa televisora logró
mantener una línea editorial independiente, a pesar de
recibir recursos del gobierno.
Mendoça, ex secretario de cultura de Sao Paolo, cuenta
que en 1969, el Estado decidió crear una ley que no sólo
otorga recursos financieros a TV-Cultura para su mantenimiento,
sino también le posibilita autonomía de gestión
al sólo permitir que cinco miembros del gobierno local
-entre ellos el secretario de cultura, el de educación
y el de desarrollo- formen parte del consejo director del canal,
integrado por 40 miembros de la sociedad civil, entre quienes
destacan intelectuales, escritores, artistas y rectores de universidades.
Aunque TV-Cultura tiene siete estudios y "un parque suficiente"
-con los cuales produce 14 horas al día-, tales recursos
no siempre son los ideales. Es por ello que además de recibir
dinero del estado de Sao Paolo, busca distintas maneras de atraer
más recursos, como la venta de espacios publicitarios.
Pero para difundir anuncios comerciales es necesario que cumplan
ciertos criterios:
"No aceptamos -comenta Mendoza- los anuncios comerciales
que contengan violencia, expresiones discriminativas u ofrezcan
cigarrillos o bebidas alcohólicas. No aceptamos publicidad
para niños que contenga violencia o sólo promuevan
el consumo".
Los servicios como las grabaciones de sesiones de la Cámara
de Diputados y del Poder Judicial son otra fuente de recursos
para la televisora.
TV-Cultura presta servicios a otros órganos estatales y
federales; por ejemplo, en la Ley de Cables, los operadores deben
tener una señal para las justicias y otra para la Cámara
de Diputados. Tales servicios son hechos por TV-Cultura que graba
las sesiones del parlamento de las justicias y las manda a los
cables.
Sin embargo, Marcos Mendoça no deja de insistir en que
los recursos más importantes son los del gobierno, porque
son los que permiten independencia al canal.
¿Una
segunda escuela?
Un clima tropical, a pesar de la lluvia y el frío que
hace afuera, llena la pequeña sala de paredes azules y
luz ámbar; y de las bocinas, que están en las esquinas
de este cuarto, salen ritmos de samba, forro, pagode y bosanova,
los cuales tienen mucha vitalidad, pero en ocasiones impiden escuchar
bien a Carlos Mendoça.
En ese ambiente de constantes ritmos y movimiento de Brasil -de
donde es nuestro entrevistado-, da pie para hablar acerca de su
interés por las bellas artes, en especial la música
y la manera como la cultura ayuda al desarrollo del hombre, un
fin que también persigue TV-Cultura.
Aunque dicha televisora fue creada como un medio enfocado principalmente
a la educación, en tanto que busca completar la enseñanza
escolar, no es percibida como una escuela. "La gente no la
ve así", enfatiza este hombre que ha creado más
de 100 orquestas en todo el mundo.
Lo que la gente piensa de TV-Cultura es que tiene productos de
calidad y constructivos, que son programas que ayudan a crecer
y comprender al mundo, y a aprender. Pero en definitiva, no nos
ven y no somos una segunda escuela. Sólo apoyamos a la
sociedad, pues ésa es nuestra función.
Por ello, entre su programación se encuentran noticias,
documentales de historia y de cine, así como programas
de música, danza, escultura, pintura y filosofía.
Pero los que tienen mayor peso son los que van dirigidos a los
pequeños -se transmiten diez horas al día- porque
"buscamos que los niños comprendan mejor a la gente
y a la sociedad; que desarrollen y tengan una visión más
justa de la sociedad".
Tal variedad permite que TV-Cultura se encuentre en el gusto de
los televidentes brasileños. "Hace poco terminó
una encuesta en donde la gente colocó a TV-Cultura como
la segunda señal de televisión que más le
gusta".
Mayor desafío
"¿Cómo transmitir programas de calidad a las
personas que no tienen una preparación académica?",
se interroga y responde el propio Marcos:
"Buscamos un lenguaje que sea comprendido por el mayor número
de personas. Por eso transmitimos 16 horas de música popular,
otras tantas de música clásica, de ópera.
Además tenemos noticiaros que hablan sobre las artes, literatura,
libros".
Esta televisora brasileña ambiciona llegar a más
gente y dejar de ser un medio de comunicación de élite,
en el que sólo la gente que más lee sea la más
interesada en ver sus contenidos.
Entre las televisoras públicas y privadas de Brasil, TV-Cultura
sobresale por su independencia y calidad: "Por ser una formadora
de mano de obra; que habla de ecología durante toda la
semana, y que tiene un programa, único en todo el mundo,
que habla sobre filosofía. Somos una referencia en todo
el mundo por la estructura de la organización que nos da
independencia del Estado, a pesar de los recursos que nos proporciona".
Y es que a diferencia de la BBC, la cual también recibe
dinero del Estado a partir de los impuestos, existe un paquete
de leyes que aseguran la aportación de recursos a TV-Cultura
por parte del Estado, y su independencia total de éste:
"Somos el único caso en América Latina. Por
eso somos una referencia importante en muchos congresos internacionales".
Carlos Mendoça considera que estas mismas condiciones se
pueden presentar en otros países de Latinoamérica,
pero "todo depende de la voluntad del gobierno. El gobierno
del estado de Sao Paolo dijo que quería hacer una televisión
independiente y lo hizo. Si un gobierno desea una televisión
independiente, puede hacer una legislación para ello. El
fondo es de voluntad política", concluye.