V I D A S  E J E M P L A R E S  E N  L A S  L E T R A S


Gorki: La pluma protegida de la revolución rusa


Miguel Ángel Sánchez de Armas

Director General de Radiotelevisión de Veracruz y
Fundador Honorario de la Fundación Manuel Buendía AC

    
                                                                         
 



























































































































































































































































































































































































































































































































































El escritor ruso Vital Chentalinski tuvo acceso a los archivos secretos de la Lubianka, el formidable edificio moscovita desde donde operaba el aparato de seguridad del Estado soviético, y publicó De los archivosliterarios de la KGB (Anaya & Mario Muchnik. Madrid, 1994), un texto escalofriante sobre los controles totalitarios a la creación artística en el "paraíso de los trabajadores". Ofrezco en esta serie a los lectores de VE una síntesis libre del capítulo dedicado a Alexei Maximovich Péchkov, Máximo Gorki, cumbre de la  literatura universal y padre del "realismo socialista", cuyo 168 aniversario celebramos hace unas semanas.

                                                                Agradezco la colaboración de Patricia Rangel.



En los archivos del KGB (Komited Gosudarstvennoj Bezopasnosti, Comité de Seguridad de la URSS creado en 1954 y disuelto tras el intento de golpe de Estado de 1991) se documenta abundantemente la relación de Gorki con los gobiernos de Lenin y Stalin, y cómo el iniciador de la escuela soviética del "realismo socialista" -y ejemplo de formación autodidacta- se convirtió en uno de los escritores subsidiados por la revolución rusa, dejando de lado los ideales proletarios que lo animaron al inicio de su carrera.

"Máximo Gorki no sufrió represión. Vivió y murió honrado por el régimen soviético. Sin embargo, pedí su expediente a la Lubianka: sabía que un intelectual tan conocido como Gorki no podía escapar a la vigilancia de la siniestra casa. El control político y de las ideas alcanza a todo y a todos: la red que los órganos de seguridad habían tendido a la sociedad era demasiado espesa para que se escabullera un pez tan gordo", refiere Chentalinski sobre la investigación realizada no sólo en los expedientes de la KGB, sino también en bibliotecas, archivos y museos antes de comprender que no existía una biografía de Gorki, pese a que es uno de los escritores más importantes de Rusia, ya que sólo se repiten los mismos hechos cuidadosamente seleccionados y filtrados que constituyen una especie de hagiografía.

El autor de La madre toma su seudónimo literario del nombre de su hermano pequeño, Máximo, muerto a los pocos años de su nacimiento y de la palabra "Gorki" que significa amargura en ruso. Nació el 28 de marzo de 1868 en Nijni Novgorod, a orillas del río Volga. Su padre era un humilde carpintero y su madre hija de un tintorero. La pobreza de la familia tuvo como consecuencia la muerte de sus tres hermanos mayores.

La crónica de la vida y obra del escritor contiene varias lagunas e incongruencias. Muchas de sus cartas siguen inéditas y las que han sido publicadas están censuradas. ¿Qué secretos ocultan esos cortes?, se pregunta Chentalinski, porque muchos de los documentos y fotos llevan el sello de "no autorizados", aunque para él Gorki es dos cosas: los clichés que lo arropaban como icono intocable y un talento indudable.

En 1905 Lenin y Gorki se encontraron por primera vez y brota de inmediato una simpatía entre "los rebeldes del Volga" que querían reconstruir Rusia. Pero cuando el escritor se aparta de la línea dura del marxismo reniega de los principios bolcheviques en los Pensamientos inoportunos publicados en el periódico Nóvaia Zhizn, prohibido en 1918.

La amistad renació entre ambos personajes apoyada en una acción concreta, la actividad de Gorki en el frente cultural soviético. Organizó la editorial LITERATURA DEL MUNDO ENTERO en la que reunió a los mejores escritores de Rusia, creó una comisión panrusa para la mejora de la vida cotidiana de los científicos y encabezó un grupo de expertos encargado de reunir objetos de valor y obras de arte nacionalizadas. Estas tres instituciones tenían una gran importancia en aquella época porque se salvaron numerosos científicos, escritores, pintores y músicos de una suerte nada envidiable.

Las relaciones se vuelven a enfriar cuando constata Gorki que la revolución y la cultura se hacían cada vez más incompatibles y se hundió en la desesperación.
El legado epistolar de esta época revela que Ilich comenzó a reprender a su amigo:
Pierde usted los nervios… Llega a la conclusión de que la Revolución no se puede hacer sin los intelectuales. Eso es un trastorno psíquico… porque lo que pasa es que usted no se ocupa de política, y ni siquiera de observar el trabajo de construcción política, sino de una actividad especial en la que se halla rodeado de intelectuales amargados… Es claro que se ha abandonado hasta caer enfermo: dice que su vida no sólo es penosa, sino incluso "desagradable".
¡Y con razón! Está disgustado con la vida, su divergencia con el comunismo se hace "más profunda"… No quiero darle ningún consejo, pero no puedo dejar de decirle lo siguiente: cambie radicalmente de atmósfera y de medio, de lugar de residencia y de ocupación, o de otra forma la vida puede acabar disgustándole de verdad.


En 1920 Gorki se refiere a Lenin en un discurso sobre su aniversario número 50:
De pronto aparece una figura que, aunque yo no sea ningún cobarde, me produce miedo cuando miro. El aspecto de este gran hombre que manipula como quiere la palanca de la historia de nuestro planeta me aterroriza…

Gorki percibía en su amigo rasgos nuevos, desconocidos para él. Ese nuevo Ilich era el que le asustaba, aunque para el público eran uno solo. En septiembre de ese año Gorki envía una carta al jefe de los bolcheviques para mostrar su indignación por los obstáculos financieros que Zaks, cuñado de Grigori Zinóviev (quién ocupaba el tercer cargo en la jerarquía bolchevique después de Lenin y Trotski) pone a la construcción de la nueva editorial LITERATURA DEL MUNDO ENTERO. Zaks había ordenado el cierre del diario Nóvaia Zhzin, llegando incluso a organizar un registro en la casa del escritor y amenazar con detener a sus allegados, por lo que se había convertido en su acérrimo enemigo.

Vladimir Ilich: Las modificaciones del contrato del 10 de enero firmado entre Grzhebin y yo, que acaban de darme a conocer, lo invalida. Habría sido mejor no atormentarme durante tres semanas, sino decir inmediatamente: "el contrato ha sido anulado". En realidad, se me ha agarrado por la nariz, y no durante tres semanas, sino durante varios meses, en el curso de los cuales he conseguido acabar un enorme trabajo: he ganado para la causa de la vulgarización científica a cerca de trescientos de los mejores científicos rusos; se han encargado, escrito y entregado, para su realización en el extranjero, decenas de libros, etcétera. Ahora mi trabajo se esfuma. Pues que sea así. Pero tengo algunos méritos ante mi patria y ante la Revolución, y soy demasiado viejo como para permitir que se siga haciendo burla de mí y se manifieste una actividad tan negligente y tan brutal respecto a mi trabajo… No puedo obrar de otra manera.
Estoy cansado del desorden. ¡Con mis mejores saludos!
A. Péchkov.

El 22 de septiembre el Comité Central del Partido ordenó a Zaks entregar seis millones de rublos a la editorial, pidiéndole además que "no dificultará en ningún caso el trabajo del camarada Gorki, en Petrogrado o en el extranjero". Sin embargo la historia se prolongó todavía un año. Lenin ordenó que se le diera a Zaks una reprimenda: "O si no, habrá un escándalo con la marcha de Gorki"
Chentalinski señala que tuvo en sus manos las copias mecanografiadas de las cartas de Gorki contenidas en el expediente de la Lubianka. En el ángulo derecho de todas las hojas está puesta la abreviatura "A.M.-6". Se pregunta si eso se refiere a informes de agentes de la Lubianka e interroga a ex miembros de ese servicio, quienes se niegan a responder invocando el secreto profesional -aunque en la carta inconclusa sobre Zaks del 21 de marzo de 1922 aparece la firma de M. Slavatinski, quien era el jefe de la Séptima sección del servicio político secreto del OGPU y este mismo nombre aparece en los expedientes de numerosos escritores, como por ejemplo del poeta Alekséi Ganin, fusilado en 1925. ¿Consideraba también a Gorki como uno de sus clientes potenciales? ¿Podía elaborar un dossier contra el escritor por propia iniciativa?

En octubre de 1920 tiene lugar el último encuentro entre Lenin y Gorki. El jefe de la Revolución pide al escritor que "se vaya a Italia, para que cuide su salud". Y añadió: "Si no se va le obligaremos a exiliarse". Dos años después esta iba a ser una medida de represión contra disidentes y decenas de intelectuales, expulsados del país, asesinados o auxiliados a morir. El 8 de octubre de 1921, antes de su salida a Europa, Gorki escribió una carta de despedida a Lenin. Su preocupación se centraba en las tres instituciones a las que se había dedicado con tanta energía y tantas fuerzas: LITERATURA DEL MUNDO ENTERO, la COMISIÓN DE LA MEJORA DE LA VIDA COTIDIANA DE LOS CIENTÍFICOS y la COMISIÓN DE EXPERTOS. Tras su marcha las tres fueron liquidadas.

Con el estudio de los expedientes de la Lubianka se sabe que uno de los hilos que ataban a Gorki a su país era el de los órganos de seguridad del Estado. Y ese hilo había de amarrar al escritor para siempre, llegando incluso a transformarse hacia el final de su vida en una gruesa cadena cuyo extremo estaría en manos de otro jefe: Stalin.

Los acontecimientos situaron al escritor en la cresta de una montaña azotada por los vientos de la Historia: entre la intelectualidad y el poder, entre Oriente y Occidente. Se hallaba constantemente dividido por el deseo de conservar su independencia espiritual y el miedo a quedarse retrasado respecto a la locomotora de la Revolución; entre las tradiciones del humanismo europeo, que veneraba, y la toma al asalto de un nuevo mundo. Esas contradicciones, que impregnaron toda su vida, eran su tragedia.

En 1922 tuvo lugar en Moscú el proceso contra el partido "S-R". A los socialistas revolucionarios que habían hecho la revolución con los bolcheviques, se les acusaba ahora de contrarrevolucionarios, por lo que Péchkov-Gorki decidió intervenir ante esta justicia sumaria y escribió a Anatole France desde Alemania para alertar a la opinión pública europea. Estas misivas cayeron en manos de la Cheka -policía política establecida por Lenin en 1917- y fueron incorporados al expediente de la Lubianka.

Si el proceso contra los socialistas revolucionarios concluye con penas de muerte se tratará de un asesinato con premeditación, un asesinato sórdido. Le ruego comunique mi opinión a Trotski y a los demás. Supongo que no se extrañará, pues durante todo el período revolucionario ha venido indicando al poder soviético que era insensato y criminal exterminar a la intelectualidad de nuestro analfabeto e inculto país. Hoy estoy convencido de que el asesinato de los S-R tendría como consecuencia el bloqueo moral de Rusia por parte de la Europa socialista. 1 de julio. Máximo Gorki.

La carta a Anatole France tuvo resonancia, y alarmó al Kremlin. Lenin la calificó de "innoble". Trotski, por su parte, tomó medidas: encargar al Pravda -el órgano oficial del PCUS- la publicación de un artículo sobre el artista Gorki, "a quien nadie toma en serio en cuestiones políticas", en ruso y lenguas extranjeras:
Con sus intervenciones políticas en el extranjero, Gorki perjudica nuestra Revolución. Hace mucho daño…

La publicación del libro de Gorki Sobre el campesinado ruso provocó una indignación todavía mayor en el Kremlin y se le agregó al expediente de la Lubianka el texto referente a su vida en el extranjero:
Después de su salida al extranjero Gorki ha sido abordado por varios periodistas de la emigración, que deseaban conocer su actitud respecto a la Revolución rusa y el pueblo ruso. Durante el verano de 1922 Gorki ha publicado algunos artículos en periódicos extranjeros que han causado sensación en la opinión pública europea y han sido condenados en las páginas de nuestros periódicos. En esos artículos, publicados ahora en forma de recopilación por la EDITORIAL LADIZHNIKOV con el título de Sobre el campesinado ruso, así como de la revolución que éste ha llevado a cabo, el hilo conductor es "la tragedia de la Revolución rusa entre gente medio salvaje"; es la tragedia del bolcheviquismo cuya idea estaba basada en el movimiento de la cultura ciudadana e industrial, la electrificación y una organización y una industria concretas y complejas, y cuya realización ha puesto de manifiesto que no era sino una revuelta del elemento campesino, cruel, salvaje, anárquico y destructor. De ahí la conclusión: " la experiencia planetaria de Lenin, hombre amoral, tan indiferente a las desgracias del pueblo como un gran señor, teórico y soñador que desconoce la verdadera vida, esa experiencia irresponsable llevada adelante por él y sus compañeros, ha fracasado."… Resulta difícil de creer que los círculos mencheviques y S-R, que tienen una actitud tan hostil hacia nosotros, y a los que Gorki se ha unido en el extranjero, puedan adoptar un tono imparcial e histórico en su revista.

La correspondencia de Gorki reunida en la Lubianka ocupa un volumen entero. Chentalinski cita algunos textos inéditos o fragmentos que han sido censurados antes y que no han sido publicados en ningún otro sitio y donde se puede determinar cómo las autoridades del partido modelaban así la personalidad del escritor de acuerdo a sus propias necesidades de imagen. Aquí un fragmento del texto escrito a un mes de la muerte de Lenin:
Me parece que habría de dejar de pretender que me someto a ciertas influencias. No hay que olvidar que tengo cincuenta y cinco años, y que mi experiencia es bastante sólida… Debo decir que esas alusiones a las influencias, etcétera, me irritan sobremanera. Ya basta. Si verdaderamente me dejara influir, haría ya mucho tiempo que estaría bajo la influencia de Vladimir Ilich, que sabría como hacerlo. Y hoy sería colmado de diamantes, viviría en medio del desenfreno rodeado de bailarinas y me pasearía en coches de lujo.

Gorki volvía a encontrarse en una encrucijada: tenía que definir su papel en ese mundo que había cambiado hasta convertirse en irreconocible, en una nueva época y una nueva Rusia que no tenía que ver con la del siglo XIX, la de Tolstoi y de Chéjov, que era de dónde él venía. -¿O someterse a los nuevos dueños de Rusia, esos comunistas para los que la literatura y el hombre no eran sino un arma para la lucha ideológica?

En la relación epistolar de Máximo Gorki se pudieron encontrar cartas de literatos, investigadores y gente del pueblo que enviaban sus peticiones o puntos de vista sobre la situación de Rusia. De cada una de ellas se encuentra una copia mecanografiada en los archivos correspondientes. La de Serguéi Alínov es una de las pocas a favor del sistema ruso
…¡Ah, Alekséi Maksímovich! Los escritores rusos han buscado la verdad durante mucho tiempo. No la han encontrado, tal vez, porque, como usted, no sabían lo que buscaban, ni dónde… Pero en Rusia pasan cosas curiosas, Alekséi Maksímovich. La gente piensa de manera distinta; y si en Occidente las gentes son más inmóviles que las cosas; si en Occidente es enorme la circulación de las cosas y las gentes hasta hoy, y según la expresión de Trotski, siguen sólidamente aferradas a sus nichos sociales, entre nosotros, en Rusia, las cosas son más inmóviles que las gentes… Más que a la humanidad entera yo me vinculo a ese círculo de gente que vive actualmente cerca de mí y que tiene la necesidad de mí ahora, si usted quiere no hay otro camino hacia la "humanidad". En lugar de la "eternidad" tradicional, yo me consagro a ese fragmento en el que viven, luchan, sufren y gozan mis contemporáneos. En lugar de a la "justicia" yo me atengo a un programa político. En lugar de una "verdad" desconocida, a una verdad semiconocida…

La elección es clara: el enfoque partidario sustituye a los valores humanos. Una semiverdad conocida antes que una verdad desconocida: ése era el camino que la literatura debía seguir a partir de entonces.

Esa carta fue sin duda leída con profunda satisfacción por los vigilantes de Gorki en la Lubianka: su autor era uno de los suyos, que había aprobado brillantemente el test de la lealtad. Slavatinski tomó su grueso lápiz para anotar: "Esta carta ha sido escrita por el comunista Alínov al escritor Máximo Gorki".

Otra carta, la de Mijaíl Nikoláiev, uno de los colaboradores de Miezhdunaródnaia Kniga (EL LIBRO INTERNACIONAL), provocó una reacción muy distinta. No iba dirigida a Gorki mismo, sino a su hijo Máximo. Está dedicada por entero a los problemas cotidianos y escrita en tono de broma. Sin embargo fue leída con atención e incorporada al expediente. Incluso Slavatinski ordenó que se integrara una copia en el expediente de Kriuchkov, el secretario de Gorki. Eso no fue todo. Slavatinski dispuso abrir un expediente a Nikoláiev, a quien debía prestarse "una atención extrema". Así era como se vigilaba a la gente que tenía correspondencia con Gorki y con sus allegados.

La confección del expediente de Gorki era una tarea que ocupó indudablemente a un gran número de colaboradores. Las cartas están llenas de observaciones y cubiertas de firmas.

Los años de 1926 -1928 forman un período diferenciado en el expediente de Gorki. Lenin ya no vive y Stalin se apodera astutamente del poder. El sincero Dzerhinski ha muerto, y ha sido reemplazado por el embaucador Iagoda. Ese destacamento volante de exterminio engendrado por la Revolución que era la Cheka se transforma en una gigantesca máquina policial que tiende sus hilos y sus mecanismos por todos los rincones del país y por el mundo entero.

Gorki, en tanto, pasaba días apacibles en su hermoso chalé de la ciudad de Sorrento, con una incomparable vista del Vesubio y tomando baños del saludable sol del Mediterráneo. Gozaba de una aureola de gloria internacional, rodeado de toda su familia, sirvientes e invitados, y producía como una fábrica: escribía su epopeya La vida de Klim Samguine, artículos y memorias y mantenía una amplia correspondencia. Todo parecía ir perfectamente. Es verdad que su salud no era buena, pero esos problemas no eran nuevos y le durarían toda la vida. En cuanto a la nostalgia, según propia confesión para él era desconocida.

¡Qué confortable nido! Todas las alarmas y las batallas del mundo se rompen en el umbral de esa casa. Allí se le quiere y se le cuida. Los de su círculo íntimo llevan todos nombres encantadores: Nadia su sonriente nuera; Timosha que es María Búdberg, su nueva mujer y ayudante; Titka, su secretario Piotr Petróvich Kriuchkov; Pepekriu, su hijo Máximo y sus nietas Marfa y Daria están también a su lado. Otros allegados son casi miembros de la familia: Rossingol, alias Iván Rakitski, pintor con tanto talento como pereza, que hacía tiempo -cuando el escritor aún estaba en Petrogrado- había aterrizado en la casa y ya no había salido de ella, y Lipa, Olimpiada Dmítrieva Cherkova, atareada enfermera y ayudante voluntaria. De cuando en cuando, su exmujer Iekaterina Pávlova Péchkova, que había seguido siendo una amiga fiel, honraba la casa con largas estancias. Zinovi Péchkov, oficial francés, hermano de Iákov Sverdlov, adoptado en tiempos de Gorki, acudía también de visita.

Gorki estaba cerca de los 60 años, edad de hacer un balance. ¿Tiempo también de decidir en qué campo estaba y dónde descansar durante su vejez?

¿Debía considerarse un emigrado? Eso era difícil de decir. Por supuesto que había emigrado, pero lo había hecho a pesar suyo ¿Qué podía hacer si el poder soviético no reconocía sino aquéllos que llevaban el virus político desde la cuna? El día en que se enteró de que la viuda de Lenin había elaborado una lista de libros que habían de retirarse de las bibliotecas -la Biblia, el Corán, Dante y Schopenhauer-, decidió renunciar a la nacionalidad soviética.

En ese tiempo Gorki era insultado desde todos los bandos. La amada prensa soviética se mostraba sarcástica con él y los rusos blancos en París lo despreciaban y pretendían que su ensayo sobre Lenin era el crimen mayor de la prensa rusa.

Se hallaba entre un fuego cruzado. Su estado de ánimo de entonces se transparenta en una de las cartas inéditas conservada en la Lubianka. Va dirigida a su amigo el escritor soviético Vsiévolod Ivánov:
…Sus palabras me han dejado asombrado: "es penoso y difícil de entender, y de creer, que el mujik ruso sea un bandido soñador y no un cristiano, humilde servidor de Dios". No le creía capaz de pensar así y de aceptar la idealización literaria de los campesinos que hacían los naródniki. Yo no he estado contaminado nunca por esa enfermedad, aunque los naródniki me hayan educado decididamente en esa dirección. Además, soy físicamente incapaz de entender que se puede idealizar a una nación, a las masas o a una clase. Soy un mal marxista, y no me siento inclinado a que se ponga en manos de las masas la responsabilidad de la vida de un individuo. Sé igualmente que un grano de pimienta contiene más energía que un puñado de granos de adormidera. Y me parece que sería poco sincero y ridículo pensar de otra manera. No negaré, como es natural, que el mujik no sea un bandido, un ser rapaz y un anarquista, pero pienso que no por mucho tiempo. Es bandido y anarquista porque no cree en la solidez de su existencia social desde tiempos inmemoriales. En cuanto a que sea "soñador", eso procede de su desconfianza. Personalmente no deseo que tenga fe alguna, porque vivimos en una época de creencias. La humanidad atraviesa por una época que, audazmente, hace vacilar todas las creencias y certidumbres, y la pretendida "materia inorgánica" muestra de forma siniestra su inestabilidad. Creo comprender el lado dramático del sentimiento que se oculta tras sus palabras. Cuando imagino la inmensidad sombría y caótica del campesinado ruso, o chino, o indio, o cualquier otro, y veo frente a él al revolucionario ruso, completamente loco, pequeñísimo, aunque haya encontrado el punto de apoyo de Arquímides, la relación de fuerzas es tal que me provoca, como es lógico, cierto temor por el destino del revolucionario, incluido el de usted. Lo que dice es completamente cierto: "Lo que hemos de vivir y entender sobrepasa los conocimientos, las nociones y hasta los sentimientos de nuestros padres". Eso es justo. Y los sobrepasa en mucho… Al parecer su vida no es fácil. Le aconsejo fervientemente que venga a Italia. Es muy agradable y divertido pasear por aquí. Podrá usted descansar, reflexionar, mirarse a sí mismo. Porque ha llegado la hora de que escriba una gran obra. No sé nada de Bábel. Se me encogería el corazón si no volviera otra vez a mi casa; lo valoro mucho y le tengo una gran estima. Hasta ayer no pude levantarme para ponerme de nuevo a escribir. Hace algunos días noté por primera vez la forma que tiene de acechar a su presa esa cosa desagradable llamada muerte. Estoy atiborrado de alcanfor. Me han puesto al menos cinco inyecciones de alcanfor y otro líquido. Me siento horriblemente mal… Reciba un apretón de manos. A. Péchkov. 8 de septiembre de 1927.

Esta carta tiene una gran importancia si se quiere entender la evolución de Gorki, señala Chentalinski. Las conclusiones que establece en ella son desoladoras: no son siempre de fe, el mujik ruso "es un bandido, un ser rapaz y un anarquista". Y lo que más le impresiona es que el alma del escritor sufra, no por el mujik sino por "el revolucionario completamente loco" ¿A dónde ha ido a parar su pretendido amor por el pueblo?.

Un Gorki que no conocemos se alza ante nosotros, y queda completamente claro por qué esta carta ha permanecido bajo siete llaves, en otro escrito se le ve muy alejado del humanismo que parecía haber recibido en patrimonio, y hasta de una verdadera compasión de la realidad. Aquí un fragmento de lo escrito a Vsiévolod Ivánov para anunciar su retorno a Rusia:
Querido amigo: La verdadera razón por la que su homónimo se ha negado a publicar sus poemas en El Surco rojo es, naturalmente, el temor a verse comprometido ante la "gente de bien". Si rompía la cuaresma colaborando en una revista, los emigrados le comerían los dedos, las orejas y la nariz. Y hasta otra cosa. Aquí se están volviendo completamente dementes. Serguéi Bulgákov ha escrito un libro acerca de la "Concepción intrépida". Evolgui y Struve han inventado una nueva religión incorporando la sabiduría a la Trinidad, etc. La creación divina no les impide, de todas formas, tenerse un odio animal. Sí, iré en mayo, y según parece, no lo veré… Otra cosa: desde hace ya seis años existe cerca de Járkov una colonia de niños "socialmente peligrosos" de la que soy padrino. La organización, el estatuto y la vida de la colonia son enormemente interesantes. Me escribo con los niños y para cada una de mis cartas tengo 22 respuestas, una por cada jefe de destacamento de trabajo. Es apasionante. ¿No sé podría enviar a alguien de El Surco rojo para describirla? Merece la pena. Pero no hay que mencionar mi nombre. Un apretón de manos. Suyo, A. Péchkov K.

Se preguntará quién mejor que él podía saber la desgracia que representaba, para miles de rusos, la emigración y el verse privados de su patria, cuando también vivía en el exilio. Los rusos se habían convertido en los parias de Europa, y llevaban vidas miserables. Si no podía tenerles simpatía al menos hubiera evitado insultarlos y presentarlos como un hatajo de bestias feroces. Se puede percibir que en la primer carta reniega del mujik ruso, y en la segunda, de la intelectualidad, esa misma que había defendido en tiempos contra los bárbaros modernos, los bolcheviques, y de la cual se alejaba. ¿En quién y en qué creía entonces? ¿En ese revolucionario "más que loco"?

Lo que transparentaba, en cambio, era una atracción por los métodos soviéticos de educación. Acaricia su vanidad el hecho de que los jóvenes delincuentes de la colonia le presten atención, como si no comprendiera que ese padrinazgo no era sino un espectáculo organizado, uno de los hilos mediante los cuales se tiraba de él, se le atraía y se le ataba al sistema soviético de Trotski.

El expediente de Gorki en la Lubianka es muy heterogéneo. También hay documentos obtenidos por agentes o procedentes de los archivos del escritor confiscados en su casa inmediatamente después de su muerte. Algunos de ellos fueron entregados por la mujer y secretaria de Gorki, María Búdberg, aunque ahora es difícil encontrarlos todos porque muchos de ellos fueron tomados por personal del Partido o enviados a otros archivos del Estado. Entre lo que aún se puede localizar figura una serie de cartas escritas por una gran diversidad de personas, y que fueron utilizadas como una trampa contra los disidentes y recibían de inmediato la atención de la OGPU.

A comienzos de 1928 Gorki decidió volver a su país. El poder soviético organizó, para ganárselo, una serie de fiestas y de manifestaciones con motivo de su cumpleaños número 60. El anuncio en la prensa soviética provocó enseguida varias cartas.

Entre ellas se pretendía que el héroe de la fiesta tomara conciencia de la situación que prevalecía en el país y de las circulares que el gobierno soviético había girado para que privara en la celebración un amor popular hacia el escritor proletario, también había llamados de socorro.

Las numerosas personas que, procedentes de la URSS le visitaban, eran vigiladas por el OGPU lo cual se encontró también ejemplos en la Lubianka:
Hay que prestar una gran atención a la gente que Gorki invita en Sorrento. Es muy posible que entre ellos se hayan infiltrado algunos enemigos que pretenden engañar a ese viejo honesto y recto. P.P. Kriuchkov me ha informado de que un visitante de este tipo ha llegado a Italia invitado por Alekséi Maksímovich. Se trataba de B.M. Zubakin, poeta fracasado y, al parecer, historiador de la religión. Saiánov.

El poeta Zubakin murió trágicamente en el destierro en el norte y no está descartado que este informe haya contribuido a la detención después de su viaje a Sorrento.

Mientras que Lenin había enviado al escritor al exilio, Stalin lo atraía. Gorki no necesitaba a Stalin, Stalin necesitaba a Gorki porque todos los grandes creadores se mantenían alejados del régimen soviético y pretendía revertir esa situación atrayendo al más grande para que le diera su aprobación, que apoyara con su autoridad. Stalin pretendía instaurar entre los creadores una jerarquía parecida a la que tenía en el Partido.

Gorki pasó el verano en Moscú en un lujoso palacete y nunca recorrió las zonas que le habían pedido sus seguidores en las cartas para descubrir la verdadera Rusia. Su palacete se convirtió de inmediato en centro de reunión. Era al mismo tiempo objeto de atención pública y del secreto control y las manipulaciones de los órganos de seguridad.

A su casa llegó Guénrij Iagoda, uno de los personajes centrales en la historia del escritor, ya que se le acusa del asesinato de Gorki junto con Kriuchkov su secretario,y Leopold Averbaj, quien fuera de una manera el antihéroe de la literarura soviética. Iagoda en ese tiempo dirigía los órganos de seguridad.
Los primeros acercamientos tenían como objetivo convencer a Gorki de que debía establecerse definitivamente en Moscú, para lo cual se organizó una red de personas que vivían cerca del escritor y entre los que destaca su secretario particular, quien había tomado el mando de sus relaciones sociales, literarias y editoriales desde 1918 e incluso le sustituía y actuaba en su nombre en numerosos asuntos.

No se sabe sí Kriuchkov ya se encontraba vinculado a la Lubianka antes de encontrarse con Iagoda. Durante el juicio que se le siguió entre 1937 y 1938 por su participación en la muerte de su jefe, en sus declaraciones se descubrió que Gorki estaba financiado por la Lubianka:
…Por ejemplo, en 1932, Iagoda, por propia iniciativa, me entregó cuatro mil dólares a fin de que comprara en el extranjero un coche para Gorki. En 1933 Iagoda me ofreció dos mil dólares, que no le había pedido, con el pretexto de que probablemente no tendríamos bastante dinero para pagar nuestra finca en Sorrento... Cogí ese dinero sin recibos... En varias ocasiones he recibido de Iagoda sumas de dinero en divisas extranjeras destinadas a M.I. Búdberg, también sin recibo. En 1936 Iagoda entregó 400 libras (le habían pedido 300) por mediación mía y de N.A. Péchkova, la nuera de Gorki...

Naturalmente, esa generosidad no era fortuita. Iagoda llenaba de regalos a los allegados de Gorki de conformidad con la línea que seguía desde 1931. Deseaba monopolizar su influencia en esa casa para conseguir sus propios objetivos.

Durante nuestra estancia en Crimea organizaba veladas al aire libre, cerca del fuego, para debilitar y destrozar sus pulmones ya muy quebrantados. Como consecuencia de mis actos criminales comenzó a tener escalofríos frecuentes y a quejarse de su estado general.

Pero Iagoda lo sigue presionando. En la primavera de 1936 llama desde Moscú:
Convenza a Gorki de que vuelva a Moscú y de camino cumpla su encargo.

Por fin emprenden el regreso. Gorki se siente muy mal durante el viaje y el 30 de mayo cae gravemente enfermo. Entra en escena Levin -el médico que atendía a Gorki. Según la declaración de Kriuchkov, Levin oculta durante algunos días el diagnóstico correcto. Y Alekséi Maksímovich no se percata sino hasta el 2 de junio de que tiene una bronconeumonía. El médico se ve obligado a reconocerle. Sin embargo tarda en tomar las medidas adecuadas, aconsejando a Kriuchkov que impida por todos los medios que le den los medicamentos necesarios. Pide que acuda un especialista, el profesor Pletniov, a ver al enfermo, y se niega a que lo haga el doctor Speranski, médico de confianza de la casa.

Finalmente describe la siguiente escena:
Con ocasión de la consulta que tuvo lugar poco antes de que Alekséi Maksímovich muriera propuso Pletniov que se le inyectara suero fisiológico. Sabía perfectamente que eso supondría un gran debilitamiento del organismo de Gorki… La inyección socavó totalmente su salud… Pletniov aconsejó también una solución de digalén que destrozó totalmente la actividad cardíaca y provocó la muerte del enfermo.

En resumen, mató al escritor con la solución fisiológica y el digalén, un estimulante cardiaco. Esa es la versión oficial, impuesta a Kriuchkov, inventada por la Lubianka y autorizada por el Kremlin. Esa puesta en escena ha sido considerada por muchos años como la verdad misma.

Sin embargo con la apertura del dossier de Gorki en la Lubianka se localizó el expediente médico que al parecer la parte acusatoria sólo ojeó brevemente durante la instrucción del caso, antes de ocultarlo lo mejor posible y de sumergirlo en los recovecos más profundos en los que permaneció hasta nuestros días:
Nota de Leonid Andréievich Levin, el médico que trataba a Gorki:
28 de mayo. Ayer volvió de Crimea A.M. Ha soportado mal el viaje, sin dormir, y respira con dificultad.

Al margen, esta simple palabra: "gripe".

1 de junio. Gripe, bronconeumonía

2 de junio. Gripe, bronconeumonía. Noche sin dormir. Consulta con el profesor Lure y el catedrático Guinzburg… Bruscos cambios en los dos pulmones ligados a una antigua tuberculosis…

4 de junio. Consulta con el profesor Pletniov. El mismo diagnóstico. La situación es muy grave.

5 de junio. Consulta con el profesor Lang. El diagnóstico y la terapia siguen siendo las mismas…

La noche del 7 de junio la ha pasado bastante tranquilo. A.M. ha dormido, se ha despertado con frecuencia, no ha tenido momentos de debilidad cardíaca aguda. No ha habido nuevos focos en los pulmones. El enfermo está un poco más espabilado que de costumbre. El mismo tratamiento…

El documento lleva las firmas de Konchalovski, Lang y Levin.

8 de junio. El estado general sigue siendo grave. Hacia las cinco de la tarde su estado ha empeorado…

Ese día la situación parecía tan desesperada que los médicos consideraban que el fin era inevitable. Sus allegados acudieron a su habitación para decirle adiós. Gorki abrió los ojos y dijo:
Estoy ya lejos, y es tan difícil volver.

Y después, una pausa:
Durante toda mi vida he pensado en la manera de adornar este momento.

Kriuchkov entró para anunciar que Stalin había llegado (al parecer le habían avisado por teléfono del estado de Gorki).

Que venga… si llega a tiempo.

Chertkova, recordando que en una ocasión había hecho resucitar a Gorki en Sorrento inyectándole una dosis caballuna de alcanfor, fue a consultar a Levin. Levin hizo un gesto de cansancio:
¡Haga lo que quiera!

El alcanfor reanimó al enfermo. Cuando llegó Stalin en compañía de Mólotov y de Voroshílov, los tres se quedaron sorprendidos de la vivacidad de Gorki, a quien pensaban encontrar moribundo. Vivió todavía diez días.

Dossier médico:
17 de junio. Se agrava todavía más el estado del enfermo. Cerca de las nueve de la mañana. Estado de síncope. Se levanta el brazo y éste cae sin vida, ninguna reacción, no dice nada… Grandes cantidades de cafeína, cardiarob, oxígeno… Ha bebido tres cuartos de un vaso de leche. Después de una noche relativamente buena se ha declarado una hemoptisis a las 6:30 de la mañana… Va acompañada de considerables alteraciones de la respiración, de una acentuación de la cianosis y de un oscurecimiento de la conciencia. Breve síncope a las 8 horas 30. Crepitaciones en los pulmones debido al edema…

18 de junio. Ha pasado una noche muy difícil. Estado de mucha excitación, delirio incesante, no bebe nada, rechaza a menudo el oxígeno…

11 horas. Estado comatoso profundo. El delirio casi ha cesado, la excitación motriz también ha disminuido. Respiración borboteante.

11 horas y 5 minutos. El pulso disminuye, apenas se le nota. Estado comatoso. No reaccionó a las inyecciones. Prosigue la respiración traqueal borboteante.

11 horas 10. El pulso comienza a desvanecerse. No se le oye. Ya no hay respiración (prueba con espejo). La muerte se produce por paro del corazón y de la respiración.

El diagnóstico clínico se consigna en el informe médico, en el reverso de la última hoja. Va seguido de las firmas de los cuatro médicos: Lang, Konchalovski, Pletniov, Levin.

¿Por qué Pletniov y Levin se confesaron asesinos de Gorki? Los expedientes de la Lubianka contienen documentos que lo explican. Entre ellos una carta de Pletniov, el mejor médico de Rusia:
Mi acta de acusación ha sido falsificada por entero. Se me han arrancado confesiones mediante la violencia y el engaño… Como no cedía, el juez de instrucción me dijo literalmente: "Aunque tenga usted razón en el cien por cien, si la alta dirección cree que usted es culpable, pues… será culpable…"

Los médicos ya fueron rehabilitados. Un reciente peritaje médico ha establecido que el diagnóstico y el tratamiento fueron correctos, y que la muerte fue natural. Ha sido preciso medio siglo para disipar la tela de araña de la mentira tejida en torno a la muerte de Gorki.

Aún existe otro documento sobre los últimos días de Máximo Gorki, quien fijó sobre papel los momentos de claridad de su conciencia que se apagaba, sirviéndose, como en secreto, del último libro que estaba leyendo, el Napoleón de Tartle.

Las cosas se hacen más pesadas: libros, lápiz, vaso, todo parece más pequeño que antes.

La noche no se acaba, y no puedo leer.

Se han olvidado de darme un cuchillo para sacarle punta a milápiz.

He dormido casi dos horas. Comienza a clarear.

Tengo la impresión de que estoy mejor.

Un sentimiento muy complejo.

Se mezclan dos procesos: Apatía de la vida nerviosa, cómo si la vida de las células nerviosas se apagara, se cubriera de cenizas, y todos los pensamientos se volvieran grises, y al mismo tiempo, una presión impetuosa del deseo de hablar, y eso llega hasta el delirio, noto que hablo de una manera incoherente aunque las frases sean todavía sensatas. Pienso que es una pneumonía y adivinó que no sobreviviré a ella. No puedo leer ni dormir.

Gorki se vio obligado a dictar su última nota:
Fin de la novela -fin del héroe- fin del autor.

Alekséi Maksímovich pidió en su testamento que se le enterrara junto a su hijo en el cementerio de Novodévichie, en Moscú. Al enterarse de que el Gobierno quería incinerar a Gorki para colocar sus cenizas en un muro del Kremlin, la familia le solicitó a Stalin le entregara al menos un puñado de cenizas para enterrarlas en la tumba de Máximo.

Hasta sus restos les fueron negados a sus allegados.
El cerebro de Gorki fue llevado al Instituto del Cerebro y el NKDV tomó posesión de sus archivos.

Los órganos de seguridad encontraron en casa de Gorki notas cuidadosamente ocultas y tras haberlas leído Iagoda juró que nunca nadie las conocería. El jefe del NKDV se comportaba en la casa del extinto escritor como si fuera la suya propia. Bulánov, su secretario personal, controlaba los ingresos de los herederos. Y hasta en 1937, cuando ya había perdido su puesto y se había convertido en Comisario del Pueblo para las Comunicaciones, Iagoda siguió mezclándose en los asuntos de la familia y hasta aconsejó a Timosha que le quitara la gestión de las casas a la NKDV y se hiciera ella por entero la dueña.

Marfa y Daria Péchkova viven todavía. Han sido testigos de la perestroika de Gorbachov y de la perestroika de Yeltsin. Las nietas de Gorki son ya abuelas, los biznietos del escritor son adultos, y para los tataranietos que están creciendo, el poder soviético no es ya sino el pasado.