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El contenido que hallamos en los media,
por término general, ¿tiene la alta calidad
que se espera de estos medios clásicos y tan conocida
su hechura por el mundo profesional, donde no hay misterios
para su realización? Todo parece indicar que no, que
hay una crisis no sólo aparente sino muy vista, que
la generalidad de las empresas de comunicación periodística
se ocupa más de los resultados de su balance anual
que de llenar de contenidos ricos sus espacios de comunicación,
sean planas de periódico o minutos de radio o televisión.
Los medios informativos están cambiando,
como siempre han hecho cuando ha entrado en el juego de los
usos informativos una nueva tecnología. La palabra, la
escritura, la imprenta, la transmisión sonora de la radio,
el registro magnético del sonido y de la imagen, los
medios electrónicos, los soportes digitales y las redes
-y otras tecnologías que nos saltamos- han ido enlazando
eslabones de una cadena en la que la información encontraba
siempre una estructura nueva y unas reglas nuevas de producción
y consumo, en definitiva, una configuración nueva que
modificaba casi siempre su naturaleza y rasgos epistemológicos.
La escritura, por ejemplo: irrumpe y de pronto
permite ausentarse al emisor de la comunicación informativa,
introduce nuevas posibilidades de mentira, genera el rasgo
de la autoría y de la firma, hace posible que se desimultanice
los actos de emitir y recibir, que emisor y receptor pisen
espacios y calendarios distintos.
La imprenta luego abre un abanico a la emisión, a la
copia masiva, rompe la unicidad del hilo transmisor del manuscrito,
objeto físico único que transita físicamente
entre el emisor y el receptor. Y así todas las tecnologías.
Cada una repercute de distinta forma.
Los medios median y transforman la experiencia
humana de la información. Vamos a analizar ahora de
qué forma la sociedad mediática y la cultura
que genera esta sociedad determinan los rasgos de la Sociedad
de la Información.
Consideremos primero lo que es el medio.
Cuando empleamos la palabra 'medio' nos encontramos
de lleno con el fenómeno de la polisemia: un mismo
término puede significar varios conceptos, diferentes
ideas. De hecho, todo es medio: el mundo es yo y el medio,
todo lo demás diferente a mí es medio. Medio
entre yo y el mundo. Dice el DRAE que medio es "lo que
está entre dos extremos, en el centro de algo o entre
dos cosas".
¿Cuáles son esos extremos entre
los que median los medios de la Sociedad de la Información?
Podríamos afirmar que todo es medio: yo y todo lo demás
es medio. Yo, como medio. Mis órganos, medios para
la vida. Todo es medio, entonces. Mi boca es medio para poder
comer y mi corazón para bombear la sangre por el organismo.
Todo media. Estamos en un medio, somos medio nosotros mismos.
A la voz medio le afecta la polisemia, la pluralidad
de significados, un obstáculo del lenguaje que nos
hace desentendernos cuando aplicamos una palabra y concebimos
un concepto diferente al que aplicó el emisor.
Esta silla donde estoy es un medio para que
una persona pueda estar sentada y es medio una mesa, para
que otra persona pueda comer en ella o disponer de unos papeles.
La electricidad es medio para que podamos ver en la oscuridad
y para que se mueva una máquina. Todo lo que no es
yo y yo también es medio, así que es fácil
captar la dificultad y la alegría cuando se dice por
ejemplo que Internet es un nuevo medio. Claro que es medio
Internet, lo mismo que la silla y la mesa: aunque Internet
fuera un yo, también sería medio.
Cuando hablamos de 'sociedad de la información'
entramos en un campo semejante, en uno de los barrios de Babel:
¿Qué es realmente la sociedad de la información?,
anunciada en los 70, primero por Daniel Bell 1,
poco después por Nora y Minc2 y por
Masuda.3 ¿Hay una sola sociedad de
la información? ¿Vivimos exactamente en una
sociedad de la información? ¿Interesa tanto
la sociedad de la información como la utópica
sociedad del conocimiento? Es cierto que la información
tiene cada día que pasa mayor importancia entre nosotros,
en nuestro medio. Se trata de una idea de finales del pasado
siglo, aunque para algunos parece una invención de
mañana mismo... Otras veces, parece que vivimos en
una sociedad de la desinformación y con la nueva guerra
infame e invasión de Irak, lo que parece es que vivimos
en una sociedad del cinismo, que nos gobiernan cínicos
acomodados en el poder.4
Aunque todo quepa, no
todo vale
Con este preámbulo no hace falta adivinar que si tratamos
de reflexionar sobre los nuevos medios en la sociedad de la
información se podrán decir muchas cosas y lo
más probable es que todas estén acertadas, pero
aunque todo quepa en el enunciado no parece que todo valga.
De ahí que resulte aconsejable extremar el cuidado
en lo que se diga y la atención, para no entrar de
lleno en tierra de Babel.
Nosotros entendemos el concepto de Sociedad
de la Información como el resultado de cruzar estas
circunstancias :
- Se da en un tiempo y un contexto post-industrial.
- Registra una superabundancia de flujos informativos.
- La posesión, producción, aprehensión
o control de información por un individuo le determina
socialmente.
Es decir, el papel que cada persona llega a
desempeñar en las estructuras sociales de la Sociedad
de la Información viene determinado, afectado, limitado,
promovido, por la relación que tal persona tienen con
los flujos informativos:
* maneja mucha información,
* o poca,
* la produce,
* o sólo la consume,
* no es nunca emisor,
* o también es emisor y receptor de forma repartida
y equilibrada,
* consume tales o cuales formatos informativos,
* y lo hace con tal frecuencia, etc.
Despejado someramente el problema derivado de
la polisemia y de la dificultad de entender cabalmente el
concepto 'sociedad de la información', trataremos de
entrar en materia, de referirnos a "Los nuevos medios
en la sociedad de la información", y dejaremos
de lado por el momento la cuestión de si tal vez no
interesaría más hablar y referirnos -como dijimos-
a una sociedad del conocimiento5, que a una
sociedad de la información.
Entendemos que en el enunciado de la reflexión
que nos reúne 'nuevos medios' se quiere referir a nuevos
medios de comunicación, y entonces entramos nuevamente
en otro campo de polisemia, porque "medio de comunicación"
significa también muchas cosas: desde una carretera
hasta una nueva línea aérea o telefónica.
Superemos, no obstante, este escollo, si nos ceñimos
a medios de comunicación de masas. Pero, dado que alguien
podrá decir que esa carretera es un magnífico
medio de comunicación de masas, y ello es cierto, vamos
a centrar más la idea para alejarnos de esta nueva
polisemia, y acordemos que vamos a hablar de medios informativos
de carácter social, de medios noticiosos o periodísticos.
Con este acuerdo habremos podado de polisemia
nuestro objeto de reflexión y exposición. Dicho
esto, podemos avanzar con un nuevo acuerdo: hablar hoy de
sociedad de la información implica la referencia a
lo digital y a Internet, y a la combinación de los
medios electrónicos con la red, de modo que éste
puede ser el momento para indicar que Internet es un medio
según la teoría de "yo y el resto, y hasta
yo soy medio", pero, a su vez, Internet no es medio si
consideramos la práctica periodística según
la cual todo medio, para ser tal, ha de tener una cabecera
única bajo la que se cobija su contenido. Internet,
es evidente, no es una cabecera de un medio periodístico
o informativo. Internet, entonces, como los conceptos prensa,
radio o televisión, lejos de ser medios son aposentos
de medios, son ámbitos donde los medios se manifiestan
y se encuentran con la sociedad. Internet es una plataforma
para acoger medios, sobre todo amparados en la tecnología
web, aunque no sólo.6
Veamos cuatro ejemplos de medios en los citados
cuatro ámbitos comunicativos, tres de los cuales podemos
calificar de 'clásicos': La Jornada, en prensa; Caracol,
en radio; Canal 8, en televisión, y La Estrella Digital,
en internet. En ninguno de los cuatro casos hemos hallado
la palabra genérica en el título de la cabecera,
aunque también la podríamos haber encontrado.
Estos cuatro medios tienen algo en común: significan
el título o cabecera informativa de algún proyecto
de comunicación social. Ellos, La Jornada, Caracol,
Canal 8 y La Estrella Digital son los medios; la prensa, la
radio, la televisión e internet son los entornos o
plataformas para esos medios. En cada uno de esos ámbitos
podrá haber tantos medios como proyectos logren ponerse
en marcha. El medio, en esos casos, será el mensaje
(bloque de forma y contenido, conjunto identitario) que recibe
amparo bajo la protección de una cabecera determinada...
de un medio.
La prensa, nada que ver con la sociedad de
la información
Desde nuestro punto de vista, la prensa tiene poco que ver
con la idea de sociedad de la información. La información
surtida por los medios impresos, cuando la prensa era el medio
informativo por excelencia (siglos XVIII y XIX), era la información
universal casi, extremo ya superado desde el momento en que
aparecieron otros entornos y además hoy se vislumbran
alternativas con mayor capacidad o aptitud para acomodarse
a los parámetros de un mundo interconectado y de un
sistema complejo de conexión telemática. En
consecuencia, podemos decir que la prensa como tal ámbito
de comunicación social está en decadencia -como
el propio soporte físico donde se plasma, el papel-,
y no parece que se vaya a desarrollar como tal prensa, de
modo genérico, aunque podrá haber proyectos
en crecimiento, pero tal desarrollo -que será singular-
es difícil que sea universal. En decadencia, como elemento
físico que porta información, pero, ¿hay
también una decadencia en la validez o riqueza primaria
de esos contenidos? De ser así, estaríamos ante
una situación penosa y lamentable, que ridiculizaría
que hablemos de nuevos medios, si estos nacen a la sombra
de aquellos otros que muestran una forma de ocaso, con un
acelerado envejecimiento de las audiencias, de los hasta ahora
compradores de periódicos.7
Aquí volvemos a encontrarnos con Babel
como compañera de viaje. Sucede cuando alguien habla
de 'prensa digital' o de 'prensa electrónica', como
si lo digital no fuera un concepto contrariado con la pesadez
industrial de la prensa, como si tal binomio, 'prensa digital',
no fuera una incoherencia a la que se le quiere dar carta
de naturaleza en un mundo digital. Lo mismo se podrá
decir del binomio 'prensa electrónica' o 'periódico
electrónico', ya que la edición del diario,
en su fase de preimpresión, hace años que es
electrónica, extremo que para muchos sigue siendo tan
novedoso que hacen uso de tal concepto, como no ocurre con
los ámbitos electrónicos desde su nacimiento,
la radio o la televisión: nadie habla de 'radio electrónica'
o 'televisión electrónica'. Esto que decimos
vale para esa nueva incoherencia que aparece cuando hay referencia
a 'prensa online', 'prensa (o periódico) digital' o
'prensa enlínea'. Se trata de una manifestación
de distintos niveles de (in)cultura profesional en esos diferentes
ámbitos comunicativos.
Si la prensa no tiene futuro de desarrollo en
la sociedad de la información, la radio y la televisión
sí tienen su posibilidad de presencia ampliada en el
nuevo mundo digital. La radio digital y la televisión
digital tienen diferentes posibilidades de desarrollo y existencia,
hasta el punto de que la convergencia de ámbitos y
la posesión de un receptor común para todo es
una posibilidad técnica fácil de entender, sencilla
de plasmar materialmente y sólo a la espera de que
el mercado madure para ver ese nuevo multirreceptor en las
tiendas de electrodomésticos.
Antes de la llegada de ese receptor común,
un aparato parecido a un monitor de televisión, pasaremos
por tecnologías intermedias o de entretiempo tecnológico,
para dar lugar al establecimiento y asentamiento de técnicas
más duraderas y capaces de permanencia en la sociedad.
También, y sobre todo, para que los fabricantes puedan
amortizar inversiones, sacar sus excedentes ya obsoletos...
La radio digital, la
radioweb
La radio digital, como nuevo entorno mediático de una
sociedad de la información, parece que es el sistema
con mayores dificultades de establecimiento.8
Los altos costos del aparato necesario para captar la señal
numérica9 es un inconveniente insalvable
para su establecimiento, más allá de las inversiones
que hacen las empresas emisoras para disponer de esa señal
binaria radiofónica y del aparente optimismo y entusiasmo
de los fabricantes y vendedores. La existencia de una alternativa
válida y casi gratuita, la radio en la web (la radioweb),
que también es radio digital (barata y popular: no
comercial), es otro de los inmensos obstáculos que
va a tener siempre la radio digital, hasta el punto de que
no va a ser ninguna aseveración aventurada estimar
que la radio digital DAB10 diferente a la
radioweb nunca se va a establecer en la sociedad con la actual
fórmula de la radio clásica, que no va a ser
útil para la emisión informativa o de programas
de entretenimiento.
Si son otros los fines empresariales de esta
radio digital, entonces podrá defender su permanencia,
sólo con una salida de este tipo. Esta radio digital
no es competitiva con la radioweb en lo económico,
aunque sí en su calidad de emisión y audición,
a pesar de las dificultades que tiene ésta, que sí
parecen salvables, para ofrecer un mejor servicio al radioyente.
La radioweb es un proyecto alternativo, nada
que ver con el negocio, como sucede con la radio digital en
modalidad DAB. Ésa es una de las razones que originan
que de la radioweb no haya foros de empresas, como sucede
con la DAB, porque mientras ésta forma parte de un
entramado empresarial, la radioweb es alternativa y poco tiene
que ver con la generación de plusvalías económicas,
aunque sí culturales y de pensamiento. La radioweb
es una radio social y socializada.
El panorama expuesto de carestía del
receptor de radio digital DAB tal vez podría cambiar
si aparecen ayudas estatales, al estilo de un Plan Renove
ofrecido para la renovación del parque automovilístico.
En este caso aparece un móvil diferente, la idea de
rebajar el número de accidentes de tránsito,
reducir el número de vidas que perecen en la carretera.
Este valor añadido del Plan Renove está claro
que no lo posee la radio digital, que, no obstante, dispone
a su favor de la presión mediática e interés
de desarrollo de sus empresarios, como se deja ver al amparo
de iniciativas tipo Foro de la Radio Digital.
La televisión
digital
La televisión digital es el otro entorno con grandes
posibilidades de permanencia y desarrollo, como estamos viendo,
al menos en el ámbito tecnológico. La edición
digital implica mayor ligereza en los preparativos anteriores
a la emisión de la señal, aunque luego la captación
de los espacios transmitidos sea convencional. Cuando no es
así e igualmente es digital la llegada de la señal,
las grandes posibilidades de emisión suponen una auténtica
revolución comunicativa y la enorme cantidad de canales
que pueden entrar por un receptor es algo impensable hace
unos años.
Otro extremo bastante diferente es la calidad
del contenido de esos canales y la discusión planteada
acerca de si realmente una persona precisa tanta cantidad
de señales para gozar de la televisión o si
estamos ante una especie de ebriedad tecnológica sin
mucho sentido de ser, al margen de las apetencias empresariales
y de poder de sus propietarios o accionistas mayores.
Una primera convergencia: radio, en
el receptor de TV
Si aceptamos la idea de que la radio y la televisión
se diferencian desde el punto de vista técnico, al
margen de sus propios lenguajes, en que aunque las dos dispongan
de audio sólo la segunda tiene vídeo, podemos
encontrar la primera convergencia entre ambas tecnologías
cuando a través de la pantalla del receptor televisual
podemos escuchar radio, radio digital, o sea, audio sin imágenes.
La televisión pudo haberse llamado 'teleaudiovisión'
y la radio haberse denominado 'teleaudio'. Se aprecia así
cómo la televisión digital puede absorber por
completo la idea de radio cuando ésta es digital. Los
hechos así lo demuestran: la plataforma de televisión
digital que facilita la emisión digital de radio evita
que el televidente transformado en radioyente haya tenido
que disponer de un receptor de radio. Por vez primera -junto
a la radio en la web- se escucha radio sin necesidad de un
receptor específico o exclusivo de radio. En realidad,
esto deja patente la idea de teleaudiovisión que acabamos
de indicar.
En conclusiones parciales, hasta aquí
encontramos:
- La prensa tiene poco que ver con una sociedad
de la información;
- El sistema informativo gráfico tiene alternativas
en el mundo digital (todavía no nos hemos detenido
en ellas en este trabajo);
- La radio digital exclusiva tiene pocas posibilidades como
nuevo entorno mediático público, social o individual,
porque tiene enfrente la idea de radioweb, con las mejorías
precisas para que realmente pase a ser competitiva, como ya
lo muestran algunos detalles, como grado de accesibilidad
y gratuidad.
- La televisión digital es una buena plataforma emparejada
a un mundo digital y llega a ser canal para la radio digital,
de manera que por vez primera -junto a la radio en la web-
se escucha radio sin un receptor específico para recibir
la señal radiofónica.
- La convergencia de tecnologías en un aparato único
y polivalente se manifiesta o vislumbra en el receptor televisual
que recibe radio o audio sin imágenes.
Las dificultades de la prensa en un
mundo digital
La prensa es hija de la sociedad industrial e industrial y
pesado sigue siendo su proceso de elaboración, nada
que ver con el mundo digital que sólo se avecina o
se vislumbra en ella casi como un entorno de ficción
científica. Mucha prensa sigue encerrada en la idea
de un Gutenberg mal interpretado.11
Los periódicos en soporte papel hace
tiempo que se han modernizado en su fase de edición
o preimpresión, digitalizados hace años.12
El problema, el trauma tecnológico, hace aparición
en el momento final del acercamiento a sus lectores, mediante
la impresión: en ese instante, el periódico
da un magnífico salto atrás en el tiempo y manifiesta
una ruptura tecnológica de varios siglos, hasta ponerse
en línea con la práctica gutenberguiana de imprimir
por medio de la fuerza de una prensa vinícola. O sea,
el servicio informativo que se había confeccionado
informáticamente se torna analógico y medieval,
para llegar a los lectores en un soporte igualmente antiguo,
el papel, sin relación con el más ligero aparentemente
de los soportes existentes, que es la luz de las pantallas
de los monitores, sean de televisión o informáticos.
Lo anterior señala que el papel como
vía de soportar el mensaje gráfico,13
aunque nunca desaparecerá, como no le ha sucedido
al papiro ni al pergamino, no tiene relación alguna
con el mundo digital, con la sociedad de la información.14
Distinto es el mensaje gráfico o plasmado por medio
del trazo gráfico, sea éste mediado por la tinta
sobre el papel o una marca de luz sobre una pantalla. Ese
mensaje o servicio informativo gráfico sí que
mantiene todo su vigor y su prestancia comunicativa, casada
con la teoría del mundo digital cuando el mensaje se
produce y difunde de manera digital. Es el tiempo auroral
de la periótica o periodismo de la era telemática.15
La web, 'motor de agua' del periodismo
en línea
Es ahí donde hace su emergente aparición la
jovencísima tecnología de la World Wide Web
de Tim Berners-Lee16 y facilita los parámetros
de un auténtico ''motor de agua'' del periodismo enlínea.
Siempre hemos oído hablar de un hipotético
motor de agua, un ingenio que usara el agua como combustible,
que acabara con las penurias de la dependencia del petróleo.
Esa vana ilusión iba acompañada de una segunda
parte: alguna gran compañía lo ha adquirido,
para no ponerlo nunca en el mercado, por aquello de la perversidad
del capitalismo.
Bien, pues la tecnología libre y universal
de la WWW podría transformarse en el 'motor de agua'
de la información enlínea pública, no
dependiente de empresas o entidades lucrativas. La capacidad
comunicativa de esta tecnología europea hecha planetaria
es tal que podría dar lugar al 'periódico' universal,17
a un tipo de servicio informativo profesional y público
como jamás se ha visto en el mundo de la comunicación
social.
Un proyecto de web pública, al margen
de recursos humanos y técnicos, exige de tiempo para
su establecimiento y de puntos públicos de lectura,
para originar un cuerpo social de ciberlectores, además
con la mínima formación técnica para
entrar en un programa navegador o con la cultura mínima
precisa para buscar la web deseada y admitir la lectura en
pantalla. La web pública, en estos momentos, no deja
de ser una ilusión, una idea en el campo de la utopía.
Pero, ¿no lo eran en su momento las emisoras públicas
de radio y televisión y éstas siguen apareciendo
donde aparece un gobierno nuevo? Problema muy diferente es
el del medio público que se convierte en gubernamental:
así ocurre con TVE, pero no con la BBC. Ambas son emisoras
públicas y mientras la española sirve al gobierno
de turno -como se apreció en la ocupación de
Irak-, la británica hace alardes profesionales de objetividad,
hasta el punto de ser criticada por el propio gobierno en
guerra.
La realidad nos viene diciendo que todas las
empresas editoras de prensa que ponen un servicio periodístico
enlínea, versión del diario en papel o éste,
con actualizaciones, siempre lo hacen apoyados en la tecnología
estándar de la web, en el correspondiente sitioweb
que crea o alquila esa empresa con tal destino. También
la realidad nos asegura que estas empresas desean rentabilizar
su nuevo medio, que ésa es la gran preocupación,
obtener rendimiento al esfuerzo invertido en esa extensión
del negocio que de momento no es un filón.
La idea de la rentabilidad no tiene lugar en los medios informativos
públicos, radio o televisión, que son los únicos
de esta especie en el mundo actual, y ahí podemos encontrar
un argumento a favor de la posibilidad de una web pública
con el mismo rango profesional que una emisora de radio o
de televisión. Hablamos, lo sabemos, de una suerte
de revolución comunicativa, como en su momento lo fue
sin duda la aparición de una emisora nacional de radio,
primero, y de televisión, después, sin los requerimientos
de rentabilidad y con la misma profesionalidad que los medios
dependientes de empresas privadas.
La autocompetencia informativa, nuevo
fenómeno empresarial nunca visto
El panorama actual de empresas haciéndose la competencia
a sí mismas, de vendedores sirviendo gratis lo que
cobran en papel, es bastante extraño y singular y no
es posible asegurar que vaya a durar mucho tiempo. Tal vez
la decisión de la compañía editora del
diario El País, de Madrid, de empezar a cobrar a los
visitantes de su sitioweb sea señal de que algo va
a cambiar, al margen de que ese auténtico ensayo profesional
fracase o triunfe. También, qué duda cabe, podrá
ser el inicio de la gran oportunidad para proyectos nuevos
y jóvenes para ocupar el nicho de servidores gratuitos
de información periodística enlínea,
hasta ahora prácticamente colapsados con la gran competencia
que implicaban las versiones telemáticas de diarios
en papel ya establecidos y sin problemas de supervivencia
en el mercado. Ese rol de empresas sirviendo sin costo al
lector lo que cobran en papel tiene igualmente una doble lectura:
- Es una campaña empresarial para conseguir
adictos, crear entre los lectores posibles la necesidad de
acudir al nuevo ámbito periodístico. Así
sucedió al comienzo de la radio, así acaba de
verse al inicio de la popularización de la telefonía
móvil: como no había gente con ese aparato receptor
telefónico, las empresas lo regalaban o lo vendían
a precios falsos, ridículos. La idea no era otra que
empezar a tener clientes donde hasta ese momento sólo
había posibilidad de consumidores.
- Es una medida comercial prospectiva, que tiende a que la
compañía no pierda la oportunidad de adquirir
experiencia en un campo novísimo, aunque ese nuevo
conocimiento les cueste alguna inversión. Ninguna empresa
con ideas de ampliación y desarrollo puede dejar escapar
una posibilidad de hacer dinero por el mero hecho de no conocer
la magia, la sorpresa y el misterio del negocio que se avecina
o se anuncia en la red.
Por todo lo anterior, Internet, la web fundamentalmente, posee
gran aptitud para ponerse al servicio del sector público,
o sea, de la sociedad en su conjunto, y erigirse en el gran
sistema de información periodística con futuro
real para la sociedad en su totalidad. Es precisamente el
sector público, de la mano de los gobiernos o, mejor,
de instituciones o entidades no lucrativas, el único
donde la información social dirigida a la comunidad
no está sujeta a la rentabilidad, aunque sí
muchas veces a la subjetividad o manejo del poder que cree
que ese servicio público no es tal sino de su entorno
o propiedad. Esto último sólo es un vicio derivado
del imperio sobre la sociedad y de la consecuente sumisión
de algunos profesionales cuando se encuentran en puestos de
trabajo inestables, sin la seguridad derivada de un marco
estrictamente técnico sin más, como sucede en
algunas emisoras de titularidad pública.18
Espacio, espacio, espacio: ¿enemigo
de la comunicación?
En cualquier sitioweb, destinado a información periodística
o a cualquier tipo que aquella sea, habrá desaparecido
el problema del espacio físico para ofrecer información,
pues todo el espacio es nuestro:19 el espacio
para insertar información o datos deja de suponer un
problema y aparece la posibilidad de poner grandes documentos
enlínea y hacerlo de forma numerosa, como jamás
ha sucedido en prensa. Esta coyuntura, para el periodismo
del día a día, supone algo positivo, supone
algo negativo...
- Positivo: en los nuevos medios en la web habrá
espacio para todo lo que se desee abrir al público
lector, lo que evidencia enorme cantidad de datos o informaciones
enlínea. Esta novedad será positiva para nuevos
medios del tipo de revistas científicas enlínea,
donde la extensión del documento nunca será
un escollo, hasta el punto de que hace posible la existencia
incluso de ficheros tan largos o numerosos conectados entre
sí, para ofrecer librosweb o libros en línea.20
- Negativo: la masa lectora o el individuo lector no tiene
tiempo material para leer todo lo que se le ofrece, de ahí
la necesidad de filtrar, seleccionar e incluso reducir los
textos, datos e informaciones, que se ofrezcan en un sitioweb,
en un nuevo medio telemático. Más es menos:
más texto a nuestro alcance en cantidades difíciles
de aceptar es menos posibilidad de llegar al mensaje, al verdadero
mensaje o mensaje de positivo interés que se esconda
en tanto daterío.
Si así no sucede, si en la web no se
hiciera esa labor periodística de ajustar los textos
ofrecidos a la real capacidad lectora del cibervisitante,
la modalidad mediática del sitioweb perdería
fuerza comunicativa y parte de su propia razón de ser.
De ahí que la situación emergente hubiere de
exigir un mayor rigor en la oferta comunicativa que se abra
en el servidor remoto. De no ser así, el medio telemático
abierto en una web será poco operativo para los lectores,
convertidos desde hace ya tiempo en veedores de información,
más que verdaderos lectores. Veedores que pasan sus
ojos por las páginas del periódico, que ven,
leen los elementos tipográficos de mayor tamaño
que el cuerpo de texto y sólo entran en un pasaje si
de verdad les interesa desde los titulares que lo anuncian.21
Más información, menos
capacidad comunicativa
Nos encontramos en este momento ante la evidencia negativa
de unas nuevas posibilidades técnicas aplicadas a la
comunicación social: la nueva tecnología permite
documentos tan extensos como se quiera, pero ese fichero informativo
tan grande no amplía la capacidad comunicativa si resulta
excesivamente amplio frente a la capacidad lectora racional
de un lector medio. Por eso, en esta situación todavía
emergente, en los nuevos medios gráficos en la web
se exigirá un mayor rigor en la oferta comunicativa,
para que ésta vaya emparejada con las posibilidades
de los lectores, para que la propuesta tan generosa no resulte
a la postre un medio complejo y absoluto, con dificultades
para llegar a los lectores.
El otro escollo lo es de fondo: el contenido
que hallamos en los media, por término general, ¿tiene
la alta calidad que se espera de estos medios clásicos
y tan conocida su hechura por el mundo profesional, donde
no hay misterios para su realización? Todo parece indicar
que no, que hay una crisis no sólo aparente sino muy
vista, que la generalidad de las empresas de comunicación
periodística se ocupa más de los resultados
de su balance anual que de llenar de contenidos ricos sus
espacios de comunicación, sean planas de periódico
o minutos de radio o televisión.22
Lo peor del caso es el rol que muchos profesionales están
jugando en este nuevo escenario no deseado.
Puede estar sucediendo que mientras nos preocupamos
de los nuevos medios posibles, los medios clásicos,
los de toda la vida, se están esfumando, perdiendo
credibilidad, se abandona el concepto de diario de calidad
en pro del diario popular y, en definitiva, se altera el paradigma
de medio informativo con rigor suficiente para conocer qué
sucede en el mundo a través de su lectura, de escuchar
o de ver lo que nos envían los medios audiovisuales.
Si lo que está pasando es eso, plantearnos los nuevos
medios y no los contenidos raya en la ridiculez, bajo el dominio
de la tecnología sobre el mensaje, que ha sido, es
y seguirá siendo lo importante, lo único importante
en cualquier actividad relacionada con la comunicación
social y colectiva.
NOTAS
1) Bell, Daniel, El advenimiento
de la sociedad post-industrial. Madrid: Alianza, 1975.
2) Nora, Simon y Minc, Alain. La informatización
de la sociedad. México: Fondo de Cultura Económica,
1978.
3) Masuda, Yoneji, La sociedad informatizada
como sociedad post-industrial. Madrid: Fundesco, 1984.
4) Cínico, voz empleada en su acepción
popular peyorativa, no en sentido filosófico puro.
Vid. Cinismos / Retrato de los filósofos llamados perros,
de Michel Onfray (Barcelona: Paidós, 2003).
5) Vid. José Manuel de Pablos y Concha
Mateos, Internet, poco que ver con la difusión del
conocimiento, Escola Galega de Administración Pública.
Santiago de Compostela, 2003. Actas de las "Jornadas
sobre la divulgación del conocimiento en la sociedad
de la información" (en prensa).
6) Vid. José Manuel de Pablos, "Necesidad
de aclarar conceptos y terminología sobre Internet",
en Estudios sobre el Mensaje Periodístico, 2001, número
7 (pp. 57 - 67). Universidad Complutense de Madrid, Departamento
de Periodismo I.
7) Ver "Los medios buscan soluciones
contra el envejecimiento de sus audiencias", en http://www.mediabriefing.com/actualidad.asp?idarticulos=419
[visitado el 29.03.03]
8) "La radio española se enfrenta
a un futuro incierto, provocado especialmente por el desarrollo
de las nuevas tecnologías y la implantación
de la radio digital. En este horizonte de "insospechadas
incertidumbres", según la evaluación efectuada
ayer por el director general de la unidad de medios de comunicación
en España del Grupo PRISA, Augusto Delkáder,
triunfarán los operadores que apuesten por "la
creatividad y la innovación programática"...,
en "Los operadores de radio alertan sobre las incertidumbres
del sector", El País, en http://www.periodistadigital.com/dircomdigital/object.php?o=985&p=share/zz_noticia.php
(visitado el 29.03.03).
9) Poner una pantalla en el receptos de radio
de un automóvil (según Pyoneer) cuesta como
mínimo 500 €. Los receptores domésticos
tienen estos precios: 107.000 pesetas más 23.200 de
antena (Grundig, modelo DCR 200DAB); 62.900 más IVA
y 109.900 más IVA (JVC, KD-SX1000R); 124.900 más
18.900 la antena y 224.900 el monitor (Clarion, DAH 9500z);
de 115.000 a 128.000 más IVA, con antena (Pioneer,
GEX-P900DAB-II). En Inglaterra, país pionero y banco
de pruebas de la radio digital DAB, el receptor más
barato es el Blaupunkt, que cuesta 70.000 pesetas, con antena.
(Fuente: web de Radio Nacional de España sobre la radio
digital, del Foro de la Radio Digital y de El Mundo, www.rtve.es/dab;
www.radiodigitaldab.com y www.el-mundo.es/radio, respectivamente,
visitados el 19 de marzo de 2003).
10) DAB, Digital Audio Broadcasting, denominación
de la radio digital en lengua inglesa y siglas por las que
se le conoce en los ámbitos técnicos y profesionales.
11) Vid. Del plomo a la luz (José
Manuel de Pablos, La Laguna, Centro de la Cultura, 1993);
Goodbye, Gutenberg (Anthony Smith, Barcelona, G. Gili, 1983).
12) Vid. "El periódico informatizado",
José Manuel de Pablos, en Estudios sobre tecnologías
de la información, 2; Madrid, Dykinson, 1992, pp. 69
- 135.
13) Gráfico: tipográfico (texto),
dibujo (chistes, caricaturas, ilustraciones), fotográfico,
infográfico...
14) Vid. El mundo digital (Nicholas Negroponte,
Barcelona, Ediciones B, 1996).
15) Vid. "Esbozo de la teoría
de la periótica / El periódico en la era telemática"
(José Manuel de Pablos, en El nuevo mapa informativo
europeo, Pamplona, Editorial de la Universidad de Navarra,
1999, pp. 543 - 555.)
16) Tim Berners-Lee (con Mark Fischetti;
prefacio de Michel Dertouzos; prólogo de Javier Solá),
Tejiendo la red. El inventor del World Wide Web nos descubre
su origen / Madrid: Siglo veintiuno, 2000.
17) Ponemos la voz periódico entre
comillas, porque en el tiempo de la telemática aplicada
al periodismo ya no tiene razón de ser la oferta informativa
de modo periódico, vista la alta capacidad de actualizar
un sitioweb a medida que aparecen noticias y éstas
quedan debidamente editadas o, incluso, servir y poner enlínea
sin editar del todo o sin editar, incluso.
18) Solamente por tal motivo se ha podido
ver la queja manifestada por trabajadores de televisión
pública española -estatal o autonómica
gallega- ante el silenciamiento de noticias sobre la negativa
popular a la guerra del Golfo de 2003 o sobre lo referido
al vertido de petróleo en aguas cercanas a Galicia
en noviembre de 2002, respectivamente.
19) Ideas expuestas con más detalles
en La red es nuestra (José Manuel de Pablos, 2001Barcelona:
Paidós Ibérica / Buenos Aires: Editorial Paidós).
20) Hablamos de 'libroweb', en referencia
a libros que se encuentran enlínea, libros digitales,
documentos monográficos preferentemente, con un número
de páginas superior a 50. Estos librosweb se encontrarán
en la biblioweb. Éste es un neologismo más acertado
que 'biblioteca digital', desde el momento en que el sufijo
-teca significa espacio físico donde se guarda o depositan
documentos, sean discos (discoteca), pinturas (pinacoteca),
libros (biblioteca), periódicos (hemeroteca), mapas
(cartoteca)...
21) Los veedores son inspectores de los mercados:
ven las frutas, pero no las prueban.
22) Vid El Periodismo, herido (José
Manuel de Pablos, Madrid, Foca Investigación, 2001);
El ocaso del Periodismo (José Luis Martínez
Albertos, Barcelona, Cims, 1998).
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