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Una
nueva escritura para el México del siglo XXI
Lenguaje ciudadano para
una comunicación moderna
Daniel
Cassany
Profesor
de español de análisis del discurso. Autor
de
varios libros, entre ellos Describir el escribir,
Didáctica
de la corrección de lo escrito, y La cocina
de la escritura
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Tuve una gran alegría
al conocer que un país hermano y querido como México
emprendía la tarea de modernizar y simplificar las comunicaciones
gubernamentales, con una propuesta como Lenguaje ciudadano. No
es solo que estas iniciativas puedan considerarse termómetros
de la temperatura democrática de una sociedad, sino que una
reforma de esta envergadura significa un avance importante en la
construcción de una comunidad de ciudadanos que sea más
transparente, justa y libre. Mi deseo es que se trate de una iniciativa
irreversible, sin fecha de caducidad, que vaya más allá
de legislaturas, de los partidos políticos, las ideologías
o las personas, por lo que se constituya en un auténtico
compromiso con la mejora de la organización política
y la profundización democrática.
Al conocer esta iniciativa, algunos quizás piensen que se
trata sólo de una renovación epidérmica del
lenguaje burocrático, de una simple corrección de
formularios administrativos, del rediseño racional de la
documentación o de su adaptación al mundo electrónico.
Se equivocan. Lenguaje ciudadano también aspira a
modificar las prácticas comunicativas de los empleados y
de la ciudadanía, a hacerlas más eficaces, claras
y satisfactorias. Un trámite administrativo ya no puede suponer
pérdidas de tiempo, gestiones estériles, esperas dilatadas,
papeleos interminables o errores o silencios administrativos: hoy
un trámite debe ser rápido, simple y resolutivo.
Todavía más --y más importante--: el Lenguaje
ciudadano también aspira a cambiar las actitudes y los
valores de todos nosotros: el lenguaje barroco y técnico
que hoy manejamos no es ni más bello ni más eficaz
que el llano; los documentos extensos o complejos no tienen por
qué tener más prestigio que los breves y simples;
no hay razones ni justificaciones para tolerar que un ciudadano
alfabetizado no pueda comprender las cuestiones administrativas
que afectan a su vida cotidiana: todo lo que le interesa puede ser
explicado --debe ser explicado-- de modo que lo pueda comprender
medianamente. Lo normal debería ser que la documentación
pública fuera comprensible para todos y que todos asumiéramos
nuestro grado de responsabilidad en ello: los empleados públicos
al obligarnos a explicar las cosas con claridad y la ciudadanía
a exigir que se nos hable con transparencia.
En definitiva, el Lenguaje ciudadano debe contribuir a elaborar
una comunicación moderna para el México del siglo
XXI; debe ayudarnos a desprendernos de la herencia lingüística
del pasado, que todavía hoy pervive y nos atenaza: las fórmulas
protocolarias feudales o coloniales como Muy Señor Mío,
Excelentísima Señoría o humilde siervo de
Vuestra Merced; la sintaxis compleja y a menudo incorrecta de
resultandos y considerandos o las voces arcaizantes (hubiere
sido abonado, no lo hiciere) y las muletillas farragosas (a
nivel, en base a).
El Lenguaje ciudadano debe difundir una concepción
más democrática y moderna de las relaciones entre
la ciudadanía y los empleados gubernamentales: todos somos
solo señoras y señores --porque tenemos
los mismos derechos y deberes--, y nos tratamos de usted con respeto,
buscamos frases breves y claras para entender de manera directa
lo que se nos tenga que decir y preferimos el lenguaje que usamos
en el día a día.
¿Qué
beneficios puede aportar el Lenguaje ciudadano?
En una organización gubernamental, los documentos escritos
desarrollan funciones esenciales. Todo lo importante se transcribe,
escribe, publica, tramita, consulta, resuelve y archiva. Lo que
no se escribe casi no existe: son rumores, conversaciones preliminares
o chismorreos. Lo que decimos con nuestra voz pertenece a cada uno,
depende de cada momento y se lo lleva el aire. En cambio, lo que
escribimos permanece más allá del tiempo, de los lugares
y de los autores; deja de pertenecer al cuerpo cuya mano lo escribió
para pasar a ser propiedad de todos.
En la historia de la humanidad, la invención y la expansión
de la escritura está estrechamente vinculada con el desarrollo
de la economía, la democracia y la ciencia. La escritura
ha contribuido a desarrollar nuestras comunidades al permitir elaborar,
fijar, objetivizar, descontextualizar y socializar el conocimiento
adquirido. Por esa razón en las instituciones y en las empresas
escribimos todo lo que resulta importante: comunicados, leyes, directrices,
normas, expedientes, ventas, catálogos, etcétera.
Escribir es una herramienta básica del trabajo cotidiano
y de construcción democrática.
Desde esta perspectiva, los documentos desempeñan tres funciones
básicas:
1. Transmisión de mensajes. Se trata
del objetivo primero y más reconocido: la ley de presupuestos
determina las partidas y las cantidades de recursos para un determinado
periodo; una memoria de actividades relaciona las actuaciones realizadas;
unas instrucciones establecen los pasos para conseguir un determinado
propósito, una respuesta a un queja otorga o no la petición
formulada, etcétera. Los beneficios que puede aportar aquí
el Lenguaje ciudadano son obvios e importantes: al elaborar
de modo llano un escrito, autores y lectores pueden procesar los
textos de modo más rápido, con márgenes de
ambigüedad o error muy inferiores y sin la necesidad de tener
que recurrir a intermediarios (abogados, procuradores, administradores,
etcétera) o a consultas diversas (a la Administración).
La bibliografía sobre Plain Language o simplificación
del lenguaje aporta numerosos ejemplos reales sobre el beneficio
económico que aportó la formulación en lenguaje
ciudadano de un determinado tipo de impresos, normas o contratos,
en una organización particular. Habitualmente se cuantifica
en pesos el ahorro que supone para la comunidad la adopción
del lenguaje llano, en términos de ausencia de confusiones
o errores, reducción de las consultas, de las reclamaciones,
anulación de trámites, etcétera. A continuación
voy a comentar algunos ejemplos que viví personalmente en
España. En primer lugar, dos situaciones en contextos bien
diferentes que permiten tomar conciencia de la relación estrecha
que suele haber entre documentación escrita y costes económicos:
a) Hace más de 12 años, en una sesión de formación
y debate con auditores de cuentas, el entonces director de Auditoría
Interna de la Caja de Ahorros y Pensiones de Barcelona ("la
Caixa", una de las entidades financieras españolas más
importantes) expuso los cálculos que había hecho sobre
el coste que tenía para su organización la elaboración
de los informes en su departamento. Contabilizando los costes anuales
de personal y dividiéndolos por el número de documentos
producidos en el mismo periodo (asumiendo que ésta era la
tarea principal del auditor) pudo determinar que cada informe de
auditoría costaba un promedio cercano a los 2,7 millones
de pesetas de entonces (unos 16.228 euros actuales). Sin duda se
trata de un coste alto por un documento especializado que puede
tener entre tres y 30 páginas y que es el resultado de la
investigación realizada por el auditor sobre las cuentas
de una oficina, sobre la atención que realiza ésta
a la clientela o sobre el sistema informático, y que puede
incluir entrevistas, revisión de documentación variada,
análisis concienzudo de cuentas, comprobación de sistemas
informáticos, etcétera.
Pero lo que preocupaba al director no era tanto esta alta cifra,
sino el hecho de que muchos de estos documentos presentaban graves
dificultades de comprensión para sus lectores potenciales,
de modo que la costosa inversión realizada con la auditoría
no redundaba necesariamente en una buena transmisión de los
datos ni en una actuación rápida o resolutiva. Los
lectores de dichos informes, directivos de alto nivel, con conocimientos
más generales que específicos, ni disponían
del tiempo necesario para leer los minuciosos documentos ni tampoco
conocían los términos técnicos o los sutiles
análisis que ofrecían los especialistas profesionales,
por lo que, cuando tenían que tomar decisiones sobre el texto,
llamaban al propio director de Auditoría Interna para que
les aclarara personalmente el informe. De modo que si deseáramos
cuantificar el coste completo de la comunicación deberíamos
tener en cuenta también el tiempo y los sueldos de estos
directivos encargados de la comprensión y ejecución
del informe.
En los últimos años, el departamento de Auditoría
de esta entidad financiera ha desarrollado varios programas de formación
continua de la plantilla de auditores en redacción y comunicación
de resultados, para conseguir que estos informes se adapten a las
condiciones y necesidades de lectura de sus destinatarios, además
de contener toda la información necesaria de cada incidencia
auditada para el archivo. Dicha formación ha sido valorada
exitosamente y ha permitido reducir notablemente las dificultades
de comprensión de este tipo de comunicación.
b) En una universidad pública española, en el departamento
de personal docente, había una administrativa cuyo trabajo
consistía en atender las consultas presenciales o telefónicas
que le formulaban los docentes sobre su nómina. El salario
mensual de los docentes sufría tantos cambios (debido a las
políticas locales y estatales de hacienda) y la hoja informativa
resultaba tan incapaz de reflejar dichos datos, que el docente quedaba
confuso y buscaba aclaraciones con la administrativa mencionada.
Dicha atención requería casi la totalidad de la jornada
laboral de esta empleada, especialmente durante los primeros 10
días de cada mes, inmediatamente después del ingreso
de las nóminas de los docentes. Ante esa situación
cabe preguntarse: ¿las variaciones que sufre una nómina
salarial son tan complejas o variadas como para no poder ser expuestas
de modo sencillo en una hoja prediseñada?, ¿los docentes
e investigadores universitarios somos lectores suficientemente preparados
como para poder comprender este tipo de documento?, ¿estas
consultas, que ocupan casi una tercera parte de la jornada laboral
de la empleada, no pueden ser atendidas de modo igualmente más
eficaz y de forma menos costosa? Por supuesto que un diseño
racional de la hoja salarial, con las indicaciones pertinentes al
dorso puede permitir que los docentes comprendan todos los datos
expuestos y que el número de consultas se reduzca de modo
relevante, para que la empleada pase a dedicar su tiempo a tareas
más productivas.
Más allá de los contextos y las circunstancias de
cada organización, veamos ahora con más detalle dos
ejemplos concretos de documentos originales con sus correspondientes
versiones en lenguaje más ciudadano, para poder experimentar
los efectos reales que causa en el lector cada estilo:
c) Empecemos con un fragmento procedente de una auditoría
interna de la entidad financiera citada más arriba:
Original
[...] El día 11-00-00 se realiza análisis de los movimientos
pertenecientes al depósito mencionado con anterioridad durante
el período 22-00-00/31-00-00. Observándose un elevado
número de abonos por anulaciones de comisiones correspondientes
a la negociación de efectos sobre otras plazas.
Continuando con la investigación, se ha descubierto la concesión,
nivel oficina, de dos préstamos con garantía personal
por un total de 4,5 MM, siendo el destino de dicho importe la adquisición
de productos agrícolas para su transformación y venta,
figurando en uno de ellos el mencionado cliente y en el otro un
familiar. [...].
Reformulación
El análisis del depósito mencionado (del 00-00-00
al 00-00-00) descubre 00 abonos por anulaciones de comisiones, que
corresponden a la negociación de efectos sobre otras plazas.
La oficina concedió 2 préstamos con garantía
personal por 4,5 MPTA, destinados a adquirir productos agrícolas
para su transformación y venta. Son sus titulares el cliente
mencionado en uno y un familiar en el otro.
En el original de la izquierda, las tachaduras indican
las expresiones redundantes o irrelevantes que podemos eliminar
--puesto que el lector puede recuperar por su cuenta--. El subrayado
simple marca los verbos impersonales que esconden al sujeto y que
en algún contexto podrían inducir a ambigüedad
o incluso confusión: resulta mucho más simple y claro
describir los hechos como un periodista ?como en la reformulación?
o, si es necesario, especificar al autor de la acción. El
doble subrayado indica las expresiones imprecisas que un estudio
científico sobre unos hechos, como es una auditoría,
debería aclarar: la reformulación marca en negrita
la solución propuesta. La reformulación también
prefiere el símbolo MPTA (millones de pesetas) a MM, que
resulta más ambiguo (millones... ¿de qué?).
Finalmente, la cursiva identifica cuatro gerundios en 91 palabras:
destaca el observándose, que constituye una oración
completa y anómala sin verbo en forma personal o los siendo
y figurando finales, que se encadenan uno a otro y que la reformulación
corta en distintas oraciones breves--. Sin duda, la versión
de la derecha facilita al lector la comprensión del mismo
contenido con más rapidez y claridad.
Vale la pena hacer un paréntesis algo extenso para comentar
este frecuente abuso de los gerundios que encontramos en la redacción
administrativa española, puesto que constituye un excelente
ejemplo de herencia lingüística del pasado, que el Lenguaje
ciudadano debe intentar modificar. Cabe preguntarnos por qué
se utilizan al escribir tantos gerundios si en la calle nunca decimos
o escribimos cosas como resultando que está lloviendo,
podemos tomar un taxi o considerando que la semana que viene tiene
dos feriados podríamos ir de excursión, que suenan
claramente arcaicas y complejas -si no sarcásticas--. Según
Duarte, Alsina y Sibina, podemos situar el origen de este giro en
España en los artículos 142 de la ley de enjuiciamiento
criminal (de 1885) y 372 de la de enjuiciamiento civil (de 1881),
que obligaban a escribir las sentencias judiciales sobre la base
sintáctica de varios resultando (al introducir cada hecho)
y considerando (al introducir cada fundamento de derecho),
vinculados con una única oración principal, que especificaba
la sentencia final. Ya que las sentencias judiciales eran documentos
prestigiosos, resulta plausible imaginar que el resto de documentos
jurídicos y administrativos copiaron este uso para intentar
así también mostrar o transmitir un grado parecido
de prestigio. Por supuesto, hoy no tiene ?no debería de tener?
ningún tipo de prestigio este giro ni existe ninguna razón
para escribir una sentencia judicial o cualquier otro tipo de texto
sobre la base de una estructura sintáctica oracional.
d) Este último ejemplo procede de la ingeniería y
muestra cuestiones de tipo discursivo, para ejemplificar que el
Lenguaje ciudadano también afecta a la organización
de los textos, más allá de la estructura oracional.
Muchos documentos técnicos presentan dificultades en la estructuración
del contenido: apartados excesivamente extensos, párrafos
unioracionales que convierten la exposición en una lista
de hechos sin interrelación, ausencia de "ayudas"
para al lector (resúmenes iniciales, índices, conclusiones
y recomendaciones vinculadas con los resultados obtenidos, etcétera).
En este informe o proyecto de intervención en tanques de
petróleo, el autor inicia su texto con una introducción
y expone con detalle su contenido a lo largo de cuatro páginas,
que el lector debe leer pacientemente para poder comprender globalmente
la propuesta. Mostramos sólo algunos fragmentos del original
a la izquierda, comparándolos con un posible resumen inicial
de todo el documento a la derecha:
Original
Introducción
El objeto del presente informe es analizar la posibilidad de efectuar
una prueba de tratamiento antifouling con tren de intercambio limpio.
Los intercambiadores 627-E-7C/C1 (crudo / reflujo circulante de
2ª extrac.) de la Unidad de Crudo han alcanzado un elevado
grado de ensuciamiento, que está provocando unas pérdidas
económicas considerables.
Con el fin de recuperar el intercambio de calor, se ha realizado
una prueba de tratamiento antifouling en uno de estos intercambiadores
(627 E-7C). [...]
Con esta experiencia y teniendo en cuenta las pruebas positivas
realizadas en otros Complejos, consideramos que el aditivo podría
ser eficaz para retardar el ensuciamiento, si partimos de intercambiador
limpio. [informe técnico, Repsolypf, 2002]
Reformulación
Resumen: Una prueba de tratamiento antifoulding realizada en uno
de los intercambiadores (627 E-7C) de la unidad de crudo muestra
ciertos efectos de limpieza que provocan una disminución
significativa de la pérdida de carga. El cálculo de
la mejora energética de la unidad y del aumento de destilados
medios en contraposición con el coste anual de este tratamiento
ofrece un
beneficio neto de más de 500.000 €. Recomendamos realizar
esta prueba inmediatamente después de la puesta en marcha
de la unidad.
La reformulación con Lenguaje ciudadano
de la derecha propone incluir un resumen de 80 palabras que corresponde
en parte a la introducción, que permite al lector captar
el propósito, el tema y los datos más relevantes en
escasos segundos. Los manuales de redacción técnica
recomiendan incluir en los documentos resúmenes descriptivos
o explicativos, parecidos a los abstracts de los artículos
de investigación o a las entradas de las crónicas
periodísticas. Estos resúmenes ayudan al lector de
diferentes maneras: a) permiten conocer el tema del texto con rapidez
y brevedad, sin tener que leerlo íntegramente; b) presenta
los datos generales más relevantes, que el lector no tiene
que buscar en el interior, y c) cuando ya se ha leído el
documento, permite recordar con celeridad su tema, como cuando revisamos
la síntesis de las películas de televisión
en el periódico. Como podemos ver, el resumen no reduce proporcionalmente
los diferentes apartados del documento original, sino que elige
estratégicamente los datos más ilustradores para el
lector, de acuerdo con lo que este tenga que hacer con el contenido.
En conjunto, estos cuatro ejemplos muestran la relación estrecha
que mantiene la eficacia comunicativa con los costes económicos
que debe soportar una empresa o una institución. También
hemos visto como el Lenguaje ciudadano afecta a distintas
disciplinas y ámbitos laborales, además de todos los
planos de la organización del discurso (gramática,
estructura, diseño, etcétera). Podríamos aducir
muchos más ejemplos de otros tipos de texto: normas ambiguas
que producen errores en los procedimientos de gestión que
luego deben ser identificados y corregidos?; instrucciones que inducen
al error y que pueden causar daños en el propio aparato o
que incluso pueden poner en peligro la integridad del usuario, etcétera.
En cualquier caso, el beneficio económico que puede aportar
el Lenguaje ciudadano radica en la propia esencia de lo que
es una organización: pues se trata de un grupo de personas
que desarrollan cooperativamente tareas que cada una por separado
sería incapaz de cumplir, cuanto más rápida,
clara y simple sea la comunicación entre los diferentes miembros
que componen la organización, más eficaz y satisfactorio
será el proceso de cumplimentar la tarea. En las administraciones
públicas, la adopción de un Lenguaje Ciudadano
debe significar una mejora sustancial en la calidad del servicio
prestado a la ciudadanía.
2. Construcción de identidades. Menos
reconocido que el punto anterior resulta el hecho también
trascendental de que un escrito contribuye a delimitar, dibujar,
reflejar, mostrar y construir la identidad de su autor. Los documentos
administrativos ofrecen una imagen o una cara de la Administración
pública, del gobierno, que es percibida por la ciudadanía
con unos determinados valores y actitudes.
En nuestro día a día, todos tenemos una identidad,
una imagen, una máscara. Ésta se conforma a partir
de diferentes elementos, como el aspecto físico, la vestimenta,
el comportamiento y, también, las palabras. Somos lo que
decimos, como dice el filósofo: se nos percibe sobre
todo por la forma como hablamos y escribimos. Puesto que las palabras
nunca son neutras, al hablar y escribir nos comprometemos inevitablemente:
debemos elegir entre tú o usted, entre profesores
o profesorado y entre médicos y enfermeras o personal
sanitario, entre eventos consuetudinarios que acontecen en
la rúa o lo que pasa en la calle (como decía Antonio
Machado), o entre descubrimiento de América o invasión
europea, etcétera. Por nuestras elecciones léxicas
se nos reconoce como respetuosos o no, sexistas o no, con una ideología
u otra, etcétera. Por las palabras y las expresiones que
componen un discurso esbozamos con más o menos conciencia?
la identidad de su autor en sociedad: nos presentamos como autores
al escribir o inferimos los puntos de vista del lector al leer.
Fuera de los ámbitos personales, en el mundo profesional
o en la Administración, donde las apariencias físicas
tienen menos importancia, lo que escribimos ¡y cómo
lo escribimos!? resulta mucho más trascendente. Aunque también
mantengamos intercambios orales con las administraciones (al visitar
las oficinas públicas, hablar por teléfono, escuchar
declaraciones en los medios de comunicación), la documentación
escrita administrativa es un agente constructor muy importante de
la identidad social del gobierno. Como ciudadanos, leemos la correspondencia
que las diferentes administraciones envían a nuestras casas,
visitamos las webs oficiales para hacer trámites, consultamos
las normas, los procedimientos y las leyes que ordenan nuestras
vidas, etcétera. Y todo este conjunto de documentación
contribuye a mostrarnos una imagen, una identidad determinada de
las administraciones. Fijémonos en los siguientes ejemplos:
a) Una docente mexicana recibió la siguiente respuesta de
la oficina de enlace del registro civil (e-gobierno), a su petición
de corrección ortográfica de un nombre propio en el
acta de nacimiento, todo por Internet. Transcribo literalmente:
Por medio de el presente le informamos que su acta de nacimiento
en el cual encontró un error de captura, ya se encuentra
corregida lo que estaba equivocado.....
Usted puede hacer su solicitud vía Internet ....
Pero lamentablemente le informamos que cuando haga su pedido esta
corrección no se reflejara en Internet., mas sin embargo
la corrección esta hecha y no hay ningún inconveniente
en que usted la pida su acta ya que esta le llegara correctamente.....
Por tal motivo no piense que aun no esta hecha la corrección,
ya que en las actualizaciones de registro civil no se reflejan las
correcciones en base de datos vía Internet...
Le reiteramos que usted tenga plena seguridad que el acta de nacimiento
llegará totalmente corregida...
Oh, si gusta, también puede acudir a cualquier oficialía
que le quede cerca de su domicilio y solicitarla ahí, esto
debe de ser de entrega inmediata, ya que las oficialías también
cuentan con equipo de computo.
Por supuesto, que se trate de un correo electrónico
y que éste sea más rápido, informal y directo
que una carta no justifica de ningún modo la abundancia de
errores de ortografía, sintaxis, cohesión, puntuación
y ordenación de las ideas, que dificultan notablemente la
comprensión del contenido (y que no comento aquí por
falta de espacio). Lo que nos interesa ahora es otra cosa: ¿qué
imagen nos ofrece este documento de su autor y, por extensión,
de la Administración Pública que lo emitió?,
¿qué va a pensar la destinataria de este texto?
Sin duda, la primera impresión es de descuido, de cierta
dejadez. Nada induce a pensar que el autor del texto se tomó
el tiempo necesario para redactarlo, corregirlo, pensar con tranquilidad
qué debía decir y cómo. Al contrario, parece
una comunicación apresurada, precipitada. La ausencia de
saludo inicial (estimada señora, distinguida conciudadana)
o de despedida (cordialmente, atentamente) muestra también
un estilo directo relativamente cortés aunque el texto se
refiera al receptor de usted y mantenga un tono correcto. Pero seguramente
lo que transmite una imagen menos favorable es la selección
del contenido: se repite tres veces en párrafos consecutivos
y con expresiones diferentes que, aunque el error haya sido subsanado,
en la red todavía aparecerá el dato viejo, puesto
que los cambios no se reflejan inmediatamente en ésta. No
está claro que dicha repetición contribuya a aclarar
el punto, pues por defecto los lectores esperamos que párrafos
distintos traten de temas diferentes y que una idea requiera solo
una formulación para ser comprendida, ya que podemos releer
tantas veces como queramos cada fragmento. Por otra parte, la insistencia
en este punto delata tanto la falta de confianza que el autor (la
Administración) tiene en que el lector comprenda esta cuestión
como las dificultades que aquélla ha tenido con otros ciudadanos
en casos parecidos, acaecidos previamente. Y aquí es donde
el círculo se cierra, porque: ¿si en peticiones previas
de otros ciudadanos la Administración ha descubierto que
no se comprendía el citado punto, por qué no ha elaborado
un modelo de respuesta claro, correcto, conciso, que explique con
facilidad esta cuestión?
En definitiva, la imagen de la Administración que transmite
este correo no es la más adecuada para mostrar eficacia,
transparencia o buena gestión ni para implicar a la ciudadanía
?aunque obviamente no podemos tomar este modesto correo como ejemplo
representativo.
b) Dejemos ahora los trámites administrativos como el anterior
para pasar a una comunicación más protocolaria: la
respuesta a una queja (una instancia) que presentó
una ciudadana al Ayuntamiento de Barcelona. La señora Aramon
explicaba que, meses después de haber fallecido su esposo
y de haberlo notificado al ayuntamiento, seguía recibiendo
la correspondencia municipal con el nombre del fallecido, lo cual
la sumía en una comprensible tristeza. La municipalidad respondió
con la carta de la izquierda, que propuse transformar en la versión
de la derecha:
Original
Señora Aramon:
Nos dirigimos a usted con relación a su solicitud formulada
mediante instancia presentada el día 8 de enero de 1997,
referente a la recepción de la información municipal
a nombre de su difunto marido. [...]
Reformulación
Señora Aramon:
Comprendemos su carta del 8-1-97, en la que nos comunica que todavía
recibe la información municipal a nombre de su difunto marido.
Le pedimos disculpas por este hecho, así como por los inconvenientes
que el mismo le haya podido causar. [...]
El original de la izquierda hereda el estilo burocrático
(en cursiva), tan arraigado en la correspondencia administrativa,
que carga la prosa con un tono vetusto e imprime distancia y frialdad.
Implícitamente se transmite la idea de que incluso un tema
tan personal y delicado como este sigue siendo un número
de expediente o un trámite como cualquier otro para la Administración.
Al contrario, la reformulación de la derecha busca un estilo
más cordial, sin clichés, con un lenguaje más
cercano al habla. Las disculpas ofrecidas al inicio de la carta
y de manera explícita que en el original solo aparecían
al final y de modo más velado? contribuyen también
a ofrecer una imagen más humana y empática de la Administración.
En definitiva, más allá de la transmisión de
datos, un escrito también ofrece una imagen de su autor,
de la organización en la que trabaja. Los escritos correctos,
claros, simples y fácilmente comprensibles ofrecen una imagen
pulcra, afable, asequible, con confianza. Al contrario, los escritos
confusos, complejos, descuidados, despiertan inquietudes en el lector
e infunden desconfianza. La acumulación de documentos que
transmitan una misma imagen negativa, como los anteriores, inevitablemente
minan la confianza y el compromiso que el ciudadano pueda dar a
sus administraciones.
3. Establecimiento de modelos (actitudes, representaciones,
imaginarios, valores, etcétera). Todavía menos evidente
o más escondida es la tercera y última función
que desempeña un escrito pero no por este motivo resulta
menos importante--. Cada comunidad percibe la realidad de un modo
particular y desarrolla sus propias concepciones sobre la misma.
Me refiero a un conjunto variado de representaciones, valores, actitudes
y opiniones, compartidas por la mayoría de la ciudadanía,
a un imaginario colectivo, desarrollado a lo largo de la historia
por cada grupo humano y que, pese a que tiene una raíz claramente
cultural y carece a veces de fundamentos científicos, es
percibido a menudo como algo obvio, de sentido común, indiscutible.
En España algunos ejemplos dispares de concepciones de este
tipo que afortunadamente se están revisando son que el
hombre es el sexo fuerte, que los gays son afeminados y las lesbianas
hombrunas, que los deportistas no son muy inteligentes, que estudiar
significa memorizar, que el bronceado solar es muy bueno, que el
alcohol y el tabaco no son drogas (y, en consecuencia, no son
malos), etcétera.
Estas concepciones se construyen, propagan y actualizan en las comunidades
a través de los discursos. Así, las campañas
de salud que cada año nos avisan sobre los graves peligros
de melanoma al exponernos de manera continuada al sol intentan modificar
la concepción más tradicional sobre los beneficios
del bronceado. La normativa europea que exige que los paquetes de
cigarrillos incorporen un aviso bien visible del tipo El tabaco
mata o parecido es un intento de modificar la concepción
correspondiente en el listado anterior. Pero no solo los anuncios
y las campañas publicitarias difunden representaciones sobre
las cosas: cualquier discurso muestra y reproduce una determinada
concepción de la realidad a la que se está refiriendo
y también lo hacen los documentos de las instituciones públicas--.
Veamos algunos ejemplos:
a) Comparemos las concepciones sobre los procesos administrativos
que transmiten estas dos versiones de un corriente y breve oficio
español (o escrito monotemático de información
que una unidad administrativa dirige a otra):
Original
De acuerdo con lo establecido en el art. 21, apartado cuarto, de
la Ley 23/2001, de 27 de diciembre, de Presupuestos Generales del
Estado para el año 2002, adjunto se remite para la autorización
conjunta de los Ministerios de Administraciones Públicas
y de Hacienda, propuesta de cobertura de varios puestos en el extranjero,
sujetos a la legislación española, así como
certificación del Gabinete Técnico de la Secretaría
General de existencia de crédito en el vigente presupuesto
de gastos del Instituto Cervantes.
Reformulación
Le adjunto la propuesta de cobertura de varios puestos en el extranjero,
sujetos a la legislación española, para que la autoricen
los Ministerios de Administraciones Públicas y Hacienda.
Le remitimos también la certificación del Gabinete
Técnico de la Secretaría General de que existe crédito
en el vigente presupuesto de gastos del Instituto.
Todo ello se realiza de acuerdo con el art. 21, apartado cuarto,
de la Ley 23/2001, de 27 de diciembre, de Presupuestos Generales
del Estado para 2002.
El original de la izquierda sitúa en
la posición inicial del texto la relación de normas
obedecidas, busca en parte la impersonalización (se remite)
y la abstracción de los procesos (con sustantivos como autorización
o existencia, que esconden los sujetos de las acciones); además,
incluye todos los pasos seguidos en una única oración
compleja, que parece reflejar la casuística administrativa.
Transmite la idea de una Administración burocrática,
regida por las normas, notablemente abstracta y compleja, que olvida
las ideas centrales de la comunicación o la apelación
a los interlocutores. Al contrario, la reformulación de la
derecha toma como punto de partida la idea más relevante
del mensaje, ordena los datos secundarios a continuación
y deja los detalles más habituales para el final (como la
citación de las leyes), usando siempre oraciones breves,
de tamaño y tipo adecuado a la capacidad lectora. En definitiva,
el original sigue la lógica más técnica de
la tramitación administrativa, mientras que la reformulación
adopta el punto de vista del lector del documento, del ciudadano
usuario o cliente de la organización. Por supuesto, esta
versión de la derecha refleja una organización mucho
más humana, que se propone como objetivo principal la atención
al cliente y su satisfacción.
Los cambios que se han operado en la reformulación son la
aplicación de algunas recomendaciones básicas de Lenguaje
ciudadano: a) poner la idea central del mensaje en la posición
más importante (al principio: le adjunto la propuesta de
cobertura de varios puestos); b) utilizar oraciones breves (tres
en la reformulación contra una sola en el original); c) eliminar
palabras vacías o que el lector puede recuperar (lo establecido,
el año, se remite, conjunta), y d) preferir un estilo verbal
y cambiar nombres por verbos (para la autorización de los...
> para que la autoricen los; de existencia de crédito
> conforme existe crédito). Estas simples modificaciones
pueden operar los cambios descritos en la transmisión de
representaciones sobre la Administración.
b) Fijémonos ahora en un tipo de texto y en un ámbito
totalmente diferente. A finales de julio del presente año
el Museo Metropolitano de Monterrey presentaba la exposición
titulada La Magia de la Risa y el Juego en el Veracruz Prehispánico,
con muestras escultóricas deliciosas de las culturas olmecas.
En el ámbito temático Alteraciones corporales el siguiente
panel iniciaba la exposición sobre esculturas antropomórficas
con ejemplos de mutilaciones y deformaciones craneanas:
Alteraciones corporales
La mutilación dentaria se presenta en algunas sonrisas. Cuando
se tuvo, fue de tipo A4 o B4. En más del 90% de los ejemplares
que la presentaban fue de tipo A4 misma que consiste en el limado
de los incisivos laterales y los caninos, tanto superiores como
inferiores, para resaltar los incisivos centrales. En ocasiones
esta mutilación se combinó con la B4, que consiste
en el limado en diagonal de los incisivos centrales. Si bien todas
las figuras sonrientes evidencian deformación craneana, esta
puede variar en cuanto a su tipo: la gran mayoría muestra
una acusada deformación tabular oblicua, sin embargo hay
algunos casos en que la forma de la cabeza parece indicar una deformación
tabular erecta y en otros tenemos el llamado tipo zapotal. Estos
últimos son los menos, ya que sobre todo aparecen en las
sonrientes que yacen sobre las llamadas "camas de deformación",
a las cuales se sujetaba a los infantes durante el proceso de deformación
que se realizaba mediante bandas que sujetaban la cabeza sobre las
tablas de la cama. [...]
La lectura arranca bien hasta el inicio de la segunda
oración, con los símbolos técnicos A4 o B4,
aclarados después (pero claramente gratuitos). Otras dificultades
del texto son el cambio de tema de la cuarta oración (deformaciones
craneanas) sin indicación de punto y aparte; la terminología
especializada (deformación tabular oblicua, erecta y zapotal),
que podría explicarse mejor con dibujos; el uso de porcentajes
(90%) prescindibles, o la oración final de 49 palabras, con
cuatro relativos consecutivos (que yacen + a las cuales + que
se realizaba + que sujetaban). Teniendo en cuenta que estamos
hablando de leer paneles (parado, con varios visitantes al mismo
tiempo, luz limitada, etcétera) no creo que muchos lectores
alcancen el punto final del texto. Pero lo que nos interesa ahora
es otra cuestión: ¿qué representaciones de
la realidad proyecta este escrito?, ¿qué va a pensar
el lector visitante de los autores, de la exposición, de
la disciplina, etcétera? Sin duda es un escrito correcto
y bien diseñado, pero inevitablemente transmite la idea de
que la arqueología y la antropología son técnicas
y difíciles de comprender. Puesto que se trata de un texto
legitimado ?ya que se encuentra en un museo institucional y prestigioso?,
el visitante asume que es "normal" que esto sea así:
que no se entienda, que la arqueología requiera leer textos
complejos, que la ciencia sea difícil y, quizás, que
la exposición sea aburrida ?¡como mínimo en
los paneles!
En conjunto, los dos ejemplos muestran como dos textos aparentemente
inofensivos transmiten subrepticiamente representaciones mentales
sobre los objetos a los que se refieren. Se trata de mecanismos
sutiles que paulatina y calladamente van configurando las concepciones
que la ciudadanía tiene de la Administración o de
las diferentes disciplinas técnicas y científicas.
En este sentido, algunas de las concepciones que comparte la ciudadanía
española ?y creo que buena parte de la hispana? ni son positivas
ni tienen tampoco fundamento empírico. Así, solemos
entender que los términos cultos son más prestigiosos
que los corrientes, que los documentos escritos con estos términos
y con sintaxis compleja son mejores que los que utilizan un lenguaje
más llano, e incluso que la complejidad y la oscuridad que
deriva del uso de este tipo de lenguaje en muchos documentos es
una prueba del alto valor de la información que contiene.
De manera que 'lo difícil', 'lo oscuro' o 'lo incomprensible'
se percibe a menudo como algo normal, aceptable, incluso positivo.
El ciudadano asume como 'lógico' que no comprenda la documentación
administrativa, atribuye las causas a su ignorancia o incapacidad
?y en ningún momento llega a plantearse como punto de partida
que deba ser la Administración la responsable de conseguir
que la ciudadanía comprenda lo que afecta su vida.
Por supuesto, los efectos que estas representaciones y estas actitudes
proyectan en la construcción democrática de la comunidad
son terribles. Provocan desconfianza en la ciudadanía; sugieren
la existencia de una lógica burocrática incomprensible
y desvinculada de las necesidades de la población; alimentan
las sospechas de ineficacia, falta de voluntad de servicio e incluso
corrupción. En estas circunstancias algunos ciudadanos llegan
incluso a marginalizarse voluntariamente, a declararse pasotas diríamos
en España, y prefieren prescindir en lo posible del ejercicio
de sus derechos y deberes. El conocido periodista y escritor argentino
Raúl Scalabrini Ortiz (1898-1959) formuló con el sarcasmo
propio del cono sur los efectos que causa la oscuridad burocrática,
al referirse a la información económica: Estos
asuntos de economía y finanzas son tan simples que están
al alcance de cualquier niño. Solo requieren saber sumar
y restar. Cuando usted no entiende una cosa, pregunte hasta que
la entienda. Si no la entiende es que están tratando de robarlo.
Cuando usted entienda eso, ya habrá aprendido a defender
la patria en el orden inmaterial de los conceptos económicos
y financieros.
Es precisamente a causa de esta interrelación estrecha entre
el lenguaje de las administraciones y las actitudes y los valores
democráticos de la ciudadanía que los países
democráticos más avanzados del mundo han utilizado,
desde hace ya algunas décadas, iniciativas parecidas a la
del Lenguaje Ciudadano para profundizar en la organización
democrática. En última instancia, la renovación
del estilo comunicativo en las administraciones sirve también
para mejorar la estructuración general de la comunidad, para
facilitar que todas las personas comprendan y asuman los procesos
organizativos, para conseguir que se sientan miembros de pleno derecho
de la misma.
En definitiva, los beneficios que puede aportar el Lenguaje Ciudadano
en una comunidad son variados y dependen de las tres funciones que
ejerce un documento escrito. Un estilo más llano y simplificado
permite procesar de manera más rápido y claro la información,
de modo que la administración gana eficacia. También
ofrece una imagen más nítida y confiable de la propia
organización, de modo que el ciudadano administrado se sienta
más cómodo, más confiado y satisfecho. Finalmente,
transmite representaciones más positivas de los mismos procesos
administrativos y de la realidad en general. Desde diferentes planos,
todo confluye en la construcción de una comunidad más
transparente, estructurada y -digámoslo sin vergüenza-
feliz.
Algunas
recomendaciones
Para terminar, quisiera exponer algunas reflexiones surgidas a lo
largo de mi experiencia de formador y asesor en simplificación
del lenguaje y en comunicación escrita:
1. El Lenguaje ciudadano puede trabajar en muchas direcciones,
pero la que ?en mi opinión? resulta fundamental es la formación
de los empleados públicos. El proceso de renovar y actualizar
las prácticas comunicativas escritas de una organización
puede adoptar varios frentes: formulación de normas y recomendaciones
sobre la comunicación, aplicación de fórmulas
de legibilidad a los textos, edición de materiales de consulta,
reformulación y reedición de impresos, migración
de trámites a internet, etcétera. Todos estos agentes
y objetos implicados en el proceso de renovación son importantes,
pero el que me parece más nuclear o esencial es el humano:
la formación de las personas. Los empleados que representan
al estado son los agentes más dinámicos que más
pueden favorecen -¡o entorpecer!- el desarrollo del Lenguaje
Ciudadano. Creo además que la formación de estos profesionales
debe centrarse en las cuestiones más de fondo, en la filosofía
y los principios que se persiguen, en los principales instrumentos
que pueden usarse para conseguirlos.
2. El Lenguaje ciudadano supone un cambio profundo en el
devenir de la Administración Pública. Es un cambio
de cultura comunicativa, y no solo una renovación de la documentación.
Corregir o rediseñar los impresos gubernamentales o las normativas
es algo relativamente fácil, que pueden realizar un equipo
de lingüistas expertos en relativamente poco tiempo. Pero cambiar
las mentes de las personas que utilizan estos documentos, que escriben
y leen toda la documentación pública, es una tarea
mucho más compleja, no exenta de obstáculos y peligros.
Los humanos somos algo perezosos y nos cuesta cambiar los hábitos
adormilados durante años. En mi experiencia, muchas personas
se resisten a adoptar un lenguaje más llano: consideran que
no se puede decir exactamente lo mismo, que es una vulgarización
o un empobrecimiento del lenguaje, que es un cambio peyorativo.
En estos casos tenemos que comprender que no resulta siempre fácil
o rápido borrar o cambiar las palabras y los giros que hemos
estado escribiendo y leyendo durante décadas por unos nuevos
y totalmente diferentes. Aparte del esfuerzo intelectual que supone,
puede surgir la desconfianza y la duda.
Creo que el mejor antídoto contra estas actitudes es la evidencia
de los beneficios que aporta el Lenguaje ciudadano. Pidamos
solo a los empleados y a la ciudadanía un poco de tiempo
para aplicar la novedad, para conocer lo que se propone. Dejemos
que el propio empleado descubra cómo se puede decir exactamente
lo mismo -para que lo entiendan los interesados- con un texto más
breve, con un estilo más simple, con unas formas verbales
más actuales.
3. El proceso de cambio es dinámico, variable y no tiene
fin, porque las necesidades y las comunicaciones en las organizaciones
también cambian y evolucionan. El problema de la ausencia
de lenguaje ciudadano en muchas instituciones y empresas tiene su
origen precisamente en el inmovilismo y el conservadurismo lingüístico.
Al tener la escritura esta dimensión perenne, los empleados
tendemos a mantener las formas usadas en los documentos, pese a
que los contextos comunicativos cambien de modo más o menos
rápido, de manera que todavía hoy se puede encontrar
en informes técnicos abreviaturas como VM (Vuestra Merced)
que corresponden a la época medieval.
En este sentido, el Lenguaje Ciudadano no puede ser una iniciativa
temporal para unos cuantos años, que nace ahora, en una coyuntura
política. Puesto que en el futuro, nuestras formas de administración
van a evolucionar y a renovarse permanentemente, el lenguaje también
debe adaptarse a los nuevos contextos y a las nuevas necesidades.
Así, cabe entender el Lenguaje Ciudadano como una actitud
de adaptación constante, de renovación de las formas
para adecuarlas a cada momento.
Estaré contento si estas reflexiones amenizadas
con ejemplos reales de diferentes partes del mundo contribuyen modestamente
a impulsar una iniciativa tan relevante hoy en día como es
el Lenguaje Ciudadano..
BIBLIOGRAFÍA
CASSANY, DANIEL (1995) Intervenció en
la comunicació escrita de les organitzacions Experiències
de formació en redacció d'informes tècnics
en empreses privades i organitzacions públiques. Tesis doctoral.
Departament de Didàctica de la Llengua i la Literatura, Universitat
de Barcelona. Barcelona: Universitat de Barcelona. Edición
en microficha núm. 2788. 1996.
CASSANY, DANIEL (en prensa) "La lectura y la escritura de géneros
profesionales en EpFE" conferencia de clausura en el II Congreso
Internacional de Español para Fines Específicos, Instituto
Cervantes de Utrecht, Universidad de Niemegen, Ámsterdam,
noviembre 2003.
DUARTE, CARLES; ALSINA, ÀLEX y SEGIMON SIBINA (1991) Manual
de llenguatge administratiu. Barcelona: Generalitat de Catalunya.
SCALABRINI ORTIZ, Raúl, (1948) Bases para la Reconstrucción
Nacional, Tomo I, Ed. Plus Ultra, 3ª ed., p. 23.
Ponencia expuesta en la
Conferencia Internacional Lenguaje Ciudadano, efectuada el
5 de octubre en el Teatro de las Artes del Centro Nacional de Artes,
en la Ciudad de México. Acto realizado conjuntamente por
la Secretaría de la Función Pública y la Oficina
de la Presidencia para la Innovación Gubernamental. RMC
on line agradece a los organizadores de dicho encuentro su autorización
para reproducir el presente ensayo.
Lenguaje ciudadano es una
iniciativa que busca la adopción de un lenguaje claro y sencillo
en toda la documentación del gobierno federal para tener
una mejor comunicación con los ciudadanos. El Lenguaje
Ciudadano es una práctica de buen gobierno común
en varias naciones del orbe en donde ha tenido excelentes resultados.
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