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En México existen cerca de 800 publicaciones
de circulación nacional. Las de más alta demanda
corresponden a las de historias sensacionalistas, cómicas
y de relaciones amorosas, tales como El Libro Semanal y El
Libro Vaquero con 41.6 millones de ejemplares vendidos por
año, cada una.
Andrés y Lidia discuten en la cocina
mientras sus dos hijos, Andrecito y Mairily, los observan atónitos
desde la sala. "Eres una fodonga que sólo sabe gritar,
insultar, quejarse. ¡Tienes la casa hecha un asco! Te
la pasas sentadota frente al televisor o colgada al teléfono.
En vez de eso, podrías ocuparte en algo útil,
como hacen otras mujeres que reciben a su marido con la casa
limpia y un plato de comida sobre la mesa!".
"¡Ah sí! -respondió irónica-.
Y conoces a una de esas".
"Por casualidad no, pero sí por suerte", contestó
Andrés.
Entre ellos se había roto la barrera del respeto y la
consideración.1
De este modo comienza la historia de "La Intrusa"
que presenta, en su edición 2384, El Libro Semanal.
La anécdota de ese número es simple: Una mujer
(Lidia) es abandonada por su marido quien la deja con sus dos
hijos. Después ella se junta con Emilio, viudo, acomodado
y también con dos hijos. Viven felices hasta que descubren
que los hijos de ambos no congenian. Para no perder los privilegios
de su nuevo matrimonio, Lidia deja a sus hijos con su madre
para convertirse en la madrastra de los vástagos de Emilio;
pero los niños no la aceptan y desobedecen todas sus
órdenes. Al final, Emilio la abandona porque no ha sabido
ser madre de sus nuevos hijos. Ella regresa derrotada con su
mamá y le pide perdón a sus hijos legítimos.
La historia termina con un cartón donde la abuela, la
madre y los dos niños se abrazan felices porque una vez
más están unidos. "La vida le estaba dando
otra oportunidad (a Lidia) para rehabilitarse olvidando sus
pesares y sus decepciones de mujer", concluye el narrador.
Historias como ésta llegan semanalmente a miles de mujeres.
Según datos de la publicación, 90% de su público
cautivo son amas de casa (jóvenes y personas maduras).
El resto de sus lectores se distribuye entre jóvenes
estudiantes y, en menor proporción, "jefes de familia
maduros". De acuerdo con la información de Novedades
Editores, El Libro Semanal tira 600 mil ejemplares, lo
que equivale a ingresos de tres millones de pesos netos semanales,
menos las devoluciones; los ingresos reales se aproximan a los
dos y medio millones de pesos por semana (sin contar publicidad).
Estilo definido
¿Cómo entender que estas publicaciones sean
las más leídas, por encima de periódicos
y libros? Los círculos intelectuales y las clases educadas
se han empecinado en atacar a las novelas rosas y a las historietas
eróticas, argumentando que se dirigen a un público
inculto. Hernán Garza dice al respecto:
Sí, es verdaderamente aberrante y vergonzoso enterarnos
de que más de 50% del papel que se produce en este
país se destine a la impresión de historietas
cómicas, novelas rosas o material pornográfico.2
Esta visión elitista ha convertido en lugar común
el imaginario existente acerca de la cultura popular: el señor
(albañil, obrero, ambulante, etcétera) con su
historieta en la bolsa trasera de su pantalón y la
ama de casa leyendo su novela rosa en sus ratos libres. Lo
popular es entendido por Néstor García Canclini,
investigador de la Universidad Autónoma Metropolitana,
como "lo que se vende masivamente, lo que gusta a multitudes".3
Para Rubén Monsalvo Carreola, editor de El Libro Semanal,
tales críticas nunca han llegado a sus oídos.
Al ser cuestionado acerca de la postura de algunos intelectuales
cuando afirman que publicaciones como éstas son moralizantes
y manejan un discurso maniqueísta, apartado de la realidad,
contesta:
La verdad, en el tiempo que llevo trabajando (alrededor de
20 años), nunca hemos recibido ese tipo de críticas.
Nosotros manejamos un estilo muy definido y no lo podemos
cambiar. Definitivamente, el público cautivo que tenemos,
de 40 o 50 años de edad, así nos lo determina.
La gente que nos lee no quiere cambios.
Para Sergio Ulloa, investigador de la Escuela Nacional de
Antropología e Historia, el éxito de historietas
rosas como El Libro Semanal radica en el tratamiento de los
temas:
La historieta no maneja estereotipos fijos, como se pensaba.
Los juicios morales se aplican indistintamente a todos los
caracteres, con la sola meta de crear y de resolver un conflicto
central, que dé el significado de la historia. En casi
todos los casos, el mal es representado por uno de los siete
pecados capitales, permitiendo que el lector entienda e identifique
fácilmente el conflicto.
En contraste, según Rubén Monsalvo no existe
una fórmula para lograr el éxito:
Para trabajar en esto no hay una escuela. Te formas en
la práctica. El éxito de El Libro Semanal estriba
en la orientación que se le da al lector. Intentamos
dejar una moraleja, pues los temas que manejamos son de la
vida real. Primero tenemos el guión, luego los bocetos
de los dibujos. Posteriormente le hablamos al portadista para
que nos haga el tema de la historieta. El portadista siempre
trata de darle las expresiones dramáticas a los personajes,
según se manejó el tema. Sacamos un título
y se lo entregamos al departamento de arte. Siempre tratamos
de que en el título se mantenga el misterio de la historia,
para que el lector quede expectante, con la incógnita
de qué va a pasar, y se involucre y compre la revista.
Por ejemplo, en este número aparece el boceto de la
portada de la próxima historieta: el marido que golpea
a la mujer.
Entusiasmado, el editor explica la trama:
En esta historia, el marido se casa por conveniencia y,
además, tiene una amante. La amante sólo espera
el momento para que él se divorcie y así quedarse
con sus bienes. Entonces, la esposa se da cuenta de que está
involucrada en una treta en la cual su esposo junto con su
amante quieren quitarle su dinero. Al final, la esposa se
divorcia, y como están casados por bienes separados,
el marido se queda sin nada; la amante, al darse cuenta de
esto, lo deja. La moraleja la ilustramos en un cartón
en el que el marido se queda solo, y ese es su castigo, por
haber tratado de engañar a la esposa.
Es ahí donde aconsejamos al lector para que no caiga
en esos errores. Así se manejan la mayoría de
nuestras historias. Siempre al que hace el mal le damos su
castigo. A diferencia de la novela seriada, que narra una
historia por capítulos, la historieta presenta relatos
con inicio, desarrollo y final en cada número, y se
centra en la familia y en la pareja.
Historias sin ley
De acuerdo con los cánones establecidos por la Comisión
Calificadora de Publicaciones y Revista Ilustradas, órgano
desconcentrado de la Secretaría de Gobernación,
El Libro Semanal cumple con los requisitos establecidos en
el Reglamento de Publicaciones y Revistas Ilustradas. El Artículo
6 establece:
Para que un medio impreso no pierda su licitud, sus páginas
no deben fomentar vicios o inducir a cometer un delito; tratar
temas que vayan en detrimento respecto a actitudes favorables
en el estudio y el trabajo; narrar historias en donde el protagonista
triunfe en sus propósitos, eludiendo las leyes y las
instituciones, y relatar historias que fomenten el repudio
y rechazo al pueblo mexicano.4
El Libro Semanal no sólo cumple con estos requisitos,
sino que los lleva al pie de la letra en cada número
publicado.
En cambio, en las historietas eróticas sucede lo contrario.
Uriel A. Durán, analista del portal electrónico
especializado en cómics, Sensacional de Pocas Pulgas,
dice que el público quiere:
Simplemente sexo y/o violencia. Para vender más ejemplares,
estos recursos son sobreexplotados de modo tosco y vulgar
(en el sentido moral de la palabra). El sexo está representado
gráficamente en forma de mujeres de medidas imposibles,
ropas más diminutas que un timbre postal; un apetito
sexual propio de ninfómanas, y un tratamiento ya no
digamos poco justo, sino denigrante. Olvidé mencionar
que los mexicanos tienen ya una larga trayectoria de machistas.5
Para muestra basta un botón. La revista Almas Perversas,
editada por Mango, en su número 168 presenta el título
"Ruco Fisgón: Le gustaba el plátano, pero
en torta".6 Cuenta la historia de un
hombre maduro, dueño de una fonda, quien aprovecha
su posición de patrón para acostarse con sus
empleadas. Hasta que un día su compadre llevó
a su hija, la cual había concluido sus estudios de
preparatoria, para que trabajara con él. Su ahijada
era tan guapa que no resistió las ganas de acostarse
con ella. La joven lo rechaza y le dice a su papá.
Éste va con su compadre y después de una discusión,
lo asesina a tiros; después el padre, también
cautivado por la belleza de su hija, comienza a desearla sexualmente.
"¡Es que lo que sea de cada quién, saliste
mucho más buena que tu madre¡", se lee en
un diálogo, mientras el cartón lo ilustra agarrando
los glúteos de su hija. "Mira nomás qué
condenada: de lo que me estaba perdiendo", dice el padre
sentando a su hija en sus piernas. En el siguiente cartón,
la hija se separa y con un sartén le da un golpe en
la cabeza. "¡Quítame las manos de encima
hijo de perra!", es el diálogo que acompaña
la escena. Al final ella huye de su padre y se va con su novio.
Según lo establecido en el reglamento, la historieta
incumple la norma, ya que incita al delito cuando el papá
mata al compadre; presenta actitudes desfavorables al trabajo;
denigra la actividad de las meseras al convertirlas en meros
objetos sexuales, sin deseos ni iniciativas propias. Su único
fin es complacer al patrón.
Pornografía softcore
El género de la historieta erótica es conocido
"de manera políticamente correcta como sexicomedia
para adultos o revistas eroticómicas", asegura
Durán; no obstante rectifica de modo directo y sin
tapujos: "en realidad es pornografía softcore,
nunca hardcore, pues en México, para bien o para mal,
existe una censura más chocante que limitante".
La Ley de Imprenta en el Artículo 2, fracción
III, estipula:
Constituye un ataque a la moral: toda la distribución,
venta o exposición al público, de cualquier
manera que se haga, de escritos, folletos, impresos, canciones,
grabados, libros, imágenes, anuncios, tarjetas u otros
papeles [...] de carácter obsceno o que represente
actos lúbricos.
Sin embargo, la ley, que data de 1917, en los hechos es letra
muerta. Desde el concepto de moral pública, no existe
un parámetro generalizado para establecer lo moral
y lo inmoral.
Lo mismo sucede con la pornografía. Román Gubern
en su libro Eros Electrónico dice:
El concepto moderno de pornografía fue inventado en
el siglo XIX por hombres conservadores de clase alta, preocupados
por alejar los contenido eróticos de la mujeres de
las clases inferiores.7
El meollo del asunto es que exista una definición de
lo pornográfico, no que un pequeño grupo decida
sobre los demás.
Competencia
En un estudio realizado por la investigadora de la Universidad
Panamericana de Guadalajara, María Elena Gutiérrez,
acerca de publicaciones, arroja que en México existen
cerca de 800 revistas de circulación nacional. Tan
sólo en el 2000 fueron lanzadas 104. Las de más
alta demanda corresponden a las de historias sensacionalistas,
cómicas y de relaciones amorosas. El estudio establece
que las revistas de mayor venta son: El Libro Semanal y El
Libro Vaquero con 41.6 millones de ejemplares vendidos por
año, cada una; El Libro Policiaco les sigue con 28.6
millones; TV novelas, con 28 y TV notas, con 21.8 millones.8
Existen alrededor de 50 editoriales que producen historietas,
pero de ellas sólo cinco se disputan 80% del mercado
nacional: Editorial Ejea, Toukan y Mango imprimen los llamados
pornocómics; Editorial Vid edita cómics de origen
estadunidense e historietas por entregas, y Novedades Editores
publica las de corte rosa y las policiacas.
Estas exorbitantes cifras demuestran el tipo de lectura del
mexicano promedio y la enorme influencia cultural de esas
empresas editoriales. Sergio Ulloa explica:
Las historietas se venden porque son baratas y prometen
llenar los espacios de ocio de las personas con bajos niveles
culturales y escasos ingresos, ante el enorme costo que significa
acceder a otros productos de entretenimiento como la televisión
o la radio que no las pueden trasladar a dónde van.
La historieta cubre los espacios de espera y de traslado.
Cuando un obrero se encamina hacia su trabajo, su fiel compañera
es la historieta.
Algunos políticos han manifestado que la mayoría
de los mexicanos leen pornografía; sin embargo, las
cifras los demienten. Una estimación realizada por
la Cámara Nacional de la Industria Editorial Mexicana
a petición del periódico La Jornada, estima
que las publicaciones eróticas apenas registran 4.1%
de la producción anual de historietas.9
La tajada grande del pastel de lectores se lo llevan las novelas
rosas.
A Rubén Monsalvo se le pregunta el porqué El
Libro Semanal se mantiene sobre las demás revistas,
incluyendo las pornográficas:
Nuestro principal secreto es ser nosotros mismos. Mantenernos
en la misma línea. El Libro Semanal no ha caído
en la vulgaridad de las otras publicaciones.
Posiblemente, la competencia saca una revista que tiene éxito
de tres a cinco meses, pero posteriormente su tiraje disminuye.
Inclusive han sacado muchos títulos del mercado. Aunque
después regresan con otros nuevos, pero ofrecen exactamente
lo mismo que el anterior. Es ahí donde yo veo su fracaso.
Entonces, si sus publicaciones fracasan, ¿por qué
insisten en seguirlas editando?
Al tratar de posicionar su producto y no darles resultado,
se mantienen en la misma línea hasta que logre el éxito.
Han cometido muchos errores. El caso de Editorial Ejea es
muy ilustrativo. Cuando comenzó a competir con Novedades
sacó muchas historietas sanas, de luchas, de box y
de chistes, sin llegar a lo grotesco. Después, comenzaron
a sacar las historietas eróticas, pero no existe una
que sea su insignia. Posiblemente Páginas Íntimas
es la única que está a la altura del Semanal.
Es la revista más vieja que tienen, de aproximadamente
10 o 12 años. Las demás no les duran ni tres
o cuatro años. Nosotros siempre tratamos de que los
temas no sean similares. De eso depende el éxito de
la revista. En otras publicaciones sacan historias repetidas.
Pero es un hecho que el número de pornocómics
ha aumentado considerablemente en los últimos años.
"Definitivamente, las revistas pornográficas han
venido a distorsionar lo que realmente es la historieta...
han caído en lo más vulgar. Van para un tipo
de lector muy limitado", concluye Monsalvo.
La más longeva
El Libro Semanal es una de las pocas publicaciones
que se puede vanagloriar de su longeva historia: 51 años
de circular de manera ininterrumpida. Nace en julio de 1952.
En aquel tiempo su periodicidad era mensual, por lo que se
llamaba El Libro Mensual. Debido a su éxito, cuatro
años más tarde se toma la decisión de
publicarlo semanalmente. Cambia su nombre a El Libro Semanal
y por primera vez se edita como tal en febrero de 1956.
Algunos estudiosos, como Adriana Malvido, señalan que
el hecho de que Novedades Editores perteneciera a Rómulo
O'Farril, propietario también de acciones de Telesistema
Mexicano, hoy TELEVISA, influyó sobremanera para asegurar
el éxito de su revista.
Su confección
La historieta tiene un tamaño de 14 por
10 centímetros; su portada es en color y sus interiores
en sepia. Este diseño, aunque con pequeñas variantes,
se mantiene desde los primeros números. Rubén
Monsalvo señala:
Se espera, en un futuro, realizarlo a todo color, pero hemos
hecho consultas y el lector quiere que se mantenga en sepia.
Esto tiene que ver también con el costo, ya que el
precio de la publicación se incrementa cuando es a
colores, incluso se le quitan páginas. El Libro Vaquero
(a todo color) es de 100 páginas y cuesta seis pesos,
mientras que El Libro Semanal tiene 160 páginas y se
vende en cinco pesos en promedio. Todo esto afecta al lector.
-¿Cómo asigna el trabajo?
De acuerdo con el guión elegimos al dibujante, ya que
puede darle el mayor éxito a un personaje. Seleccionamos
los temas para asignarlos a cada dibujante según su
estilo. Nos reunimos cada tres o cuatro meses para afinar
los cosas en las que estamos fallando. Todos los jueves los
dibujantes entregan su trabajo. Las historias que manejamos
nos las narran nuestros lectores; son verídicas.
En el proceso creativo intervienen varias personas. En primer
lugar, el argumentista define la historia, escribe el guión
y especifica los dibujos por realizarse. Una vez terminado,
el editor lo verifica para dárselo al letrista. Éste
se encarga de escribir en mayúsculas los diálogos
y los cuadros del narrador. Cuando termina su trabajo, las
hojas con el texto se pasan al dibujante, quien se encarga
de ilustrar la historieta. Los bocetos son realizados con
tinta negra y, ya listos, se pasan al editor quien da el visto
bueno. Finalmente, el portadista se encarga de realizar la
ilustración del frente a todo color.
Cada historieta se tarda entre dos y tres meses para mandarse
a talleres y de 15 a 20 días para salir al mercado.
Es un promedio de tres meses y medio de trabajo para sacar
cada número a la venta.
El salario de un dibujante oscila entre 20 y 25 mil pesos
por historieta publicada; el argumentista gana entre cuatro
y siete mil pesos, también por historieta; el portadista
entre dos mil y dos mil 500, y el letrista mil 300 pesos.
NOTAS
1) El Libro Semanal, "La
Intrusa", argumento de Carmen Hernández, año
XLV, núm. 2384, Novedades Editores, México,
2000.
2) Hernán Garza, "Libros Vaqueros
y Cultura para Todos", Milenio Diario, 23 de junio, 2002.
3) Néstor García Canclini, Culturas
Híbridas. Estrategia para entrar y salir de la modernidad,
Grijalbo, México, 1996.
4) Reglamento de Publicaciones y Revistas
Ilustradas publicado en el Diario Oficial de la Federación,
10 de julio de 1981.
5) Uriel Durán, ¡Sensacional
de Pocas Pulgas!, www.pocaspulgas.com
6) Almas Perversas, "Ruco Fisgón:
Le gustaba el Plátano pero en torta", historia
original de Jaime Roberto Flores, año 4, núm.
168, Mango, México 2000.
7) Román Gubern, Eros Electrónico,
Taurus, 1992.
8) María Elena Gutiérrez Rentería,
"La comunicación en América Latina: Informe
de México", Chasqui, Revista Latinoamericana de
Comunicación, Núm. 74, junio de 2001. Sitio
web: www.comunica.org/chasqui/gutierrez74.htm
9) La Jornada, México, 28 de junio
de 2002.
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