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El escritor
ruso Vital Chentalinski tuvo acceso a los archivos secretos de la
Lubianka, el formidable edificio moscovita desde donde operaba el
aparato de seguridad del Estado soviético, y publicó
De los archivosliterarios de la KGB (Anaya & Mario Muchnik.
Madrid, 1994), un texto escalofriante sobre los controles totalitarios
a la creación artística en el "paraíso
de los trabajadores". Ofrezco en esta serie a los lectores de
VE una síntesis libre del capítulo dedicado a Alexei
Maximovich Péchkov, Máximo Gorki, cumbre de la literatura
universal y padre del "realismo socialista", cuyo 168
aniversario celebramos hace unas semanas.
Agradezco
la colaboración de Patricia Rangel.
En los archivos del KGB (Komited Gosudarstvennoj Bezopasnosti, Comité
de Seguridad de la URSS creado en 1954 y disuelto tras el intento
de golpe de Estado de 1991) se documenta abundantemente la relación
de Gorki con los gobiernos de Lenin y Stalin, y cómo el iniciador
de la escuela soviética del "realismo socialista"
-y ejemplo de formación autodidacta- se convirtió
en uno de los escritores subsidiados por la revolución rusa,
dejando de lado los ideales proletarios que lo animaron al inicio
de su carrera.
"Máximo Gorki no sufrió represión. Vivió
y murió honrado por el régimen soviético. Sin
embargo, pedí su expediente a la Lubianka: sabía que
un intelectual tan conocido como Gorki no podía escapar a
la vigilancia de la siniestra casa. El control político y
de las ideas alcanza a todo y a todos: la red que los órganos
de seguridad habían tendido a la sociedad era demasiado espesa
para que se escabullera un pez tan gordo", refiere Chentalinski
sobre la investigación realizada no sólo en los expedientes
de la KGB, sino también en bibliotecas, archivos y museos
antes de comprender que no existía una biografía de
Gorki, pese a que es uno de los escritores más importantes
de Rusia, ya que sólo se repiten los mismos hechos cuidadosamente
seleccionados y filtrados que constituyen una especie de hagiografía.
El autor de La madre toma su seudónimo literario del
nombre de su hermano pequeño, Máximo, muerto a los
pocos años de su nacimiento y de la palabra "Gorki"
que significa amargura en ruso. Nació el 28 de marzo
de 1868 en Nijni Novgorod, a orillas del río Volga. Su padre
era un humilde carpintero y su madre hija de un tintorero. La pobreza
de la familia tuvo como consecuencia la muerte de sus tres hermanos
mayores.
La crónica de la vida y obra del escritor contiene varias
lagunas e incongruencias. Muchas de sus cartas siguen inéditas
y las que han sido publicadas están censuradas. ¿Qué
secretos ocultan esos cortes?, se pregunta Chentalinski, porque
muchos de los documentos y fotos llevan el sello de "no autorizados",
aunque para él Gorki es dos cosas: los clichés que
lo arropaban como icono intocable y un talento indudable.
En 1905 Lenin y Gorki se encontraron por primera vez y brota de
inmediato una simpatía entre "los rebeldes del Volga"
que querían reconstruir Rusia. Pero cuando el escritor se
aparta de la línea dura del marxismo reniega de los principios
bolcheviques en los Pensamientos inoportunos publicados en
el periódico Nóvaia Zhizn, prohibido en 1918.
La amistad renació entre ambos personajes apoyada en una
acción concreta, la actividad de Gorki en el frente cultural
soviético. Organizó la editorial LITERATURA DEL MUNDO
ENTERO en la que reunió a los mejores escritores de Rusia,
creó una comisión panrusa para la mejora de la vida
cotidiana de los científicos y encabezó un grupo de
expertos encargado de reunir objetos de valor y obras de arte nacionalizadas.
Estas tres instituciones tenían una gran importancia en aquella
época porque se salvaron numerosos científicos, escritores,
pintores y músicos de una suerte nada envidiable.
Las relaciones se vuelven a enfriar cuando constata Gorki que la
revolución y la cultura se hacían cada vez más
incompatibles y se hundió en la desesperación.
El legado epistolar de esta época revela que Ilich comenzó
a reprender a su amigo:
Pierde usted los nervios
Llega a la conclusión de
que la Revolución no se puede hacer sin los intelectuales.
Eso es un trastorno psíquico
porque lo que pasa es
que usted no se ocupa de política, y ni siquiera de observar
el trabajo de construcción política, sino de una actividad
especial en la que se halla rodeado de intelectuales amargados
Es claro que se ha abandonado hasta caer enfermo: dice que su vida
no sólo es penosa, sino incluso "desagradable".
¡Y con razón! Está disgustado con la vida, su
divergencia con el comunismo se hace "más profunda"
No quiero darle ningún consejo, pero no puedo dejar de decirle
lo siguiente: cambie radicalmente de atmósfera y de medio,
de lugar de residencia y de ocupación, o de otra forma la
vida puede acabar disgustándole de verdad.
En 1920 Gorki se refiere a Lenin en un discurso sobre su aniversario
número 50:
De pronto aparece una figura que, aunque yo no sea ningún
cobarde, me produce miedo cuando miro. El aspecto de este gran hombre
que manipula como quiere la palanca de la historia de nuestro planeta
me aterroriza
Gorki percibía en su amigo rasgos nuevos, desconocidos para
él. Ese nuevo Ilich era el que le asustaba, aunque para el
público eran uno solo. En septiembre de ese año Gorki
envía una carta al jefe de los bolcheviques para mostrar
su indignación por los obstáculos financieros que
Zaks, cuñado de Grigori Zinóviev (quién ocupaba
el tercer cargo en la jerarquía bolchevique después
de Lenin y Trotski) pone a la construcción de la nueva editorial
LITERATURA DEL MUNDO ENTERO. Zaks había ordenado el cierre
del diario Nóvaia Zhzin, llegando incluso a organizar
un registro en la casa del escritor y amenazar con detener a sus
allegados, por lo que se había convertido en su acérrimo
enemigo.
Vladimir Ilich: Las modificaciones del contrato del 10 de enero
firmado entre Grzhebin y yo, que acaban de darme a conocer, lo invalida.
Habría sido mejor no atormentarme durante tres semanas, sino
decir inmediatamente: "el contrato ha sido anulado". En
realidad, se me ha agarrado por la nariz, y no durante tres semanas,
sino durante varios meses, en el curso de los cuales he conseguido
acabar un enorme trabajo: he ganado para la causa de la vulgarización
científica a cerca de trescientos de los mejores científicos
rusos; se han encargado, escrito y entregado, para su realización
en el extranjero, decenas de libros, etcétera. Ahora mi trabajo
se esfuma. Pues que sea así. Pero tengo algunos méritos
ante mi patria y ante la Revolución, y soy demasiado viejo
como para permitir que se siga haciendo burla de mí y se
manifieste una actividad tan negligente y tan brutal respecto a
mi trabajo
No puedo obrar de otra manera.
Estoy cansado del desorden. ¡Con mis mejores saludos! A.
Péchkov.
El 22 de septiembre el Comité Central del Partido ordenó
a Zaks entregar seis millones de rublos a la editorial, pidiéndole
además que "no dificultará en ningún caso
el trabajo del camarada Gorki, en Petrogrado o en el extranjero".
Sin embargo la historia se prolongó todavía un año.
Lenin ordenó que se le diera a Zaks una reprimenda: "O
si no, habrá un escándalo con la marcha de Gorki"
Chentalinski señala que tuvo en sus manos las copias mecanografiadas
de las cartas de Gorki contenidas en el expediente de la Lubianka.
En el ángulo derecho de todas las hojas está puesta
la abreviatura "A.M.-6". Se pregunta si eso se refiere
a informes de agentes de la Lubianka e interroga a ex miembros de
ese servicio, quienes se niegan a responder invocando el secreto
profesional -aunque en la carta inconclusa sobre Zaks del 21 de
marzo de 1922 aparece la firma de M. Slavatinski, quien era el jefe
de la Séptima sección del servicio político
secreto del OGPU y este mismo nombre aparece en los expedientes
de numerosos escritores, como por ejemplo del poeta Alekséi
Ganin, fusilado en 1925. ¿Consideraba también a Gorki
como uno de sus clientes potenciales? ¿Podía elaborar
un dossier contra el escritor por propia iniciativa?
En octubre de 1920 tiene lugar el último encuentro entre
Lenin y Gorki. El jefe de la Revolución pide al escritor
que "se vaya a Italia, para que cuide su salud". Y añadió:
"Si no se va le obligaremos a exiliarse". Dos años
después esta iba a ser una medida de represión contra
disidentes y decenas de intelectuales, expulsados del país,
asesinados o auxiliados a morir. El 8 de octubre de 1921,
antes de su salida a Europa, Gorki escribió una carta de
despedida a Lenin. Su preocupación se centraba en las tres
instituciones a las que se había dedicado con tanta energía
y tantas fuerzas: LITERATURA DEL MUNDO ENTERO, la COMISIÓN
DE LA MEJORA DE LA VIDA COTIDIANA DE LOS CIENTÍFICOS y la
COMISIÓN DE EXPERTOS. Tras su marcha las tres fueron liquidadas.
Con el estudio de los expedientes de la Lubianka se sabe que uno
de los hilos que ataban a Gorki a su país era el de los órganos
de seguridad del Estado. Y ese hilo había de amarrar al escritor
para siempre, llegando incluso a transformarse hacia el final de
su vida en una gruesa cadena cuyo extremo estaría en manos
de otro jefe: Stalin.
Los acontecimientos situaron al escritor en la cresta de una montaña
azotada por los vientos de la Historia: entre la intelectualidad
y el poder, entre Oriente y Occidente. Se hallaba constantemente
dividido por el deseo de conservar su independencia espiritual y
el miedo a quedarse retrasado respecto a la locomotora de la Revolución;
entre las tradiciones del humanismo europeo, que veneraba, y la
toma al asalto de un nuevo mundo. Esas contradicciones, que impregnaron
toda su vida, eran su tragedia.
En 1922 tuvo
lugar en Moscú el proceso contra el partido "S-R".
A los socialistas revolucionarios que habían hecho la revolución
con los bolcheviques, se les acusaba ahora de contrarrevolucionarios,
por lo que Péchkov-Gorki decidió intervenir ante esta
justicia sumaria y escribió a Anatole France desde Alemania
para alertar a la opinión pública europea. Estas misivas
cayeron en manos de la Cheka -policía política establecida
por Lenin en 1917- y fueron incorporados al expediente de la Lubianka.
Si el proceso contra los socialistas revolucionarios concluye
con penas de muerte se tratará de un asesinato con premeditación,
un asesinato sórdido. Le ruego comunique mi opinión
a Trotski y a los demás. Supongo que no se extrañará,
pues durante todo el período revolucionario ha venido indicando
al poder soviético que era insensato y criminal exterminar
a la intelectualidad de nuestro analfabeto e inculto país.
Hoy estoy convencido de que el asesinato de los S-R tendría
como consecuencia el bloqueo moral de Rusia por parte de la Europa
socialista. 1 de julio. Máximo Gorki.
La carta a Anatole France tuvo resonancia, y alarmó al Kremlin.
Lenin la calificó de "innoble". Trotski, por su
parte, tomó medidas: encargar al Pravda -el órgano
oficial del PCUS- la publicación de un artículo sobre
el artista Gorki, "a quien nadie toma en serio en cuestiones
políticas", en ruso y lenguas extranjeras:
Con sus intervenciones políticas en el extranjero, Gorki
perjudica nuestra Revolución. Hace mucho daño
La publicación del libro de Gorki Sobre el campesinado
ruso provocó una indignación todavía mayor
en el Kremlin y se le agregó al expediente de la Lubianka
el texto referente a su vida en el extranjero:
Después de su salida al extranjero Gorki ha sido abordado
por varios periodistas de la emigración, que deseaban conocer
su actitud respecto a la Revolución rusa y el pueblo ruso.
Durante el verano de 1922 Gorki ha publicado algunos artículos
en periódicos extranjeros que han causado sensación
en la opinión pública europea y han sido condenados
en las páginas de nuestros periódicos. En esos artículos,
publicados ahora en forma de recopilación por la EDITORIAL
LADIZHNIKOV con el título de Sobre el campesinado ruso, así
como de la revolución que éste ha llevado a cabo,
el hilo conductor es "la tragedia de la Revolución rusa
entre gente medio salvaje"; es la tragedia del bolcheviquismo
cuya idea estaba basada en el movimiento de la cultura ciudadana
e industrial, la electrificación y una organización
y una industria concretas y complejas, y cuya realización
ha puesto de manifiesto que no era sino una revuelta del elemento
campesino, cruel, salvaje, anárquico y destructor. De ahí
la conclusión: " la experiencia planetaria de Lenin,
hombre amoral, tan indiferente a las desgracias del pueblo como
un gran señor, teórico y soñador que desconoce
la verdadera vida, esa experiencia irresponsable llevada adelante
por él y sus compañeros, ha fracasado."
Resulta difícil de creer que los círculos mencheviques
y S-R, que tienen una actitud tan hostil hacia nosotros, y a los
que Gorki se ha unido en el extranjero, puedan adoptar un tono imparcial
e histórico en su revista.
La correspondencia de Gorki reunida en la Lubianka ocupa un volumen
entero. Chentalinski cita algunos textos inéditos o fragmentos
que han sido censurados antes y que no han sido publicados en ningún
otro sitio y donde se puede determinar cómo las autoridades
del partido modelaban así la personalidad del escritor de
acuerdo a sus propias necesidades de imagen. Aquí un fragmento
del texto escrito a un mes de la muerte de Lenin:
Me parece que habría de dejar de pretender que me someto
a ciertas influencias. No hay que olvidar que tengo cincuenta y
cinco años, y que mi experiencia es bastante sólida
Debo decir que esas alusiones a las influencias, etcétera,
me irritan sobremanera. Ya basta. Si verdaderamente me dejara influir,
haría ya mucho tiempo que estaría bajo la influencia
de Vladimir Ilich, que sabría como hacerlo. Y hoy sería
colmado de diamantes, viviría en medio del desenfreno rodeado
de bailarinas y me pasearía en coches de lujo.
Gorki volvía a encontrarse en una encrucijada: tenía
que definir su papel en ese mundo que había cambiado hasta
convertirse en irreconocible, en una nueva época y una nueva
Rusia que no tenía que ver con la del siglo XIX, la de Tolstoi
y de Chéjov, que era de dónde él venía.
-¿O someterse a los nuevos dueños de Rusia, esos comunistas
para los que la literatura y el hombre no eran sino un arma para
la lucha ideológica?
En la relación epistolar de Máximo Gorki se pudieron
encontrar cartas de literatos, investigadores y gente del pueblo
que enviaban sus peticiones o puntos de vista sobre la situación
de Rusia. De cada una de ellas se encuentra una copia mecanografiada
en los archivos correspondientes. La de Serguéi Alínov
es una de las pocas a favor del sistema ruso
¡Ah, Alekséi Maksímovich! Los escritores
rusos han buscado la verdad durante mucho tiempo. No la han encontrado,
tal vez, porque, como usted, no sabían lo que buscaban, ni
dónde
Pero en Rusia pasan cosas curiosas, Alekséi
Maksímovich. La gente piensa de manera distinta; y si en
Occidente las gentes son más inmóviles que las cosas;
si en Occidente es enorme la circulación de las cosas y las
gentes hasta hoy, y según la expresión de Trotski,
siguen sólidamente aferradas a sus nichos sociales, entre
nosotros, en Rusia, las cosas son más inmóviles que
las gentes
Más que a la humanidad entera yo me vinculo
a ese círculo de gente que vive actualmente cerca de mí
y que tiene la necesidad de mí ahora, si usted quiere no
hay otro camino hacia la "humanidad". En lugar de la "eternidad"
tradicional, yo me consagro a ese fragmento en el que viven, luchan,
sufren y gozan mis contemporáneos. En lugar de a la "justicia"
yo me atengo a un programa político. En lugar de una "verdad"
desconocida, a una verdad semiconocida
La elección es clara: el enfoque partidario sustituye a los
valores humanos. Una semiverdad conocida antes que una verdad desconocida:
ése era el camino que la literatura debía seguir a
partir de entonces.
Esa carta fue sin duda leída con profunda satisfacción
por los vigilantes de Gorki en la Lubianka: su autor era uno de
los suyos, que había aprobado brillantemente el test
de la lealtad. Slavatinski tomó su grueso lápiz para
anotar: "Esta carta ha sido escrita por el comunista Alínov
al escritor Máximo Gorki".
Otra carta, la de Mijaíl Nikoláiev, uno de los colaboradores
de Miezhdunaródnaia Kniga (EL LIBRO INTERNACIONAL),
provocó una reacción muy distinta. No iba dirigida
a Gorki mismo, sino a su hijo Máximo. Está dedicada
por entero a los problemas cotidianos y escrita en tono de broma.
Sin embargo fue leída con atención e incorporada al
expediente. Incluso Slavatinski ordenó que se integrara una
copia en el expediente de Kriuchkov, el secretario de Gorki. Eso
no fue todo. Slavatinski dispuso abrir un expediente a Nikoláiev,
a quien debía prestarse "una atención extrema".
Así era como se vigilaba a la gente que tenía correspondencia
con Gorki y con sus allegados.
La confección del expediente de Gorki era una tarea que ocupó
indudablemente a un gran número de colaboradores. Las cartas
están llenas de observaciones y cubiertas de firmas.
Los años de 1926 -1928 forman un período diferenciado
en el expediente de Gorki. Lenin ya no vive y Stalin se apodera
astutamente del poder. El sincero Dzerhinski ha muerto, y ha sido
reemplazado por el embaucador Iagoda. Ese destacamento volante de
exterminio engendrado por la Revolución que era la Cheka
se transforma en una gigantesca máquina policial que tiende
sus hilos y sus mecanismos por todos los rincones del país
y por el mundo entero.
Gorki, en tanto, pasaba días apacibles en su hermoso chalé
de la ciudad de Sorrento, con una incomparable vista del Vesubio
y tomando baños del saludable sol del Mediterráneo.
Gozaba de una aureola de gloria internacional, rodeado de toda su
familia, sirvientes e invitados, y producía como una fábrica:
escribía su epopeya La vida de Klim Samguine, artículos
y memorias y mantenía una amplia correspondencia. Todo parecía
ir perfectamente. Es verdad que su salud no era buena, pero esos
problemas no eran nuevos y le durarían toda la vida. En cuanto
a la nostalgia, según propia confesión para él
era desconocida.
¡Qué confortable nido! Todas las alarmas y las batallas
del mundo se rompen en el umbral de esa casa. Allí se le
quiere y se le cuida. Los de su círculo íntimo llevan
todos nombres encantadores: Nadia su sonriente nuera; Timosha que
es María Búdberg, su nueva mujer y ayudante; Titka,
su secretario Piotr Petróvich Kriuchkov; Pepekriu,
su hijo Máximo y sus nietas Marfa y Daria están también
a su lado. Otros allegados son casi miembros de la familia: Rossingol,
alias Iván Rakitski, pintor con tanto talento como pereza,
que hacía tiempo -cuando el escritor aún estaba en
Petrogrado- había aterrizado en la casa y ya no había
salido de ella, y Lipa, Olimpiada Dmítrieva Cherkova,
atareada enfermera y ayudante voluntaria. De cuando en cuando, su
exmujer Iekaterina Pávlova Péchkova, que había
seguido siendo una amiga fiel, honraba la casa con largas estancias.
Zinovi Péchkov, oficial francés, hermano de Iákov
Sverdlov, adoptado en tiempos de Gorki, acudía también
de visita.
Gorki estaba cerca de los 60 años, edad de hacer un balance.
¿Tiempo también de decidir en qué campo estaba
y dónde descansar durante su vejez?
¿Debía considerarse un emigrado? Eso era difícil
de decir. Por supuesto que había emigrado, pero lo había
hecho a pesar suyo ¿Qué podía hacer si el poder
soviético no reconocía sino aquéllos que llevaban
el virus político desde la cuna? El día en que se
enteró de que la viuda de Lenin había elaborado una
lista de libros que habían de retirarse de las bibliotecas
-la Biblia, el Corán, Dante y Schopenhauer-, decidió
renunciar a la nacionalidad soviética.
En ese tiempo
Gorki era insultado desde todos los bandos. La amada prensa soviética
se mostraba sarcástica con él y los rusos blancos
en París lo despreciaban y pretendían que su ensayo
sobre Lenin era el crimen mayor de la prensa rusa.
Se hallaba entre un fuego cruzado. Su estado de ánimo de
entonces se transparenta en una de las cartas inéditas conservada
en la Lubianka. Va dirigida a su amigo el escritor soviético
Vsiévolod Ivánov:
Sus palabras me han dejado asombrado: "es penoso y
difícil de entender, y de creer, que el mujik ruso sea un
bandido soñador y no un cristiano, humilde servidor de Dios".
No le creía capaz de pensar así y de aceptar la idealización
literaria de los campesinos que hacían los naródniki.
Yo no he estado contaminado nunca por esa enfermedad, aunque los
naródniki me hayan educado decididamente en esa dirección.
Además, soy físicamente incapaz de entender que se
puede idealizar a una nación, a las masas o a una clase.
Soy un mal marxista, y no me siento inclinado a que se ponga en
manos de las masas la responsabilidad de la vida de un individuo.
Sé igualmente que un grano de pimienta contiene más
energía que un puñado de granos de adormidera. Y me
parece que sería poco sincero y ridículo pensar de
otra manera. No negaré, como es natural, que el mujik no
sea un bandido, un ser rapaz y un anarquista, pero pienso que no
por mucho tiempo. Es bandido y anarquista porque no cree en la solidez
de su existencia social desde tiempos inmemoriales. En cuanto a
que sea "soñador", eso procede de su desconfianza.
Personalmente no deseo que tenga fe alguna, porque vivimos en una
época de creencias. La humanidad atraviesa por una época
que, audazmente, hace vacilar todas las creencias y certidumbres,
y la pretendida "materia inorgánica" muestra de
forma siniestra su inestabilidad. Creo comprender el lado dramático
del sentimiento que se oculta tras sus palabras. Cuando imagino
la inmensidad sombría y caótica del campesinado ruso,
o chino, o indio, o cualquier otro, y veo frente a él al
revolucionario ruso, completamente loco, pequeñísimo,
aunque haya encontrado el punto de apoyo de Arquímides, la
relación de fuerzas es tal que me provoca, como es lógico,
cierto temor por el destino del revolucionario, incluido el de usted.
Lo que dice es completamente cierto: "Lo que hemos de vivir
y entender sobrepasa los conocimientos, las nociones y hasta los
sentimientos de nuestros padres". Eso es justo. Y los sobrepasa
en mucho
Al parecer su vida no es fácil. Le aconsejo
fervientemente que venga a Italia. Es muy agradable y divertido
pasear por aquí. Podrá usted descansar, reflexionar,
mirarse a sí mismo. Porque ha llegado la hora de que escriba
una gran obra. No sé nada de Bábel. Se me encogería
el corazón si no volviera otra vez a mi casa; lo valoro mucho
y le tengo una gran estima. Hasta ayer no pude levantarme para ponerme
de nuevo a escribir. Hace algunos días noté por primera
vez la forma que tiene de acechar a su presa esa cosa desagradable
llamada muerte. Estoy atiborrado de alcanfor. Me han puesto al menos
cinco inyecciones de alcanfor y otro líquido. Me siento horriblemente
mal
Reciba un apretón de manos. A. Péchkov.
8 de septiembre de 1927.
Esta carta tiene una gran importancia si se quiere entender la evolución
de Gorki, señala Chentalinski. Las conclusiones que establece
en ella son desoladoras: no son siempre de fe, el mujik ruso
"es un bandido, un ser rapaz y un anarquista". Y lo que
más le impresiona es que el alma del escritor sufra, no por
el mujik sino por "el revolucionario completamente loco"
¿A dónde ha ido a parar su pretendido amor por el
pueblo?.
Un Gorki que no conocemos se alza ante nosotros, y queda completamente
claro por qué esta carta ha permanecido bajo siete llaves,
en otro escrito se le ve muy alejado del humanismo que parecía
haber recibido en patrimonio, y hasta de una verdadera compasión
de la realidad. Aquí un fragmento de lo escrito a Vsiévolod
Ivánov para anunciar su retorno a Rusia:
Querido amigo: La verdadera razón por la que su homónimo
se ha negado a publicar sus poemas en El Surco rojo es, naturalmente,
el temor a verse comprometido ante la "gente de bien".
Si rompía la cuaresma colaborando en una revista, los emigrados
le comerían los dedos, las orejas y la nariz. Y hasta otra
cosa. Aquí se están volviendo completamente dementes.
Serguéi Bulgákov ha escrito un libro acerca de la
"Concepción intrépida". Evolgui y Struve
han inventado una nueva religión incorporando la sabiduría
a la Trinidad, etc. La creación divina no les impide, de
todas formas, tenerse un odio animal. Sí, iré en mayo,
y según parece, no lo veré
Otra cosa: desde
hace ya seis años existe cerca de Járkov una colonia
de niños "socialmente peligrosos" de la que soy
padrino. La organización, el estatuto y la vida de la colonia
son enormemente interesantes. Me escribo con los niños y
para cada una de mis cartas tengo 22 respuestas, una por cada jefe
de destacamento de trabajo. Es apasionante. ¿No sé
podría enviar a alguien de El Surco rojo para describirla?
Merece la pena. Pero no hay que mencionar mi nombre. Un apretón
de manos. Suyo, A. Péchkov K.
Se preguntará quién mejor que él podía
saber la desgracia que representaba, para miles de rusos, la emigración
y el verse privados de su patria, cuando también vivía
en el exilio. Los rusos se habían convertido en los parias
de Europa, y llevaban vidas miserables. Si no podía tenerles
simpatía al menos hubiera evitado insultarlos y presentarlos
como un hatajo de bestias feroces. Se puede percibir que en la primer
carta reniega del mujik ruso, y en la segunda, de la intelectualidad,
esa misma que había defendido en tiempos contra los bárbaros
modernos, los bolcheviques, y de la cual se alejaba. ¿En
quién y en qué creía entonces? ¿En ese
revolucionario "más que loco"?
Lo que transparentaba, en cambio, era una atracción por los
métodos soviéticos de educación. Acaricia su
vanidad el hecho de que los jóvenes delincuentes de la colonia
le presten atención, como si no comprendiera que ese padrinazgo
no era sino un espectáculo organizado, uno de los hilos mediante
los cuales se tiraba de él, se le atraía y se le ataba
al sistema soviético de Trotski.
El expediente de Gorki en la Lubianka es muy heterogéneo.
También hay documentos obtenidos por agentes o procedentes
de los archivos del escritor confiscados en su casa inmediatamente
después de su muerte. Algunos de ellos fueron entregados
por la mujer y secretaria de Gorki, María Búdberg,
aunque ahora es difícil encontrarlos todos porque muchos
de ellos fueron tomados por personal del Partido o enviados a otros
archivos del Estado. Entre lo que aún se puede localizar
figura una serie de cartas escritas por una gran diversidad de personas,
y que fueron utilizadas como una trampa contra los disidentes y
recibían de inmediato la atención de la OGPU.
A comienzos de 1928 Gorki decidió volver a su país.
El poder soviético organizó, para ganárselo,
una serie de fiestas y de manifestaciones con motivo de su cumpleaños
número 60. El anuncio en la prensa soviética provocó
enseguida varias cartas.
Entre ellas se pretendía que el héroe de la fiesta
tomara conciencia de la situación que prevalecía en
el país y de las circulares que el gobierno soviético
había girado para que privara en la celebración un
amor popular hacia el escritor proletario, también
había llamados de socorro.
Las numerosas personas que, procedentes de la URSS le visitaban,
eran vigiladas por el OGPU lo cual se encontró también
ejemplos en la Lubianka:
Hay que prestar una gran atención a la gente que Gorki
invita en Sorrento. Es muy posible que entre ellos se hayan infiltrado
algunos enemigos que pretenden engañar a ese viejo honesto
y recto. P.P. Kriuchkov me ha informado de que un visitante de este
tipo ha llegado a Italia invitado por Alekséi Maksímovich.
Se trataba de B.M. Zubakin, poeta fracasado y, al parecer, historiador
de la religión. Saiánov.
El poeta Zubakin murió trágicamente en el destierro
en el norte y no está descartado que este informe haya contribuido
a la detención después de su viaje a Sorrento.
Mientras que Lenin había enviado al escritor al exilio, Stalin
lo atraía. Gorki no necesitaba a Stalin, Stalin necesitaba
a Gorki porque todos los grandes creadores se mantenían alejados
del régimen soviético y pretendía revertir
esa situación atrayendo al más grande para que le
diera su aprobación, que apoyara con su autoridad. Stalin
pretendía instaurar entre los creadores una jerarquía
parecida a la que tenía en el Partido.
Gorki pasó el verano en Moscú en un lujoso palacete
y nunca recorrió las zonas que le habían pedido sus
seguidores en las cartas para descubrir la verdadera Rusia. Su palacete
se convirtió de inmediato en centro de reunión. Era
al mismo tiempo objeto de atención pública y del secreto
control y las manipulaciones de los órganos de seguridad.
A su casa llegó Guénrij Iagoda, uno de los personajes
centrales en la historia del escritor, ya que se le acusa del asesinato
de Gorki junto con Kriuchkov su secretario,y Leopold Averbaj, quien
fuera de una manera el antihéroe de la literarura soviética.
Iagoda en ese tiempo dirigía los órganos de seguridad.
Los primeros acercamientos tenían como objetivo convencer
a Gorki de que debía establecerse definitivamente en Moscú,
para lo cual se organizó una red de personas que vivían
cerca del escritor y entre los que destaca su secretario particular,
quien había tomado el mando de sus relaciones sociales, literarias
y editoriales desde 1918 e incluso le sustituía y actuaba
en su nombre en numerosos asuntos.
No se sabe
sí Kriuchkov ya se encontraba vinculado a la Lubianka antes
de encontrarse con Iagoda. Durante el juicio que se le siguió
entre 1937 y 1938 por su participación en la muerte de su
jefe, en sus declaraciones se descubrió que Gorki estaba
financiado por la Lubianka:
Por ejemplo, en 1932, Iagoda, por propia iniciativa, me
entregó cuatro mil dólares a fin de que comprara en
el extranjero un coche para Gorki. En 1933 Iagoda me ofreció
dos mil dólares, que no le había pedido, con el pretexto
de que probablemente no tendríamos bastante dinero para pagar
nuestra finca en Sorrento... Cogí ese dinero sin recibos...
En varias ocasiones he recibido de Iagoda sumas de dinero en divisas
extranjeras destinadas a M.I. Búdberg, también sin
recibo. En 1936 Iagoda entregó 400 libras (le habían
pedido 300) por mediación mía y de N.A. Péchkova,
la nuera de Gorki...
Naturalmente, esa generosidad no era fortuita. Iagoda llenaba de
regalos a los allegados de Gorki de conformidad con la línea
que seguía desde 1931. Deseaba monopolizar su influencia
en esa casa para conseguir sus propios objetivos.
Durante nuestra estancia en Crimea organizaba veladas al aire
libre, cerca del fuego, para debilitar y destrozar sus pulmones
ya muy quebrantados. Como consecuencia de mis actos criminales comenzó
a tener escalofríos frecuentes y a quejarse de su estado
general.
Pero Iagoda lo sigue presionando. En la primavera de 1936 llama
desde Moscú:
Convenza a Gorki de que vuelva a Moscú y de camino cumpla
su encargo.
Por fin emprenden el regreso. Gorki se siente muy mal durante el
viaje y el 30 de mayo cae gravemente enfermo. Entra en escena Levin
-el médico que atendía a Gorki. Según la declaración
de Kriuchkov, Levin oculta durante algunos días el diagnóstico
correcto. Y Alekséi Maksímovich no se percata sino
hasta el 2 de junio de que tiene una bronconeumonía. El médico
se ve obligado a reconocerle. Sin embargo tarda en tomar las medidas
adecuadas, aconsejando a Kriuchkov que impida por todos los medios
que le den los medicamentos necesarios. Pide que acuda un especialista,
el profesor Pletniov, a ver al enfermo, y se niega a que lo haga
el doctor Speranski, médico de confianza de la casa.
Finalmente describe la siguiente escena:
Con ocasión de la consulta que tuvo lugar poco antes de
que Alekséi Maksímovich muriera propuso Pletniov que
se le inyectara suero fisiológico. Sabía perfectamente
que eso supondría un gran debilitamiento del organismo de
Gorki
La inyección socavó totalmente su salud
Pletniov aconsejó también una solución de digalén
que destrozó totalmente la actividad cardíaca y provocó
la muerte del enfermo.
En resumen, mató al escritor con la solución fisiológica
y el digalén, un estimulante cardiaco. Esa es la versión
oficial, impuesta a Kriuchkov, inventada por la Lubianka y autorizada
por el Kremlin. Esa puesta en escena ha sido considerada por muchos
años como la verdad misma.
Sin embargo con la apertura del dossier de Gorki en la Lubianka
se localizó el expediente médico que al parecer la
parte acusatoria sólo ojeó brevemente durante la instrucción
del caso, antes de ocultarlo lo mejor posible y de sumergirlo en
los recovecos más profundos en los que permaneció
hasta nuestros días:
Nota de Leonid Andréievich Levin, el médico que trataba
a Gorki:
28 de mayo. Ayer volvió de Crimea A.M. Ha soportado mal
el viaje, sin dormir, y respira con dificultad.
Al margen, esta simple palabra: "gripe".
1 de junio. Gripe, bronconeumonía
2 de junio. Gripe, bronconeumonía. Noche sin dormir. Consulta
con el profesor Lure y el catedrático Guinzburg
Bruscos
cambios en los dos pulmones ligados a una antigua tuberculosis
4 de junio. Consulta con el profesor Pletniov. El mismo diagnóstico.
La situación es muy grave.
5 de junio. Consulta con el profesor Lang. El diagnóstico
y la terapia siguen siendo las mismas
La noche del 7 de junio la ha pasado bastante tranquilo. A.M.
ha dormido, se ha despertado con frecuencia, no ha tenido momentos
de debilidad cardíaca aguda. No ha habido nuevos focos en
los pulmones. El enfermo está un poco más espabilado
que de costumbre. El mismo tratamiento
El documento lleva las firmas de Konchalovski, Lang y Levin.
8 de junio. El estado general sigue siendo grave. Hacia las cinco
de la tarde su estado ha empeorado
Ese día la situación parecía tan desesperada
que los médicos consideraban que el fin era inevitable. Sus
allegados acudieron a su habitación para decirle adiós.
Gorki abrió los ojos y dijo:
Estoy ya lejos, y es tan difícil volver.
Y después, una pausa:
Durante toda mi vida he pensado en la manera de adornar este
momento.
Kriuchkov entró para anunciar que Stalin había llegado
(al parecer le habían avisado por teléfono del estado
de Gorki).
Que venga
si llega a tiempo.
Chertkova, recordando que en una ocasión había hecho
resucitar a Gorki en Sorrento inyectándole una dosis caballuna
de alcanfor, fue a consultar a Levin. Levin hizo un gesto de cansancio:
¡Haga lo que quiera!
El alcanfor reanimó al enfermo. Cuando llegó Stalin
en compañía de Mólotov y de Voroshílov,
los tres se quedaron sorprendidos de la vivacidad de Gorki, a quien
pensaban encontrar moribundo. Vivió todavía diez días.
Dossier médico:
17 de junio. Se agrava todavía más el estado del
enfermo. Cerca de las nueve de la mañana. Estado de síncope.
Se levanta el brazo y éste cae sin vida, ninguna reacción,
no dice nada
Grandes cantidades de cafeína, cardiarob,
oxígeno
Ha bebido tres cuartos de un vaso de leche.
Después de una noche relativamente buena se ha declarado
una hemoptisis a las 6:30 de la mañana
Va acompañada
de considerables alteraciones de la respiración, de una acentuación
de la cianosis y de un oscurecimiento de la conciencia. Breve síncope
a las 8 horas 30. Crepitaciones en los pulmones debido al edema
18 de junio. Ha pasado una noche muy difícil. Estado de
mucha excitación, delirio incesante, no bebe nada, rechaza
a menudo el oxígeno
11 horas. Estado comatoso profundo. El delirio casi ha cesado,
la excitación motriz también ha disminuido. Respiración
borboteante.
11 horas y 5 minutos. El pulso disminuye, apenas se le nota.
Estado comatoso. No reaccionó a las inyecciones. Prosigue
la respiración traqueal borboteante.
11 horas 10. El pulso comienza a desvanecerse. No se le oye.
Ya no hay respiración (prueba con espejo). La muerte se produce
por paro del corazón y de la respiración.
El diagnóstico clínico se consigna en el informe médico,
en el reverso de la última hoja. Va seguido de las firmas
de los cuatro médicos: Lang, Konchalovski, Pletniov, Levin.
¿Por qué Pletniov y Levin se confesaron asesinos de
Gorki? Los expedientes de la Lubianka contienen documentos que lo
explican. Entre ellos una carta de Pletniov, el mejor médico
de Rusia:
Mi acta de acusación ha sido falsificada por entero. Se
me han arrancado confesiones mediante la violencia y el engaño
Como no cedía, el juez de instrucción me dijo literalmente:
"Aunque tenga usted razón en el cien por cien, si la
alta dirección cree que usted es culpable, pues
será
culpable
"
Los médicos ya fueron rehabilitados. Un reciente peritaje
médico ha establecido que el diagnóstico y el tratamiento
fueron correctos, y que la muerte fue natural. Ha sido preciso medio
siglo para disipar la tela de araña de la mentira tejida
en torno a la muerte de Gorki.
Aún existe otro documento sobre los últimos días
de Máximo Gorki, quien fijó sobre papel los momentos
de claridad de su conciencia que se apagaba, sirviéndose,
como en secreto, del último libro que estaba leyendo, el
Napoleón de Tartle.
Las cosas se hacen más pesadas: libros, lápiz,
vaso, todo parece más pequeño que antes.
La noche no se acaba, y no puedo leer.
Se han olvidado de darme un cuchillo para sacarle punta a milápiz.
He dormido casi dos horas. Comienza a clarear.
Tengo la impresión de que estoy mejor.
Un sentimiento muy complejo.
Se mezclan dos procesos: Apatía de la vida nerviosa, cómo
si la vida de las células nerviosas se apagara, se cubriera
de cenizas, y todos los pensamientos se volvieran grises, y al mismo
tiempo, una presión impetuosa del deseo de hablar, y eso
llega hasta el delirio, noto que hablo de una manera incoherente
aunque las frases sean todavía sensatas. Pienso que es una
pneumonía y adivinó que no sobreviviré a ella.
No puedo leer ni dormir.
Gorki se vio obligado a dictar su última nota:
Fin de la novela -fin del héroe- fin del autor.
Alekséi Maksímovich pidió en su testamento
que se le enterrara junto a su hijo en el cementerio de Novodévichie,
en Moscú. Al enterarse de que el Gobierno quería incinerar
a Gorki para colocar sus cenizas en un muro del Kremlin, la familia
le solicitó a Stalin le entregara al menos un puñado
de cenizas para enterrarlas en la tumba de Máximo.
Hasta sus restos les fueron negados a sus allegados.
El cerebro de Gorki fue llevado al Instituto del Cerebro y el NKDV
tomó posesión de sus archivos.
Los órganos de seguridad encontraron en casa de Gorki notas
cuidadosamente ocultas y tras haberlas leído Iagoda juró
que nunca nadie las conocería. El jefe del NKDV se comportaba
en la casa del extinto escritor como si fuera la suya propia. Bulánov,
su secretario personal, controlaba los ingresos de los herederos.
Y hasta en 1937, cuando ya había perdido su puesto y se había
convertido en Comisario del Pueblo para las Comunicaciones, Iagoda
siguió mezclándose en los asuntos de la familia y
hasta aconsejó a Timosha que le quitara la gestión
de las casas a la NKDV y se hiciera ella por entero la dueña.
Marfa y Daria Péchkova viven todavía. Han sido testigos
de la perestroika de Gorbachov y de la perestroika
de Yeltsin. Las nietas de Gorki son ya abuelas, los biznietos del
escritor son adultos, y para los tataranietos que están creciendo,
el poder soviético no es ya sino el pasado.
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