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La mujer y los medios de comunicación
han sido estudiados desde diferentes perspectivas o filosofías.
A la mujer, por ejemplo, se le ha considerado, desde el punto
de vista esencialista, como un ente fabricado con la famosa
frase de "uno no nace mujer, sino se hace mujer"
de Simone de Beauvoir, pasando por el punto de vista feminista-marxista
que la consideraba elemento necesario en la lucha de clases
en el sistema capitalista, hasta ser eje central en la narrativa
de la democracia y el nuevo liberalismo.
Hoy en día los medios de comunicación
y la mujer son temas centrales en debates académicos,
en el ámbito político e incluso en la vida cotidiana.
Se habla, por ejemplo, de que vivimos en la era de la comunicación
y de la información o en una especie de revolución
de la comunicación debido a la proliferación de
imágenes e información provenientes de diversas
fuentes como periódicos, revistas, anuncios o películas,
y se discute también en libros, revistas, congresos y
programas de radio o televisión sobre la explotación
de la mujer en la sociedad patriarcal, la educación como
clave para su superación y su mayor representación
en la política e instituciones. Los movimientos sociales
de los sesentas y setentas y las nuevas corrientes de pensamiento
que han retado los valores y narrativas de la Ilustración
parecen tener, por fin, un resultado positivo e incluso hay
quienes afirman que nuestro tiempo no es solamente caracterizado
por la proliferación de imágenes e información,
sino también por ser "el tiempo de la mujer".1
Este escrito pretende reflexionar sobre la mujer
y su relación con los medios de comunicación.
Si efectivamente la era de la comunicación y de la
información o revolución de la comunicación
va de la mano con el cambio de actitudes, patrones, estereotipos
con respecto a las mujeres. Si en la actualidad estamos viviendo
finalmente la democracia debido a la diversidad en los contenidos
y la mayor participación de las mujeres en las instituciones
mediáticas. Si el ansiado cambio de los movimientos
sociales de los sesentas y setentas está siendo hoy
en día cosechado. Si aún se puede hablar de
una aniquilación simbólica o de una verdadera
democratización mediática. Esta reflexión
parte de las diferentes teorías que han sustentado
la relación de los medios de comunicación y
la mujer, tomando como ejemplo algunos de los textos que circulan
en los medios de comunicación mexicanos, en específico
los noticiarios de televisión.
La mujer y los medios de comunicación,
han sido teorizado desde diferentes perspectivas o filosofías.
La mujer, por ejemplo, ha sido considerada desde el punto
de vista esencialista como un ente fabricado con la famosa
frase de "uno no nace mujer, sino se hace mujer"
de Simone de Beauvoir, pasando por el punto de vista feminista-marxista
que la consideraba elemento necesario en la lucha de clases
en el sistema capitalista, hasta ser eje central en la narrativa
de la democracia y el nuevo liberalismo. Los medios de comunicación,
a su vez, han sido considerados desde meras extensiones del
hombre en un sentido McLuhiano, agentes generadores de estereotipos
y delatores del cambio social, hasta ser benignos promotores
de la diversidad, la participación del otro, el multiculturalismo
y el cambio social.
Los estudios específicos sobre la mujer
y su relación con los medios de comunicación
han oscilado entre pesimismos teóricos y optimistas
interpretaciones generosas. El primer estudio sobre la mujer
y su relación con los medios de comunicación
realizado por la norteamericana Gaye Tuchman en 19782
concluía que las mujeres eran aniquiladas simbólicamente
en los medios de comunicación, pues éstos no
reflejaban fielmente su realidad. Mientras que las mujeres
constituían un cuarenta por ciento de la fuerza laboral,
éstas eran representadas solamente como madres, como
objetos ornamentales o como niñas que necesitaban protección.
Esta "hipótesis de la reflexión" consideraba
que los medios de comunicación eran agentes socializadores
en un sentido psicológico y que por lo tanto, podrían
generar ciertos comportamientos imitativos en las audiencias:
si una niña observaba en un programa de televisión
a la mujer representada como madre, imitaría posteriormente
este comportamiento. La propuesta central de Gaye Tuchman
era que la mujer lograra posiciones de influencia y poder
en los medios de comunicación para que éstos
cambiaran en contenidos y pudieran así, originar un
cambio a nivel social.
Investigaciones más recientes, realizadas
sobre todo en Estados Unidos, argumentan que la mujer finalmente
ha ganado espacios y poder en los medios de comunicación
y que, por lo tanto, las mujeres están transformando
los contenidos y los mensajes que circulan en periódicos,
revistas o en el radio, los cuales, a su vez, están
generando un cambio a nivel social.3 Esta
optimista hipótesis considera que, aunque los hombres
aun poseen los medios de comunicación tanto nacionales,
como internacionales, las mujeres están creando sus
propios medios y utilizando los ya existentes para transmitir
sus propios mensajes, ideas y conocimientos. Esto significa
que la mayor participación de la mujer en los medios
de comunicación está dando origen a que diferentes
voces sean escuchadas fomentando así, una mayor expresión
de la democracia, la diversidad, las libertades y la igualdad.
Según estas investigaciones el auge de los medios de
comunicación en la era de la información coincide
con el auge de la mujer como creadora de su información,
sus imágenes y sus representaciones.
Efectivamente, como indican las recientes investigaciones,
cuando uno observa las imágenes, mensajes4
y los textos mediáticos que nos rodean nos encontramos
con que las mujeres son representadas, ya no solamente como
madres, como objetos ornamentales o como niñas que
necesitan protección sino también como reporteras,
doctoras, actrices, vendedoras, obreras, secretarias o escritoras.
Indudablemente las mujeres ocupan hoy puestos de influencia
y poder en las organizaciones mediáticas y, además,
están creando sus propios medios, imágenes y
mensajes. Sin embargo, cuando uno advierte que la discriminación
aún persiste en determinados ámbitos de las
organizaciones mediáticas o cómo a nivel social
y político aún perduran ciertas expresiones
de exclusión y desigualdad, uno se pregunta si la actualidad
puede ser considerada como "el tiempo de la mujer"
y si los medios de comunicación están en realidad
cambiando y transformándose tanto en contenidos como
en estructura.
Tomemos, por ejemplo, un texto mediático:
los noticiarios de televisión.5 Es
interesante tomar a los noticiarios de televisión como
ejemplo, debido a dos de sus características fundamentales.
En primer lugar, hasta hace relativamente poco tiempo los
noticiarios eran considerados un género exclusivamente
masculino y se les conocía por ser una especie de "telenovela
masculina".6 Sin embargo, según
algunos teóricos como Liesbet van Zoonen,7
presentan hoy una gran feminización debido a la presencia
en el plano textual de mujeres locutoras, comentaristas y
reporteras, a los colores y formas del estudio, a la forma
en que se presentan las noticias y a la eliminación
de la rígida línea divisoria entre las llamadas
noticias "hard" y las llamadas noticias "soft".8
En segundo lugar, los noticiarios de televisión representan
una parte importante de la esfera pública en donde
se genera la opinión pública indispensable en
toda democracia. La definición tradicional de la esfera
pública se refiere a un grupo de ciudadanos en un diálogo
constante, que permite el pensamiento independiente y crítico
hacia el Estado, sin embargo, la esfera pública ha
estado históricamente relacionada con la esfera masculina,
dejando los discursos y opiniones femeninas en la denominada
esfera privada o doméstica. Con la feminización
de los noticiarios, por lo tanto, se está produciendo
una redefinición entre lo que es público y lo
que es privado, conceptos claves para la realización
de valores como la democracia, las libertades y la igualdad.
Hoy en día en los noticiarios de televisión
de México aparecen mujeres como reporteras, lectoras
de noticias o como comentaristas, e incluso existen noticiarios
como el de Lolita Ayala en el canal 2, Lourdes Ramos en el
canal 4, Adriana Pérez Cañedo en el canal 11
o el de Mayté Noriega en el 22 en los cuales las locutoras
o lectoras de noticias son exclusivamente mujeres. La representación
que se muestra como realidad en estos noticiarios y que es
compartida por sus audiencias es mediada por una mujer, rompiendo
así con la llamada "era Zaludobsky" en la
que parte del sentido común de la mayoría de
los mexicanos era el que un hombre transmitiera las noticias:
todo el mundo lo sabía, nadie lo cuestionaba, era natural.
Recordemos que la naturalización es una característica
de la ideología la cual consiste en transformar algo,
en parte de lo cotidiano y sin aparente alternativa. Para
Roland Barthes constituiría un mito:9
en México era parte de un mito popular el hecho
de que un hombre transmitiera las noticias y, por lo tanto,
se reproducía la idea de que las noticias era un género
netamente masculino, mito que, al parecer, ha desaparecido.
En los noticiarios mexicanos actuales aparecen
efectivamente elementos semióticos que indican la presencia
"soft" o femenina. Lo femenino se presenta en el
escenario y en el conjunto de signos que se ven en la pantalla.
En el noticiario de canal 2 de Joaquín López
Dóriga se ha eliminado el escritorio y la sala de noticias
parece más bien como la sala en casa en donde se reciben
las noticias, espacio considerado como parte de la esfera
privada o doméstica. En el noticiario de Adela Micha
y Leonardo Kourchenko del canal 2 y en el noticiario de Ana
Winocour y Jorge Sarza del canal 7 los locutores o lectores
de noticias aparecen rodeados de signos y símbolos
femeninos y cálidos: un librero en la parte posterior,
una sillón, la mesa de un comedor, libros, plantas,
cuadros. Los noticiarios presentan mayor colorido pues tonalidades
azules, amarillas y rojas que connotan la falta de seriedad
o feminidad del género rodean a los locutores o lectores
de noticias y éstos se dirigen de manera más
familiar y más cercana que antes a la audiencia construyendo
una informal e íntima relación con ésta.
Es casi una costumbre el realizar comentarios sobre las noticias
dichas al final de cada emisión, situación que
en los noticiarios de los sesentas y setentas era prohibida
debido a los rígidos criterios de objetividad que se
manejaban en sus contextos de producción.
Las noticias llamadas noticias "hard"
sobre política, economía o relaciones internacionales
se presentan ahora con el toque femenino y humanista de las
noticias "soft" de índole sentimental y de
justicia. No solamente las mujeres leen las noticias relativas
a la política o a la economía, sino que estas
noticias se presentan rodeadas de un halo de suavidad e intimidad,
tanto por la connotación que tiene en nuestra cultura
la voz femenina, como por los signos visuales y sonoros que
la rodean. Asimismo, géneros como la lectura del tiempo
o el clima y los espectáculos son ahora narrados por
varones, irrumpiendo en campos tradicionalmente femeninos,
pues cabe recordar que la primera mujer que apareció
como elemento exótico en un noticiario en México
fue precisamente presentando el estado del tiempo.10
En los noticiarios como "Hechos" con Javier Alatorre
muchas veces ocurre que una noticia que podría clasificarse
como de carácter sentimental o de justicia, ocupa la
parte central de la emisión, dejando a un lado las
dimensiones políticas o económicas que ésta
podría tener. Como Liesbet van Zoonen indica, lo privado
ha invadido lo público y lo público se ha feminizado:
definiciones tradicionales de la esfera pública y de
la opinión pública parecen ser hoy, obsoletas.
Tomando en cuenta estas tendencias en los noticiarios,
podría concluirse que efectivamente ha ocurrido un
cambio positivo y que las mujeres están participando,
creando mensajes e incluso cambiando las formas de éstos;
que los medios de comunicación son promotores de la
diversidad narrativa, la participación del otro, el
multiculturalismo y el cambio social; que ya no se puede hablar
de una aniquilación simbólica y que el auge
de los medios de comunicación en la era de la información
coincide con el auge de la mujer como creadora de su información,
sus imágenes y sus representaciones. No obstante, si
bien la mujer está simbólicamente representada
en los noticiarios y en general en los medios de comunicación,
esto no indica necesariamente que la mujer sea más
libre que antes o que haya adquirido mayor igualdad o libertades
con respecto a los hombres. Aunque se puede observar cierta
democratización y diversidad en los contenidos de los
medios de comunicación -mujeres doctoras, actrices,
vendedoras, obreras, secretarias o escritoras- y en específico
de los noticiarios, éstos presentan a la mujer situada
en la tradicional trinchera de la feminidad y el espacio privado
o doméstico como se verá a continuación.
La "teoría de la reflexión"
y el optimismo del cambio democrático y liberal presentan
algunas dificultades. En primer lugar, son excesivamente conductistas
pues los medios de comunicación son considerados como
causantes de efectos directos en las audiencias como si éstas
fueran un papel en blanco en donde se inscriben ideologías
y comportamientos. Estas teorías dejan a un lado el
carácter polisémico o multi-acentual -en términos
semióticos- de los mensajes, esto es, que un mensaje
puede originar un gran número de interpretaciones por
parte de las audiencias y que si una niña observa a
Dennise Merker o a Gabriela Calzada participando activamente
en la denominada esfera pública, su interpretación
no contribuirá necesariamente al cambio social o a
una mayor democracia. En segundo lugar, estas teorías
pierden de vista que las representaciones en los medios de
comunicación son construcciones de la realidad y no
la realidad misma y que, en términos estructuralistas,
la imagen de una ama de casa o una doctora es solamente una
construcción simbólica, no la realidad. Ya en
1951 el investigador norteamericano Itiel de Sola Pool comprobó
que ahí donde aparecían con mayor frecuencia
símbolos de la democracia era donde menos se practicaba.
Los asesinatos de mujeres en Ciudad Juárez o episodios
como el famoso Carmen Arístegui-Pedro Ferriz de Con
muestran que en la realidad aún perduran expresiones
de exclusión y desigualdad, y que la fórmula
propuesta por Gaye Tuchman de más mujeres en los medios
igual a cambio social, no es precisamente una solución.
Sería, sin embargo, poco recomendable
el dejar a un lado los posibles efectos que tendrían
los medios de comunicación en las audiencias como promotores
del cambio, pues esta postura se prestaría a la continuación
de esquemas de desigualdad y de exclusión de las mujeres
y además, como señala Dennis McQuail, si no
consideráramos que los medios de comunicación
tienen importantes consecuencias a largo plazo no dedicaríamos
tanto tiempo a su estudio.11 Tal vez no
sea correcto hablar de "efectos" pero si sea correcto
hablar de cierta "efectividad" de los medios de
comunicación.12 La hipótesis
de la "efectividad" afirma que, aunque los mensajes
contienen varios significados, siempre tendrán un significado
dominante o "lectura preferentes"13
que determinará los límites de las interpretaciones
que se pueden realizar. Tomando en cuenta esta postura, la
"teoría de la reflexión" y la teoría
de la democratización expuestas anteriormente, tendrían
entonces cierta razón en señalar que un cambio
en los puestos de poder e influencia en las instituciones
mediáticas y en los contenidos de los medios de comunicación,
originaría un cambio o transformación a nivel
social, pues las mujeres, al participar en la construcción
y mediación de los significados, podrían construir
los límites interpretativos desde los cuales originar
un cambio.
Sin embargo, observando en detalle algunas características
de los noticiarios de televisión mexicanos, se percibe
que los significados dominantes o "lecturas preferentes"
que se proponen sitúan a la mujer en la tradicional
trinchera de la feminidad y el espacio privado. Esto nos lleva
al recurrente dilema de las teorías feministas entre
la igualdad-diferencia de la mujer y el hombre. La mujer es
considerada desde el punto de vista esencialista como un ser
igual al hombre dentro de su diferencia, idea retomada por
las perspectivas liberales que indican que la igualdad de
la mujer y el hombre puede ser posible dentro de las estructuras
institucionales ya establecidas recurriendo a su feminidad
como estandarte del cambio. Sin embargo, desde un punto de
vista marxista y radical la mujer tiene que romper primero
con las estructuras, conceptos e ideas existentes para lograr
su igualdad. Solamente con la redefinición de conceptos
como lo público y lo privado, lo que es masculino y
lo que es femenino dentro de una concepción de género
más amplia se puede lograr un cambio.
En los noticiarios mexicanos de televisión
de Televisa y de Televisión Azteca de mayor raiting,
el locutor o lector de noticias principal sigue siendo un
hombre. Las alternativas que se presentan en canales como
el 11, el 22 o el 40 quedan todavía circunscritas a
los límites de los discursos hegemónicos de
personajes como Joaquín López Dóriga
y Javier Alatorre: mientras que el canal 2 es sintonizado
por un 56% de los mexicanos, el canal 40 es sintonizado solamente
por el 1.9%.14 Aunque en los noticiarios
aparecen en pantalla signos y símbolos de feminidad
y las noticias "soft" han invadido los espacios
tradicionales de las noticias "hard", existen aún
algunos géneros como la sección de deportes
o la sección de opinión que se encuentran aún
rodeados de claras significaciones masculinas: en la parte
final del noticiero de Joaquín López Dóriga,
por ejemplo, se presentan personajes importantes en materia
de política, economía o relaciones internacionales
rodeadas de un halo de oscuridad, seriedad y amenizado con
música triunfal. La feminidad que se observa en los
noticiarios está permitida donde ésta no representa
amenaza alguna a las estructuras masculinas establecidas:
las mujeres locutoras o lectoras de noticias aparecen con
mayor frecuencia en las mañanas o por las tardes y
siguen siendo personajes favoritos en historias sentimentales
o de justicia.
El noticiario que desde hace años conduce
Lolita Ayala en Televisa merece una mención especial
como ejemplo de la reivindicación del carácter
esencialista del ser mujer basado en la igualdad a partir
de la diferencia: basta con observar los signos semióticos
en el estudio, las tonalidades pastel y la característica
rosa roja en su escritorio. Sin menospreciar el mérito
del cambio que esta mujer generó en los noticiarios,
es importante señalar que su noticiario se presenta
en cierto horario, a las 2:30 de la tarde, y bajo ciertos
criterios institucionales, pues se supone que a esta hora
la audiencia es en su mayor parte de compuesta por mujeres.
Por otro lado, se debe tomar en cuenta el carácter
localista de las noticias que se presentan: mientras que en
los noticiarios nocturnos se muestran las noticias desde una
perspectiva nacional, en este noticiario se muestran las noticias
desde un punto de vista local, manifestándose una vez
más, la división cultural hombre-mujer y la
división entre lo que es la esfera pública y
la esfera privada. En el noticiario de Lolita Ayala, la mujer
es creadora de su información, sus imágenes
y sus representaciones, sus contenidos coinciden con las descripciones
optimistas y generosas de las perspectivas democráticas
y del nuevo liberalismo, sin embargo, éstas se encuentran
inscritas en los límites que imponen los significados
dominantes o "lecturas preferidas" situando el cambio
en la tradicional trinchera de la feminidad.
Evitando el pesimismo teórico característico
de la "teoría de la reflexión" o aniquilación
simbólica de los setentas o el exacerbado optimismo
característico de la reciente teoría del cambio
liberal y democrático, se puede concluir que las mujeres
efectivamente participan en los noticiarios de televisión,
los cuales, al igual que otros tipos de productos mediáticos
como las telenovelas, las revistas o los periódicos,
se han ido transformando y cambiando desde sus orígenes,
permitiendo la manifestación de valores como la democracia,
las libertades y la diversidad. Los movimientos sociales de
los sesentas y setentas no fueron en vano, los debates académicos
y políticos sobre la situación de la mujer en
la sociedad patriarcal han tenido resultados, las nuevas corrientes
de pensamiento que han retado los valores y narrativas de
la Ilustración han contribuido. Sin embargo, se debe
tener cuidado concepciones benévolas como "revolución
de las comunicaciones" o "tiempo de la mujer"
pues frecuentemente hacen olvidar que con las nuevas nociones
se arrastran también tradicionales estructuras y viejos
vicios. La democracia, la conquista de las libertades y de
la igualdad, se presentan dentro de la postura esencialista
del ser mujer, dentro de la feminidad tradicional y no radical,
postura que no debe descalificarse o invalidarse, aunque es
importante señalar que podría conducir al llamado
"tokenismo" de agregar y revolver mujeres, que no
significa necesariamente cambiar.
Considerando el poder que tienen los medios
de comunicación no para producir "efectos"
sino para lograr cierta "efectividad" en las audiencias
y considerando también su proliferación en los
últimos años, habría que replantearse
una vez más la eliminación de los límites
interpretativos y marcos que asignan los significados dominantes
delatores del cambio para lograr el verdadero auge de la mujer
como creadora de su propia información, sus imágenes
y sus representaciones a favor de la democracia, las libertades
y la igualdad.15 La llamada revolución
de las comunicaciones evidentemente puede generar un cambio
con "efectividad" en actitudes, patrones o estereotipos.
En México es posible alcanzar la verdadera democracia
y las libertades con la diversidad de contenidos y la mayor
participación de las mujeres en las instituciones mediáticas,
en el ámbito político y cultural. La conquista
de las mujeres de la esfera pública, como los noticiarios
de televisión, puede propiciar la reformulación
de conceptos clave para la realización de la democracia
como lo que es público, lo que es privado o doméstico,
y la redefinición de la dicotomía cultural hombre-mujer.
Mujeres en los medios: ¿aniquilación simbólica
o democratización mediática? Todavía
queda mucho por hacer.
NOTAS
1) J. Kristeva "Women's
Time" en J. Corner y J. Hawthorn. Communication Studies.
An Introductory Reader, 1989.
2) G.
Tuchman, A. Kaplan D. y J. Bennet. Hearth and Home. Images
of Women in the Mass Media, 1978.
3) G.
Allen, Ramona R. Rush, Susan J. Kaufman. Women Transforming
Communications. Global Intersections.
4) Esto
se muestra, por ejemplo, en un artículo publicado por
José Marqués de Melo "Mujeres Líderes"
en Etcétera (Diciembre 2002 Num. 26), pp. 52-53.
5) Cabe
señalar que, sin dejar a un lado la importancia de
los contextos de producción y de recepción de
los mensajes, he tomado en cuenta los textos o mensajes mediáticos
de los noticiarios para exponer en qué consiste el
cambio democrático y liberal expuesto por las recientes
investigaciones norteamericanas, pues es precisamente a través
de los textos, desde una perspectiva estructuralista, como
accedemos a lo real.
6) J.
Fiske. Television Culture, p. 308.
7) Van
Zoonen, L. "A tyranny of intimacy? Women, femininity
and television news" en P. Dahlgran y C. Sparks (ed.)
Communication and citizenship. Journalism and the public sphere.
8) Las
"hard news" son aquellas noticias sobre política,
economía o relaciones internacionales consideradas
como importantes y por lo tanto "masculinas", las
"soft news" son aquellas noticias "femeninas"
que tratan temas de índole sentimental, de entretenimiento
o de justicia, generalmente presentadas con algún tipo
de música estremecedora. Ver a J. Fiske. Television
Culture, pp. 286-287.
9) R.
Barthes. 'Rethoric of the image' en Image, music and text.
10)
Una mujer llamada Paula narraba el estado del tiempo en el
noticiero 24 Horas de Jacobo Zablubdosky a principios de los
sesentas, siendo objeto de comentarios del mismo locutor quien
preguntaba en cierto punto del programa "¿Ya llegó
Paula?". G. Molina. "Mexican Television News: the
Imperatives of Corporate Rationale" p. 181.
11)
"If we did not fundamentally believe it to have important
long term consequences we would not devote so much time in
its study" D. McQuail en C. Lodziak, The Power of Television.
A Critical Approach, p. 5.
12)
J. Fiske. Television Culture, p. 15.
13)
S. Hall. "Encoding/Decoding" en S. Hall, Dorothy
Hobson, Andrew Lowe and Paul Willis, Culture, Media and Language,
p. 134.
14)
Cifras obtenidas de la consulta Mitofsky. "La guerra
en los medios" en Etcétera. Mayo 2003.
15)
Recientes investigaciones indican que en los contextos de
recepción han ocurrido cambios en la forma de interpretar
los mensajes provenientes de los medios de comunicación,
la forma como se utiliza el control remoto del televisor por
las mujeres o la manera en que éstas discuten las telenovelas
para comprender mejor su vida y mejorar sus situación
social, lo cual arroja una ventana de luz para el cambio,
situando a éste en el ámbito de las audiencias.
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