El último tercio del siglo XIX en México
fue propicio para el desarrollo del periodismo informativo en
el que comenzó a germinar la entrevista. En la aparición
de ese género fue determinante la misma época, pues
el retrato escrito de algunos personajes y sus actividades profesionales
estuvo vinculado con el pensamiento positivista del desarrollo
de los más aptos, el orden y el progreso.
Durante el Porfiriato, un importante sector de la prensa mexicana
buscó privilegiar la información sobre la opinión,
en parte para acallar disidencias políticas, pero también
para ayudar a construir con palabras una Nación que había
sufrido constantes luchas armadas, buscaba la estabilidad y eludía
hablar de guerras.
Los escritores que incursionaron en ese periodismo al que hemos
denominado moderno -dado que avanza en su transformación
junto con el concepto contemporáneo de la época-
trataron de entender su momento y lo expresaron en su trabajo
escrito. Para ello tenían que desarrollar una faena profesional,
es decir, salir a buscar la noticia para plasmarla en el papel
y convertirse en reporters.
La prensa norteamericana fue el modelo que sirvió de base
para realizar tal trabajo. Los estadunidenses publicaron sus primeras
entrevistas desde finales de la década de los cincuenta
del Siglo XIX, y gracias al contacto que periodistas como Manuel
Caballero mantuvieron con la prensa de ese país, en México
se comenzó a practicar un periodismo con matices más
modernos.
Esta modernidad implicó convertir a los periódicos
en empresas vendedoras de información. Lo importante era
que la presentación de las noticias fuera atractiva, para
lo cual se requirió de las nuevas tecnologías de
entonces, tales como el teléfono, el ferrocarril, el telégrafo
y la luz eléctrica.
En la práctica de la entrevista estuvo implícito
el pensamiento filosófico positivista que ayudó
a entender la época. ¿A quién se debía
entrevistar? Periodistas como Manuel Caballero y Ángel
Pola fueron los primeros en utilizar el género y no dudaron
en entrevistar a los grandes hombres: a los capaces, desde
su punto de vista positivista, de desarrollar importantes acciones
gracias a su talento natural y a sus destacadas actividades que
tenían repercusión en la sociedad.
Entrevistaron a un ingeniero norteamericano, a un doctor, al director
de un periódico, a los hombres de letras, a militares destacados,
en fin: a personajes relevantes de su tiempo. Así lo expresó
Manuel Caballero en la primera entrevista que conocemos de él
y que realizó a uno de los hombres que vino a construir
las obras ferroviarias: "El notable ingeniero americano,
cuyo nombre es célebre por todo el mundo en razón
de las obras gigantes a que está asociado..."1
Este periodista publicó sus primeras entrevistas en dos
de los periódicos que dirigió: El Noticioso
(1880) y El Eco Universal (1888). Seleccionó los
temas que trataría siempre en función de los avances
modernizadores del país.
Visto de esa manera, la primera entrevista de Manuel Caballero
se apega a un pensamiento económico que también
era el sentir de muchos hombres del momento. La realizó
al inversionista norteamericano Eads, a quien le confiere la autoridad
y el conocimiento para construir una parte de la gran obra ferroviaria
de México.
Tal entrevista apareció en El Noticioso el 29 de
noviembre de 1880. En ella alterna la información, la descripción
del personaje y sus comentarios personales. Constituye el primer
testimonio con el que se documenta la aparición de la entrevista
en México y en ella se observa el pensamiento de la época.
Está estructurada en tres partes, que son la entrada, el
cuerpo y el remate. En la entrada ofrece una semblanza del personaje
y traza opiniones. En el cuerpo, que redacta a manera de pregunta
y respuesta, induce al entrevistado a hablar sobre su trabajo,
y el final lo aprovecha para escribir su perspectiva del personaje.
Con ello le concede la autoridad de la verdad a éste último
y la prueba son sus palabras textuales.
En su periódico El Eco Universal escribió
entrevistas y mandó realizarlas a sus reporteros. El 11
de julio uno de sus reporteros fue a entrevistar al director del
periódico El Tiempo, el señor Agüeros,
quien fue arrestado y puesto en libertad inmediatamente; la cabeza
decía en grandes letras: "¡¡ A última
hora!! Prisión y libertad del Director de El Tiempo.
Entrevista con el señor Agüeros".2
El 20 de septiembre de 1888, otro de sus reporteros entrevistó
al señor Tardos, quien presentó un proyecto para
el desagüe y limpia de la Ciudad de México, puesto
que en tiempos de lluvias eran constantes las inundaciones. Esa
entrevista llevó una cabeza con grandes letras: "El
Proyecto Tardos para el desagüe y limpia de la Ciudad de
México. Entrevista con el Sr. Tardos".3
Un trabajo que realizó personalmente Manuel Caballero fue
el publicado el 26 de octubre de 1888. Nuevamente se aprecia que
los avances científicos eran incumbencia del periodismo
y, por ende, debían resaltarse. En dicha entrevista sobresalió
la cabeza: "La fiebre amarilla. Premio de 100,000 pesos al
descubridor de su antídoto. Una entrevista de El Eco
Universal con el Sr. Dr. Don Manuel Carmona y Valle".4
Con el desarrollo del quehacer periodístico de Manuel Caballero
se fueron intercalando otros géneros. De esa suerte la
entrevista también fue utilizada para completar los grandes
reportajes de sensación que llevaron a este periodista
a ser tan polémico en su época.
Ángel Pola fue otro de los informadores que practicó
la entrevista en diversos diarios. Fue un personaje extraordinario
en el periodismo mexicano decimonónico. En sus escritos
se observa un trabajo mucho más fino que el de Manuel Caballero,
particularmente en cuanto a estilo y contenido. Su propósito
era rescatar el pasado inmediato que perfilaba un proyecto de
Nación.
Al igual que Caballero, la interpretación periodística
de Pola estuvo impregnada de liberalismo y positivismo de su época.
Su trabajo informativo estuvo basado en la investigación
y la documentación de testimonios de la realidad.
Con el fin de ser objetivo, recurrió al testimonio
de los entrevistados, pues para él la verdad surgía
de los conocedores y de quienes habían colaborado en la
construcción de los hechos.
Destacan aquellas que escribió en el Diario del Hogar
a Luis Malanco (27 de marzo de 1887), Ignacio Luis Vallarta (3
de abril de 1877), Félix María Zuloaga (10 de abril
de 1877), José María Iglesias (17 de abril de 1887),
Ignacio R. Alatorre (24 de abril de 1987), Protasio Tagle (1º.de
mayo de 1887), José María Ramírez, (27 de
mayo de 1888), José T. Cuellar (17 de junio de 1888), Justo
Sierra (5 de agosto de 1888), Rafael de Zayas Enríquez
(16 de agosto de 1888), Hilarión Frías y Soto (23
de agosto de 1888), Emilio Rabasa (20 de septiembre de 1888),
Miguel Negrete (27 de septiembre de 1888), y Luis Gutiérrez
Otero (6 de diciembre de 1888).
En la mayor parte de ellas ofrece una semblanza del personaje,
detalla sus aficiones, su trabajo, sus lecturas, su conocimiento
erudito, sus pasiones culturales y destaca las impresiones
y el conocimiento que tenía sobre ellos. Los temas que
se derivan de las entrevistas tocan vertientes tales como la literatura,
el positivismo, la política, funcionarios de gobierno,
el derecho, la poesía, el periodismo, la geografía,
la sociología, la historia, la medicina, la ciencia y la
gramática.
El uso de la entrevista en México, en sus orígenes,
estuvo vinculada a las necesidades de transformación del
país. Caballero vio al periodismo como una empresa con
la que contribuía a la modernidad de la Nación,
dado que desde la selección de los tópicos y personajes
se dirigía hacia el progreso.
Para Ángel Pola, la entrevista debía usarse con
el fin de atrapar el tiempo y construir un país moderno.
Estos dos personajes sembraron las primeras semillas de la entrevista
de prensa en México con la idea de contribuir a rescatar
las voces e ideas en la construcción de la Nación
Mexicana.
NOTAS
1) Manuel Caballero, "Ferrocarril
para buques", en El Noticioso, tomo l, núm.
18, 29 de noviembre de 1880, p. 2.
2) Manuel Caballero, "¡¡ A última
hora!! Prisión y libertad del Director de El Tiempo.
Entrevista con el señor Agüeros", en El Eco
Universal, tomo I, núm. 12, 11 de junio de 1888, p.1
3) Manuel Caballero, "El proyecto Tardos
para el desagüe y limpia de la Ciudad de México. Entrevista
al Sr. Tardos", en El Eco Universal, tomo I, núm.
82, 20 de septiembre de 1888, p. 2
4) Manuel Caballero, "La fiebre amarilla.
Premio de 100,000 pesos al descubridor de su antídoto.
Una entrevista con el Sr. Dr. Don Manuel Carmona y Valle",
en El Eco Universal, tomo I, núm. 118, 26 de octubre
de 1888, p. 1 y 2.