La prensa está obligada a informar,
investigar, analizar, trazar horizontes y a desarrollar sus
tareas con objetividad, equidad, ética y racionalidad,
así como a desterrar la rutina y otros vicios, consciente
de la función social que desempeña.
Concebimos la objetividad como un método
que permite reflejar la complejidad de la realidad por medio
de la percepción científica de los hechos.
Quien esto escribe parte de que la información es la
materia prima del periodista, quien debe procesar e investigar
con agilidad pero con responsabilidad, antes de que llegue a
la opinión pública.
Las posibles implicaciones de una información exigen
que el periodismo desarrolle además su capacidad de análisis,
es decir: buscar significados, alcances, límites y consecuencias.
En el ejercicio profesional del periodismo, el Estado tiene
la responsabilidad de garantizar la libertad de acceso de los
periodistas a las fuentes de información, sin condicionamientos
ni restricciones, ya que con censura y presiones sólo
se genera una relación distorsionada entre autoridades
y ciudadanos.
Joaquín Estefanía Moreira destaca que no se puede
hablar de democracia "en ausencia de una prensa que no
tenga garantías suficientes para desarrollar su labor".
Los medios de comunicación tienen, por su parte, la obligación
de cumplir sus funciones de manera responsable y evitar trastocar
sus funciones de comunicadores a manipuladores, como sucede
con frecuencia.
La importancia de que los periodistas asuman su responsabilidad
es que sin una información suficiente, se abona el terreno
de la especulación, con una cauda de incertidumbre e
irracionalidad en los juicios consecuentes.
Algunos autores ubican a la ética con los medios considerados
de referencia, como se llama a aquéllos que logran cierto
nivel de influencia en la sociedad, en vez de ubicarla con el
ejercicio del periodismo. Otros le conceden un carácter
estrictamente subjetivo, a merced de la voluntad y conveniencia
del interesado.
La función social del periodismo radica en que los periodistas
ejercen en nombre de la opinión pública --de la
sociedad-- la libertad de expresión y el derecho de acceso
a la información, lo cual implica una responsabilidad
moral y política, regulada por un código de ética
profesional.
Concepto de ética
Los problemas éticos se caracterizan
por su generalidad, lo cual los distingue de los morales de
la vida cotidiana, que nos plantean situaciones concretas.
Ética es teoría, investigación o explicación
de un tipo de experiencia humana o forma de comportamiento
de los hombres y estudia una forma de conducta que los éstos
consideran valiosa y, además, obligatoria y debida.
Ética proviene del griego "ethos" que significa
"modo de ser" o "carácter", o sea
forma de vida adquirida o conquistada por los hombres.
La explicación psicológica de la conducta humana
permite comprender las condiciones objetivas de las acciones
de los individuos y contribuye a entender su dimensión
moral.
Con su análisis de las motivaciones o impulsos irresistibles,
la psicología señala cuando una acción
humana escapa a una valoración o enjuiciamiento moral.
La ética mantiene estrecha relación con las
ciencias cuyo fin es estudiar las leyes que rigen el desarrollo
y la estructura de las sociedades humanas como la antropología
social y la sociología.
Los antropólogos establecieron correlaciones entre
la estructura social de una comunidad y el código moral
que las rige, con lo cual se confirma que las normas éticas
responden al régimen socioeconómico imperante.
El sistema socioeconómico imperante en México
es el capitalismo, el cual se rige por la ley de la obtención
del máximo beneficio posible con el mínimo de
costo posible, y genera una moral egoísta e individualista
que conlleva al afán de lucro.
La televisión constituye el medio en el cual más
se pone de manifiesto que los criterios mercantiles se imponen
por encima de la función social.
Aun cuando es poco asimilado entre los comunicadores sociales
mexicanos, la credibilidad es su principal patrimonio y su
fundamento está en el ejercicio responsable de su profesión.
La ética del ejercicio periodístico
Las iniciativas de regulación del ejercicio
profesional del periodismo en México de la década
de los setenta llevaron a la polarización de las posiciones,
en especial entre editores y reporteros.
Algunos medios han optado por su propia regulación
de la conducta de sus reporteros y han limitado la ética
a normas internas que regulan la línea editorial particular,
pero la mayoría carece de códigos de ética
que les permita regular su relación con sus lectores,
escuchas o televidentes.
Uno de los factores que sentaron las bases para una cierta
independencia de los medios escritos en México fue
la liberación de la importación de papel, otrora
monopolio estatal, a través del cual se presionaba
a los dueños de los periódico y revistas para
que se disciplinaran a la versión oficial.
La desincorporación de los canales de televisión
abrió la posibilidad de romper con el monopolio de
Televisa y abrió la existencia de una opción
comercial más.
Tras la llegada a la presidencia de un presidente de un partido
distinto al Revolucionario Institucional (PRI), que monopolizó
el poder por más de 70 años, el gobierno mexicano
se vio además obligado a establecer nuevas normas de
relación entre las instituciones públicas y
los medios de comunicación, en especial en lo referente
al financiamiento.
En México, la información es para los dueños
de los medios una mercancía que les sirve para incrementar
sus lectores, escuchas o televidentes y los periodistas trabajadores
asalariados que dependen de la venta de sus servicios profesionales.
Los menos interesados en promover la profesionalización
del gremio periodístico son los dueños de comunicación,
pues ello les podría significar el pago de mejores
salarios y condiciones de trabajo en las redacciones, costos
que no están dispuestos a cubrir.
Para Fidel Samaniego, "la prensa que estamos viviendo
--consumo de minorías y atiborrada de declaraciones
y poca información-- sobrevivió a las deformaciones:
es una prensa que trata de sacar la cabeza".
En opinión de Mayté Noriega, el miedo a decir
la verdad "es lo que más ha obligado a todos (los
periodistas) a utilizar las palabras que usan los políticos"
y "nos es que las palabras digan mentiras, no hay mentira
en lo que se dice, simplemente ocultan la verdad, la disfrazan".
"La prensa de nuestros días, la radio, la televisión
y las revistas, están plagada de impresiones, y se
debe en parte a la falta de profesionalización de los
periodista y a la falta de especialización", asegura.
Carlos Monsivais considera que en los medios de comunicación
mexicanos "se ha propiciado la mentira a gran escala,
el ocultamiento de los datos, la tergiversación, el
linchamiento moral programado de los opositores", entre
otros males.
En la mayoría de las escuelas de periodismo de México,
"la formación de los nuevos profesionales está
reducida a aspectos técnicos y está despojada
de contenido humanístico, ideológico, social
e histórico".
En la concepción imperante en México, el periodismo
se ha convertido en un relacionista público o un transmisor
de noticias y la mayoría de las escuelas de periodismo
a las de comunicación, en las cuales se pone énfasis
en el manejo de equipos y empresas y se excluye a la ética
de su programa de estudios.
Normas éticas básicas
Los primeros intentos de formular principios
internacionales de ética datan de 1936, cuando la Unión
Internacional de Asociaciones de Prensa emitió una
declaración que estuvo lejos de reflejar de manera
real el punto de vista de los periodistas activos que aún
carecían de una organización gremial propia.
En 1948, a iniciativa de la Conferencia de la Organización
de Naciones Unidas para la libertad de Informaciones emitió
un segundo intento de código que sucumbió ante
los embates de la "Guerra Fría", por lo que
fue sobreseído en 1954 por la asamblea general de países.
La organización de Naciones Unidas para la Educación,
la Ciencia y la Cultura (UNESCO) emitió en 1978 una
declaración de medios de comunicación masiva
que dejó sin tocar el ejercicio profesional del periodismo.
Un año después, La Federación Latinoamericana
de Periodistas (FELAP) aprobó en su II Congreso el
Código Latinoamericano de Ética Periodística,
que fue ratificado por organizaciones de más de 28
países de la región.
La Comisión Mac Bride establece en 1980 que los códigos
éticos deben ser elaborados y adoptados por los mismos
periodistas profesionales, sin injerencia gubernamental.
En 1983, la IV Reunión Consultora de Organizaciones
Internacionales y Regionales de Periodistas Activos del Mundo
adoptaron como un código de 10 principios de ética
profesional, considerados como básicos.
El decálogo incluyó el derecho de los ciudadanos
a una información verídica, la consagración
de los periodistas a la realidad objetiva, la responsabilidad
social e integridad profesional de los periodistas.
Otros de los puntos fueron el acceso y participación
de la población en los medios de comunicación,
el respeto a la vida privada y la dignidad humana, el respeto
del interés de los lectores, oyentes y televidentes,
así como el respeto a los valores universales y la
diversidad de las culturas.
La eliminación de la guerra como medio para resolver
los conflictos entre los países y la promoción
de un nuevo orden de la información y la comunicación,
también fueron incluidos como principios internacionales
éticos del ejercicio profesional de los periodistas.
El código ético más consultado de los
consultados es el de la Unión de Periodistas de Cuba,
el cual contempla deberes y derechos, relación con
las fuentes, relaciones con otros sectores de la sociedad.
El código es complementado con el reglamento, el cual
incluye medidas disciplinarias, comisiones de ética
y procedimientos.
Propuesta de carta ética
El autor de las presentes líneas considera
que cualquier código de ética deberá
contemplar por lom menos los siguientes aspectos:
1) El periodista asume su responsabilidad ante la sociedad
y las repercusiones de su actuar, por lo que se compromete
a recoger, procesar y transmitir la información en
forma objetiva y científica.
2) El periodista está consciente del derecho de la
sociedad a una información verídica y oportuna
y velará porque este precepto sea respetado. El Estado
está obligado a garantizar el acceso de los periodistas
a las fuentes de información a fin de que el comunicador
pueda cumplir con su función social.
3) El periodista velará porque su material informativo
incluya los más variados aspectos de los hechos, incluso
posiciones encontradas, a fin de que la sociedad cuente con
los suficientes elementos de análisis de lo que acontece.
4) El periodista estará sujeto a las normas éticas
de su profesión de manera independiente al cargo y
lugar que ocupe en el proceso informativo, sin exclusión
alguna.
5) El periodista se abstendrá de aceptar pagos, dádivas
y otros tipos de prebendas que condicionen su actividad o
el procesamiento de la información, pero tendrá
derecho a percibir un salario digno.
6) El periodista respetará el derecho de las personas
a la vida privada, a la dignidad y a la defensa, en caso de
que la información atente contra la dignidad de las
personas.
7) El periodista rechazará el principio de que el fin
justifica los medios, por lo cual se abstendrá de utilizar
medios ilícitos para conseguir información,
así como de transmitirla a sabiendas de que dañará
a personas inocentes.
8) El periodista promoverá la organización,
la profesionalización y la solidaridad entre los profesionales
de la información, por encima de las posturas ideológicas,
políticas o religiosas.
9) El periodista apoyará y velará la defensa
de los derechos humanos, la paz, la democracia, la justicia
social, la cooperación internacional y el desarrollo
sustentable de los pueblos y combatirá el racismo,
la discriminación y la opresión de las personas.
Conclusiones
El reglamentar el ejercicio profesional del
periodismo en México, constituye una idea muy compleja
y va más allá de establecer un decálogo
de normas a cumplir, a voluntad y sin compromiso alguno, por
quienes ejercen como reporteros, redactores o editores.
La falta de normatividad ética del quehacer profesional
de los periodistas está estrechamente vinculada a la
dispersión profesional de los comunicadores sociales
y a los múltiples intereses políticos de los
dueños de los medios mexicanos.
Trabajadores de los medios de comunicación y practicantes
de servicio social destacan que la materia de ética
profesional está ausente de los programas de estudios
de las escuelas de periodismo, privadas o estatales, universitarias
o independientes.
Los periodistas con experiencia y recién egresados
carecen de una identidad profesional y circunscriben la ética
a un asunto de estricto carácter privado, individual
y voluntario.
Entre veteranos la resistencia a la regulación se vincula
al miedo a perder el sistema de prerrogativas que les permite
tener privilegios y recursos adicionales.
Uno de las principales diques para la aplicación de
la normativa deontológica en México lo representa
la estructura de propiedad de los medios de comunicación
en manos del duopolio televisivo y la conversión de
la noticia en mercancía.
El ejercicio del periodismo depende además de ciertos
intereses y valores sociales, sean reconocidos de manera abierta
o estén aceptados como "una ideología por
debajo de la cuerda".
Algunos autores establecen que la consciencia moral, como
una de las manifestaciones de la consciencia social, es producto
histórico-social, determinado por la estructura socio
económico prevaleciente en un momento determinado.
El periodista es un factor importante del proceso informativo
y su ética profesional está orientada al desempeño
correcto de su labor, así como contribuir a la reducción
o eliminación de las deformaciones.
La formación técnica del periodista profesional
es importante, pero no podrá soslayar los aspectos
ideológicos, políticos y sociales.
Se requiere que la formación periodística ubique
a un profesional con una amplia cultura general, capacidad
de análisis y de comprensión, adaptación
a cada una de las nueva técnicas, destreza de investigación
y profundo conocimiento del idioma.
En México, la censura previa por quien produce la información
y por quien evita que siga su flujo normal, así como
la censura posterior, son un agravio a la sociedad.
Al reducir la actividad de los medios de comunicación
como un negocio, éstos terminan como elementos dependientes
de los patrocinadores y como difusores de información
filtrada o tergiversada, por lo que medios como el teléfono,
la conversación y el chisme popular y los rumores,
adquieren importancia para conocer lo que pasa y es ocultado.
La oposición de los propietarios de los medios de comunicación
se debe a que el reconocimiento del periodismo como una profesión
les significaría la obligación de pagar mejores
salarios y otorgar mejores condiciones laborales.
Como recursos para desacreditar los esfuerzos para establecer
normas a la actividad profesional de periodistas, los opositores
tratan de contraponerlas a la legislación de los medios
de comunicación, al derecho a la libertad de expresión
y al acceso a las fuentes de información. Aun cuando
son campos diferentes, no se confrontan entre si.
En su mayoría, el rechazo de los periodistas a la normativa
ética se debe a la falta de una formación profesional,
por lo que es necesario crear y mantener una clara consciencia
de lo que es y significa la comunicación social, sus
avances y compromisos, su trascendencia y limitaciones.
El establecimiento de un código de ética profesional
entre los periodistas mexicanos está vinculado a la
unificación del gremio de los comunicadores, a la creación
de una organización representativa y a la reestructuración
de los programas de estudio para la formación de periodistas,
a todos sus niveles.
La profesionalización de los trabajadores de los medios
de comunicación es la columna central de la identidad
del gremio, ausente en la mayoría de los periodistas
mexicanos, y es un factor decisivo para que se consolide una
conducta ética que permita a la población a
tener acceso a una información sustentada y que le
los suficientes elementos para entender su realidad.
Con el establecimiento de las normas éticas, se hace
necesaria la creación de mecanismos que garanticen
su cumplimiento.
Un código de ética también puede ser
un mecanismo de defensa gremial que ampare a los trabajadores
de la información, a fin de que no sean obligados por
los dueños de los medios a cumplir con tareas contrarias
a esos principios.
Será el nivel de democratización que alcance
la sociedad mexicana la que determinará el acceso de
los diversos sectores sociales a los medios de comunicación
y el nivel de consciencia de la función social que
deben jugar.
Serán los mismos sectores de la sociedad los que deberán
tomar consciencia de la función social de los medios
y hacerla cumplir, en forma conjunta con las organizaciones
gremiales de los periodistas.
Sólo el conocimiento y la aplicación irrestricta
de un código ético podrá dotar al periodista
--independientemente de la función que cumpla en un
medio de comunicación-- de los elementos para enfrentar
cada día la tarea de informar, orientar, educar y entrener,
a fin de formar una opinión pública capaz de
reaccionar como el momento histórico lo exija.
Bibliografía
Varios autores, Información frente
al nuevo milenio, Notimex / Universidad Nacional Autónoma
de México (UNAM). 1994.
Sánchez Vázquez, A. Ética, Grijalbo,
México DF, 1984.
Sin autor, Código de ética del periodista,
Unión Nacional de Periodistas de Ecuador.
Sin autor, Código de Ética del Periodista,
Federación Nacional de Periodista de Ecuador. 1978.
Federación Latinoamericana de Periodistas, Código
latinoamericano de ética Profesional, México
DF, 1979.
Organización Internacional de Periodistas, Los principios
Internacionales de ética profesional en el Periodismo.1983.
Hernández López, Rogelio, Carta de obligaciones
profesionales de la prensa y los periodistas mexicanos. 1993.
Hernández López, Rogelio, "Apuntes para
una caracterización en México. Ser periodista".
1995. Unión de Periodistas de Cuba, Código
de ética profesional y su reglamento. 1993.
Campbell, Federico, "Carta de los deberes del Periodismo",
El Financiero, México DF, 1993
Campbell, Federico, El periodismo escrito, Editorial
Ariel, México DF, 1993.
Vera, Ernesto, Formación y responsabilidad del Periodismo,
Organización Internacional de Periodistas.
Sin autor, Declaración de la UNESCO sobre los medios
de comunicación. Naciones Unidas para la Educación,
la Ciencia y la Cultura. 1978.
|