Aunque la cifra de actos contra comunicadores
no varió diametralmente en relación con los
cuatro años precedentes, el 2004 significó el
periodo con mayor índice porcentual de violencia para
el gremio periodístico en la última década.
Las campañas inteligentes son ejercicios proselitistas
propositivos, diseñados y dirigidos por profesionales,
hombres y mujeres que han estudiado el proceso de intercambio
político y que conocen a la perfección las nuevas
estrategias de comunicación y persuasión electorales.
La investigación y la versatilidad son sus
más grandes aliados. La realidad su materia prima.
Relatar, describir y exponer los aspectos desconocidos
de un hecho habitual o extraordinario presentado por los
medios de comunicación, es otra de sus múltiples
características que le han conferido el calificativo
de padre de los géneros periodísticos. De
su estilo directo, es la sencillez y la precisión
las que sobresalen. El testimonio de su reputación
data desde antes de que existiera el vocablo en su acepción
actual (por lo menos en español) y se extiende
hasta nuestros días en los que el reportaje se
ha convertido en un invitado obligado a innumerables mesas,
en donde literatos y periodistas se disputan su heredad.
En los tiempos actuales, la sociedad entra en contacto
con sucesos, opiniones y actuación de diversos actores
políticos básicamente a través de los
medios. Y surge un fenómeno que podría expresarse
así: todo hecho social que no es comunicado a través
de los medios, parece no existir.
En el mundo actual buena
parte de los procesos sociales de conocimiento, interpretación
y reinterpretación de la realidad, pasan por los medios
de comunicación y de manera específica por el
ejercicio periodístico.
Van Dijk asegura que "la mayor parte de nuestro conocimiento
social y político y nuestras opiniones sobre el mundo
proceden de docenas de reportajes, de informaciones, que leemos
y vemos cada día". Tan sólo por eso vale
la pena cuestionarse cuál es la calidad y qué
tan bueno o qué tan malo es el periodismo político
que practicamos hoy en día.
Las campañas políticas modernas se caracterizan
por apoyarse en los medios de comunicación, lo cual
les da incidencia, frecuencia, cobertura, don de ubicuidad
a los candidatos y posibilidades inmensas de promoción
y de recordación. Si antes los candidatos lanzaban
mensajes como perdigones, hoy las armas deben tener exactitud
milimétrica y penetrar en la mente de los electores.
Por explicable paradoja,
el periodismo mexicano recorre una etapa de amplísima
libertad de expresión y, paralelamente, atraviesa por
una situación crítica en la que menudean los
asesinatos de informadores, numerosos colegas realizan su
trabajo en precarias condiciones laborales y se despliega
un vergonzoso hostigamiento contra medios insumisos.
¿Está en
riesgo la democracia a causa de la aplicación de
los principios y procedimientos del marketing político
en la conducción de las campañas electorales
de los partidos y candidatos? Y, si es así, ¿en
qué? y ¿de qué manera?
Las fronteras entre lo
que llamamos mercadotecnia y comunicación política
se han disuelto. Ello es consecuencia de un notable pragmatismo
que ha orillado a proveedores y asesores, muchos de ellos
académicos, a intensificar la inserción de
diversos mecanismos de las ciencias sociales y la estadística
a la estrategia de conquista del poder del gobierno y después
del Estado.
No
es casual que ante las nuevas condiciones de
competencia electoral, los actores políticos
contemplen el marketing como la nueva
panacea capaz de proporcionarles los votos
necesarios para derrotar al contrincante en
las condiciones que sean, y recurren en
forma indiscriminada y acrítica a su
utilización. Más que un instrumento
para la planificación de la estrategia
electoral con fundamentos científicos,
el marketing político se ha convertido
en los ojos de los candidatos como un objeto
mágico a cuyo conjuro se doblega la voluntad
del electorado.
En la actualidad
Internet constituye uno de los medios idóneos
para el efectivo desarrollo de cualquier programa
de marketing político. Si bien el
índice de teledensidad de las regiones meta
puede repercutir en la efectividad del esfuerzo
persuasivo vía Internet, las cualidades del
llamado medio inteligente -particularmente
la amplia segmentación de audiencias- justifican
la pertinencia de considerar su empleo estratégico
en todo esfuerzo propagandístico.
Dentro de los temas sobre los cuales deben informar
los medios está el reciente fenómeno de
la globalización así como el de la antiglobalización.
Ambos términos han ocupado durante la década
de los noventa del pasado siglo uno de los principales
enfrentamientos ideológicos sin que, hasta el momento,
se haya logrado trasladar a los ciudadanos una concepción
definitiva de los quiénes de ambos fenómenos
ni, menos aún, de las posturas reales de ambas
partes y de las consecuencias que éstas tienen
en la vida del planeta. Los medios de comunicación
tienen la responsabilidad de hacer comprender la implicación
de ambas posturas, por lo que es exigible que los profesionales
de la información huyan de estereotipos, afinidades
ideológicas o económicas y abandonen toda
tentación o imposición de tomar partido
en tal enfrentamiento.
El
marketing gubernamental (MG) es la parte del
marketing político destinado a posicionar en
la audiencia una determinada gestión pública.
Varios de los conceptos centrales relacionados con
el marketing electoral tienen su correlato
en ese campo. Sin embargo, existen también
importantes diferencias.
En este artículo se plantean brevemente algunos
conceptos centrales que tienen una importancia sustancial
para la práctica del marketing en una
gestión de gobierno.
Tal
vez lo siguiente le suene familiar: existe un país
donde a los periodistas que critican al gobierno se
les amenaza con meterlos a la cárcel; y a los
que lo elogian se les premia con jugosos pagos en efectivo.
Se pensaría que tales prácticas son propias
de un país subdesarrollado. Hasta aquí
no hay sorpresas. El detalle es que el país al
que nos referimos es Estados Unidos: el mismo donde
el ejercicio de la prensa crítica y libre era
la constante y no la excepción.
El fin de la radio
analógica es inminente. En el futuro próximo
sólo existirá la radio digital. Todas
aquellas radiodifusoras que no estén preparadas
para salvar esta brecha se perderán en el silencio
de la obsolescencia.
Los periódicos en
México son los medios que más han sufrido los
efectos de la crisis financiera del país en la última
década, especialmente después del famoso "error
de diciembre" en 1994. Pero en 2004 muchos de ellos alcanzaron
una lenta recuperación, aunque todavía tienen
mucho qué hacer para ganar credibilidad en tiempos
de la Ley de Transparencia y de una amplia libertad de información,
además de que buscan congraciarse con los anunciantes
a fin de mantenerse estables en un medio tan movedizo y difícil
por la falta de lectores regulares.
De principio a fin, el 2004 fue el año por excelencia
del poder mediático: puesta en el centro de la escena
nacional, en los últimos 12 meses la televisión
se erigió no sólo como uno de los actores protagónicos,
sino que también buscó constituirse como un
poder superior a los poderes instituidos por el Estado, en
lo que vino a ser el episodio más intenso políticamente
hablando de la trayectoria de la TV en nuestro país.
El autor de Los ángeles
del infierno murió el domingo 20 de febrero. Se suicidó.
No podría ser de otra manera. La insolencia fue su
liberación y, de igual modo, su condena, su propia
tumba. Podríamos decir qué pena, pero lo evitamos.
La gloria del Gonzo lo merece.
Cuando
los medios dejaron
de ser medios para volverse
actores políticos... Guillermina
Baena Paz
Los medios de comunicación han pasado
de ser simples trasmisores de información
a ser actores políticos. El parteaguas es
sin duda el momento en que los medios empiezan a
cambiar de dueños y pasan de ser propiedad
de periodistas con una idea de la noticia inherente
al origen del periodismo --como voceros de la opinión
pública como denunciantes de las arbitrariedades
de los tres poderes-- a convertirse en actores políticos,
que señalan, juzgan, manipulan emociones,
se involucran con una postura o corriente política.
El ciberperiodismo es actualmente uno de
los mayores retos para la actividad del profesional
de la comunicación. Las aceleradas transformaciones
que se han dado en las denominadas Nuevas Tecnologías
de la Información y la Comunicación
han trascendido, inevitablemente, al campo del periodismo,
llevando consigo nuevas formas de gestionar la materia
prima de su actividad: la información.
Aunque la
televisión regional de carácter público
tuvo una aparición tardía y su extensión
ha llevado una dinámica de cierta parsimonia,
lo interesante de su historia reside en la oportunidad
y trascendencia de su funcionamiento. En ello es un
ejemplo valioso Televisión Mexiquense. Con
el arranque de la televisión estatal a fines
de la década de los años cincuenta,
se inauguró en México el espacio que
ocupan las televisoras que dependen de instituciones
públicas, tanto en los niveles federal y estatal.
Pese a la
crisis económica, 2004 fue un buen año
para el cine mexicano. Uno de los hechos de mayor
relevancia fue que el Congreso de la Unión
autorizó, después de tres años
de cabildeo, la deducción fiscal de hasta 3%
del Impuesto sobre la Renta a cualquier persona o
empresa que desee invertir en la industria cinematográfica.
Y como se había solicitado en 2003, el IMCINE
contó con 150 millones de pesos del Presupuesto
de Egresos de la Federación para el fomento
a la producción cinematográfica, además
de 83 millones provenientes de recursos no impugnados
del peso en taquilla.
Hablar
del derecho al honor de las personas y a su propia
imagen frente al ejercicio de las libertades informativas
pareciera suponer, en primera instancia, un conflicto
irresoluble si se busca la prevalencia plena del
derecho a la información.
Tema todavía incipiente en nuestra cultura
democrática, la defensa al honor frente a
los medios informativos es apenas una asignatura
pendiente en el desarrollo de nuestro régimen
jurídico. Su rezago es quizás producto
de la tensión entre la búsqueda de
la prensa por informar con libertad y la intención
del poder público por acotar y establecer
límites legales para proteger derechos que
pudieran verse afectados por el ejercicio de las
libertades de expresión e información.
A 10 años de distancia, el caso del
ocultamiento de la verdad histórica acerca
del genocidio perpetrado por la policía motorizada
del estado de Guerrero, el 28 de junio de 1995,
sin duda ha quedado particularmente instalado en
la memoria colectiva de los mexicanos, como uno
de los ejemplos más significativos de la
administración de los recursos públicos
de un Estado autoritario destinados a la finalidad
específica de ocultar la verdad histórica
de un crimen perpetrado por ese mismo Estado.