La investigación y la
versatilidad son sus más grandes aliados. La realidad su
materia prima. Relatar, describir y exponer los aspectos desconocidos
de un hecho habitual o extraordinario presentado por los medios
de comunicación, es otra de sus múltiples características
que le han conferido el calificativo de padre de los géneros
periodísticos. De su estilo directo, es la sencillez y la
precisión las que sobresalen. El testimonio de su reputación
data desde antes de que existiera el vocablo en su acepción
actual (por lo menos en español) y se extiende hasta nuestros
días en los que el reportaje se ha convertido en un invitado
obligado a innumerables mesas, en donde literatos y periodistas
se disputan su heredad.
Aunque las raíces del vocablo
reportaje no son exclusivas
de una lengua, las interpretaciones de su origen etimológico
han permitido que este término amplíe aún más
su variabilidad temática, de estructura y estilo, ya que
si bien el término francés
reportage significa
"trasladar, dar algo a alguien", en inglés
report
es un informe administrativo o judicial que da cuenta de los delitos
o faltas administrativas y judiciales; y en latín reportar
es sinónimo de informar. Indudablemente, el reportaje se
construyó en la práctica-técnica sin haberse
primero constituido la palabra.
Algunos autores coinciden en que el nacimiento del reportaje se
encuentra en la literatura testimonial tradicional: "especialmente
de las crónicas, relaciones epistolares, estampas costumbristas
y relatos de viaje".
1 No obstante más
de un autor como Gonzalo Martín Vivaldi está seguro
de que el reportaje inaugural en la historia de la humanidad es
el Génesis -primer libro de la Biblia--. Otros como Javier
Díaz Noci sostiene que los
Eddas y los
Skald
-ambos sagas islandesas compuestas entre los años 800 y 1100--
son el antecedente de la técnica del reportaje.
Origen divino o juglar, el reportaje se compromete como el género
más completo y complicado en el mundo del periodismo.
El origen del reportaje es también la cuna de la humanidad,
y es que desde el momento en que hombres y mujeres dejaron huellas
evidentes de su estancia e interacción con otros, la trascendencia
de esos actos nos permitieron conocer el qué, el cómo,
el cuándo, el dónde y un esbozo del porqué,
de sus acciones y de las circunstancias que recorrieron.
El reportaje como la vida misma nos vivifica el presente como historia
y gracias "a su diversidad de manifestaciones, a las múltiples
funciones comunicativas que ejerce y a la versatilidad temática,
compositiva y estilística que le es inherente, el reportaje
es con diferencia el más flexible: el más complejo
y también -como la novela-- el más camaleónico
de los géneros periodísticos".
2
Características
del reportaje
El periodismo se expresa en géneros y éstos por
la caracterización de la información que presentan
se distinguen como informativos, opinativos e híbridos.
Es importante tener en cuenta que aunque la caracterización
de ellos no es rígida, pues se interconectan, es posible
identificarlos ya que resalta siempre el peso de lo informativo,
de lo opinativo o de la mezcla de ellos. Si para Marín
y Leñero el reportaje corresponde al género informativo
al tener como punto de partida a la noticia que se ahonda en busca
de lo desconocido de lo hasta ahora conocido, para Díaz
Noci el reportaje es un género interpretativo pues sugiere
que el reportajista es un ensamblador del rompecabezas
de la realidad, y al estilo de Gabriel García Márquez
aprecia que no se puede ser un buen periodista sin imaginación,
ya que el reportaje "es un gran fresco donde las pinceladas
son palabras y el reportero es capaz de proyectar, desde las páginas
en blanco y negro, el calidoscopio multicolor que es toda la sociedad".3
La idea del reportaje objetivo, copia fiel de la realidad
tal y como se concebía antes, fue superado durante la segunda
mitad del siglo XX por la necesidad que tiene el periodista de
usar la imaginación y creatividad en el momento de exponer
comentarios, razonamientos, cavilaciones, suposiciones y pretensiones.
El único límite es no tergiversar la verdad. De
esa manera se origina el reportaje interpretativo como una información
narrada con toque literario, como una de las aportaciones del
nuevo periodismo, cuyo máximo exponente es Tom Wolfe.
Al reportaje se le han atribuido innumerables propósitos:
profundizar en la causa (pasado) de los hechos actuales (presente)
a fin de poder proyectarlos (futuro), utilizando a los demás
géneros periodísticos para describir, narrar, descubrir
y educar.4 Ello nos descubre que el reportaje
es el género que viaja a través del tiempo5
con el propósito de evidenciar la verdad: viaja al pasado
para proporcionar antecedentes y permitir las comparaciones, enlaces
y significaciones con el presente de la temática que se
investiga para conocer su impacto, repercusiones, comportamiento
a partir de conclusiones que el periodista proporciona por medio
de sus análisis e interpretaciones de la realidad.
De allí que de las preguntas básicas del reporteo
(qué, cómo, cuándo, dónde, por qué
y para qué) el qué es la principal razón
del reportaje sin descuidar, claro está, el cómo
y el porqué. ¿La razón?: es la indagación
de una situación o hecho con un propósito social
que amalgama perfectamente la descripción, la narración
y la exposición de las razones, circunstancias y consecuencias
que acompañan al suceso, comparándolo con otros
en el tiempo a través de la interpretación y el
análisis de la realidad informativa a cargo del periodista.
Tipos
de reportaje
Al igual que en la clasificación de los géneros
periodísticos, la tipología aunque existe y es pródiga
resulta necesario observar que los estudiosos de este género
hay detectado cuantiosos criterios para agrupar al reportaje;
los hay desde el modo o la manera en que se planean y realizan,
por el número y el tratamiento de las fuentes, por la extensión
del tema, por estilo, entre otras formas.
Novelo y Sánchez en un esfuerzo sobresaliente englobaron
de una manera precisa y concreta la tipología del reportaje
en una tabla que comprende sino todas, por lo menos las categorías
de reportaje más citadas y más trabajadas por autores
hispanoamericanos, entre las cuuales están: criterios temáticos,
soportes y canales de difusión, formato, rapidez, profundidad,
el espacio, tratamiento informativo, estilo y composición
periodística.
Sin duda, la misma construcción social de la realidad ha
permitido al reportaje experimentar fondos y formas variadas,
dejando en claro que no existen fronteras rígidas sino
más bien todas las clasificaciones posibles se entrelazan
para hacer del reportaje el género periodístico
por excelencia.
Luis Velásquez, quien está seguro que el reportajista
está en la cima del periodismo por la complejidad del género
que descubre su sensibilidad humana y social, refiere que cada
reportaje exige un tratamiento distinto pues el documentar la
realidad paso a paso requiere de una alta responsabilidad social
por parte del reportero:
Escrupulosidad a prueba de bomba, para que cada párrafo,
frase, dato sean incuestionablemente ciertos, fundamentados, hasta
con pruebas jurídicas, testimonios inapelables. (
)
En el reportaje, la demostración de los hechos se hace
con fundamento jurídico.7
Fases
del reportaje
Los pasos para la realización del reportaje recaen en
la propuesta de Marín y Leñero, a quienes la práctica
de este género los llevó a advertir que en su realización
están presentes: a) la preparación, que incluye
la motivación y la planeación con base en objetivos
y enfoque de la indagación; b) la realización, que
considera el acercamiento de todas las fuentes de información;
c) el examen de datos, que posibilita la valoración de
la información que derivará en la selección
y jerarquización de los datos; d) la redacción,
que abraza la estructura y escritura del reportaje, y e) la publicación.
Sobre la estructura del reportaje, Marín y Leñero
son quienes han presentado la tipología más abundante,
precisa y completa de entradas, desarrollos y remates periodísticos.
En cuanto a las entradas --que describen como el gancho
del reportaje-- se incluyen las siguientes: noticiosa, descriptiva,
histórica, contrastada, analógica, de definición,
de juicio, de detalle, coloquial y de cita. Relativo al desarrollo
o cuerpo de la información, en donde se sustentan las hipótesis
de trabajo, se despliegan los datos acuciosos y la vivacidad de
las narraciones, se consideran que pueden ser clasificados por:
temas, fuentes y elementos de investigación, cronológico,
el orden de la investigación y enigmático; todos
ellos persiguen, al igual que la novela, despertar los sentidos
de quien lee a partir del sexto sentido de quien escribe. Referente
al remate, al final final, al broche de oro, en
donde el periodista alcanza el culmen de la profundidad, propiedad
y responsabilidad con la que trató a la información,
se dice que la conclusión del reportaje desmenuza, aclara
y finaliza de forma sintética la trama social revelada;
de esa manera encontramos remates de retorno, de conclusión,
de sugerencia, rotundo y de detalle.
Todos estos elementos estructurales del reportaje --la entrada,
el cuerpo y el remate-- tienen como objetivo volver simple lo
complejo. Sin embargo, los periodistas necesitan tomar en cuenta
no sólo el conocimiento de la realidad, su preparación
en técnicas periodísticas y el desarrollo de un
pensamiento fino, coherente y responsable, sino también
el espacio y el tiempo para desarrollarlo, e incluso el desinterés
de los periódicos por el gran reportaje: un texto de relleno
o secundarios, o peor aún: que pasa inadvertido en la lupa
de la agenda periodística.
El
reportaje en la actualidad
Estudios de periodismo hispanoamericano han desnudado la realidad
informativa que priva en sus latitudes, donde se ha citado a menudo
que el reportaje es el género de los tiempos. Es investigación.
Es denuncia. Es la historia del presente. Pese a ello, la dinámica
de los periódicos ha condenado su uso a páginas
de poco interés y no a las centrales, o en el peor de los
casos se piensa que el mejor lugar para el reportaje está
en las revistas, con la excusa de la falta de tiempo, dedicación
y espacio. Diariamente, los periódicos se visten o disfrazan
de ropajes multicolores; su contenido es la información
ligera, breve, escueta.
La información en serie aparece cuál máquina
de noticias, pero pocas veces se conoce la esencia de los hechos
a partir de una investigación pertinente.
Hasta aquí parece que son los periódicos y no los
periodistas quienes relegan la práctica del reportaje o
radican su uso a una sección determinada. Sin embargo,
"este género está condicionado por ciertos
temas, pero quizás dependa más del talante de los
profesionales y de las rutina periodísticas que de los
ámbitos temáticos de las secciones en las que aparecen".8
Los subterfugios de la pérdida de vigencia del reportaje
en los periódicos podrían encontrarse en las demandas
de este coloso. En el pecado está la penitencia,
reza un conocido refrán y al parecer la actualidad, la
universalidad, el interés humano, la imparcialidad, la
voluntad, la entrega, el tiempo y la responsabilidad social, características
innatas de la realización del reportaje, le han valido
para desalentar a más de un periodista a practicarlo. Al
periodista ante sus propias circunstancias y las del contexto,
se le observa más como un transportador de la información
que como un analista e intérprete de ella.
Otro escenario poco explorado son los lectores. ¿Se ha
transformado el lector de los periódicos? ¿Cuáles
serán sus necesidades y exigencias informativas? Probablemente
las reconoceremos en nosotros mismos y en los que nos rodean,
o por qué no en los propios productos informativos de creación,
como el reportaje que bien nos podría dar cuenta de estas
y otras expectativas.
La tesis de que el reportaje busca despertar al lector
y presentarle lo que no observa de lo ve o lo que no se ve pero
existe, es aún vigente. Luis Velásquez plantea que
los métodos y las técnicas novedosos aseguran al
lector ávido de la información de su entorno, de
la falta de empleo, de la alta ingesta de alcohol, de la violencia
familiar, de la obra pública que no concluye, de la anciana
que es abandonada, del cambio climático; no hace falta
más que abrir la ventana de casa o la del vehículo
para enterarnos de subrealidades:
De cada problema social o conflicto humano se pueden escribir
textos que prestigien tanto al medio informativo como al periodista.
Reportajes que no únicamente descubran a los lectores lo
que está pasando en un momento determinado de la vida de
un pueblo, sino que además cuenten lo que está ocurriendo
por dentro, en el fondo de la superficie, en lo más recóndito
de un fenómeno social.9
El
reportaje en Chiapas
Chiapas no es la excepción del diarismo nacional, latino
o hispánico en cuanto al poco uso o desuso del reportaje.
La realidad social que priva en esta frontera sur ha sido harto
retratada por historiadores, literatos, periodistas, cineastas
e incluso políticos. La pródiga tierra chiapaneca
espera paciente a que la lluvia del reportaje haga brotar
lo que por dentro lleva. Sin embargo, pareciera que este género
no tiene futuro en la agenda periodística. El periodismo
valiente y alerta reflejado en el reportaje es omitido por meses
e incluso por años en los periódicos de mayor circulación.
El peligro no está en la materia prima del reportaje que
es la realidad sino dentro de los mismos medios y reporteros.
Observemos.
Unidad
de análisis
Para demostrar el aserto anterior, se realizó una somero
análisis de prensa. La unidad de análisis contempló
los periódicos que circularon en la capital del Estado
de Chiapas entre 1994 y 2003, que se encontraban en la hemeroteca
pública. De ellos se rescataron siete tabloides diferentes:
Diario popular Es!, Cuarto Poder, Expresso, La voz del sureste,
Diario de Chiapas, Número Uno y La República en
Chiapas. Aunque todos tienen presencia estatal, se distinguen
a dos de ellos cuya circulación y estructura es vasta:
hablamos del Diario de Chiapas y del Cuarto Poder.
De éste último se aprecia además una estructura
organizativa y periodística un poco más completa
que el resto.
Se escogieron 10 números al azar de, por los menos, cuatro
periódicos para ser revisados por mes durante 10 años,
que hicieron un total de 120 por mes y 1200 al año, lo
cual representaría 33 % del número total de periódicos.
El
instrumento
El instrumento fue diseñado para obtener información
en dos momentos: en el primero sobre la presencia del reportaje
durante los doce meses del año, y en el segundo para conocer
cómo es la estructura10 del reportaje,
el manejo de fuentes, el tipo de reportaje y la temática.
El instrumentó se aplicó a una muestra probabilística
de los periódicos detectados en la hemeroteca.
Los
resultados
Enseguida se presentarán los resultados de la investigación
y se analizarán los datos que integran el instrumento aplicado.
a)
De 1994 a 1996
Durante 1994, fecha de la insurrección zapatista, el reportaje
tuvo una presencia importante en la prensa chiapaneca. Los reportajes
más recurridos fueron: el narrativo y el descriptivo sobre
temas políticos, culturales y religiosos. Las entradas
que más predominaron fueron la noticiosa y la de detalle.
El cuerpo del reportaje más solicitado fue por temas seguido
de los elementos de la investigación. El manejo de las
fuentes informativas fue limitado ya que al no recurrir a todas
las fuentes involucradas en el tema se evidenciaron sesgos e imparcialidades.
Dado el momento que se vivía en Chiapas por el conflicto
armado y la inestabilidad social generada a partir de 1994, la
diversidad temática del reportaje se sujetó a la
aparición de una nueva fuente de información: el
EZLN. La temática del reportaje se supeditó a asuntos
políticos. Es importante destacar que durante todo este
año no se detectó ningún reportaje sobre
problemáticas sociales o de salud pero sí sobre
salud y moda femenina. En su gran mayoría, los reportajes
tenían autoría de periodistas locales, seguido por
agencias informativas. Desde esta fecha también se observa
la presencia de reportajes anónimos. Durante este
año se publicaron 18 reportajes.
En 1995, los reporteros se ocuparon de trabajar fundamentalmente
tres temáticas: el de cuestiones políticas, el de
asuntos culturales y el de salud.
La entrada más citada fue la descriptiva y narrativa. El
desarrollo de los reportajes fue por temas y cronológico,
mientras que en el remate abundó el de sugerencia y conclusión.
El tipo de reportaje que prevaleció fueron el instructivo
y el demostrativo.
De los cuatro periódicos revisados, se detectaron nueve
reportajes durante este período; en uno de ellos se encontró
solamente un reportaje durante todo el año, mientras que
en otro de ellos, no se obtuvo registro alguno del género.
1996 fue un año de temas culturales, políticos y
de salud con reportajes instructivos y demostrativos. Se publicaron
13 reportajes. Las entradas que se privilegiaron fueron las descriptivas
y las históricas. La coherencia del tema abordado se continuó
con desarrolló por temas de aparición y de manera
cronológica. El broche de oro de los reportajes detectados
fue la sugerencia y la conclusión rotunda. Referente a
las fuentes informativas, el tratamiento que se hace de ellas
fue de regular a completo, ya que se denota la inquietud por dar
voz a todos los sectores que se implican en el tema. De nueva
cuenta en cuanto a la autoría se presentan reportajes anónimos.
b)
De 1997 a 1998
De 1997 a 1998, podrían ser considerados los años
áridos del reportaje en el periodismo chiapaneco, ya
que durante estos dos años se publicaron trece reportajes:
seis durante 1997 y siete en 1998. Podría decirse que el
reportaje apareció una vez cada dos meses en la prensa
chiapaneca.
Particularmente en 1997, la estructura del reportaje se comportó
de la siguiente forma: la entrada más aplicada fue la demostrativa,
el desarrollo más explotado fue por capítulos que
analizaron los diferentes ángulos del reportaje, es decir
por temas. El final de los escritos es aprovechado para sintetizar
la trama lógica del tema, y también se da espacio
ala interpretación del propio periodista ante el hecho
expuesto, es decir remates de conclusión y rotundo, respectivamente.
El reportaje demostrativo fue el tipo adoptado en todos los textos.
Los temas más recurrentes fueron de nueva cuenta el político
y el religioso, emergiendo por vez primera el reportaje social.
Se notó un interés por recurrir a todos los actores
del hecho social en el manejo de las fuentes informativas primarias
y secundarias.
El año de 1998 a pesar de ser un año árido
por la notable desaparición del reportaje del diarismo
chiapaneco, paradójicamente la oferta temática del
reportaje se diversificó de tal manera que los reportajes
sobre tecnología se posesionaron de las páginas
de los periódicos. De ahí que uno de los periódicos
modestos en cuanto a organización periodística se
refiere, presentó el mismo número de reportajes
que los periódicos con mayores recursos. Reiteradamente
en más de un periódico se notó la ausencia
del reportaje durante un año de revisión. Los pocos
reportajes que aparecen durante 1998 utilizan la entrada noticiosa,
el desarrollo por temas y concluyen con remates de sugerencia
y de detalle. Generalmente se valen de un manejo muy escueto de
las fuentes informativas lo que provocó un manejo poco
aplicado del reportaje demostrativo, narrativo y descriptivo.
En este año el reportaje político desapareció.
c)
De 1999 a 2000
En 1999, el reportaje cobra el mismo auge que en 1994 al detectarse
18 reportajes. Contrariamente a lo que toda lógica pudiera
comprender uno de los periódicos más parcos en cuanto
a organización periodística, administrativa y financiera,
el diario popular Es!, se posicionó en la tabla
del reportaje. El reportaje político se ocultó para
dar paso a los ecológicos, sociales, de salud y culturales.
La entrada sintética o noticiosa ocupó el primer
lugar en incidencia seguido por la descriptiva, coloquial y de
juicio.
Referente al cuerpo y desarrollo, los periodistas organizaron
la información de manera cronológica y por capítulos
de acuerdo con la información que disponían; el
remate aplicado fue el de conclusión y de sugerencia. Destacan
los reportajes narrativos.
Para el año 2000, se identificaron cinco reportajes. La
historia de 1997 y 1998 se repite: el reportaje pasa inadvertido
en la prensa chiapaneca. De la revisión anual de los cuatro
periódicos en cuestión, se detectaron cinco reportajes
en dos rotativos, cuatro con autoría y un anónimo.
De la temática del reportaje resaltan los enfocados a la
salud, cultura y la problemática social en general. En
este año junto con el anterior se opaca el reportaje político.
Sobre la estructura no hubo diversidad, la mayoría se valió
de la tan abusada entrada noticiosa, del desarrollo por temas
y del remate de sugerencia. Las fuentes fueron ser insuficientes
y manejadas superficialmente.
d)
De 2001 a 2003
Para 2001 y 2002, el reportaje se estabiliza ya
que aparecen diez trabajos de ese tipo por año. El abanico
temático se diversifica y se publicaron reportajes que
abordaron problemáticas de tipo: político, social,
salud, educativo, ecológico, y cultural. En estos dos años,
las páginas de los periódicos se visten con reportajes
de tipo: descriptivo, instructivo y narrativo, los cuales exploran
temáticas no sólo en la capital del Estado sino
que se atreven a practicar el reportaje en otras zonas de la entidad.
La estructura fue invariable: la entrada que prevaleció
fue la noticiosa pero además se estilan la de juicio, descriptiva
e histórica. Sobre el cuerpo prevalece el agrupamiento
de la información por temas junto con el de elementos de
la investigación. El uso de los remates de conclusión
y de sugerencia son inamovibles en el reportaje chiapaneco.
Al igual que en años anteriores se detectó la presencia
de trabajos anónimos en los periódicos. Incluso
el 20% de los reportajes identificados no presenta la firma del
responsable.
Para 2003, los periódicos reincidieron en el desvanecimiento
del reportaje en sus planas, ya que únicamente se pudieron
detectar cinco reportajes en los diarios revisados. Los pocos
que aparecieron estaban en secciones principales; sin embargo
el reportaje de la primera década de este siglo se caracteriza
por: la incursión notable en el reportaje de un periódico
con una diminuta planta de reporteros: el Expresso Chiapas,
la ausencia del reportaje en dos periódicos durante un
año; la variación de la entrada del reportaje así
como del desarrollo, no así del remate que permanece impávido
en la sugerencia; las fuentes se mostraron completas, con un manejo
considerable de los actores del hecho periodístico; el
predominio del tipo de reportaje demostrativo; el uso de diferentes
temáticas de la realidad social. Invariablemente los diez
años de la presencia del reportaje en los periódicos
chiapanecos, pudiera decirse que representan la crónica
de la inconstancia, de la inmadurez del coloso de los géneros
periodísticos.
En la siguiente gráfica se aprecia el número de
reportajes realizados por los reporteros chiapanecos en diez años
de ejercicio periodístico, así como los periódicos
que los han publicado.
Conclusiones
En el recorrido histórico del reportaje por la prensa
chiapaneca se distinguen los momentos en los que el éste
cual termómetro distingue la temperatura social
y mantiene una pauta de apariciones estable; sin embargo existen
períodos en los que Chiapas se ha convulsionado y los tabloides
no fueron más allá del hecho informativo, no se
profundizaron en las causas ni se establecieron comparaciones,
mucho menos se investigó para conocer las consecuencias
ni el impacto en la sociedad.
Sin duda, los periódicos chiapanecos han sido responsables
de la extinción del reportaje, pero por razones distintas
al diarismo hispanoamericano. Probablemente, el hecho de que el
reportaje pase inadvertido en la prensa chiapaneca guarde estrecha
correspondencia con la relación laboral de los periodistas
con su medio informativa, la falta de jefes de información
en la estructura organizativa y lo que ello desencadena, una manipulada
agenda setting, enfocada a temas que redundan interés
político o económico de las misma casa editoriales,
olvidando su responsabilidad social.
Pese a ello, creo que el reportaje aún está escribiendo
su propia historia en Chiapas. Necesitamos que el reportaje haga
simple lo complejo, explore, describa y narre los hechos que nos
atañen. Requerimos de la historia presente para no condenarnos
a repetirla una y otra vez.
El reportaje reflexivo, crítico e intérprete de
la realidad no debe subsumirse en el periodismo ligero y superficial
que llena el periódico de declaraciones y boletines.
El reportaje educa. Transforma. Modifica. Moldea. Necesitamos
estar informados por personas reconocibles, seductores de las
letras que hagan propuestas atrevidas para disfrutar del periodismo
creativo, de precisión, de exigencia ética que a
su vez destaquen métodos y técnicas novedosas para
hacer la combinación perfecta entre literatura y periodismo,
porque después de todo: ¿qué es de un periodismo
sin imaginación?
NOTAS
1) Chillón, Luis Albert.
Literatura y periodismo: una tradición de relaciones promiscuas.
p.18.
2) Fernández Parrat, Sonia. El reportaje
en prensa: un género periodístico con futuro en
http://www.ull.es/publicaciones/latina/z8/r4absonia.htm
3) Campbell, Federico. Periodismo escrito. Pág.
71.
4) Ibarrola, Javier. Técnicas periodísticas.
5) Ulibarri Eduardo, Idea y vida del reportaje
en Martínez, Omar Raúl, "Contornos del reportaje.
Particularidades, tipologías y caminos para su realización",
en www.mexicanadecomunicación.com.mx
6) Novelo, Arturo y Sánchez Abenamar. El
reportaje, la noticia completa. Pp.62-65.
7) Velásquez, Luis. Técnica del
reportaje. p.5.
8) Fernández Parrat, Sonia. Loc. Cit.
9) Velásquez, Luis. Op.Cit. p.p.57-58.
10) Referente a la entrada, cuerpo y remate,
es esencial destacar que se trabajó la propuesta de Marín
y Leñero presentada en el presente articulo.
Bibliografía
Chillón, Lluís Albert. Literatura
y periodismo: una tradición de relaciones promiscuas.
Universitat Autónoma de Barcelona. Barcelona. 1999.
Marín, Carlos. Manual de periodismo. Edit. Grijalbo.
México, D.F. 2003
Federico Campbell. Periodismo escrito. Edit. Ariel. México,
D.F. 2000.
Luis Velásquez. Técnica del reportaje. Textos
universitarios de la Universidad Veracruzana. Veracruz, México.
2003
Gonzalo Martín Vivaldi. Géneros periodísticos.
Edit. Paraninfo 6ª. Edición. Madrid España.
1998.
Direcciones electrónicas
1.
www.ull.es/publicaciones/latina/z8/r4absonia.htm
Fernández Parrat. El reportaje en prensa. Un género
periodístico con futuro en Revista latina de Comunicación
social. Univ. La Laguna, Tenerife España, abril de 1998.
Núm.4.
2. www.saladeprensa.com
Javier Díaz Noci. Las raíces de los géneros
periodísticos interpretativos: precedentes históricos
formales del reportaje y la entrevista.
José Manuel Pablos. Periodismo de investigación,
las cinco P.
José Manuel Rivas Troitiño. ¿Los últimos
días del periodismo romántico?
3. www.mexicanadecomunicacion.com.mx
Omar Raúl Martínez. Contornos del reportaje.
Luis Velásquez. El periodista como historiador de lo inmediato.