En la prensa chiapaneca

El reportaje: género inadvertido


Karla Jeannette Chacón


                                                                                                  Profesora e investigadora en la Facultad de
                                                                                     Humanidades de la Universidad Autónoma Chiapas

  


 
La investigación y la versatilidad son sus más grandes aliados. La realidad su materia prima. Relatar, describir y exponer los aspectos desconocidos de un hecho habitual o extraordinario presentado por los medios de comunicación, es otra de sus múltiples características que le han conferido el calificativo de padre de los géneros periodísticos. De su estilo directo, es la sencillez y la precisión las que sobresalen. El testimonio de su reputación data desde antes de que existiera el vocablo en su acepción actual (por lo menos en español) y se extiende hasta nuestros días en los que el reportaje se ha convertido en un invitado obligado a innumerables mesas, en donde literatos y periodistas se disputan su heredad.

Aunque las raíces del vocablo reportaje no son exclusivas de una lengua, las interpretaciones de su origen etimológico han permitido que este término amplíe aún más su variabilidad temática, de estructura y estilo, ya que si bien el término francés reportage significa "trasladar, dar algo a alguien", en inglés report es un informe administrativo o judicial que da cuenta de los delitos o faltas administrativas y judiciales; y en latín reportar es sinónimo de informar. Indudablemente, el reportaje se construyó en la práctica-técnica sin haberse primero constituido la palabra.

Algunos autores coinciden en que el nacimiento del reportaje se encuentra en la literatura testimonial tradicional: "especialmente de las crónicas, relaciones epistolares, estampas costumbristas y relatos de viaje".1 No obstante más de un autor como Gonzalo Martín Vivaldi está seguro de que el reportaje inaugural en la historia de la humanidad es el Génesis -primer libro de la Biblia--. Otros como Javier Díaz Noci sostiene que los Eddas y los Skald -ambos sagas islandesas compuestas entre los años 800 y 1100-- son el antecedente de la técnica del reportaje.

Origen divino o juglar, el reportaje se compromete como el género más completo y complicado en el mundo del periodismo.

El origen del reportaje es también la cuna de la humanidad, y es que desde el momento en que hombres y mujeres dejaron huellas evidentes de su estancia e interacción con otros, la trascendencia de esos actos nos permitieron conocer el qué, el cómo, el cuándo, el dónde y un esbozo del porqué, de sus acciones y de las circunstancias que recorrieron.

El reportaje como la vida misma nos vivifica el presente como historia y gracias "a su diversidad de manifestaciones, a las múltiples funciones comunicativas que ejerce y a la versatilidad temática, compositiva y estilística que le es inherente, el reportaje es con diferencia el más flexible: el más complejo y también -como la novela-- el más camaleónico de los géneros periodísticos".2

Características del reportaje

El periodismo se expresa en géneros y éstos por la caracterización de la información que presentan se distinguen como informativos, opinativos e híbridos. Es importante tener en cuenta que aunque la caracterización de ellos no es rígida, pues se interconectan, es posible identificarlos ya que resalta siempre el peso de lo informativo, de lo opinativo o de la mezcla de ellos. Si para Marín y Leñero el reportaje corresponde al género informativo al tener como punto de partida a la noticia que se ahonda en busca de lo desconocido de lo hasta ahora conocido, para Díaz Noci el reportaje es un género interpretativo pues sugiere que el reportajista es un ensamblador del rompecabezas de la realidad, y al estilo de Gabriel García Márquez aprecia que no se puede ser un buen periodista sin imaginación, ya que el reportaje "es un gran fresco donde las pinceladas son palabras y el reportero es capaz de proyectar, desde las páginas en blanco y negro, el calidoscopio multicolor que es toda la sociedad".3

La idea del reportaje objetivo, copia fiel de la realidad tal y como se concebía antes, fue superado durante la segunda mitad del siglo XX por la necesidad que tiene el periodista de usar la imaginación y creatividad en el momento de exponer comentarios, razonamientos, cavilaciones, suposiciones y pretensiones. El único límite es no tergiversar la verdad. De esa manera se origina el reportaje interpretativo como una información narrada con toque literario, como una de las aportaciones del nuevo periodismo, cuyo máximo exponente es Tom Wolfe.

Al reportaje se le han atribuido innumerables propósitos: profundizar en la causa (pasado) de los hechos actuales (presente) a fin de poder proyectarlos (futuro), utilizando a los demás géneros periodísticos para describir, narrar, descubrir y educar.4 Ello nos descubre que el reportaje es el género que viaja a través del tiempo5 con el propósito de evidenciar la verdad: viaja al pasado para proporcionar antecedentes y permitir las comparaciones, enlaces y significaciones con el presente de la temática que se investiga para conocer su impacto, repercusiones, comportamiento a partir de conclusiones que el periodista proporciona por medio de sus análisis e interpretaciones de la realidad.

De allí que de las preguntas básicas del reporteo (qué, cómo, cuándo, dónde, por qué y para qué) el qué es la principal razón del reportaje sin descuidar, claro está, el cómo y el porqué. ¿La razón?: es la indagación de una situación o hecho con un propósito social que amalgama perfectamente la descripción, la narración y la exposición de las razones, circunstancias y consecuencias que acompañan al suceso, comparándolo con otros en el tiempo a través de la interpretación y el análisis de la realidad informativa a cargo del periodista.

Tipos de reportaje

Al igual que en la clasificación de los géneros periodísticos, la tipología aunque existe y es pródiga resulta necesario observar que los estudiosos de este género hay detectado cuantiosos criterios para agrupar al reportaje; los hay desde el modo o la manera en que se planean y realizan, por el número y el tratamiento de las fuentes, por la extensión del tema, por estilo, entre otras formas.

Novelo y Sánchez en un esfuerzo sobresaliente englobaron de una manera precisa y concreta la tipología del reportaje en una tabla que comprende sino todas, por lo menos las categorías de reportaje más citadas y más trabajadas por autores hispanoamericanos, entre las cuuales están: criterios temáticos, soportes y canales de difusión, formato, rapidez, profundidad, el espacio, tratamiento informativo, estilo y composición periodística.

Sin duda, la misma construcción social de la realidad ha permitido al reportaje experimentar fondos y formas variadas, dejando en claro que no existen fronteras rígidas sino más bien todas las clasificaciones posibles se entrelazan para hacer del reportaje el género periodístico por excelencia.

Luis Velásquez, quien está seguro que el reportajista está en la cima del periodismo por la complejidad del género que descubre su sensibilidad humana y social, refiere que cada reportaje exige un tratamiento distinto pues el documentar la realidad paso a paso requiere de una alta responsabilidad social por parte del reportero:

Escrupulosidad a prueba de bomba, para que cada párrafo, frase, dato sean incuestionablemente ciertos, fundamentados, hasta con pruebas jurídicas, testimonios inapelables. (…) En el reportaje, la demostración de los hechos se hace con fundamento jurídico.7

Fases del reportaje

Los pasos para la realización del reportaje recaen en la propuesta de Marín y Leñero, a quienes la práctica de este género los llevó a advertir que en su realización están presentes: a) la preparación, que incluye la motivación y la planeación con base en objetivos y enfoque de la indagación; b) la realización, que considera el acercamiento de todas las fuentes de información; c) el examen de datos, que posibilita la valoración de la información que derivará en la selección y jerarquización de los datos; d) la redacción, que abraza la estructura y escritura del reportaje, y e) la publicación.

Sobre la estructura del reportaje, Marín y Leñero son quienes han presentado la tipología más abundante, precisa y completa de entradas, desarrollos y remates periodísticos. En cuanto a las entradas --que describen como el gancho del reportaje-- se incluyen las siguientes: noticiosa, descriptiva, histórica, contrastada, analógica, de definición, de juicio, de detalle, coloquial y de cita. Relativo al desarrollo o cuerpo de la información, en donde se sustentan las hipótesis de trabajo, se despliegan los datos acuciosos y la vivacidad de las narraciones, se consideran que pueden ser clasificados por: temas, fuentes y elementos de investigación, cronológico, el orden de la investigación y enigmático; todos ellos persiguen, al igual que la novela, despertar los sentidos de quien lee a partir del sexto sentido de quien escribe. Referente al remate, al final final, al broche de oro, en donde el periodista alcanza el culmen de la profundidad, propiedad y responsabilidad con la que trató a la información, se dice que la conclusión del reportaje desmenuza, aclara y finaliza de forma sintética la trama social revelada; de esa manera encontramos remates de retorno, de conclusión, de sugerencia, rotundo y de detalle.

Todos estos elementos estructurales del reportaje --la entrada, el cuerpo y el remate-- tienen como objetivo volver simple lo complejo. Sin embargo, los periodistas necesitan tomar en cuenta no sólo el conocimiento de la realidad, su preparación en técnicas periodísticas y el desarrollo de un pensamiento fino, coherente y responsable, sino también el espacio y el tiempo para desarrollarlo, e incluso el desinterés de los periódicos por el gran reportaje: un texto de relleno o secundarios, o peor aún: que pasa inadvertido en la lupa de la agenda periodística.

El reportaje en la actualidad

Estudios de periodismo hispanoamericano han desnudado la realidad informativa que priva en sus latitudes, donde se ha citado a menudo que el reportaje es el género de los tiempos. Es investigación. Es denuncia. Es la historia del presente. Pese a ello, la dinámica de los periódicos ha condenado su uso a páginas de poco interés y no a las centrales, o en el peor de los casos se piensa que el mejor lugar para el reportaje está en las revistas, con la excusa de la falta de tiempo, dedicación y espacio. Diariamente, los periódicos se visten o disfrazan de ropajes multicolores; su contenido es la información ligera, breve, escueta.

La información en serie aparece cuál máquina de noticias, pero pocas veces se conoce la esencia de los hechos a partir de una investigación pertinente.

Hasta aquí parece que son los periódicos y no los periodistas quienes relegan la práctica del reportaje o radican su uso a una sección determinada. Sin embargo, "este género está condicionado por ciertos temas, pero quizás dependa más del talante de los profesionales y de las rutina periodísticas que de los ámbitos temáticos de las secciones en las que aparecen".8

Los subterfugios de la pérdida de vigencia del reportaje en los periódicos podrían encontrarse en las demandas de este coloso. En el pecado está la penitencia, reza un conocido refrán y al parecer la actualidad, la universalidad, el interés humano, la imparcialidad, la voluntad, la entrega, el tiempo y la responsabilidad social, características innatas de la realización del reportaje, le han valido para desalentar a más de un periodista a practicarlo. Al periodista ante sus propias circunstancias y las del contexto, se le observa más como un transportador de la información que como un analista e intérprete de ella.

Otro escenario poco explorado son los lectores. ¿Se ha transformado el lector de los periódicos? ¿Cuáles serán sus necesidades y exigencias informativas? Probablemente las reconoceremos en nosotros mismos y en los que nos rodean, o por qué no en los propios productos informativos de creación, como el reportaje que bien nos podría dar cuenta de estas y otras expectativas.

La tesis de que el reportaje busca despertar al lector y presentarle lo que no observa de lo ve o lo que no se ve pero existe, es aún vigente. Luis Velásquez plantea que los métodos y las técnicas novedosos aseguran al lector ávido de la información de su entorno, de la falta de empleo, de la alta ingesta de alcohol, de la violencia familiar, de la obra pública que no concluye, de la anciana que es abandonada, del cambio climático; no hace falta más que abrir la ventana de casa o la del vehículo para enterarnos de subrealidades:

De cada problema social o conflicto humano se pueden escribir textos que prestigien tanto al medio informativo como al periodista. Reportajes que no únicamente descubran a los lectores lo que está pasando en un momento determinado de la vida de un pueblo, sino que además cuenten lo que está ocurriendo por dentro, en el fondo de la superficie, en lo más recóndito de un fenómeno social.9

El reportaje en Chiapas

Chiapas no es la excepción del diarismo nacional, latino o hispánico en cuanto al poco uso o desuso del reportaje. La realidad social que priva en esta frontera sur ha sido harto retratada por historiadores, literatos, periodistas, cineastas e incluso políticos. La pródiga tierra chiapaneca espera paciente a que la lluvia del reportaje haga brotar lo que por dentro lleva. Sin embargo, pareciera que este género no tiene futuro en la agenda periodística. El periodismo valiente y alerta reflejado en el reportaje es omitido por meses e incluso por años en los periódicos de mayor circulación. El peligro no está en la materia prima del reportaje que es la realidad sino dentro de los mismos medios y reporteros. Observemos.

Unidad de análisis

Para demostrar el aserto anterior, se realizó una somero análisis de prensa. La unidad de análisis contempló los periódicos que circularon en la capital del Estado de Chiapas entre 1994 y 2003, que se encontraban en la hemeroteca pública. De ellos se rescataron siete tabloides diferentes: Diario popular Es!, Cuarto Poder, Expresso, La voz del sureste, Diario de Chiapas, Número Uno y La República en Chiapas. Aunque todos tienen presencia estatal, se distinguen a dos de ellos cuya circulación y estructura es vasta: hablamos del Diario de Chiapas y del Cuarto Poder. De éste último se aprecia además una estructura organizativa y periodística un poco más completa que el resto.

Se escogieron 10 números al azar de, por los menos, cuatro periódicos para ser revisados por mes durante 10 años, que hicieron un total de 120 por mes y 1200 al año, lo cual representaría 33 % del número total de periódicos.

El instrumento

El instrumento fue diseñado para obtener información en dos momentos: en el primero sobre la presencia del reportaje durante los doce meses del año, y en el segundo para conocer cómo es la estructura10 del reportaje, el manejo de fuentes, el tipo de reportaje y la temática.

El instrumentó se aplicó a una muestra probabilística de los periódicos detectados en la hemeroteca.

Los resultados

Enseguida se presentarán los resultados de la investigación y se analizarán los datos que integran el instrumento aplicado.

a) De 1994 a 1996

Durante 1994, fecha de la insurrección zapatista, el reportaje tuvo una presencia importante en la prensa chiapaneca. Los reportajes más recurridos fueron: el narrativo y el descriptivo sobre temas políticos, culturales y religiosos. Las entradas que más predominaron fueron la noticiosa y la de detalle. El cuerpo del reportaje más solicitado fue por temas seguido de los elementos de la investigación. El manejo de las fuentes informativas fue limitado ya que al no recurrir a todas las fuentes involucradas en el tema se evidenciaron sesgos e imparcialidades.

Dado el momento que se vivía en Chiapas por el conflicto armado y la inestabilidad social generada a partir de 1994, la diversidad temática del reportaje se sujetó a la aparición de una nueva fuente de información: el EZLN. La temática del reportaje se supeditó a asuntos políticos. Es importante destacar que durante todo este año no se detectó ningún reportaje sobre problemáticas sociales o de salud pero sí sobre salud y moda femenina. En su gran mayoría, los reportajes tenían autoría de periodistas locales, seguido por agencias informativas. Desde esta fecha también se observa la presencia de reportajes anónimos. Durante este año se publicaron 18 reportajes.

En 1995, los reporteros se ocuparon de trabajar fundamentalmente tres temáticas: el de cuestiones políticas, el de asuntos culturales y el de salud.

La entrada más citada fue la descriptiva y narrativa. El desarrollo de los reportajes fue por temas y cronológico, mientras que en el remate abundó el de sugerencia y conclusión. El tipo de reportaje que prevaleció fueron el instructivo y el demostrativo.

De los cuatro periódicos revisados, se detectaron nueve reportajes durante este período; en uno de ellos se encontró solamente un reportaje durante todo el año, mientras que en otro de ellos, no se obtuvo registro alguno del género.

1996 fue un año de temas culturales, políticos y de salud con reportajes instructivos y demostrativos. Se publicaron 13 reportajes. Las entradas que se privilegiaron fueron las descriptivas y las históricas. La coherencia del tema abordado se continuó con desarrolló por temas de aparición y de manera cronológica. El broche de oro de los reportajes detectados fue la sugerencia y la conclusión rotunda. Referente a las fuentes informativas, el tratamiento que se hace de ellas fue de regular a completo, ya que se denota la inquietud por dar voz a todos los sectores que se implican en el tema. De nueva cuenta en cuanto a la autoría se presentan reportajes anónimos.

b) De 1997 a 1998

De 1997 a 1998, podrían ser considerados los años áridos del reportaje en el periodismo chiapaneco, ya que durante estos dos años se publicaron trece reportajes: seis durante 1997 y siete en 1998. Podría decirse que el reportaje apareció una vez cada dos meses en la prensa chiapaneca.

Particularmente en 1997, la estructura del reportaje se comportó de la siguiente forma: la entrada más aplicada fue la demostrativa, el desarrollo más explotado fue por capítulos que analizaron los diferentes ángulos del reportaje, es decir por temas. El final de los escritos es aprovechado para sintetizar la trama lógica del tema, y también se da espacio ala interpretación del propio periodista ante el hecho expuesto, es decir remates de conclusión y rotundo, respectivamente. El reportaje demostrativo fue el tipo adoptado en todos los textos. Los temas más recurrentes fueron de nueva cuenta el político y el religioso, emergiendo por vez primera el reportaje social. Se notó un interés por recurrir a todos los actores del hecho social en el manejo de las fuentes informativas primarias y secundarias.

El año de 1998 a pesar de ser un año árido por la notable desaparición del reportaje del diarismo chiapaneco, paradójicamente la oferta temática del reportaje se diversificó de tal manera que los reportajes sobre tecnología se posesionaron de las páginas de los periódicos. De ahí que uno de los periódicos modestos en cuanto a organización periodística se refiere, presentó el mismo número de reportajes que los periódicos con mayores recursos. Reiteradamente en más de un periódico se notó la ausencia del reportaje durante un año de revisión. Los pocos reportajes que aparecen durante 1998 utilizan la entrada noticiosa, el desarrollo por temas y concluyen con remates de sugerencia y de detalle. Generalmente se valen de un manejo muy escueto de las fuentes informativas lo que provocó un manejo poco aplicado del reportaje demostrativo, narrativo y descriptivo. En este año el reportaje político desapareció.

c) De 1999 a 2000

En 1999, el reportaje cobra el mismo auge que en 1994 al detectarse 18 reportajes. Contrariamente a lo que toda lógica pudiera comprender uno de los periódicos más parcos en cuanto a organización periodística, administrativa y financiera, el diario popular Es!, se posicionó en la tabla del reportaje. El reportaje político se ocultó para dar paso a los ecológicos, sociales, de salud y culturales. La entrada sintética o noticiosa ocupó el primer lugar en incidencia seguido por la descriptiva, coloquial y de juicio.

Referente al cuerpo y desarrollo, los periodistas organizaron la información de manera cronológica y por capítulos de acuerdo con la información que disponían; el remate aplicado fue el de conclusión y de sugerencia. Destacan los reportajes narrativos.

Para el año 2000, se identificaron cinco reportajes. La historia de 1997 y 1998 se repite: el reportaje pasa inadvertido en la prensa chiapaneca. De la revisión anual de los cuatro periódicos en cuestión, se detectaron cinco reportajes en dos rotativos, cuatro con autoría y un anónimo. De la temática del reportaje resaltan los enfocados a la salud, cultura y la problemática social en general. En este año junto con el anterior se opaca el reportaje político.

Sobre la estructura no hubo diversidad, la mayoría se valió de la tan abusada entrada noticiosa, del desarrollo por temas y del remate de sugerencia. Las fuentes fueron ser insuficientes y manejadas superficialmente.

d) De 2001 a 2003

Para 2001 y 2002, el reportaje se estabiliza ya que aparecen diez trabajos de ese tipo por año. El abanico temático se diversifica y se publicaron reportajes que abordaron problemáticas de tipo: político, social, salud, educativo, ecológico, y cultural. En estos dos años, las páginas de los periódicos se visten con reportajes de tipo: descriptivo, instructivo y narrativo, los cuales exploran temáticas no sólo en la capital del Estado sino que se atreven a practicar el reportaje en otras zonas de la entidad.

La estructura fue invariable: la entrada que prevaleció fue la noticiosa pero además se estilan la de juicio, descriptiva e histórica. Sobre el cuerpo prevalece el agrupamiento de la información por temas junto con el de elementos de la investigación. El uso de los remates de conclusión y de sugerencia son inamovibles en el reportaje chiapaneco.

Al igual que en años anteriores se detectó la presencia de trabajos anónimos en los periódicos. Incluso el 20% de los reportajes identificados no presenta la firma del responsable.

Para 2003, los periódicos reincidieron en el desvanecimiento del reportaje en sus planas, ya que únicamente se pudieron detectar cinco reportajes en los diarios revisados. Los pocos que aparecieron estaban en secciones principales; sin embargo el reportaje de la primera década de este siglo se caracteriza por: la incursión notable en el reportaje de un periódico con una diminuta planta de reporteros: el Expresso Chiapas, la ausencia del reportaje en dos periódicos durante un año; la variación de la entrada del reportaje así como del desarrollo, no así del remate que permanece impávido en la sugerencia; las fuentes se mostraron completas, con un manejo considerable de los actores del hecho periodístico; el predominio del tipo de reportaje demostrativo; el uso de diferentes temáticas de la realidad social. Invariablemente los diez años de la presencia del reportaje en los periódicos chiapanecos, pudiera decirse que representan la crónica de la inconstancia, de la inmadurez del coloso de los géneros periodísticos.

En la siguiente gráfica se aprecia el número de reportajes realizados por los reporteros chiapanecos en diez años de ejercicio periodístico, así como los periódicos que los han publicado.

                                                Conclusiones

En el recorrido histórico del reportaje por la prensa chiapaneca se distinguen los momentos en los que el éste cual termómetro distingue la temperatura social y mantiene una pauta de apariciones estable; sin embargo existen períodos en los que Chiapas se ha convulsionado y los tabloides no fueron más allá del hecho informativo, no se profundizaron en las causas ni se establecieron comparaciones, mucho menos se investigó para conocer las consecuencias ni el impacto en la sociedad.

Sin duda, los periódicos chiapanecos han sido responsables de la extinción del reportaje, pero por razones distintas al diarismo hispanoamericano. Probablemente, el hecho de que el reportaje pase inadvertido en la prensa chiapaneca guarde estrecha correspondencia con la relación laboral de los periodistas con su medio informativa, la falta de jefes de información en la estructura organizativa y lo que ello desencadena, una manipulada agenda setting, enfocada a temas que redundan interés político o económico de las misma casa editoriales, olvidando su responsabilidad social.

Pese a ello, creo que el reportaje aún está escribiendo su propia historia en Chiapas. Necesitamos que el reportaje haga simple lo complejo, explore, describa y narre los hechos que nos atañen. Requerimos de la historia presente para no condenarnos a repetirla una y otra vez.

El reportaje reflexivo, crítico e intérprete de la realidad no debe subsumirse en el periodismo ligero y superficial que llena el periódico de declaraciones y boletines.

El reportaje educa. Transforma. Modifica. Moldea. Necesitamos estar informados por personas reconocibles, seductores de las letras que hagan propuestas atrevidas para disfrutar del periodismo creativo, de precisión, de exigencia ética que a su vez destaquen métodos y técnicas novedosas para hacer la combinación perfecta entre literatura y periodismo, porque después de todo: ¿qué es de un periodismo sin imaginación?


NOTAS

1) Chillón, Luis Albert. Literatura y periodismo: una tradición de relaciones promiscuas. p.18.

2) Fernández Parrat, Sonia. El reportaje en prensa: un género periodístico con futuro en http://www.ull.es/publicaciones/latina/z8/r4absonia.htm

3) Campbell, Federico. Periodismo escrito. Pág. 71.

4) Ibarrola, Javier. Técnicas periodísticas.

5) Ulibarri Eduardo, Idea y vida del reportaje en Martínez, Omar Raúl, "Contornos del reportaje. Particularidades, tipologías y caminos para su realización", en www.mexicanadecomunicación.com.mx

6) Novelo, Arturo y Sánchez Abenamar. El reportaje, la noticia completa. Pp.62-65.

7) Velásquez, Luis. Técnica del reportaje. p.5.

8) Fernández Parrat, Sonia. Loc. Cit.

9) Velásquez, Luis. Op.Cit. p.p.57-58.

10) Referente a la entrada, cuerpo y remate, es esencial destacar que se trabajó la propuesta de Marín y Leñero presentada en el presente articulo.


Bibliografía

Chillón, Lluís Albert. Literatura y periodismo: una tradición de relaciones promiscuas. Universitat Autónoma de Barcelona. Barcelona. 1999.

Marín, Carlos. Manual de periodismo. Edit. Grijalbo. México, D.F. 2003

Federico Campbell. Periodismo escrito. Edit. Ariel. México, D.F. 2000.

Luis Velásquez. Técnica del reportaje. Textos universitarios de la Universidad Veracruzana. Veracruz, México. 2003

Gonzalo Martín Vivaldi. Géneros periodísticos. Edit. Paraninfo 6ª. Edición. Madrid España. 1998.

Direcciones electrónicas

1. www.ull.es/publicaciones/latina/z8/r4absonia.htm
Fernández Parrat. El reportaje en prensa. Un género periodístico con futuro en Revista latina de Comunicación social. Univ. La Laguna, Tenerife España, abril de 1998. Núm.4.

2. www.saladeprensa.com
Javier Díaz Noci. Las raíces de los géneros periodísticos interpretativos: precedentes históricos formales del reportaje y la entrevista.
José Manuel Pablos. Periodismo de investigación, las cinco P.
José Manuel Rivas Troitiño. ¿Los últimos días del periodismo romántico? 

3. www.mexicanadecomunicacion.com.mx
Omar Raúl Martínez. Contornos del reportaje.
Luis Velásquez. El periodista como historiador de lo inmediato.