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Del
nuevo vocabulario que despliega el desarrollo tecnológico
El periódico se hizo periótico
José
Manuel de Pablos Coello
Doctor
en Ciencias de la Información. Catedrático
de
Periodismo en la Universidad de la Laguna, Tenerife, Canarias
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No hay retroceso posible, aunque siga
coexistiendo la prensa con los servicios telemáticos que
ofrecen periódicos que ya no son periódicos, sino
otra cosa, algo distinto, tal vez perióticos: periódicos
telemáticos, que es neologismo del mismo tipo que informática
(de información automática) y telemática (teleinformática).
La
mente es una cámara de espejos.
Árbol
adentro, Octavio Paz
Cuando Gutenberg ideó la tipografía, que no la imprenta,
ofreció por vez primera la posibilidad de disponer de papeles
impresos en cantidad mayor que en el tiempo de la xilografía.1
Los impresos gutenberguianos o tipográficos tenían
menor precio que el impreso xilográfico. Por eso, eran folletos
capaces de originar una realidad y un concepto nuevos: los lectores,
como masa posible, el germen de la comunicación social de
masas. Nacieron así los inaugurales documentos impresos unitarios
o monográficos, presentados como libros de costo más
bajo que las obras xilográficas, en mayor cantidad, aunque
todo seguía siendo lo mismo que aquellos primeros volúmenes
de papiro de los antiguos egipcios, los libros aurorales, que lo
eran por su contenido, no por su forma de presentación física.
Más adelante, alguien ideó romper el
contenido monográfico de aquellos volúmenes, insertar
en esas planas noticias y avisos, a veces, de pago, y sacar a la
calle ese nuevo producto que ya no era libro ni tenía nombre.
Y aquellos nuevos impresos innominados empezaron a salir de forma
periódica, eran impresos periódicos y, como sabemos,
el calificativo de tiempo, periódico, empezó
a dar nombre a aquel impreso nuevo que no era libro y era otra cosa.
¡Cuánta pobreza semántica!
Durante siglos, el periódico fue el elemento
informativo por antonomasia, hasta que su monopolio empezó
a ser roto por la radio, primero, y la televisión, después,
si aceptáramos que la televisión sirve (o se usa)
para informar, no para entretener, incluso con el recurso de la
información.
La lectura del periódico como actividad social
y lúdica implicaba varias cosas a sus lectores, fundamentalmente
dos:
a) El lector tenía que aguardar la salida del impreso,
que lo hacía con una periodicidad conocida, por lo general
imposible de reducir, por tantos procesos mecánicos que necesitaba
la puesta en la calle del impreso.
b) El lector, o alguien por él,
se tenía que desplazar a un punto de distribución,
donde los periódicos físicos esperaban para ser recogidos
por sus fruidores. Ese punto podía ser el lugar de impresión
o el quiosco de venta y quien lo recogiera en nombre del lector
podría ser el distribuidor personal, alguien a su servicio...
En todo caso, había un viaje desde el punto de impresión
hasta las manos del lector.
Modernización
informativa
Con la llegada de la tecnología Web de Tim
Berners-Lee2 y su aplicación a la modernización
informativa gráfica, todo lo anterior se ha roto y ya nunca
será igual. No hay retroceso posible, aunque siga coexistiendo
la prensa con los servicios telemáticos3
que ofrecen periódicos que ya no son periódicos,
sino otra cosa, algo distinto, tal vez perióticos:4
periódicos telemáticos, que es neologismo del mismo
tipo que informática (de información automática)
y telemática (teleinformática).
Junto a lo anterior empieza a surgir un problema que
si para algunos es menor, para otros debe ser tenido en cuenta:
muchos de los emparejamientos de palabras empleados hasta el presente
dejan de ser válidos, aunque algunos nunca lo fueron. Veamos
algunos.
Prensa digital: Si la voz prensa viene
de la máquina medieval que Gutenberg empleó para su
primera imprenta tipográfica, es claro que hablamos de un
artilugio físico, analógico, sin la más mínima
relación con la práctica digital. De allí que
sea un absurdo hablar de prensa digital, porque nunca hubo
tal prensa, ni lo digital tiene relación alguna con la idea
de prensa, con la excepción de la acepción de prensa
como mass media, como un determinado tipo de medio en un
soporte diferente, el papel, aunque también en ocasiones
se refiere -quien usa esa voz- a todos los representantes de los
medios, que no a los medios en sí... que para eso ya se emplea
el absurdo de prensa escrita... como si hubiera prensa con
audio o con video.5
Periódico electrónico: Sucede
lo mismo. El periódico analógico hace años
que es electrónico en la fase de creación y recepción
de datos (ya hoy, telemáticos), pero, en el momento de la
presentación accesible a sus lectores, realiza una ruptura
tecnológica formidable y regresa a mediados del siglo XV,
a Maguncia, a hacerse tan analógico y físico como
siempre, de manera que lo de electrónico está
tan sobrado como si habláramos de radio electrónica
o televisión electrónica: nadie aplica la voz
electrónica a la radio o a la televisión, que lo son
desde su mismo nacimiento y razón de existir. Lo más
razonable sería hablar de periódico informatizado.6
Con a) la presencia de la tecnología
informática, b) el añadido de las posibilidades
telemáticas y c) la culminación con la tecnología
Web, de Tim Berners Lee, el periódico gráfico
en soporte de papel, que conocemos desde que nos iniciamos en la
lectura, empezó a declinar y dar paso a un nuevo servicio
informativo7 semejante en contenidos, pero con
innumerables aspectos enriquecedores, algunos de los cuales son:
I) El nuevo servicio informativo ya no es analógico
sino digital... y es que vamos hacia la Sociedad de la Información,
donde lo analógico es obsoleto y todo la informativo será
digital y comunicativo.8
II) Ese nuevo servicio informativo ya no es
periódico sino instantáneo, si así
lo desean sus editores, porque la tecnología lo permite.
Por eso ya no es diario, o no debería serlo, porque
serlo sería ir en contra de las posibilidades tecnológicas
existentes. De allí la necesidad de hacer constantes actualizaciones.
Por ello, salvando los estilos narrativos de periódico y
radio, se puede hablar de que tendemos a radio escrita, que
además lleva fotos o enlaces variados, con otros medios,
de modo que se puede disponer de un medio múltiple: el multimedia
en el sentido más amplio del concepto.
III) Se ha terminado con el grave problema
de la falta de espacio en el impreso, sea diario y revista: todo
el espacio está a disposición del editor, aunque no
lo vaya a consultar el lector, quien encontrará, no obstante,
la mayor disponibilidad de datos e informes para su consulta, a
voluntad.
IV) Se han abaratado las inversiones para ofrecer
este nuevo servicio informativo, aunque la provisión de contenidos
sigue siendo tan cara como en el tiempo del periódico en
papel, de ahí el peligro de la banalización de contenidos
en sitios Web.
V) Desde un medio digital podemos saltar a
otros bancos de datos, de la misma o diferente categoría.
VI) Por vez primera, en el medio gráfico
(tipográfico, fotográfico, infográfico, sin
audio ni video) aparece la realidad de la interacción entre
suministradores de información y sus consumidores, ambos
en igualdad técnica de posibilidades.
VII) La hemeroteca del nuevo servicio informativo
podrá ser visitada por los lectores-veedores, pues la técnica
deja de ser obstáculo para todo tipo de teleconsulta, en
línea.
VIII) El lector deja de ser tal y se transforma
en tele-lector o telector.
Telemático
marca la pauta
Hay más aspectos enriquecedores, y todos ellos
apuntan a una diferencia sustancial entre este nuevo medio de comunicación
-más allá de la idea de información,
o flujo en un sentido, del emisor al receptor-, que deja de ser
periódico, aunque será difícil que la sociedad
deje de emplear esa voz ya inservible en puridad. Por ello ahora,
lo mismo que hace siglos se habló del impreso periódico,
podemos empezar a hablar del periódico telemático,
que ya no es impreso, pues se escribe con luz9
en nuestras pantallas y no se imprime.
Como antes fue el calificativo, periódico,
el que marcó la pauta, ahora es el nuevo adjetivo, telemático,
lo que marca la nueva pauta. No será un error referirnos
a estos nuevos servicios informativos como telemáticos:
pasar de decir `Voy a leer el periódico La Jornada"
a exponer: "Voy a leer el telemático La Jornada".
No obstante, está tan arraigada la voz periódico
que no desaparecerá y podrá empezar a significar otra
cosa, aun en contra de su misma esencia, a pesar de que estemos
de acuerdo en que el periódico ya no es periódico,
sino un servicio telemático, un servicio telemático,
un periódico telemático (periótico),
un telemático, a secas.
El tiempo marcará el camino que tomen estas
voces y alimentará los neologismos que dejarán de
ser tales para establecerse entre las nuevas generaciones, porque
a nosotros nos costará aceptar este tipo de cambios de léxico,
pero a nuestros herederos les resultarán obsoletos y acogerán
un nuevo vocabulario que hoy parece extraño, por ser nuevo.
La mente, que es una cámara de espejos (Octavio
Paz dixit), será la que nos guiará en la nomenclatura
que hemos de emplear en los próximos años, ante un
vocabulario obsoleto y nuevas posibilidades de lenguaje, todo sea
para entendernos mejor los seres pensantes.
NOTAS
1) Véase José
Manuel de Pablos, Tipografía para periodistas. Una
exploración por la estructura tecnológica de la prensa,
Editorial Universitas, Madrid, 2004.
2) Véase Tejiendo la red (Tim Berners-Lee,
Siglo XXI, Madrid, 2000).
3) Telemática es voz propuesta por Luis Arroyo
(Del bit a la telemática, Alambra, Madrid, 1980) y
por Simon Nora y Alain Minc (La informatización de la
sociedad, Fondo de Cultura Económica, México,
1978).
4) Véase "Esbozo de la teoría
de la periótica / El periódico en la era telemática",
en José Manuel de Pablos, El nuevo mapa informativo europeo,
Editorial de la Universidad de Navarra, Pamplona, 1990, pp. 543-555.
5) Véase José Manuel de Pablos, La
Red es nuestra / El 'periódico' telemático,
la revista en línea, la radio digital y los libros Web cambiarán
las formas de comunicación social, Paidós, Barcelona-Buenos
Aires-México, 2001.
6) Véase José Manuel de Pablos, "El
periódico informatizado", en Estudios sobre tecnologías
de la Información 2, Dykinson, Madrid, 1992, pp. 69-135.
7) "El periódico en línea:
la telemática al servicio de la información escrita",
en Unicarta 78, Universidad de Cartagena, Colombia, 1996,
pp. 5-12.
8) "Es que vamos hacia la sociedad de la información",
en Ámbitos 1, Universidad de Sevilla, 1998, pp. 27-35.
9) Véase José Manuel de Pablos, Del
plomo a la luz. El nuevo periódico, Centro de
la Cultura, La Laguna, 1993.
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