Herramienta para lograr legitimidad, consenso y respaldo popular

 Mercadotecia
   Parlamentaria



Andrés Valdez Zepeda* / Margarita Camarena Luhrs**

* Profesor de la Universidad de Guadalajara
** Profesora-Investigadora del Centro Universitario de Ciencias Económico Administrativas de la Universidad de Guadalajara

Desde la perspectiva pragmática, el marketing parlamentario es un conjunto de herramientas y técnicas de comunicación entre el Congreso, la ciudadanía y otros poderes públicos, la manufactura deliberada de una imagen pública del parlamento y la construcción de la legitimidad de sus integrantes.



El proceso de democratización conlleva la búsqueda de instrumentos y herramientas, como el marketing, que coadyuven a lograr la legitimidad de los representantes populares, para que a los ojos de los ciudadanos sean más responsables, mejoren su imagen y ayuden en la toma de decisiones. Es decir: las nuevas circunstancias de pluralidad y democracia que predominan en el país harán necesario el uso del marketing como herramienta fundamental para lograr mayor legitimidad y consenso para las instituciones gubernamentales, incluyendo a los congresos estatales y el Congreso de la Unión, que aquí se denominará la institución parlamentaria.

Existen diferentes medios para lograr la legitimidad en el ejercicio del gobierno en una sociedad democrática. Por ejemplo, por medio del cumplimiento de las promesas de campaña, del desempeño eficaz y eficiente por la prestación oportuna y de calidad de los servicios públicos; por la explotación de símbolos ideológicos; por el ejercicio honesto de la función pública; y por el manejo adecuado de los asuntos económicos y del Estado, entre otros. Sin embargo, la legitimidad, que se traduce en consentimiento y respaldo del ciudadano, se refuerza y adquiere principalmente a través del conocimiento de parte de la sociedad de las obras, actitudes, políticas, acciones y logros de gobierno, y esto se obtiene gracias a un buen programa de mercadotecnia.

Una de las herramientas modernas para apuntalar la legitimidad de los gobiernos en una sociedad democrática es el marketing gubernamental.1 Una parte del marketing gubernamental lo constituye el marketing parlamentario que implica un proceso de percepción, comprensión, planeación, estímulo y satisfacción de las necesidades, demandas y expectativas de los habitantes de una determinada circunscripción territorial (mercado), al canalizar los esfuerzos y recursos disponibles del poder legislativo para satisfacer dichas necesidades. En este sentido, la mercadotecnia implica, de cierta manera, un proceso para adaptar los recursos de una institución parlamentaria a las necesidades de la ciudadanía conformada como mercado.

El marketing parlamentario busca, básicamente, legitimar tanto al poder legislativo como a sus funcionarios en turno, sin importar el partido, para afianzar la gobernabilidad. En otras palabras: el objetivo fundamental de la mercadotecnia parlamentaria está ligado a la búsqueda del apoyo popular, la legitimidad social y la gobernabilidad.2

Este tipo de mercadotecnia se ocupa de los planes de comunicación social de los poderes legislativos (federales y estatales) y de las instituciones de carácter gubernamental en la búsqueda de la legitimidad y el consenso social.

Esto implica que en la actividad pública no basta un buen ejercicio gubernamental, también es necesario dar a conocer a la sociedad del buen ejercicio del Congreso. Para ello, existen diferentes medios para hacerlo, como puede ser el uso de la televisión, la radio, la prensa escrita, la Internet, los periódicos murales, las gacetas, los libros y folletos, entre otros. Sin embargo, todo esto se debe hacer de manera profesional, organizada y sistematizada a través de un plan estratégico de mercadotecnia parlamentaria.

El marketing parlamentario, ante un escenario de posible reelección inmediata de los legisladores, no será una opción para los gobernantes que busquen refrendar sus posiciones de poder político, sino una necesidad para el acceso y mantenimiento del poder político, para la toma de decisiones y la mejora continua de la institución parlamentaria. En este sentido, se puede decir que el marketing parlamentario es un instrumento imprescindible en una democracia moderna para la búsqueda de la legitimidad, el consenso y el respaldo popular.

En México, se ha orquestado en los últimos años una campaña de desprestigio de los congresos locales y del mismo Congreso de la Unión (así como de sus integrantes), que los describe como instituciones poco productivas, muy politizadas, que buscan el lucro personal por encima del bienestar general y que dedican una mayor parte de su tiempo a discutir asuntos de poco interés e importancia para la población. En esta campaña se han sumado, por igual, intelectuales, empresarios, medios de comunicación y diferentes organizaciones político-sociales, que han logrado generar duda e incertidumbre en la sociedad acerca de la eficiencia, funcionalidad y labor de las instituciones parlamentarias. De ahí la necesidad de contrarrestar estas campañas con un plan de mercadotecnia parlamentaria que informe el desempeño de los congresos y su importancia en el marco del sistema político nacional. En este sentido, el presente texto aporta algunos elementos que le permitan a la institución parlamentaria una mejor valoración por parte de la sociedad en su conjunto.

Conceptos fundamentales

La mercadotecnia parlamentaria puede ser conceptualizada de diferente manera, dependiendo del énfasis que se le quiera dar a una de sus variantes y funciones. Desde la perspectiva académica, por ejemplo, el marketing parlamentario es una disciplina que se encarga del estudio del proceso de intercambio político voluntario que se da entre el Congreso y los ciudadanos. Es una disciplina también que investiga el mercado gubernamental, los fenómenos relacionados con la imagen y la opinión pública, diseña y pone en operación sus planes y estrategias para posicionar al parlamento ante la sociedad, y así cortejar y conquistar ese mercado político.

Desde la perspectiva pragmática, el marketing parlamentario es un conjunto de herramientas y técnicas de comunicación entre el Congreso, la ciudadanía y otros poderes públicos, la manufactura deliberada de una imagen pública del parlamento y la construcción de la legitimidad de sus integrantes.

Esta mercadotecnia parlamentaria es diferente a la mercadotecnia electoral, política, pública y gubernamental, ya que la mercadotecnia pública se refiere a todas las acciones de diagnóstico, comunicación y satisfacción de necesidades que impulsan todos los entes públicos, incluyendo por supuesto al gobierno y los organismos e instituciones de carácter público. De esta forma, una institución educativa autónoma, pero de carácter público, como las universidades, al igual que un organismo electoral, como el Instituto Federal Electoral, pueden tener su plan estratégico de mercadotecnia. En este caso, se habla de marketing público.

El marketing gubernamental se refiere, única y exclusivamente, a las acciones de los gobiernos en turno; la mercadotecnia electoral, a las acciones de candidatos, partidos y grupos de interés en momentos electorales, en la búsqueda de la conquista del poder político. Es decir, la mercadotecnia electoral tiene que ver con las acciones realizadas en la etapa electoral, y la mercadotecnia gubernamental se inicia desde el momento en que se toma posesión como gobierno. Esto implica que al día siguiente de ganar las elecciones comienza la agónica defensa de la labor del gobierno y, con ello, la mercadotecnia gubernamental. Por su parte, el marketing parlamentario se circunscribe a las acciones de comunicación, planeación estratégica, imagen y diagnóstico del mercado realizados por las instituciones parlamentarias y sus integrantes.

El marketing político engloba tanto al marketing gubernamental como al público, al electoral y al parlamentario. Es una especie de concepto integrador, que muchas veces se utiliza como sinónimo de los otros tipos de mercadotecnia. El marketing parlamentario es parte del marketing gubernamental.

Evolución

La mercadotecnia parlamentaria, en su sentido moderno, aparece tardíamente en la década de los setenta, como parte de la mercadotecnia social, resaltando como resultado de un estudio de las instituciones no lucrativas y las áreas asociadas al sector gubernamental.3 Sin embargo, en México fue hasta mediados de la década de los noventa cuando la mercadotecnia, tanto gubernamental como parlamentaria, empieza a adquirir importancia, y se inicia la apertura de espacios limitados para el análisis y estudio de esta disciplina como tal.

En este sentido, la mercadotecnia ha llegado al sector gubernamental en forma tardía, muy ligada al proceso de transición política con sentido democrático. Anteriormente, desde tiempos inmemorables existió la propaganda gubernamental, pero el término mercadotecnia implica la existencia de un mercado político que el gobierno, al igual que sus opositores, busca conquistar o retener, por medio de diferentes técnicas de persuasión.

Es decir: la mercadotecnia parlamentaria, como la política-electoral, es consecuencia de los nuevos escenarios de alta competitividad y pluralidad política que vive nuestro país desde finales de la década de los ochenta, y que hoy día se ha convertido en un paradigma universalmente aceptado.

Naturalmente, no todos los políticos necesitan llegar al poder de la mano de los especialistas en marketing, aunque cada día es más frecuente. Sin embargo, una vez al frente del gobierno, los diputados necesitan de un permanente sistema de comunicación capaz de contrarrestar el desgaste que produce el ejercicio del poder.4

El ciudadano es el núcleo central de la preocupación de la mercadotecnia parlamentaria, pero también los grupos de interés y los diferentes movimientos sociales, así como sus líderes y directivos. Este tipo de mercadotecnia también se concentra en la aceptación o el apoyo ciudadano a las instituciones parlamentarias, dependencias, organismos y directivos de tales instituciones.

Objeto y campo de estudio

Se entiende por objeto de estudio al fenómeno o conjunto de fenómenos cuyo conocimiento, suficientemente desarrollado, da lugar a una ciencia. Todo objeto de estudio se constituye en dos elementos: el empírico y el teórico. El empírico es, en cierta forma, la materia prima que sustenta el desarrollo teórico, el que da certeza y confiabilidad a las investigaciones y el que, en última instancia, puede refutar o aceptar las conclusiones teóricas. Por su parte, el elemento teórico busca la generación de patrones, marcos explicativos y referenciales aplicables a múltiples casos, es el que da sustento científico y epistemológico, el que sistematiza y avanza el conocimiento.

La naturaleza y objeto de estudio del marketing parlamentario aún no se encuentra bien delimitado, ya que retoma muchos de los conceptos y categorías de la mercadotecnia comercial, política, gubernamental y electoral, de la psicología política, y de las ciencias de la comunicación, las administrativas y las políticas. En este sentido, bien se le puede denominar un campo transdisciplinar, producto de la conjugación de conceptos y categorías de otros tipos de mercadotecnia, de la comunicación, la ciencia política y otras disciplinas.

El ámbito de estudio de la mercadotecnia parlamentaria es muy amplio, en la medida que los fenómenos políticos ligados con el proceso de legitimidad, consenso, comunicación y persuasión entre integrantes del Congreso y diferentes núcleos de población también lo son. Su dinámica, pluralidad y constante renovación hacen de la mercadotecnia parlamentaria una disciplina que sólo permite una aproximación imperfecta e incompleta a la realidad.

Sin embargo, como un primer acercamiento, podemos decir que el objeto de estudio de la mercadotecnia parlamentaria se circunscribe al análisis de cuatro áreas fundamentales: el proceso de intercambio político que se da entre los integrantes del poder legislativo y la sociedad; el proceso de comunicación política de congresistas con otros sectores gubernamentales, grupos de interés y diferentes sectores sociales; las campañas (esfuerzos) de promoción e información del Congreso; y los estudios de mercado o diagnóstico sociopolítico.

Estas áreas de estudio se desdoblan en otras series de partes igualmente importantes como los estudios de la imagen pública y de la opinión, las encuestas, las estrategias y los planes de propaganda, la segmentación del mercado, las formas como recibe y procesa el ciudadano los estímulos comunicativos, la cultura política y psicología de masas y las teorías del comportamiento humano en la sociedad, entre otras.

La investigación en mercadotecnia parlamentaria es una actividad encaminada a la solución de problemas, creación de nuevos conocimientos para explicar el proceso de intercambio político entre el Congreso y la ciudadanía. El objeto de investigación es muy amplio, aunque se puede partir del proceso de intercambio voluntario entre directivos o líderes de las fracciones parlamentarias con segmentos específicos de la sociedad. Los métodos y técnicas de investigación que se pueden utilizar en la mercadotecnia parlamentaria son muy amplios, sobresaliendo los bibliográficos, de campo, estadísticos, históricos y semiexperimentales.

De la mercadotecnia comercial adopta conceptos como: estudio de mercado, segmentación, posicionamiento, imagen, marketing mix y canales de distribución, entre otros. De la política y sus ciencias retoma conceptos como estrategia, táctica, proselitismo, plan de campaña y propaganda, por señalar algunos. Sin embargo, esta es una disciplina distinta, ya que la ciencia política es una parte de las ciencias sociales, que se ocupa de los fenómenos de la sociedad asociados con el poder, el Estado, el gobierno, la cultura y el hombre en su función social.5 Por su parte, la mercadotecnia parlamentaria es una disciplina que busca encontrar las relaciones de causalidad de los fenómenos de comunicación, la imagen pública y las estrategias de persuasión de los integrantes del congreso hacia la sociedad. No es meramente descriptiva o prescriptiva, sino también analítica y tiene un carácter dinámico y operativo.

A la mercadotecnia comercial se le define como el estudio y análisis del mercado, y la instrumentación de programas cuidadosamente formulados y llevados a la práctica para que se efectúen voluntariamente intercambios de valores entre dos o más individuos.6 A la mercadotecnia también se le conceptualiza como un proceso social y administrativo por medio del cual el individuo y grupos obtienen lo que necesitan y desean al crear e intercambiar productos y valores por otros. De esta manera, la mercadotecnia significa trabajar con mercados para que se lleven acabo intercambios con la finalidad de satisfacer necesidades y deseos de los seres humanos.7

A diferencia de la comercial, la mercadotecnia parlamentaria es un acervo de conocimientos tocante a la realidad político-gubernamental y la aplicación de ellos en los procesos de legitimación social. Es, de cierta manera, una disciplina teórica con un perfil práctico que busca lograr legitimidad y consenso.

El objeto central de su preocupación es el conocimiento y persuasión de los ciudadanos constituidos en mercado político: investiga sus principales problemas como ente social; indaga su sensibilidad a los estímulos, analizando sus reacciones, sentimientos y comportamientos; diseña las estrategias propagandísticas más efectivas para lograr su cometido; estudia el contexto y la coyuntura política; establece relaciones entre mensaje, percepción y persuasión; se preocupa por los problemas asociados a la imagen y opinión pública, así como de las acciones proselitistas de los congresistas; penetra en la doctrina y las teorías políticas e investiga los fenómenos de la comunicación política.

En este sentido, la mercadotecnia parlamentaria implica el análisis y el conocimiento de las necesidades de los ciudadanos dentro del ámbito socio-político (respecto del poder legislativo) y el desarrollo de planes y programas conducentes a su satisfacción.8 Las siguientes son algunas áreas de atención de la mercadotecnia parlamentaria.



NOTAS

1) Esta es una sinonimia equivocada, ya que marketing público es un concepto más amplio que el marketing gubernamental y parlamentario.

2) De esta forma, una de las preocupaciones centrales de la mercadotecnia tiene que ver con lograr el apoyo ciudadano o respaldo social a las acciones, programas y políticas del Congreso.

3) Salvador Mercado, Mercadotecnia de Servicios: Tácticas y Estrategias para el éxito en la Comercialización de los Servicios, Pac, SA de CV, México, 1996.

4) Carlos Alberto Montaner, "Lavín, Lagos y el Marketing Político", en El Nuevo Herald, Firmas Press, 19 de diciembre de 1999.

5) Véase Maurice Duverger, "La Noción de Ciencia Política" en Juan Cristóbal Cruz Revueltas, ¿Qué es la Política?, Publicaciones Cruz OSA, México, 1994.

6) Véase Philip Kotler y Gary Armstrong, Fundamentos de Mercadotecnia, segunda edición, Prentice Hall Hispanoamericana, México, 1991.

7) Ibid.

8) Véase Rafael Reyes Arce y Lourdes Munch, Comunicación y Mercadotecnia Política, Noriega, México, 1998.





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