El propósito del presente artículo
es compartir algunas sencillas recomendaciones para facilitar
el desarrollo de la investigación periodística
a través de las principales herramientas de la Internet.
Partimos de la premisa de que las herramientas
de comunicación de la Internet son fuentes de información
útiles en el periodismo de investigación y,
por supuesto, en el desarrollo del trabajo intelectual de
científicos, académicos e investigadores. Tales
instrumentos nos permiten ahorrar tiempo, esfuerzo y dinero.
Pero de ninguna manera ello sustituye las técnicas,
métodos y recursos de la investigación documental.
No pocos periodistas e investigadores sostienen
que no vale la pena consultar información en Internet,
pues la mayor parte es intrascendente. Nosotros de ninguna
manera compartimos esas opiniones. Consideramos que efectivamente
es posible encontrar información relevante en Internet
en cuestión de segundos, claro, si sabemos establecer
límites precisos de lo que deseamos, y si emprendemos
nuestra búsqueda en los sitios y con las herramientas
pertinentes.
Emprender una búsqueda eficiente de
información a través de la gran red implica
consultar varios buscadores, emplear distintas estrategias,
revisar directorios, agentes inteligentes, multibuscadores,
buscadores especializados, portales horizontales y verticales...
Todo ello para reconocer el estado del arte de determinados
temas de investigación al examinar los textos en
sitios especializados de la web, o leer lo publicado en
grupos de discusión o listas de distribución
con mensajes particulares y, de ser necesario, extender
la búsqueda a la llamada Internet Invisible.
El primer paso consiste en delimitar nuestro
objeto o tema de investigación. Por ejemplo, si necesitamos
saber la fecha exacta en la cual fue descubierto el cometa
Hale-Bopp, escribimos: "Hale-Bopp fue descubierto en".
En el espacio destinado a solicitar la búsqueda de
información a través del buscador Google
(http://www.google.com), en cuestión de segundos
se desplegará la relación de fuentes de información
digital. El domingo 2 de mayo empleamos Google para
consultar la información disponible en Internet sobre
el asesinato del periodista Manuel Buendía. Para
tal propósito escribimos la palabra "Manuel
Buendía". En 23 segundos, Google consiguió
desplegar dos mil 160 fuentes de información. Enseguida
restringimos nuestra consulta a las palabras "Manuel
Buendía fue asesinado". Google fue capaz
de desplegar cuatro posibles fuentes de información
en 29 segundos.
Si deseamos reconocer un subtema específico,
podemos entrecomillar el tema general y, enseguida, sin
comillas, teclear la palabra clave. Ejemplo: "Manuel
Buendía" asesinato. A Google le tomó
39 segundos identificar 336 posibles fuentes de información.
Si las condiciones de nuestra búsqueda
nos obligan a identificar la mayor cantidad posible de recursos
de información sobre el tema de nuestro interés,
podemos iniciar nuestra consulta a través de un directorio
base de buscadores, como Searchenginewatch (http://www.sear
chengine watch.com/links), o Buscopio (http://www.buscopio.net).
En Buscopio encontraremos una interesante relación
de buscadores especializados en medios de comunicación
e Internet. En Searchenginewatch inclusive podemos
conocer cuáles fueron los buscadores mejor evaluados
por la comunidad sensible de Internet. Los resultados de
la reciente edición de The Search Engine Watch
Awards fueron publicados en Searchenginewatch el 28
de enero de 2003.1 El buscador mejor evaluado
fue Google.
Inclusive es posible conocer el tipo de información
que más consultan los cibernautas a través
de determinados buscadores. En marzo, por ejemplo, entre
los temas informativos y las figuras públicas que
generaron el mayor número de consultas a través
del buscador Google estuvo Iraq.
Además de buscadores de buscadores,
es posible emplear agentes inteligentes capaces de responder
a las preguntas específicas que les formulamos. A
través de Ask Jeeves (http://www.ask.com),
por ejemplo, podemos emprender metabúsquedas.
El procedimiento normalmente es el siguiente: en primer
lugar, el usuario formula su pregunta. Enseguida, el agente
inteligente la analiza y, de no contar con la respuesta,
formulará una serie de interrogantes cuyas soluciones
sí conoce, con el propósito de que el usuario
pueda indicarle cuál es la que más se parece
a la pregunta original.
Otro agente inteligente es Electric Library
(http://www.elibrary.com), buscador que responde
a preguntas específicas, desplegando información
relativa a documentos no disponibles en Internet, como libros,
periódicos, revistas. Otro interesante sitio para
emprender una búsqueda inteligente es Teoma
(http://www.teoma.com). En México algunas
instituciones educativas disponen de agentes inteligentes
propietarios, como es el caso de la Universidad Virtual
del Tecnológico de Monterrey (http://www. biblioteca.
itesm.mx). Además, algunas empresas cobran por
emprender la búsqueda de información, por
ejemplo Answers, de Google (http://answers.
google.com).
Los portales también concentran
valiosa información. Básicamente podemos distinguir
dos tipos de portales: horizontales y verticales. En los
primeros es posible consultar información general,
pues consignan todo tipo de contenidos. La mayoría
de los portales que conocemos precisamente son horizontales.
Por ejemplo T1MSN (http://www.t1msn.com) y Terra
(http://www.terra.com).
Los portales verticales concentran información
sobre temas específicos. Por ejemplo Infoamérica.
Portal de la Comunicación, a iniciativa del
doctor Bernardo Díaz Nosty, destacado catedrático
de la Universidad de Málaga, España, que representa
el más ambicioso proyecto de información digital
sobre temas de comunicación en Iberoamérica
(http://www. infoamerica.org/).
Un estupendo portal vertical dedicado al tema de los gobiernos
electrónicos en América Latina es el Directorio
de los Estados (http://www.directoriodeles tado.com.ar).
Si es necesario identificar y consultar fuentes
de información que no se encuentran disponibles en
Internet, algunos buscadores como Guiame (http://www.gui
ame.net) han reunido un amplio número de referencias
a fuentes de información no disponibles en la Red.
También podemos emprender un reconocimiento
inteligente de fuentes de información e identificar
el estado del arte de determinadas áreas de
investigación, consultando los textos que expertos
han publicado en sitios WWW temáticos. Por
ejemplo, si queremos identificar bibliografía especializada
en castellano sobre el tema de periodismo de investigación,
podremos consultar las citas y la bibliografía consignada
por destacados autores que han publicado sus textos en Sala
de Prensa (htttp://www.saladeprensa.org).
Jamás debemos limitarnos a la consulta
de los recursos de información disponibles en la
World Wide Web. En ocasiones, resulta recomendable
consultar la información publicada en grupos de discusión
o listas de distribución que contienen mensajes de
particulares. Evidentemente siempre conviene leer los objetivos
de la lista o grupo de discusión para conocer si
son aceptadas las consultas. Los grupos de discusión
y las listas de distribución representan valiosas
fuentes de información en el desarrollo de investigaciones
de mercado, antropología cultural, sociología
y, por supuesto, periodismo y comunicación.
En ocasiones es indispensable extender nuestra
búsqueda a través de la Web Invisible,
pues no toda la información que se encuentra publicada
en la WWW es posible consultarla a través
de los buscadores convencionales. A la región de
la WWW a la cual no pueden acceder los buscadores
se le conoce como Web Invisible, y para ingresar
a ella lo podemos hacer a través de los buscadores
como Turbo10 (http://turbo10.com) y Profusion
(http://www.profusion.com).
Sobre la existencia de la Web Invisible,
Carlos Serrano, destacado investigador de la Universidad
de Zaragoza, España, autor de uno de los mejores
trabajos sobre el empleo de los recursos de información
de Internet en actividades de investigación, afirma:
Hay varios motivos que justifican la existencia de esta
Web invisible. Por ejemplo, bases de datos que se pueden
consultar en el WWW pero que los buscadores no pueden
acceder a ellas porque no son páginas web normales.
Por ejemplo, en el Instituto de Contabilidad y Auditoría
de Cuentas (ICAC) hay una base de datos con todas las publicaciones
que se editan sobre Contabilidad y Auditoría en Lenguas
Ibéricas, ICALI (http://www.icac.mineco.es/icali/icali.
htm). En esta base de datos se registra el título,
autor, resumen de la publicación, etcétera.
Cualquier usuario puede libremente entrar ahí y solicitar
una búsqueda. Pero un buscador como Google no es
capaz de entrar a ver sus fichas".2
También se pueden emplear buscadores
especializados para ubicar bases de datos en la Web Invisible,
como: Invisibleweb (http://www.invisibleweb .com);
Internetinvisible (http://www.internetin visible.com);
Internets [http://www.in ternets.com]; Direct
Search (http://www.freepint.com/gary/direct.htm).
Inclusive es posible emprender la búsqueda de bases
de datos a través de Google (http://www.google.com)
escribiendo en el campo destinado al ingreso de la información
las palabras database o "base de datos",
y enseguida el rubro temático de nuestro interés.
NOTAS
1) Véase http://www.searchenginewatch.com/awards/2002-winners.html
Fecha de consulta: 2 de mayo de 2004.
2) C. Serrano Cinca, (2003): "Encontrar
información en el World Wide Web", en 5campus.org,
Sistemas Informativos Contables: http://www.5campus.org/leccion/buscar
Fecha de consulta: 1 de mayo de 2004]