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L
I B R E T A D E A P U N T E S
Las libertades informativas en 2004 y 2005
Contar
los daños
Omar
Raúl Martínez
Presidente
de la Fundación Manuel Buendía,
director
de Revista Mexicana de Comunicación
y
profesor de periodismo de la FES Acatlán
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Durante 2004 y los primeros cinco
meses de 2005 se ha intensificado una escalada de actos contra las
libertades de expresión e información en México.
Si bien es cierto que la cifra no varió mucho en relación
con el lustro precedente, el 2004 representó el año
con mayor índice porcentual de violencia para el gremio periodístico
en la última década.
Si en 2003 se registraron 76 incidentes contra
el trabajo informativo, en 2004 hubo un aumento del 21% al consignarse
92 actos, entre los cuales destacan cuatro asesinatos y una desaparición
física: el dato más preocupante en lo que va del presente
sexenio en materia de libertad de expresión en nuestro país.
Y el panorama se torna más sombrío si además
sumamos las cifras preliminares en torno a 2005 y que arrojan un
resultado de 43 casos, entre ellos dos muertos y otra desaparición.
El aserto y los datos anteriores se extraen de un análisis
hemerográfico y documental sobre el estado de las libertades
informativas en 2004, realizado por la Fundación Manuel Buendía,
el Centro Nacional de Comunicación Social y el Sindicato
Nacional de Redactores de la Prensa, y desarrollado por quien esto
escribe, Martha Soto y Verónica Martínez.1
Este informe titulado Recuento de daños 2004: Un acercamiento
al estado de las libertades de expresión en México,
se ha presentado en los últimos ocho años como parte
de las tareas emprendidas por la Red Mexicana de Protección
a Periodistas, de la cual también son organismos miembros
la Academia Mexicana de Derechos Humanos, el Centro de Derechos
Humanos Miguel Agustín Pro Juárez, la Fraternidad
de Reporteros de México, el Centro de Derechos Humanos Fray
Francisco de Vitoria y el Centro de Periodismo y Ética Pública.
Entre los aspectos de mayor relevancia en materia de libertad de
expresión en México, merecen destacarse los siguientes:
1. A diferencia de los cuatro años anteriores en que los
ataques públicos o embozados a periodistas y medios
nunca superaron el 60%, en 2004 alcanzaron una cifra inédita:
el 83%.2 Ello patentiza el intento de acallar a
los informadores por la ruta violenta y ya sólo el mero afán
de inhibir vía los tribunales como se había acostumbrado
de manera creciente en los últimos años.
2. La gravedad de la violencia registrada en 2004 -y cuya inercia
parece presentarse en 2005- radica en que, de acuerdo con los primeros
indicios e indagatorias, los grupos de narcotraficantes comienzan
a erigirse en los presuntos responsables de un significativo número
de casos. Pero esa inquietud tiende a enrarecerse más si
consideramos que las pesquisas judiciales no han llevado a sancionar
a los autores materiales e intelectuales, con lo que la impunidad
sigue siendo la indiscutible ganadora en este terreno.
3. Del total de actos consignados el año pasado (92), el
83% fueron ataques públicos o embozados tanto a periodistas
(73%) como a medios (10%). El porcentaje restante (17%) correspondió
a hechos que pueden significar inhibición o presiones
a informadores y empresas mediáticas.
4. El 27% fueron agresiones físicas y en segundo orden se
ubicaron amenazas e intimidaciones con 25%. Con menores porcentajes
aparecen atentados (10%) citas a comparecer (5%), así como
asesinatos, detenciones y demandas, cada uno con 4%.
5. Al igual que en estudios anteriores, se advierte que los periodistas
mayormente expuestos a agresiones siguen siendo los reporteros (26%)
e informadores con funciones diversas (11%), y en particular quienes
trabajan para dos de las fuentes más frecuentadas por el
público: la política (42%) y la policíaca (41%).
6. El 38% de los actos contra periodistas ocurrieron debido a contenidos
dados a conocer, 32% por tratar de ejercer su tarea reporteril,
10% por posibles contenidos, 9% por denuncias, entre otros.
7. Como presuntos responsables, el Poder Público volvió
a concentrar la mayor parte de incidencias (48%) al englobar cuatro
rubros: fuerzas del orden (24%), funcionarios de gobierno (13%),
instituciones gubernamentales (7%) y funcionarios de dependencias
policíacas (4%). No obstante ello, se manifestó un
descenso del 21% respecto del año precedente. Pero en realidad
habría que atribuir tal disminución a la imposibilidad
de identificar a ciertos responsables (eso sucedió en 16%
de los casos), y a la emergencia de nuevos agresores recurrentes,
tales como particulares (8%), presuntos narcos (7%), y representantes
de partidos políticos y grupos sociales (5%).
8. El lugar donde se registró el mayor número de actos
fue el Distrito Federal (15%), y le siguieron Baja California (12%),
Sinaloa (9%) y Chihuahua (8%).3 En los estados
del norte del país es justamente donde se han elevado los
índices de criminalidad bajo la batuta de grupos de narcotraficantes
que pretenden enquistarse cual poderes informales para tratar de
imponerse e inducir -vía la corrupción y/o la violencia-
a los poderes constitucionales.
9. Del universo de casos registrados en 2004 (92), 14 ocurrieron
en el DF. Así, se advierte una ligera y paulatina disminución
respecto de 2002 y 2003. Y de esos 14 actos, 13 fueron ataques
públicos o embozados a periodistas (12) y medios informativos(1).
Al desglosar el tipo de incidentes, no hay diferencias sustanciales
en relación con el año previo: 43% fueron agresiones
físicas, 43% amenazas e intimidaciones, 7% atentados, y 7%
citas a comparecer frente a la autoridad.
10. Las tendencias en 2005 son prácticamente las mismas de
2004. Entre el 1º enero y el 16 de mayo de 2005 se consignaron
43 casos contra el ejercicio periodístico en México.
De ellos, 79% fueron ataques públicos o embozados
a periodistas y medios, en tanto que 21% fueron hechos que pueden
significar inhibición o presiones a periodistas (19%)
y medios (2%). Entre los actos con mayores incidencias están
las amenazas e intimidaciones (33%) y las agresiones físicas
(21%). Con menor recurrencia -pero no menos importantes- se advierten
citas a comparecer (7%), atentados (7%), demandas )7%) y asesinatos
(7%).
11. En los últimos 17 meses, la lista negra contabiliza seis
homicidios y dos desapariciones de periodistas. Los muertos en 2004
fueron: Roberto Mora García (Tamaulipas), Francisco Ortiz
Franco (Baja California), Francisco Arratia (Tamaulipas) y Gregorio
Rodríguez (Sinaloa). Los caídos hasta mayo de 2005
fueron Guadalupe García Escamilla (Tamaulipas) y Raúl
Gibb Guerrero (Veracruz). Los desaparecidos son Alfredo Jiménez
Mota (Sonora) y Leodegario Aguilera (Guerrero).
12. Ante la multiplicación de actos violentos contra las
libertades informativas, un significativo sector del gremio periodístico
ha pasado de la indignación a la organización. Por
ello, la Red Mexicana de Protección a Periodistas, junto
con una decena de organismos civiles, se sumó a la iniciativa
del Centro de Periodismo y Ética Pública tendiente
a impulsar acciones concretas para proteger el ejercicio periodístico,
entre las cuales está el lanzamiento de una campaña
y una declaración contra la violencia a periodistas y por
la plena libertad de expresión en México, así
como una estrategia conjunta de reacción inmediata.4
La unidad del gremio periodístico y el fortalecimiento de
los vínculos entre los organismos civiles es hoy vital para
la defensa e impulso de las libertades informativas.
NOTAS
1) Los interesados pueden leer
la versión completa de este informe, incluyendo el desglose
de los datos, la reseña de casos, la metodología seguida,
así como otros artículos sobre libertad de expresión,
en la siguiente dirección electrónica:
http://www.mexicanadecomunicacion.com.mx/Tables/FMB/libertadexpresion/2004/indice2004.html
2) En 2003 se consignaron 76 casos contra periodistas
y medios de comunicación; en 2002, se registraron 100; en
2001, 126; y en 2000, 101. El lector puede consultar informes de
libertad de expresión en México desarrollados en los
últimos años, en la siguiente dirección electrónica:
http://www.mexicanadeco municacion.com.mx/Tables/FMB/libertadexpresion/indice.html
3) Conviene recordar, que una de las razones por
las cuales el Distrito Federal suele encabezar la lista de agresiones
a las libertades de expresión e información, es que
las fuentes hemerográficas consultadas proceden en su mayor
parte de la Ciudad de México. Además de ello, una
alta proporción de periodistas de los estados evita registrar
y denunciar todo tipo de actos contra su oficio por temor a las
represalias de los poderes formales e informales.
4) Consúltese la página Web del Centro
de Periodismo y Ética Pública: www.cepet.org
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