Herbert Marshall McLuhan
nació el 21 de julio de 1911, en Edmonton, Alberta, Canadá.
En la Universidad de Manitota estudió la licenciatura en
Letras y la maestría en Artes. A los 31 años de
edad se doctoró en la Universidad de Cambridge. En su tesis
doctoral analizó la obra del dramaturgo inglés Thomas
Nashe. McLuhan se desempeñó como catedrático
de las siguientes universidades: University of Wisconsin at Madison,
University of St. Louis, Assumption College, St. Michael's College,
University of Toronto (Canadá).
La primera edición
de La comprensión de los medios como extensiones del
hombre dio amplia y positiva notoriedad a Marshall McLuhan,
particularmente en Estados Unidos y Canadá. En América
Latina, en cambio, no pocos académicos e investigadores
de las ciencias de la comunicación menospreciaron las tesis
de McLuhan, quien fue considerado pensador funcionalista
y pragmático. Al respecto, el investigador Miquel
de Moragas, destacado catedrático de la Universidad Autónoma
de Barcelona, España, señala:
El interés preferente por los aspectos ideológicos
de los discursos sociales impidió a muchos analistas comprender
la validez de las principales intuiciones de McLuhan respecto
de los cambios en los usos de los medios, o respecto de las distintas
relaciones culturales que pueden establecerse entre los medios
y sus receptores.1
En México, uno
de los primeros cuestionamientos a las tesis de McLuhan corrió
a cargo de Carlos Monsiváis, quien en Días de Guardar
-su primer libro, cuya primera edición fue publicada en
diciembre de 1970-, incluyó el texto "México
a través de McLuhan. Proyecto de guión radiofónico
a manera de sketch, homenaje al espíritu didáctico
de la carpa". Con la ironía que lo distingue, Monsiváis
inició así el referido texto:
Marshall McLuhan. Síntesis tan breve como falsa como
inevitable como rudimentaria: Marshall McLuhan, profesor y pensador
canadiense. Sus teorías, acerbamente originales, sospechosamente
aplicables a cuanto cabe entre cielo y tierra, se han difundido
a través de un medio para él obsoleto: la imprenta.
Sus libros básicos (The Mechanical Bride, The Gutenberg
Galaxy, Understanding Media, The Medium is the Message, War and
Peace in the Global Village, Verbo Voco Visual Explorations) lo
han situado bajo la peligrosa luz cotidiana de los mass media.
Profeta de la era electrónica, se ha visto homologado con
Einstein, descendido a farsante, ascendido a genio, rebajado a
simulador.2
En alguna ocasión
el maestro Manuel Buendía también realizó
una fuerte crítica a McLuhan:
Personalmente he disfrutado mucho -debo confesarlo ante ustedes-
esos congresos de comunicología en que los McLuhan, los
Moles, los Eco, los Aranguren, los Schramm y otros, vienen como
los antiguos conquistadores a llevarse nuestro oro a cambio de
espejitos y cuentas de vidrio. Y esto de llevarse nuestro oro
es literalmente cierto. Antes de la devaluación, el señor
Marshall McLuhan dio una conferencia en el ISSSTE, por la cual
cobró diez mil dólares a cambio de una exposición
que no se ciñó al tema anunciado y que tampoco era
un texto original, sino un refrito de algo que había venido
diciendo desde hace meses por Estados Unidos, Canadá, Francia
y otros países.3
A contracorriente frente
a las tendencias que orientaron el estudio y la investigación
de las ciencias de la comunicación en México, en
la década de los setenta, el destacado publicista Eulalio
Ferrer Rodríguez y Carlos Fernández Collado, reconocido
investigador de comunicación organizacional, advirtieron
la importancia que llegarían a adquirir las tesis de McLuhan
en el desarrollo de las teorías de la comunicación.
Mientras no pocos académicos e investigadores mexicanos
descalificaban las tesis del pensador canadiense por razones fundamentalmente
ideológicas, don Eulalio Ferrer publicó algunos
ensayos de McLuhan en Cuadernos de Comunicación.4
Ecología
de los medios
Con el paso de los años,
el pensamiento de Marshall McLuhan se convirtió en columna
vertebral de una de las más importantes escuelas de comunicación
de Estados Unidos y Canadá: la Media Ecology (Ecología
de los Medios), la cual, de acuerdo con Lance Strate, investigador
de la Universidad de Fordham, Nueva York, y actual presidente
de la Media Ecology Association (MEA), también ha sido
designada como Escuela Norteamericana de Comunicación,
Escuela de Toronto o Mediología.5
Neil Postman -quien fue
destacado catedrático del Departamento de Cultura y Comunicación
de la Universidad de Nueva York- propuso el nombre de Media Ecology
para designar a la escuela que recupera las principales tesis
de McLuhan, en la que, además de McLuhan y Postman, convergen
pensadores de la talla de Joshua Meyrowitz, Edmund Carpenter,
Elizabeth Eisenstein, James Carey, Walter Ong, Lewis Mumford,
Harold Innis, James Morrison, Paul Ryan, Paul Levinson, Lance
Strate, Eric Havelock y, por supuesto, Eric McLuhan -uno de los
seis hijos de Marshall-, entre otros. De acuerdo con Neil Postman:
La ecología de los medios estudia la forma como los
medios de comunicación afectan la percepción humana,
la comprensión, los sentimientos y los valores; y cómo
nuestra interacción con los medios facilita o impide nuestras
oportunidades de supervivencia.6
McLuhan hoy representa
una obligada referencia en el estudio de las comunicaciones digitales,
en el desarrollo de la teoría de las interfases,
en el estudio mismo de Internet -el medio de comunicación
inteligente-, y por supuesto, en la perspectiva posible de
la llamada Sociedad de la Información. Míticos
desarrolladores de la Red y una nueva generación de investigadores
de las comunicaciones digitales reconocen hoy las tesis de McLuhan
como obligado referente teórico-conceptual en su trabajo
intelectual.
De acuerdo con el destacado
investigador estadunidense Steven Johnson, en La comprensión
de los medios como extensiones del hombre, es posible ubicar
radicales pronunciamientos sobre el advenimiento de la era digital.
Por ejemplo, en uno de los primeros párrafos del libro,
McLuhan afirma:
Después de tres mil años de explosión
por medio de técnicas fragmentarias y mecánicas,
el mundo de Occidente entra en implosión. Durante las eras
mecánicas prolongamos nuestros cuerpos en el espacio. Hoy
en día, después de más de un siglo de técnica
eléctrica, hemos prolongado nuestro propio sistema nervioso
central en un alcance total, aboliendo tanto el espacio como el
tiempo en cuanto se refiere a nuestro planeta. Estamos acercándonos
rápidamente a la fase final de las prolongaciones del hombre,
o sea la simulación técnica de la conciencia cuando
el desarrollo creador del conocimiento se extienda colectiva y
conjuntamente al total de la sociedad humana, del mismo modo en
que ya hemos ampliado y prolongado nuestros sentidos y nuestros
nervios valiéndonos de los distintos medios.7
Miembros de las llamadas
comunidades sensibles de Internet también reconocen
a Marshall McLuhan como uno de los principales visionarios de
la Internet, y distinguen a La comprensión de los medios
como extensiones del hombre como obra clásica y de
obligado culto. Alan Kay, por ejemplo -cuyo talento resultó
definitivo para el desarrollo de Apple Computers, y que concibió
las computadoras laptop y es considerado supremo arquitecto
del lenguaje de programación Smalltalk, desarrollado por
miembros del Grupo de Investigación del Aprendizaje (GIA),
en el Centro de Investigación de Xerox, en Palo Alto, California,
a comienzos de 1970-, afirmó que gracias a la influencia
de McLuhan, y particularmente a través de la lectura del
libro referido, fue capaz de comprender a las computadoras como
medios.8
Paul Levinson, destacado
investigador de la Fordham University, miembro de la Media Ecology
Association, es autor de uno de los principales libros dedicados
al estudio de la contribución del pensamiento de Marshall
McLuhan al desarrollo de las comunicaciones digitales: Digital
McLuhan. En La comprensión de los medios como extensiones
del hombre, McLuhan ya había advertido que el narcisismo
juega un papel determinante en la adopción de nuevas tecnologías:
Fisiológicamente hay abundantes razones para que una
prolongación de nosotros mismos nos suma en un estado de
embotamiento.9
Paul Levinson ha distinguido
la presencia de una brecha digital generacional.
Las ecologías culturales de los claustros de profesores
y los estudiantes no sólo presentan sensibles diferencias.
En algunas ocasiones, los ambientes comunicacionales resultan
ser incompatibles y hasta excluyentes. Las avanzadas tecnologías
de información y comunicaciones forman parte del entorno
cotidiano en el cual se desenvuelven nuestros estudiantes. Muchos
de los dispositivos que ellos portan consigo son interfases inteligentes.
Para ellos, la tecnología representa un principio de actualización
y deviene lógica extensión de la moda. En
cambio, en no pocas facultades de comunicación y periodismo
de América Latina, para muchos académicos e investigadores
de la comunicación, la simple posibilidad de remplazar
la vieja máquina de escribir por una computadora, todavía
representa un auténtico choque cultural.
Herederos
El repertorio de temas
asociados con Internet, cibercultura, comunicaciones digitales,
Sociedad de la Información en los cuales han incursionado
investigadores de la Media Ecology, partiendo de McLuhan, es tan
interesante como extenso. Gary Gumpert (Queens College) y Susan
Drucker (Hofstra University) estudian el fenómeno del desplazamiento
de energía desde la locomoción al ciberespacio;
John Phelan (Fordham University) ha centrado su atención
en las interfases; James Beniger (University of California at
Annenberg) ha emprendido el análisis de la economía
política del ciberespacio; Neil Kleinman (University of
Baltimore) se ha dedicado a estudiar el futuro de los derechos
de propiedad intelectual en la Red; Herbert Zettl (San Francisco
State University) y Jay David Bolter (Georgia Institute of Technology)
han centrado su atención en la realidad virtual; Mark Giese
(The Pennsylvania State University at Hazelton) se ha dedicado
a documentar el desarrollo de la Red, desde sus inicios como ARPAnet;
Ronald Jacobson (Fordham University) estudia la reconfiguración
del sentido de lo público y el acceso a la información
a través de Internet; Joseph Barret (The Wall Street
Journal), aspectos financieros de la economía digital;
Terri Toles Patkin (Eastern Connecticut State University), las
posibilidades del ciberespacio como escenario de la ecología
de la comunicación educativa; Michael Beaubien (editor
de Enciclopedy of Molecular Biology and Biomedicine), la
conformación de etnias y organización de grupos
humanos en la Red; Sue Barnes (Marymount Manhattan College), aborda
temas de ecología y psicología de los cibernautas;
Margaret Cassidy (New York University), la fenomenología
de la construcción de las experiencias en el ciberespacio;
Stuart Moulthrop (University of Baltimore), la configuración
del tiempo en Internet; Stephanie Gibson (University of Baltimore),
las posibilidades pedagógicas del ciberespacio; Paul Lippert
(East Stroudsburg University), la representación cinemática
del ciberespacio; Judith Yaross Lee (Ohio University), la semiótica
de los lenguajes y códigos de las herramientas de comunicaciones
de Internet; Philip Thompsen (William Jewell College), modelos
de influencia social en la Red; Richard Cutler (Fordham University),
tecnologías y desarrollo de relaciones humanas; Mark Lipton
(New York University), cibersexo e identidad; Lance Strate (Fordham
University), cibertiempo.
Derrick de Kerchove,
director del Programa McLuhan de Cultura y Tecnología,
y profesor del Departamento de Francés de la Universidad
de Toronto, Canadá, es autor de por lo menos tres libros
dedicados al estudio de fenómenos ciberculturales a través
de las tesis de McLuhan.
La séptima sala
del Museo de la Comunicación del portal Infoamérica.org
-el más importante de Iberoamérica en ciencias de
la comunicación- está dedicado al pensamiento de
Marshall McLuhan, quizá por considerar su obra como auténtico
parteaguas en el desarrollo de las teorías de la comunicación,
e inaugurador de una nueva era: la edad de las comunicaciones
digitales.
Las teorías necesarias para explicarnos las acciones comunicativas
que es posible realizar a través de dispositivos inteligentes
representan un proyecto en construcción. El punto de partida
naturalmente es McLuhan, quien falleció en Toronto, Canadá,
el 31 de diciembre de 1980.
En los años recientes,
un mayor número de académicos e investigadores de
la comunicación en Iberoamérica han reparado en
la importancia de conocer y discutir, sin descalificaciones de
carácter ideológico, la obra y pensamiento de Marshall
McLuhan. Efectivamente es posible entender a los medios de comunicación
como prolongaciones del hombre.
Las avanzadas tecnologías
de información y comunicaciones nos introducen en la sucesiva
conformación de ambientes culturales. Cada nuevo medio
de comunicación transforma la forma como creamos y nos
comunicamos, modificando también el sistema de medios de
comunicación que operan en el ambiente cultural vigente.
Internet es la perfecta intermediación de los medios anteriores.
NOTAS
1) Moragas, 1997: 28.
2) Monsiváis, 1988: 364.
3) Buendía, 2003:65.
4) Por ejemplo, en agosto de 1976, en el número
14 de Cuadernos de Comunicación fue publicado el ensayo
"El norteamericano Extrovertido", de Marshall McLuhan.
5) Strate, 2004:
Sobre la contribución de Marshall McLuhan en la construcción
y el desarrollo de la escuela Roots of Media Ecology". En
The New Jersey Journal of Communication, Vol. 8, Número
1, Primavera de 2000, p. 1-8.
6) Véase: http://www.media-ecology.org
Fecha de consulta: 1 de mayo, 2004.
7) McLuhan, 1977:26-27.
8) Johnson, 50.
9) McLuhan, 1977:69.
Bibliografía
Buendía, Manuel, El ejercicio periodístico, Fundación
Manuel Buendía-Gobierno del Estado de Puebla, México,
2003.
De Kerckhove, D., The skin of culture: Investigating the new electronic
reality. Sommerville, Toronto, 1995.
-- Connected intelligence: The arrival of the web society. Sommerville,
Toronto, 1997.
---The architecture of intelligence, Birkhauser, Boston, 2001.
Johnson, S., Interface culture: How new technology transforms
the way we create and communicate, Harper Collins, New York, 1997.
Levinson, P. Digital McLuhan. A guide to the information millennium,
London-Routledge, New York, 1999.
McLuhan, M., The Gutenberg galaxy: The making of typographic man,
Mentor, New York, 1962.
--La comprensión de los medios como extensiones del hombre,
Diana, México, 1977.
Monsiváis, C., Días de Guardar, Era, México,
1988.
Strate, L., "A Media Ecology Review", en Communication
Research Themes, Centre for the study of Communication and Culture,
Vol. 23, Núm. 2, 2004, p. 3-39.
Strate, R. Jacobson y S. Gibson, Communication and Cyberspace.
Social Interaction in an Electronic Environment, Hampton Press,
New Jersey, 1997.
Páginas electrónicas
Biografía de Alan Key, http://ei.cs.vt.edu/~history/GASCH.KAY.HTML
Fecha de consulta: 7 de junio, 2004.
Marshall McLuhan:
(http://www.marshallmcluhan.com/main.html) Fecha de consulta:
7 de junio, 2004.
Media Ecology Association (MEA): http://www.media-ecology.org.
Fecha de consulta: 7 de junio, 2004.
The McLuhan Program in Culture and Technology. Biografía
de Derrick DeKerckhove: http://www.mcluhan.utoronto.ca/derrickdekerck
hove.htm Fecha de consulta: 7 de junio, 2004.