Un nuevo lenguaje para un nuevo paradigma


Retos del reportero en Internet



                                                                     Javier Díaz Noci


                                                                                                      
                                                                                                Investigador de la Facultad de Ciencias Sociales
                                                                                                y de la Comunicaciónen la Universidad del País                                                                                                 Vasco, Leioa (España).
                                                                                              
                               

  


 

El ciberperiodismo, una variante del viejo oficio de informador de actualidad que emplea las técnicas digitales y las redes de ordenadores -de la que la World Wide Web de Internet es, hoy por hoy, el exponente por antonomasia-, tiene apenas una década de existencia.

Se trata de una forma de hacer periodismo en plena etapa de emancipación de los modelos precedentes -impresos y audiovisuales- y en plena búsqueda de un lenguaje propio. A pesar de ello, podemos ya hablar de un nuevo paradigma comunicativo, con características propias, que se pueden resumir en estas cuatro:

1) Hipertexto: Posibilidad de unir, mediante vínculos, diversos documentos, lo que da al lector la opción de escoger entre varios itinerarios posibles, y escapar así de una linealidad impuesta por la limitación técnica de los medios precedentes, bien los que se derivan de la imprenta, bien los audiovisuales, cuyos relatos son igualmente lineales, en este caso en el tiempo.

2) Multimedialidad: La conversión de todo tipo de información a código binario -es decir, a digital de toda información hasta ahora analógica- permite integrar en un mismo discurso diferentes componentes: textuales, audiovisuales, gráficos interactivos (Flash ha aportado una herramienta inmejorable).

3) Interactividad y participación: El viejo paradigma de la comunicación de masas, con un emisor único y un receptor igualmente -e idealmente- único, aunque compuesto por múltiples personas con diferentes gustos, intereses o aficiones, a quienes se ofrecía necesariamente un único producto, se sustituye por el de la información personalizada, donde el usuario puede ya manifestarse en su singularidad y participar con voz propia en la configuración del discurso informativo. Bien eligiendo aquella información que más le interesa, a través de bases de datos gestionadas por formularios donde encontrar ítems ya no aislados sino relacionados entre sí por tema, autor, fecha o cualquier otro campo; o bien dirigiéndose al medio, los periodistas u otros miembros del público mediante herramientas como el correo electrónico, los foros o los chats.

4) Una nueva dimensión temporal: Porque al no estar limitados por la distribución de ejemplares o la comunicación pública de emisiones audiovisuales a un determinado ámbito geográfico y temporal, y al contar con un enorme repositorio de información, está cambiando la forma del discurso.

                                                            ¿Un nuevo periodista?

¿Quiere ésto decir que estamos frente al surgimiento de una nueva profesión? ¿O se trata de la misma profesión de reportero de siempre, sólo que adaptada al nuevo medio? Sin ánimo de resultar conservador, y de que, como decía aquel viejo Gatopardo de la novela de Lampedusa, todo cambie para que todo siga igual, nos inclinamos por la segunda opción.

Si hay un género que se beneficia de las nuevas características de la comunicación digital, ése es el reportaje interpretativo. El que permite, por ejemplo, que se expongan las diferentes versiones de un mismo acontecimiento noticioso, ahora no integradas en un único relato lineal, monolítico sino ofrecido en sucesivos senderos que se bifurcan, y que pueden confluir de nuevo en un relato; una estructura hipertextual arbórea, abierta, plural. También puede beneficiarse de la inclusión de imágenes y sonidos; de motores de búsqueda; de informaciones relacionadas de otros días; del ofrecimiento al lector de los documentos que se mencionen, o de la remisión, mediante hipervínculos, a la fuente original. Un reportaje que permite explicar las cosas con gráficos multimedia e interactivos, donde el lector se ponga en lugar de los protagonistas de la historia, un modo inmersito, y lúdico si se quiere, de comprender la información. Un nuevo género que permite al lector comunicarse con el autor o autores de ese reportaje, que hace posible, mediante un foro, entablar un diálogo con el medio, con los periodistas y con otras personas del público. Un reportaje que no muere al acabar la emisión del noticiario o al terminar el día -el breve plazo que duran las noticias del periódico- sino que forma parte de una estructura modular, reticular, de informaciones sucesivas; el reportaje de hoy es el complemento, la información relacionada del futuro reportaje. Ya nada se tira, la información de hoy no envuelve el pescado de mañana; forma parte de una base de datos a partir de la cual el lector decidirá qué informaciones recupera y cómo las vincula entre sí.

Se plantea, por tanto, un nuevo reto para el reportero digital, que necesitará trabajar en equipo, tener visión de conjunto, pensar en diversos lenguajes que integrarán el mensaje -y que no se yuxtapondrán meramente-, que deberá concebir la información más que como un relato lineal, como un guión, un diagrama de flujos que una de forma lógica las diferentes partes, o nodos, que conformarán el relato, un mapa conceptual por el que navegará, más libre que nunca, un lector emancipado.

Un lector cuyas demandas habrán de satisfacer informadores profesionales, que conozcan las herramientas, técnicas y retórica del relato de actualidad, que sepan detectar lo interesante, conseguir la información, elaborarla y servirla: un lector que dialogará, por ende, con periodistas.