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Manifestantes,
radicales y anarquistas
La prensa española busca
el
quién de la antiglobalización
Samuel
Toledano Buendía
Periodista y Doctorando en Periodismo
en la Univrsidad de La Lugana, España.
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Cualquier persona que
se acerque por primera vez al estudio de las Ciencias de la Información
se encontrará inmediatamente con la "Fórmula
de las 5W's", mediante la cual se pretende explicar de forma
sencilla el contenido básico que debe tener toda información
que aspire a responder los interrogantes que se pueda plantear el
destinatario de una noticia.
Se entiende que estas cinco W´s, referentes a los quién,
qué, por qué, cuándo y dónde -who, what,
why, when y where en su origen inglés- pueden tener un
orden de "importancia relativa" que situaría al
quién por delante del resto de interrogantes a contestar.1
Es obvio que cualquier información que contenga estos elementos
proporcionará a su receptor unos conocimientos de la actualidad
que de otra forma no podría obtener por el simple hecho de
la imposibilidad de cualquier persona para abarcar toda la realidad.
Asimismo, esta información y el modo de darla influirá
de manera decisiva en la opinión que el receptor tenga de
esta realidad y de los quiénes que la conforman, lo
que convierte a los medios de comunicación en uno de los
elementos educativos y formativos de mayor trascendencia en la conformación
de los rasgos que definan una sociedad determinada.
Inmerso en esa realidad de la que los medios deben informar está
el reciente fenómeno de la globalización así
como el de la antiglobalización. Ambos términos han
ocupado durante la década de los noventa del pasado siglo
uno de los principales enfrentamientos ideológicos sin que,
hasta el momento, se haya logrado trasladar a los ciudadanos una
concepción definitiva de los quiénes de ambos
fenómenos ni, menos aún, de las posturas reales de
ambas partes y de las consecuencias que éstas tienen en la
vida del planeta.
Los medios de comunicación, en base a esa labor informativa
y educativa, tienen la enorme responsabilidad de hacer comprender
al ciudadano la implicación de ambas posturas, por lo que
es exigible que los profesionales de la información huyan
de estereotipos, afinidades ideológicas o económicas
y abandonen toda tentación o imposición de tomar partido
en este enfrentamiento, para lograr así que el ciudadano
saque su propia conclusión.
Sin embargo, el primer obstáculo al que se enfrentan los
profesionales de la información en esta tarea es definir
los sujetos protagonistas de los movimientos contrarios y partidarios
de la globalización, pese a que consideramos que esta simplificación
de ambas partes obvia la complejidad de la propia palabra globalización,
que aún no parece quedar del todo claro y que pensadores
como Noam Chomsky definen como la "última versión
del capitalismo" que ha conseguido aprovechar todas las oportunidades
que la globalización conlleva.2
El mayor problema en este aspecto lo plantea el movimiento antiglobalización,
donde se incluye tácitamente a los "detractores"
de la globalización, al no tener éstos una estructura
estable de organizaciones y personas, sino que es más bien
una ideología o un conjunto de propuestas que, como apunta
el historiador Eric Hobsbawm, critican la "aspiración
de la globalización a un acceso igualitario de los productos
en un mundo que por naturaleza es distinto y variado".3
El origen de este movimiento, sin embargo, puede remontarse incluso
a la década de los sesenta del siglo pasado, cuando los movimientos
estudiantiles escenificaron la ruptura entre la sociedad del bienestar
y buena parte de los supuestamente favorecidos por ese sistema.
Desde ese momento numerosos grupos, con sustentos ideológicos
heterogéneos, se alzaron de diversas formas contra el establishment
económico, político y social, que actúa como
portador y representante de una serie de valores liberales4
y que recientemente han tenido su mayor ejemplo en las cumbres de
la Organización Mundial del Comercio en Seattle; el Fondo
Monetario Internacional y el Banco Mundial en Praga y el G-8 en
Génova.
Estas cumbres, además, constituyen una de las pocas ocasiones
para estudiar cómo los medios seleccionados --ABC, El
Mundo y El País-- cubren unos eventos se consolidan como
verdaderos acontecimientos informativos que superan lo económico
y lo social hasta convertirse en crónicas más propias
de revueltas urbanas y donde la confrontación entre partidarios
y detractores de la globalización se hace visible.
De la información analizada observamos que esta variedad
es utilizada a veces para destacar el carácter festivo y
variopinto de las manifestaciones, y en otras ocasiones sirve para
desprestigiar el movimiento criticando la falta de propuestas -cuando
en realidad nos encontramos ante una variedad de iniciativas-, como
es el caso del periodista de ABC, que en la cumbre Seattle
retrata un movimiento poco serio, ya que, pese a que utiliza el
término manifestantes, pronto añade algunos como alborotadores,
que le vendrán a juego para hablar de un "paisaje urbano
dominado por grupos de violentos encapuchados más interesados
en destruir y robar que en salvar a las ballenas o liberar el Tíbet"
y trasladar al lector una imagen de "violenta anarquía
orquestada contra la cumbre ministerial", y que ésta
sólo pudo avanzar "gracias" a la policía.
Comparándolo con la información de la que hablan los
periodistas de El País y El Mundo parece que
el de ABC asiste a una manifestación completamente
distinta, ya que los primeros hablan de "Feroz reacción
policial a la protesta en las calles", de "exceso de celo
policial" o "policía acorazada que tuvo
que hacer frente a la ira de sus propios vecinos, indignados por
la brutalidad de sus métodos".
Asimismo, observamos que éstos hablan de "manifestantes"
que ejercen su derecho a manifestarse y dentro de los cuales, ocasionalmente,
hay "grupos" que, por ejemplo, "arremeten contra
una joyería cercana". El periodista de ABC, sin
embargo, además de utilizar con asiduidad términos
ya mencionados como "violencia callejera", "violentos
altercados", "violenta anarquía", intenta
deslegitimar a los manifestantes calificándolos de porreros
con dos frases que repite en dos días distintos y en las
que revela claramente sus posicionamientos personales: "nubes
de gas lacrimógeno mezclado con el humo de los 'porros' consumidos
generosamente por los manifestantes" y "Dentro de esta
fiesta jubilosa y ácrata de la calle, con su correspondiente
consumo muy generoso de 'porros'".
Este pretendido intento de desacreditar a los manifestantes encuentra
en el periodista de El País desplazado a la cumbre
de Praga su perfecto continuador, con su generalización de
la "multitud" que pedía la liberación de
los presos políticos, los cuales, a su juicio, no eran más
que "alborotadores con pelos de colores y máscaras de
gas, radicales porque sí, sin más fundamento ideológico
que estrellar lunas y coches de lujo, y punks con el pene
anillado que orinaban en las calles".
A estas líneas tan desafortunadas del periodista de El
País hay que añadirles otro grave desliz al introducir
el término "radicales", sustantivando un adjetivo
y encima utilizándolo para referirse a personas que simplemente
se concentraron frente a un edificio y que, según la descripción
que dio el propio periodista, no realizaron ningún tipo de
acción más allá de la concentración.
Diferencia notable si lo comparamos con el periodista de ABC
en esta cumbre de Praga, que sólo utiliza el término
"radicales" entre comillas y siempre en referencia a lo
dicho por la policía checa en referencia concretamente a
"radicales vascos" y que el propio periodista, en un intento
por contrarrestar la información, afirma que los únicos
vascos con los que se había encontrado eran "amables".
El periodista de El Mundo también hace un tratamiento
más que correcto que el de El País, al utilizar
el término "radical" para referirse a las propuestas
de los "manifestantes" o "activistas" para acabar
con la pobreza, mientras que sus descripciones de los enfrentamientos
son mencionados específicamente, sin generalizarlos a todo
el movimiento.
Detalle a destacar que tanto en El Mundo como en ABC
los términos "radicales" que se ven en títulos
y portadas hayan sido puestos en las redacciones centrales cuando
en las noticias sus respectivos corresponsales no los utilizan.
Sin embargo, El País vuelve en la cumbre de Génova
a hacer un tratamiento muy correcto de la información donde,
al igual que los otros dos medios, parece que los anarquistas -que
ya se manifestaban en Seattle y Praga- son los causantes de la violencia
que se produce -los temidos anarquistas con su furia vandálica
de la que habla ABC-, aunque se insiste desde todos los medios
en informar claramente de la variedad de grupos que hay dentro,
lo que llevado al extremo del caso del periodista de El Mundo
permite hablar de buenos y malos. Aún más extraña
es la obsesión que tiene este ultimo periodista por hablar
del papel que juegan los "radicales vascos" en este movimiento,
hablando en reiteradas ocasiones de "abertzales vascos",
"vascos de corte abertzale" y de "la inestimable
cooperación de los grupos ultranacionalistas vascos".
Extraña aún más cuando el mismo grupo "Hemen
eta Munduan" fue calificado en la anterior cumbre de Praga
por el periodista de ABC como de "amable grupo humanitario".
Y es que tras el análisis de estas tres cumbres encontramos
elementos que no aportan nada, como es el caso del "consumo
generoso de porros", "los pelos de colores" o los
"penes anillados" que, además, son utilizados para
generalizar a un conjunto de manifestantes, creando en el lector
una reacción intencionada que no es otra que deslegitimar
a un movimiento que, por otra parte, juega un papel importante en
el desarrollo de la sociedad.
Se comprende que el periodista que tiene que cubrir todo el evento
informativo dé prioridad a la que sale de los organismos
oficiales, especialmente en lo referido a tomar declaraciones de
sus protagonistas y que, por lo tanto, la información relativa
al movimiento antiglobalización pase a un segundo plano.
Sin embargo, esto no excluye que algunos de los periodistas que
cubren solos toda la información sean capaces de profundizar
en este movimiento, pese a que, como es obvio, la prioridad informativa
reside, en principio, en lo que ocurre en el seno de las organizaciones.
Asimismo, es necesario recordar que la línea editorial del
periódico marca en parte la forma en la que se informa del
movimiento antiglobalización, como demuestran la utilización
en las redacciones centrales de términos que no son utilizados
por los corresponsales. Pese a eso, creemos que es definitivamente
el periodista, el que con la utilización de determinados
términos y expresiones, ofrece al lector una visión
determinada de este movimiento.
Basta con recordar cómo en la cumbre de Seattle los "manifestantes"
a los que se refiere El País y El Mundo son
para ABC "activistas", "alborotadores"
o "agitadores" inmersos en acciones de "violencia
callejera" y cuya actividad más importante parece ser
el "generoso consumo de porros". De la misma forma podríamos
hablar de las cumbres de Praga y Génova, donde respectivamente
el periodista de El País acude al término "radicales"
en repetidas ocasiones sin tener justificación y el de El
Mundo parece tener una obsesión por demostrar el protagonismo
internacional de "abertzales vascos".
Pero como habíamos mencionado anteriormente, es la imagen
de violencia del movimiento antiglobalización, la que ocupa
un lugar privilegiado en la cobertura informativa de las cumbres
y que desplaza a un segundo plano no sólo a expresiones más
pacíficas que se producen en las manifestaciones, sino incluso
a los mensajes lanzados por las ONG y por los propios organismos
organizadores de las cumbres.
Esta imagen de violencia, como bien apuntaba el periodista de ABC
en la cumbre de Praga, se debe en gran parte a la propia necesidad
que tienen las manifestaciones de buscar la mayor relevancia posible
en los medios de comunicación y a la tendencia que tienen
éstos de buscar imágenes y escenas impactantes con
las que puedan captar la atención de los televidentes, o,
como en este caso, de los lectores.
El lector, sin embargo, a diferencia del televidente, tiene la oportunidad
de profundizar mucho más que el televidente o el oyente,
pero para eso es necesario que el periodista que escriba la información
trate de abordar y explicar el fenómeno de la antiglobalización
siendo consciente de la heterogeneidad que existe en su seno y evitando
en todo momento hacer generalizaciones que terminen por crear una
imagen negativa de este movimiento.
Sin embargo, pese a la posible imagen de violencia que se haya instaurado
en la sociedad y, puede incluso que quizás gracias a los
enfrentamientos que se producen en estas cumbres, ahora se habla
de pobreza y de democracia en el seno de estas organizaciones internacionales
en lo que, evidentemente, es una metamorfosis, al menos de cara
a la opinión pública, del FMI, BM, OMC o el G-8.
Titulares como "El FMI se compromete a que la globalización
'beneficie a la mayoría y no sólo a unos pocos'"
5, "'Hemos subestimado la capacidad de protesta de las
ONG'"6 o frases como "La metamorfosis
que haya sufrido ambas instituciones durante este evento" con
una mayoría de los debates que giran en torno a la pobreza7
nos corroboran que el poder ha reaccionado a las críticas
y comentarios peyorativos o simplemente noticias aparecidas en prensa,
cuando éstas le afectan.8
En estos casos se pone de manifiesto un claro síndrome
de Buckingham9 en el que el movimiento antiglobalización
y el conjunto de las ONG tratan de criticar a los gobiernos e instituciones
internacionales por no solucionar los graves problemas que padece
el mundo.
Se trata, como dijo el director de Amnistía Internacional,
Pierre Sané, de utilizar los medios de comunicación
como una "herramienta para avergonzar públicamente"
a los poderes que se "comportan de un modo inmoral".10
Quizás, tal y como recoge el periódico ABC,
"Los antiglobalización se consolidan como el movimiento
revolucionario del siglo XXI"11 sin necesidad
de realizar ningún tipo de insurrección armada pero
con la justa dosis de enfrentamiento con los representantes del
sistema, que no son otros que las fuerzas del orden y los comercios
y establecimientos de multinacionales.
Si esto es así, nos encontramos ante un movimiento que ha
sabido adaptarse a una sociedad del espectáculo, donde las
representaciones mediáticas de los enfrentamientos son casi
o más importantes que el debate de conceptos y propuestas.
De esa forma, este movimiento no sería más que la
"variable revolucionaria eterna" que apunta el director
de ABC, José Antonio Zarzalejos, y que "enfrenta
a la riqueza con la pobreza; el orden y la anarquía; el poder
y la marginación; la propiedad y la comuna".
Porque lo que viene ocurriendo con el movimiento
antiglobalización es la materialización de una incipiente
revolución de izquierdas que si perdió en 1989 su
referencia mural, busca en las calles una ingenua y nueva catarsis
de un mundo que nunca dejará de ser injusto.12
Puede que el director de ABC esté
en lo cierto en augurar una nueva revolución de izquierdas
pero parece, sin embargo, que se equivoca en calificar como ingenuo
este intento de purificar el mundo cuando, hasta el momento, es
evidente que se ha conseguido agrupar bajo un mismo movimiento a
cientos de tendencias políticas que, por una vez, han ido
un paso por delante del sistema y han utilizado con éxito
a los medios de comunicación -parte del sistema-, los cuales,
además, con su arbitrario uso del "manifestante",
"radical" y "anarquista", parece que ni siquiera
tienen claro quién es el quién de la antiglobalización.
NOTAS
1) Martínez Albertos,
2001: 224-225.
2) Fox, 2001: 23.
3) Hobsbawm, 2000: 65.
4) Hobsbawm, 1998: 297-304.
5) El País, 27-09-0, p. 74.
6) El País, 25-09-00 p. 76.
7) El Mundo, 24-9-00, p. 39.
8) De Pablos, 2001: 141-143.
9) El síndrome de Buckingham hace
referencia a la presión que ejercieron los medios de comunicación
británicos para que la familia real británica diera
mayor relieve al funeral de lady Di (De Pablos, 2001: 149).
10) De Pablos, 2001: 142.
11) ABC, 22-07-01, p. 1.
12) ABC, 22-07-01, p. 5.
BIBLIOGRAFÍA
- Baylis, John and Smith, Steve. The Globalization
of World Politics. Oxford University Press. New York. 2001.
- De Pablos, José Manuel. El periodismo herido. Foca.
Madrid 2001.
- Fox, Jeremy. Chomsky and Globalization. Icon Book. Cambridge
2001.
- Hobsbawm, Eric. Historia del Siglo XX. Editorial Crítica.
Barcelona, 1998.
- Hobsbawm, Eric. The new century. Abacus, London 2000. p.
65.
- Hutton, Will, and Giddens, Anthony, Global Capitalism.
The New Press, New York, 2000.
- Klein, Naomi. No Logo. Paidós. Barcelona, 2000.
- Lucas Martín, Antonio. Introducción a la sociología.
Ediciones Universidad de Navarra. Navarra. 2003
- Martínez Albertos, José Luis. Curso General de
Redacción periodística. Thomson Editores España.
Madrid, 2001.
- Real Academia Española. Diccionario de la Lengua Española.
Vígésima primera edición. Tomos I y II. Madrid
1992.
- Thomas, Caroline, Poverty, development, and hunger en Baylis,
John y Smith, Steve (editores), The globalization of world politics.
Oxford University Press. Oxford 2001.
HEMEROGRAFÍA
Cumbre de la Organización
Mundial del Comercio en Seattle
- La violencia callejera y un cúmulo de desacuerdos políticos
comprometen la cumbre comercial de Seattle (ABC, 1 de
diciembre de 1999, p. 58)
- Clinton intenta congraciarse a la vez con todos los intereses
enfrentados en la batalla de Seattle (ABC, 2 de diciembre
de 1999, p. 68)
- Habrá toque de queda durante toda la cumbre (ABC,
2 de diciembre de 1999, p. 69)
- La UE empieza a hacer alguna concesión en los capítulos
de biotecnología y agricultura (ABC, 3 de diciembre
de 1999, p. 72)
- Los manifestantes celebran por lo alto el fiasco de Seattle
(ABC, 5 de diciembre de 1999, p. 54)
- ONG, ecologistas y sindicatos montan la Ronda del Milenio alternativa
y La sociedad civil se moviliza contra el libre comercio (El
Mundo, 29 de noviembre de 1999, pp. 1 y 34)
- Las protestas fuerzan a Clinton a prometer una OMC más
social (El Mundo, 30 de noviembre de 1999, p.44)
- Dura carga policial contra los manifestantes que bloqueaban
la Conferencia de Seattle y La Cumbre del Comercio arranca con cargas
policiales a miles de manifestantes (El Mundo, 1 de diciembre
de 1999, pp. 1 y 48)
- Los ciudadanos de Seattle se solidarizan con los manifestantes
(El Mundo, 3 de diciembre de 1999, p. 50)
- China pide a EEUU que acelere su ingreso en la OMC (El
Mundo, 8 de diciembre de 1999, p. 42)
- Miles de manifestantes desbordan a la policía y boicotean
el inicio de la cumbre de la OMC (El País, 1 de
diciembre de 1999, p. 69)
- Las quejas de las ONG (El País, 1 de diciembre
de 1999, p. 70)
- EE UU y Europa compiten por atraerse las simpatías de
los miles de opositores a la OMC (El País, 2 de
diciembre de 1999, p. 70)
- Cientos de soldados en uniforme de camuflaje frenan el motín
en Seattle (El País, 2 de diciembre de 1999, p.
71)
- Feroz reacción policial a la protesta en las calles
(El País, 3 de diciembre de 1999, p. 77)
- La OMC estudiará otra agenda para analizar la mundialización
(El País, 5 de diciembre de 1999, p. 59)
- Dimite el jefe de la policía de Seattle por los disturbios
de la cumbre (El País, 8 de diciembre de 1999,
p. 54)
Cumbre del Fondo Monetario
Internacional y el Banco Mundial en Praga
- Václav Havel sienta a hablar al hambre y al dinero en
la reunión del FMI (ABC, 24 de septiembre de 2000,
p. 59)
- Estalla en Praga la violencia de los militantes "antiglobalización"
(ABC, 27 de septiembre de 2000, p. 1)
- El FMI y el Banco Mundial abren su Asamblea anual asediados
por manifestaciones y graves altercados (ABC, 27 de septiembre
de 2000, p. 54)
- El FMI y el Banco Mundial concluyen un día antes su
asamblea entre el desconcierto y la inseguridad (ABC,
28 de septiembre de 2000, p. 53)
- "Grupos de radicales vascos" (ABC, 28
de septiembre de 2000, p. 53)
- El FMI y el BM intentan convencer a las ONG (El Mundo,
23 de septiembre de 2000, p. 42)
- Los opositores crean una contraasamblea (El Mundo,
23 de septiembre de 2000, p. 42)
- El azote del capitalismo (El Mundo, 24 de septiembre
de 2000, p. 39)
- La metamorfosis del FMI y del Banco Mundial (El Mundo,
24 de septiembre de 2000, p. 39)
- Praga se prepara para la batalla contra la globalización
(El Mundo, 26 de septiembre de 2000, p. 38)
- Manifestantes y policía protagonizan una batalla campal
en las calles de Praga (El Mundo, 27 de septiembre de
2000, p. 36)
- La policía checa detiene a 50 españoles por los
disturbios (El Mundo, 28 de septiembre de 2000, p. 42)
- "Hemos subestimado la capacidad de protesta de las ONG"
(El País, 25 de septiembre de 2000 p. 76)
- La policía toma Praga para evitar el bloqueo de la asamblea
del FMI que comienza hoy (El País, 26 de septiembre
de 2000, p. 76)
- El FMI se compromete a que la globalización "beneficie
a la mayoría y no sólo a unos pocos" (El
País, 27 de septiembre de 2000, p. 74)
- El día después de la batalla de Praga (El
País, 28 de septiembre de 2000, p. 70)
- El FMI se replantea el tamaño de sus "cumbres"
tras los sucesos de Praga (El País, 29 de septiembre
de 2000, p. 102)
Cumbre del G-8 en Génova
- Los "revientacumbres" diseñan tácticas
para invadir la "zona roja" del G-8 (ABC, 18
de julio de 2001, p. 32)
- La muerte de un joven y el saqueo anarquista cubren de luto
la cumbre de Génova (ABC, 21 de julio de 2001,
p. 25)
- El 'Black Block' anarquista perfecciona en Génova la
destrucción globalizada (ABC, 22 de julio de 2001,
p. 30)
- La "revolución" de la izquierda (ABC,
22 de julio de 2001, p. 15)
- Más de 60 heridos en el violento asalto policial a la
sede de los antiglobalización (ABC, 23 de julio
de 2001, p. 25)
- Psicosis y tensión en Génova (El Mundo,
18 de julio de 2001, p.18)
- Oleada de atentados con explosivos en Italia en vísperas
de la cumbre de los países más ricos (El Mundo,
19 de julio de 2001, p. 16)
- El día de la guerra (El Mundo, 20 de julio
de 2001, p.17)
- La policía italiana mata a un manifestante antiglobalización
durante la Cumbre del G-8 (El Mundo, 21 de julio de 2001,
p.1 y 18)
- "Quieren hacernos culpables, pero ellos tienen las pistolas"
(El Mundo, 21-07-01, p 19)
- El G-8 promete abrirse a la sociedad tras la intensidad de
las protestas (El Mundo, 22 de julio de 2001, p. 1)
- 4.000 violentos anarquistas siembran el pánico en las
calles de Génova (El Mundo, 22 de julio de 2001,
p.23)
- Terror en el colegio Armando Díaz (El Mundo,
23 de julio de 2001, p.47)
- Los 'antiglobalización' rompen con Berlusconi por el
bloqueo de Génova ante la cumbre del G-8 (El País,
17 de julio de 2001, p. 2)
- "Consejos para un megapollo como la cumbre del G-8"
(El País, 18-7-01, p. 1 y 4)
- Los mochileros de Génova se preparan para la batalla
(El País, 19 de julio de 2001, p. 3)
- Diccionario de la Globalización (El País,
20 de julio de 2001, p. 5)
- Un manifestante muere de un disparo policial en la batalla
campal de Génova y Un manifestante muerto y dos heridos graves
en la primera jornada del G-8 (El País, 21 de
julio de 2001, pp. 1 y 2)
- Sangre y humo en las calles de Génova (El País,
21 de julio de 2001, p. 3)
- Un solo objetivo: romper el sistema (El País,
22 de julio de 2001, p. 4)
- La policía detiene a 15 españoles durante los
disturbios de Génova (El País, 23 de julio
de 2001, p. 5.
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