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Al
revés funciona mejor
Mercadotecnia política inversa
Andrés
Valdez Zepeda
Doctor
en estudios latinoamericanos
por la Universidad de Nuevo México
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Día con día, la mercadotecnia
desarrolla nuevos conocimientos e incorpora enfoques y métodos
modernos para que las organizaciones alcancen sus metas. Una de
las nuevas tendencias de esta disciplina tiene que ver con la mercadotecnia
inversa, que es la consideración opuesta del proceso de intercambio
voluntario que se da en toda sociedad de mercado, incluyendo, indudablemente,
los sistemas políticos de cuño democrático.
Es decir, el proceso de plantear las cosas al revés, iniciando
no desde el principio sino por el final.
De cierta manera, la mercadotecnia moderna
es un tipo inverso, ya que la tradicional parte de considerar a
los proveedores de bienes y servicios (el inicio del proceso), quienes
realizan diversas acciones de intercambio (el intermedio) de manera
voluntaria con los consumidores o clientes (el final). La nueva
mercadotecnia parte del estudio del cliente o consumidor (el final),
tratando de conocer sus necesidades, problemas, gustos, valores,
actitudes, aspiraciones y expectativas (el intermedio) en la búsqueda
de su satisfacción (el final).
El término inverso significa
al revés, opuesto, contrario o contradictorio. Connota una
actitud distinta a lo tradicional, opuesta al statu quo,
innovadora y diferente. Este concepto se utilizó primeramente
en las ciencias exactas, por ejemplo la ingeniería inversa
y, últimamente, ha incursionado en las ciencias sociales
y administrativas como son los casos de la psicología inversa
y la mercadotecnia inversa.
En el área de ingenierías,
el proceso inverso se describe como el intento de descubrir el diseño
a partir de la máquina, en contraste con la ingeniería
tradicional que es descrita como el intento de producir la máquina
a partir del diseño.
En el área computacional, la ingeniería
inversa se describe como una ciencia que utiliza procesos determinados
para corregir los posibles fallos que un software pudiera
tener sin necesidad de disponer del código fuerte. Este fue
un término que nació en el campo del espionaje, cuando
un avión de guerra cayó en territorio enemigo y los
técnicos respectivos procedieron a estudiarlo para reproducir
los planos del aparato.
En materia política, la mercadotecnia
inversa es entendida como el proceso de conocer las demandas, problemas,
necesidades, emociones, sentimientos, valores y actitudes de los
electores para buscar un programa político, un partido y
un candidato que los pueda satisfacer o resolver. Sin embargo, este
término también se utiliza de otras tres diferente
maneras, que aquí analizaremos. Primero: como una serie de
principios, señalamientos y recomendaciones contrarias a
las que se otorgan tradicionalmente en las campañas electorales
o en el ejercicio de gobierno. Esto es: plantear las cosas al revés
para conseguir los mismos objetivos. Segundo: como un desdoblamiento
inverso del acto electoral o del ejercicio de gobierno, partiendo
del resultado final, real o hipotético, para, de ahí,
analizar las partes del proceso que arrojaron dicho resultado. Tercero:
como una estrategia de hacer política apostándole
a la antipolítica.
Como antecedente de su uso en nuestro
país, podemos decir que fue el PAN el partido que por vez
primera acudió, en el año 2003, al expediente de la
psicología (mercadotecnia) inversa para alertar y, a su vez,
preparar a sus candidatos para enfrentar una contienda electoral.
Después de conocidos los resultados de esta elección
intermedia, que por cierto fueron adversos a tal partido, de nuevo
dicho instituto utilizó la mercadotecnia inversa para conocer
qué había pasado en la campaña, cuáles
habían sido los errores cometidos y qué había
fallado en su estrategia. Es decir: a partir del resultado (la máquina)
intentaron conocer el proceso y los errores cometidos (el diseño)
para tratar de evitarlos en comicios futuros.
En el presente ensayo, se describe qué
es la mercadotecnia inversa aplicada a la política, se señalan
los principios en los cuales se sustenta, se analizan las ventajas
y desventajas de la misma y se estudian las tres vertientes de su
aplicación. Se parte de la idea de que la mercadotecnia inversa
busca, ante todo, alcanzar resultados, poniendo énfasis en
un enfoque pragmático por encima de los razonamientos lógico-deductivos
tradicionales.
Razones
de lo inverso
Quizá se piense que la mercadotecnia
política inversa implica sólo un ejercicio académico-filosófico,
sin aplicación en la realidad, ya que todo fenómeno
o proceso político responde a cierta racionalidad. Sin embargo,
esta es una idea equivocada. Las decisiones y acciones de los ciudadanos
de un Estado democrático no siempre pueden caracterizarse
como racionales. Más bien, mucha gente asume actitudes y
posiciones contrarias a quienes las impulsan, independientemente
de si éstas son o no coherentes, adecuadas o racionales.
Esto se hace simplemente por mostrar, por parte del individuo, cierta
resistencia u oposición a la persona, corriente u organización
que emite dicha orden o disposición.
De cierta manera, eso pasa frecuentemente
con muchos infantes y adolescentes en el seno familiar, quienes
al tratar de fastidiar a sus padres hacen exactamente lo contrario
de lo que se les ordena o indica. De esa manera, si a un niño
se le advierte que no se asome a un determinado pozo porque se puede
caer en él y lastimarse, seguramente lo intentará.
De entrada ya se creó una inquietud por saber o indagar.
Segundo: el pequeño tendrá un fuerte deseo de contraponerse
a una indicación que considera autócrata, por lo que
hará lo posible por contradecirla. Finalmente, como resultado,
el niño se acercará y caerá en ese pozo. De
esta manera, la forma en que fue dada la indicación, su contenido,
así como la nula o escasa credibilidad y confianza en la
fuente emisora generaron resultados contradictorios a los esperados.
Por eso, lo recomendable es hacer el
planteamiento a ese infante, pero a la inversa, ya que muchas veces
las cosas al revés funcionan mejor. Se le debe decir, por
ejemplo, que ahí está un pozo profundo, que él
debe acercarse sin cuidado para que se caiga y se lastime, de tal
forma que, en el mensaje, se sobreentienda la mala intención
del padre. Seguramente, ese niño dirá que no hará
lo que su padre quiere y, por lo tanto, no se acercará al
pozo ni se dañará. De esa forma, usando la psicología
inversa, se consiguió el resultado buscado: ¡que el
niño no se acerque al pozo y no se dañe!
Esto mismo pasa, guardando las
proporciones debidas, con muchos electores y políticos. Si
les dices que hagan una cosa, seguramente harán lo contrario.
De ahí la importancia de acudir a la mercadotecnia inversa
como una forma de conseguir resultados, simplemente usando medios
distintos a los que la lógica racional puede indicar. Esto
no implica, de ninguna manera, decir que la mercadotecnia inversa
y la racionalidad son dos cosas diferentes. Al contrario: hay cierta
racionalidad en los principios de la mercadotecnia inversa, ya que
tradicionalmente el ser humano ofrece ciertas resistencias a las
órdenes, indicaciones, advertencias o recomendaciones que
una persona, autoridad u organización da. Esta resistencia
u oposición se manifiesta claramente y con mayor frecuencia
cuando es un político quien emite esta orden o indicación,
ya que generalmente los políticos están desprestigiados,
gozan de poca credibilidad y aceptación social.
Objetivos,
principios y supuestos
Los objetivos y las razones de ser de este tipo de
mercadotecnia son varios. Primero: está direccionada a alcanzar
propósitos predeterminados, aunque, por otros medios. Segundo:
busca modificar la actitud, conducta o disposición de los
ciudadanos. Tercero: advierte sobre las consecuencias negativas
que se pueden obtener. Cuarto: va dirigida a un sector específico
de individuos que tradicionalmente no siguen las recomendaciones,
indicaciones, sugerencias o proposiciones dadas, ya que a este tipo
de gente le encanta romper con lo tradicional, entienden
otro idioma, les gusta contradecir.
La mercadotecnia inversa se sustenta en algunos principios,
todos estos como consecuencia de la compleja y, a veces, contradictoria,
conducta del ser humano. El primer principio señala que,
algunas veces, al revés las cosas salen mejor. El segundo
principio apunta que el orden de los productos no altera el resultado:
El tercer principio sustenta que siempre se deben explorar diferentes
vías, medios o formas para llegar al mismo objetivo. El último
principio apunta que siempre habrá resistencia de algunos
individuos a seguir las órdenes, indicaciones o proposiciones
dadas por un tercero.
La mercadotecnia inversa es funcional cuando
se presentan los siguientes supuestos. Primero: hay una fuerte resistencia
de alguna parte para seguir las indicaciones u órdenes emitidas
por una persona u organización determinadas. Todo depende
de quién viene, no de la orden en sí. Segundo: el
nivel de aceptación, credibilidad social y liderazgo de los
que dan las indicaciones, órdenes o advertencias son nulos,
muy bajos o endebles. Tercero: hay una relación tensa, deteriorada
o confrontada entre los que dan las indicaciones y los que las reciben.
Cuarto: se presenta una actitud o tendencia a contradecir las indicaciones
o hacer caso omiso de las mismas por parte de quien las recibe.
Finalmente, no existe una buena comunicación entre las partes
del proceso.
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