|
La tecnología de la información
se usa, hoy día, tanto para la investigación
y segmentación de mercados electorales, el proceso
de comunicación política, la auditoria y construcción
de imagen, como en las acciones proselitistas y de persuasión
de candidatos y partidos hacia los ciudadanos.
La mercadotecnia política es producto
del proceso de transición a la democracia, la construcción
del mercado electoral y el desarrollo tecnológico. Sin
democracia no puede haber mercadotecnia, ya que sólo
tal sistema político se sustenta en la construcción
de consensos sociales y electorales. Por su parte, los sistemas
totalitarios y autoritarios son regímenes de coacción,
control, violencia y represión.
La mercadotecnia supone, además, la emergencia
y desarrollo de los mercados electorales, que son disputados
por una serie de partidos políticos y candidatos. Es
decir: sin mercados electorales no hay mercadotecnia. Finalmente,
la mercadotecnia es producto del desarrollo de las nuevas
tecnologías de la información y de la era digital.
Sin temor a equívocos se puede decir que el sistema
político de cuño democrático posibilitó
el nacimiento de la disciplina, mientras que la tecnología
ha permitido su evolución y desarrollo.
¿De qué manera las nuevas tecnologías
digitales y de la computación han impactado a la mercadotecnia
política y la forma en que hoy día se organizan
y diseñan las campañas electorales? ¿Se
puede pensar en campañas profesionales sin la presencia
de la tecnología? ¿Qué cambios tendrán
las campañas electorales producto del desarrollo de
la información? Estas y otras interrogantes tratarán
de responderse a continuación.
Campañas como tecnologías
Las campañas electorales son esfuerzos
proselitistas que realizan candidatos y partidos en la búsqueda
del voto de los ciudadanos. Estos esfuerzos proselitistas,
hoy día, se han profesionalizado y especializado de
tal forma que han incorporado conocimientos de frontera en
el campo de la mercadotecnia política, así como
nuevas tecnologías de la información. Las campañas
son, en esencia, paquetes tecnológicos y de información
orientados a la conquista de los mercados electorales.
La tecnología de la información
se usa, hoy día, tanto para la investigación
y segmentación de mercados electorales, el proceso
de comunicación política, la auditoria y construcción
de imagen, como en las acciones proselitistas y de persuasión
de candidatos y partidos hacia los ciudadanos.
Para la investigación de mercados político-electorales,
por ejemplo, se han diseñado una serie de paquetes
computacionales que permiten el procesamiento de datos, el
cruce de información y la interpretación de
resultados de manera rápida y oportuna. Además,
ya existen dispositivos tecnológicos que permiten el
levantamiento de la información de manera automatizada
y su concentración para su procesamiento en un corto
tiempo, economizando y reduciendo los esfuerzos en la investigación.
La comunicación política en la
era mediática se sustenta también en el desarrollo
tecnológico, ya sea a través de la televisión,
la telefonía, la Internet, la radio, las impresiones
digitales y el perifoneo, por señalar algunos. De hecho,
la comunicación política se ha desarrollado
gracias a los avances tecnológicos y, sobre todo, a
la socialización de los dispositivos electrónicos
y computacionales.
La auditoría y construcción de
imagen, como un elemento central de las campañas modernas,
también se sustenta en el desarrollo tecnológico,
ya sea a través de paquetes computacionales para la
investigación de la percepción de los electores
sobre la imagen de los candidatos y partidos, la difusión
de campañas para la construcción de imagen por
medios electrónicos, así como la impresión
de una serie de elementos publicitarios y objetos utilitarios
con fines promocionales.
Así, el desarrollo tecnológico
ha posibilitado la construcción de bases de datos de
los electores que permite a los candidatos y partidos afinar
sus estrategias proselitistas de contacto directo y comunicación
con los ciudadanos, permitiendo un enfoque y atención
particularizada con ciertos sectores sociales, así
como la promoción de una serie de redes de proselitismo
electoral.
Nuevos dispositivos
y tecnologías electorales
La computación y las tecnologías de la información
han impactado significativamente la forma en que se realiza
y procesa la política en nuestro país, pasando
de formatos tradicionales, tortuosos, costosos y poco eficientes,
a modelos más económicos, rápidos, eficientes
y de alta penetración social.
El impacto ha sido de tal magnitud que, en los
últimos años, se ha creado una verdadera revolución
en la forma como se realizan y organizan las campañas
electorales, al incorporar conocimientos de frontera y una
serie de técnicas y estrategias de mercadotecnia política,
así como dispositivos tecnológicos que proporcionan
ventajas competitivas en la búsqueda o conservación
del poder político.
El nuevo dispositivo tecnológico por
excelencia y de amplio crecimiento para las campañas
es la Internet, ya que toda campaña electoral moderna
hoy día se apoya en una página Web. Este
portal político cubre varios objetivos estratégicos:
informar a los electores; organizar a los militantes y simpatizantes
del partido o candidato; reclutar apoyadores; promocionar
la plataforma electoral y al candidato; establecer contacto
vía Internet con los ciudadanos; capacitar política
y electoralmente a los equipos de campaña; consultar
a los electores y construir una agenda de gobierno.
A través de un sitio en la gran Red,
se puede informar a los electores sobre las propuestas, ideas
y pensamientos del candidato, la plataforma del partido, así
como las posiciones del candidato sobre un determinado tema
de interés general como puede ser la guerra, las políticas
económicas y el problema de la inseguridad pública
y el narcotráfico, por señalar algunos.
La Web puede servir también para
organizar a los militantes, miembros de un equipo de campaña
y simpatizantes del candidato, ya sea informándoles
sobre la estructura organizacional de la campaña (división
del trabajo, jerarquía y niveles de responsabilidad),
indicándoles las tareas y acciones proselitistas a
realizar, así como la agenda de giras y actividades
de la campaña y del candidato. Es decir: a través
de Internet se pueden conformar equipos de campaña
completamente intercomunicados en tiempo real e integrados
bajo una estrategia única e innovadora.
A través de la Web se puede, además,
reclutar apoyadores para la campaña y buscar
financiamiento para los trabajos proselitistas y de comunicación
política. Estos voluntarios son ciudadanos que tienen
un interés especial en participar y colaborar con el
candidato, ya sea invitando a sus vecinos, familiares y amigos
a votar, o incorporándose de lleno a los trabajos organizativos
y proselitistas de las campañas. Mediante un icono
y un apartado especial en dicha página, se puede hacer
un llamado a todos los ciudadanos interesados en aportar recursos
ya sea materiales o económicos, o a sumarse a la campaña.
La Web es también un excelente
medio para la promoción, más a profundidad,
de la plataforma electoral del candidato y de los documentos
básicos del partido, pues este medio permite la disposición
de documentos en extenso para todos aquellos interesados en
ampliar la información. Adicionalmente, a través
de la red de redes se puede promocionar el candidato, dar
a conocer su currículo, experiencia, puntos de vista
e ideario, lo que resulta de especial relevancia.
Un buen diseño de una página Web
posibilita, además, el contacto del candidato, partido
o equipo de campaña con los electores, ya sea a través
del diseño de una serie de encuestas de opinión
en la que los electores pueden manifestar su punto de vista
sobre un tópico en lo particular, a través de
un grupo de discusión o por medio del buzón
digital de cartas al candidato.
La Internet es un instrumento ideal también
para la capacitación, motivación y actualización
de los equipos de campaña, ya sea a través de
los cursos en línea, los grupos de discusión
y las sesiones remotas. De hecho, la Internet se está
convirtiendo en un medio de educación que posibilita
la formación de cuadros y la preparación política
de alto nivel, usando los medios digitales no sólo
para la organización política, sino también
para aprender.
Finalmente, la Web sirve también
para consultar a los ciudadanos sobre los temas que más
le preocupan, le interesan y desean que el candidato retome
como parte de su agenda de gobierno. En ese sentido, la Internet
se ha convertido, de cierta manera, en un medio que posibilita
la consulta pública y aporta elementos informativos
importantes para la conformación de un paquete de políticas
públicas útiles para el ejercicio futuro de
gobierno.
Puede leer el artículo completo
en la versión impresa. Adquiérala por sólo
25 pesos (más IVA), o suscríbase por 275 pesos
(más IVA).
Mayores informes: suscripciones@mexicanadecomunicacion.com.mx
|