Un asunto de responsabilidad académica


Calidad de la información en internet



Anahi Ornelas Ley * / Maricela López Ornelas **



                                                                                              *  Instituto de Investigación y Desarrollo Educativo
                                                                                                            Universidad Autónoma de Baja California
                                                                                                                       Ensenada, Baja California, México

** Facultad de Ciencias de la Información
Universidad de La Laguna
La Laguna, Tenerife, España
                                                                                     

  




 

Las páginas electrónicas tienen más de una década de vida, y en este poco tiempo, han registrado un crecimiento acelerado, desordenado, carente de regulación y estándares de control de calidad. La búsqueda de calidad ha hecho necesario formular propuestas para evaluar la información que se distribuyen vía Internet, que incluyen, además de los criterios existentes utilizados en medios impresos: contenido, antigüedad, periodicidad, profundidad del teman, etcétera, elementos para evaluar algunas particularidades de la información en línea, tales como: acceso, contenido, navegación y organización del sitio. Sin embargo, entre los innumerables trabajos sobre el tema, existen incluso, aquellos en donde el autor hace caso omiso a los criterios que propone, lo que resulta, además de contradictorio, desalentador.

Más que una simple innovación tecnológica, Internet se ha convertido en un cambio cultural que sigue transformando la forma de comunicar la ciencia, planteando la necesidad de desarrollar estándares de calidad y evaluación. Esta metamorfosis de lo tradicional a lo digital, trajo consigo nuevos métodos para editar, acceder, diseñar, almacenar y evaluar la información.

Internet fue diseñado para permitir el intercambio ilimitado de información, por consecuencia cada vez son más las personas que publican páginas electrónicas de diversos tópicos sin ser sometidas a una evaluación previa por parte de editores o profesionales en la materia, problemática que se ve reflejada directamente en la comunidad académica, pues complica el determinar si las fuentes de datos son confiables y de calidad, sumado a esto, estudiantes e investigadores pasan horas incontables buscando información en la red (Brandt, 1996 y Beck, 1997). Es precisamente el acceso ilimitado al medio lo que obliga a evaluar todo aquello que allí se expone, pues se conoce bien, que en Internet se encuentra todo y de todo, por consiguiente lo importante es saber como localizar información relevante y de calidad (Gómez Aguilar, 2005).

Bajo esta perspectiva, el punto clave para enfrentar este problema es la evaluación de la información en línea, proceso que se remonta a la evaluación de los medios tradicionales. En sentido se deben acondicionar todos los elementos que caracterizan un proceso de evaluación (calidad del contenido, profundidad, exactitud, objetividad, reconocimiento del autor, actualidad del tema, etc.), a los correspondientes del medio en línea (funcionalidad, credibilidad de lo que allí se refleja, registros de acceso, navegación y organización, incluso, algo tan sencillo como la actualidad de los enlaces, etcétera) (López Ornelas, 2003).

Surge entonces la necesidad de ofrecer un instrumento que permita al académico y en general a todo el usuario de la red, evaluar la información en línea, partiendo de estándares establecidos en la evaluación tradicional, que por más de tres décadas han certificado la calidad de la información impresa. Las primeras propuestas en materia de evaluación de páginas web, se generaron a mediados de los años noventa. Es en esta época cuando Internet deja la exclusividad del mundo científico y abre sus puertas a un ilimitado número de usuarios, dando origen a gran diversidad de contenidos electrónicos. En este contexto, investigadores como Grassian (1995), Alexander y Tate (1996), Beck (1997) y Smith (1997), dan a conocer las primeras propuestas sobre la evaluación de páginas electrónicas, mismas que responden principalmente a dos fenómenos:

a) Internet al alcance de las masas. A medida que Internet se iba incorporando a actividades académicas y comerciales, el acceso a la red era cada vez más sencillo, ya fuera en el lugar de trabajo o en instituciones educativas, lo que provocó que el usuario común tuviera un mayor contacto con la red. Posteriormente la consulta con fines de entretenimiento y de comunicación a distancia ayudaron a que creciera el número de usuarios.

b) Proliferación de páginas electrónicas sin regular. El fácil acceso a la red dio origen a un número incontrolable de páginas electrónicas con diversos contenidos , donde la falta de regulación por parte de una autoridad u organismo, así como la debilidad del sistema al permitir alterar y modificar información en línea, creó un ambiente de inseguridad para aquellos que utilizaban Internet como fuente de información para fines académicos.

Lo anterior comenzó a hacer estragos en la comunidad científica que seguía utilizando esta vía para difundir sus investigaciones y consultar otras; es en este grupo de usuarios donde la necesidad de evaluar las páginas Web empezó a ser más relevante, la información de la red también debía de ser confiable y mejor.

Actualmente estudiantes y académicos tienen a su alcance infinidad de fuentes de información provenientes no sólo de bibliotecas, sino de revistas y periódicos en línea con diversos tópicos, portales de difusión e investigación científica, así como, sitios Web dedicados a una gran variedad de temas e ideologías. Todo esto gracias al desarrollo de nuevas tecnologías que han permitido que las páginas electrónicas cuenten con innovadores programas de cómputo (software) y soportes multimedia (video, audio, interactividad, etcétera).

Por este motivo, investigadores como Codina (2000), Merlo (2003), Lugo y Hernández (2004) han retomado trabajos de los llamados pioneros en el tema (Grassian, 1995; Alexander y Tate, 1996; Beck, 1997; y Smith, 1997), planteando principalmente tres argumentos:

1. Los recursos en línea siguen siendo objeto de estudio;
2. cada vez resulta más necesario establecer parámetros que permitan la construcción de un instrumento estandarizado;
3. dichos instrumentos deben evolucionar a la par de los cambios de las tecnologías.

A esta línea se han unido investigadores como Barker (2002), Burns (2002) y Gómez-Diago (2004), entre otros, que proponen instrumentos para evaluar páginas electrónicas en dos modalidades, tales como lista de cotejo y cuestionario exploratorios:

· Lista de cotejo. Se presenta como un listado de indicadores, agrupados en bloques llamados criterios que en su conjunto funcionan como guía para que el usuario conozca lo que debe encontrar en el documento que consulta y así evaluar su calidad. En su mayoría los indicadores se presentan como preguntas concretas.

· Cuestionario exploratorio. Se componen de una serie de preguntas abiertas que evalúan de manera general la información en línea, en su mayoría este tipo de preguntas carecen de clasificación por criterio.

Para fines de este trabajo, se tomaron en cuenta sólo las listas de cotejo pues, son instrumentos confiables, que ofrecen criterios e indicadores más estandarizados siendo su aplicación cómoda e ideal para optimizar tiempos de consulta. En cambio, los cuestionarios exploratorios pueden ser, más que una ventaja, una desventaja para el usuario que no está del todo relacionado con los términos que se utilizan en el campo cibernético, provocando confusión o pérdida de tiempo en las consultas.

Propuestas de instrumentos de evaluación de páginas web

Una vez definido el objeto de estudio se buscó en línea artículos que abordaran el tema de la evaluación de páginas en Internet. Debido a que se había contemplado que la mayoría de estos datos se encuentran en el idioma inglés, las palabras claves que auxiliaron este proceso de búsqueda fueron: evaluation, check list, critical, guide, Internet, Web Sites; y en el idioma español: calidad, criterios, sitios Web, evaluación, fuentes de información, Internet, listas de cotejo, listas de criterios y recursos digitales, entre otras. El buscador Google arrojó aproximadamente 25 millones de páginas electrónicas. Esta cifra lejos de resultar alentadora, sustenta la necesidad de aplicar criterios más específicos para seleccionar información de calidad entre la alta cifra de basura existente en Internet, ya que en el 2003 Google había sobrepasado los dos mil millones de documentos (Merlo, 2003).

Bajo esta circunstancia, fue necesario identificar, definir y establecer parámetros para la selección de artículos de la mayor calidad posible, por lo que se formularon los siguientes criterios:

I. Los datos proporcionados por los autores debían ser respaldados por una institución, organismo o asociación educativa.

En línea existen artículos que pertenecen a páginas electrónicas personales, los que podrían interpretarse como documentos carentes de evaluación y respaldo por parte de alguna institución u organismo educativo, esto no significa poner entre dicho su grado de confiabilidad, en cambio, de ser incluidos en la selección se incurriría en una contradicción sobre los criterios que más adelante se definirán, según la información de cada autor.

II. El artículo deberían proponer un instrumento para evaluar páginas electrónicas.

Son varios los académicos que consideran necesario evaluar los contenidos en línea, sin embargo, son pocos los que ofrecen criterios e indicadores definidos y estructurados en un instrumento. Durante la selección se observaron ensayos que abordan el tema, en ocasiones carentes de una metodología y de un resultado claro y definido.

III. Los criterios a los cuales el autor hace referencia en su artículo, deberían ser incluidos en el propio documento.

En esta búsqueda se encontraron estudios donde el autor lista o enumera la serie de criterios que dan fundamento a su propuesta, sin embargo, en algunas ocasiones estos criterios no son aplicados en el propio documento, es decir, no se visualizan los indicadores que propone el autor para determinar el grado de calidad de otras fuentes de información.

Características generales de los autores seleccionados

Tal como se muestra en la Figura 1, de los 19 autores, 13 son de origen estadounidense, tres españoles, un mexicano, un colombiano y un neozelandés. Se observa que Estados Unidos es el más prolíficos en materia de la evaluación de páginas electrónicas, sin embargo, Nueva Zelanda con una sola propuesta generada por Smith (1997), sigue vigente entre los investigadores actuales que intentan indagar en el campo de la evaluación de páginas electrónicas.


Figura 1. Nacionalidad de los autores seleccionados


Respecto al idioma, se encontró que el 74% de los artículos se encontraban idioma inglés, mientras que el 28% restante en castellano. Ver Figura 2.


Figura 2. Idioma de los artículos seleccionados.


Posterior a Smith (1997), surgieron otros autores, tales Jim Kapoun (1998), Delhousie University Libraries (1999) y Iowa State University Library (1999), todos de origen estadounidense. Fue hasta el año 2000, que España comenzó a figurar en este campo, con artículos de Pere Marqués (2000), José Antonio Merlo (2003), entre otros.

Por otro lado, según los resultados de la búsqueda en Google, México es otro país de habla hispana que cuenta con estudios relacionados a la evaluación de información digital; considerando que España cuenta con mayor desarrollo tecnológico y educativo, el rezago de este tipo de investigación en México no es sorprendente. El primer trabajo ubicado en el país, con estas características, se remonta a la propuesta de Gloria Gómez (2004). Bajo esta circunstancia se encuentra Colombia, pues, fue hasta el año 2002 que Ramírez da a conocer su propuesta de evaluación.

Retomando el caso de México, lo anterior no significa que el país carezca de académicos preocupados por el desarrollo de las tecnologías de la información, actualmente existen varias investigaciones orientadas a la creación y validación de revistas académicas electrónicas, investigaciones que van dirigidas a audiencias específicas. También existen artículos que atienden la problemática con que se enfrentan estudiantes y académicos al evaluar la calidad de la información en línea, tales es el caso de José Duarte (2003), sin embrago, según el resultado de la búsqueda y de la aplicación de los tres criterios explicados en el apartado anterior, sólo se identificó un artículo con tales características.

Con esto queda al descubierto, que si bien existen pocas propuestas de instrumentos de evaluación en idioma castellano, en México aún la investigación en este tema es incipiente, es ahí donde radica la importancia de este trabajo:

· Un análisis comparativo de las propuestas existentes, con el fin de brindarle a estudiantes y académicos la oportunidad de seleccionar un instrumento de evaluación confiable, claro y sencillo de aplicar, avalado por una institución educativa.

Descripción de criterios e indicadores
para evaluar páginas electrónicas

El siguiente apartado muestra la descripción de los criterios propuestos por los 19 autores previamente seleccionados en este trabajo (ver Tabla I), es importante no perder de vista que dicha selección se llevó a cabo, a través de corroborar que:

I) los datos proporcionados por el autor deben estar respaldados por una institución, organismo o asociación educativa;

II) el artículo necesita proponer un instrumento para evaluar páginas electrónicas; y

III) los criterios a los cuales el autor hace referencia en su artículo, deben ser incluidos e identificables en el propio documento.

Dado que este trabajo presenta un análisis sobre los antecedentes de la evaluación de páginas electrónicas, así como, su evolución con respecto a los avances tecnológicos, los autores se describen cronológicamente, en este sentido se podrá observar la diversidad de tendencias entre cada autor, aún cuando sus investigaciones hayan sido propuestas en mismo año.

Esther Grassian

La primera propuesta para evaluar información en línea, corresponde a la lista de cotejo de Grassian (1995), expuesta en el artículo Thinking Critically about World Wide Web Resources, donde comenta que la World Wide Web (WWW) tiene mucho que ofrecer; sin embrago, puntualiza que no todos los resultados son confiables. Ver Tabla II.

Tabla II. Criterios para evaluar páginas electrónicas, Grassian (1996)



Dentro de las características observadas en la lista de cotejo de Grassian (1995), se puede señalar que la autora delimita los criterios por medio de indicadores (preguntas), sin embargo, no ofrece una descripción conceptual de cada uno. Por otra parte, en la información general que ofrece el artículo, no menciona la importancia de evaluar la información en línea, así como, los beneficios que brinda la aplicación de su propuesta.

    Jan Alexander y Marsha Ann Tate, Susan Beck, y Jim Kapoun

Alexander y Tate (1996), Beck (1997) y Kapoun (1998) presentan características similares en sus propuestas, todas se componen de cinco criterios, y al igual que el caso anterior no hay una descripción ni de sus criterios ni de los indicadores, los cuales se encuentran delimitados por preguntas abiertas, tal como se observa en la Tabla III.


Tabla III. Criterios para evaluar páginas electrónicas, Alexander y Tate (1996), Beck (1997) y Kopoun (1998)



A diferencia de Alexander y Tate (1996), Beck (1997) y Kapoun (1998) otorgan mayor importancia al criterio exactitud, colocándolo a la cabeza de los demás, aún con esta diferencia se consideró oportuno seguir el orden de la propuesta de Alexander y Tate, ya que además de ser pioneros en la materia, su trabajo es uno de los más citados en el tema. Cabe resaltar que aún con la diferencia de orden que presentaron estos autores los cinco criterios evalúan la misma información en los tres casos.

Alastair Smith

Smith (1997), en su artículo Criteria for evaluation of Internet Information Resources, define su instrumento como una caja de herramientas (traducción literal de tollbox), que permite evaluar información en línea orientada a bibliotecas y a sus usuarios que pretenden consultar fuentes de información confiables.

El autor pone a disposición del usuario siete criterios con sus respectivos indicadores delimitados por preguntas, mismos que no son descritos. Dentro de las particularidades de la propuesta de Smith, se puede observar que algunos criterios contienen sus propias preguntas, las cuales brindan al usuario un panorama general de lo que evalúa cada uno, en este sentido y a diferencia de otros autores, los indicadores realizan una evaluación más específica del contenido. Debido a esta complejidad, se presenta en primer lugar, un esquema del instrumento y posteriormente se describen los criterios con sus indicadores, tal como lo muestra el Figura 3.

Figura 3. Esquema general de los criterios e indicadores de Smith (1997)




En la Tabla IV, se observa que el criterio alcance, esta compuesto por cuatro indicadores con preguntas abiertas.

Tabla IV. Criterio: alcance/Smith (1997)



El segundo criterio contenido, como se muestra en la Tabla V, sigue la naturaleza del anterior, ofrece la posibilidad de una evaluación específica o general, según lo requiera el usuario y la finalidad con que se consulta la información.

Tabla V. Criterio: contenido/Smith (1997)



Diseño gráfico y multimedia es el tercer criterio propuesto por Smith (1997), a diferencia de los anteriores evalúa de manera general la información en línea, aplicando preguntas que tienen la función de indicadores, los cuales no se definen a mayor detalle. Lo anterior se puede observar en la Tabla VI.

Tabla VI. Criterio: diseño gráfico y multimedia/Smith (1997)




El cuarto criterio propósito, se compone por un sólo indicador audiencia, ilustrado en la Tabla VII.

Tabla VII. Criterio: propósito/Smith (1997)


En quinto lugar, como lo ilustra la Tabla VIII, el autor propone el criterio revisores, al igual que diseño gráfico y multimedia no hay una definición específica del indicador.

Tabla VIII. Criterio: revisores/Smith (1997)



El sexto criterio de Smith (1997) es funcionalidad, como se observa en la Tabla IX, se constituye por seis indicadores con preguntas específicas.

Tabla IX. Criterio: funcionamiento/Smith (1997)



Por último, el séptimo criterio que conforma el instrumento de evaluación de Smith (1997) es costo; como se aprecia en la Tabla X, los indicadores no se exponen como preguntas, ya que este criterio no pretende evaluar el contenido, pero si considerar como factor importante al conservar o rechazar una fuente de información en línea, el hecho de tener que pagar por acceder a ella.

Tabla X. Criterio: costo/Smith (1997)




Al analizar la propuesta de Smith, se identificó que a diferencia de otros académicos, el autor no tiene un formato definido en cuanto a la presentación de su instrumento, lo que no demerita la calidad de su trabajo, pues sus aportaciones, son consideradas dentro de las más importantes y confiables en el área.

                            Dalhousie University Libraries

Dalhousie University Libraries en su artículo Criteria for Evaluating Web Resources (1999b), presenta una serie de criterios para evaluar la calidad de páginas electrónicas similares a los que utilizan Alexander y Tate (1996), Beck (1997) y Kapoun (1998), agregando uno más propuse (propósito), cumpliendo así la serie de seis criterios que integran el instrumento: authority (autoridad), propuse (propósito), y coverage (cobertura), currency (actualidad), objectivity (objetividad) y accuracy (exactitud).
A diferencia del conjunto de autores antes mencionado, Dalhousie University Libraries (1999a), ofrece al usuario la descripción de cada criterio, así como, una Lista de cotejo para evaluar sitios Web (1999a), misma que se caracteriza por presentar los indicadores en preguntas abiertas, tal como se observa en la Tabla XI.

Tabla XI. Lista de cotejo para evaluar páginas electrónicas, Dalhousie University Libraries (1999a)

Título del sitio Web: ______________________________________________
URL: __________________________________________________________
Fecha de la evaluación: ____________________________________________




Hasta este punto, se puede considerar que el instrumento de Dalhousie University Libraries (1999a) es una de las mejores propuestas, ya que ofrece al usuario las herramientas necesarias para realizar una evaluación rápida y sencilla, evitando confusiones y pérdidas de tiempo al consultar y seleccionar fuentes de información en línea. Podría pensarse que existe una contradicción cuando se ha mencionado, que trabajos de Alexander y Tate (1995) y Smith (1997) son de los más importantes y relevantes, y lo siguen siendo, sin embargo, la tecnología ofrece cada día nuevos recursos y avances, de la misma manera los instrumentos de evaluación han evolucionado. Lo que indica que actualmente se cuenta con autores que han superado a los anteriores.

                                       Iowa State University

Una de las características particulares de Iowa State University (1999), es la presentación de su trabajo en dos idiomas, inglés y español. Por otra parte, en la actualización que realizó a su artículo en el 2004, menciona que en estos tiempos, la evaluación de páginas electrónicas se ha convertido en una función necesaria de todo proceso de investigación, lo que permite incrementar la habilidad crítica del investigador para seleccionar con mayor rigor su información. Los criterios que propone se pueden observar en la Tabla XII.

Tabla XII. Criterios para evaluar páginas electrónicas, Iowa State University (1999)

Al analizar esta propuesta, se observa que la universidad ofrece al usuario una clara descripción de sus criterios, en donde los indicadores, aún planteados con preguntas abiertas ameritan una respuesta concreta, es decir, su aplicación no requiere de mayor conocimiento de la red, sólo el necesario para navegar en ella.




                       Biblioteca de la Universidad de Sevilla


En el sitio web de la Biblioteca de la Universidad de Sevilla (2000), se ofrece al usuario una guía para evaluar la información en línea. Esta guía también ofrece aspectos generales de la red ¿qué es Internet?, ¿cómo funciona?, ¿qué tipo de información se puede encontrar dentro?, ¿cómo se puede buscar información en la Web?, entre otros. Sobre la importancia de evaluar la información en la universidad, argumenta que los datos de la red no están sometidos a ninguna revisión previa por parte de editores o profesionales, como consecuencia, tampoco a normas de calidad. Ver Tabla XIII.

Tabla XIII. Criterios para evaluar páginas electrónicas, Universidad de Sevilla (2000)



En este caso el instrumento es dirigido a estudiantes y académicos, no por contar con términos o conceptos especialmente orientados a esta audiencia, sino por tratarse de los usuarios potenciales del sitio Web. Lo anterior, no interfiere con la posibilidad de aplicar esta propuesta a cualquier tipo de contenido.

Retomando la composición del instrumento, la institución no realiza la descripción conceptual de cada criterio, los indicadores se encuentran bien delimitados y presentados de una manera clara y sencilla. Algunos de los criterios de esta propuesta han sido incluidos en trabajos de autores ya revisados, tales como: Alexander y Tate (1996), Beck (1997), Smith (1997), Kopoun (1998), Dalhousie University Libraries (1999) y Iowa State University (1999).

En el caso de legibilidad y audiencia son propios de la universidad, aunque este último criterio Smith (1997) lo considera un indicador, pero la aportación más importante de la Biblioteca de la Universidad de Sevilla (2000), hace referencia al interés que el usuario pueda tener por incorporar la página evaluada dentro de sus sitios favoritos.

Sarah Burns

Esta autora cuenta con dos artículos sobre el tema, Evaluating Resources (2002) y Web Site Evaluation Worksheet (2000). En el primero, expone al usuario la importancia de evaluar la información que proviene de la red, ya sea impresa o electrónica, especialmente si fue seleccionada desde un buscador. También puntualiza que tradicionalmente la información impresa ha sido evaluada por cinco criterios: accuracy (exactitud), authority (autoridad), objectivity (objetividad), currency (actualidad) y coverage (cobertura)
En base a esto, Burns (2002) considera adecuado realizar una adaptación de estos cinco criterios tradiciones para la evaluación de la información impresa a criterios para evaluar documentos Web (Ver Tabla XIV).

Tabla XIV. Adaptación de los cincos tradicionales de evaluación impresa a documentos Web/Burns (2002)





De manera adicional a la descripción de lo que evalúa cada criterio, Burns en el 2000 pone a disposición del usuario una Hoja de evaluación de sitios web, presentada en la Tabla XV, compuesta por 15 preguntas abiertas.

Tabla XV. Hoja de evaluación de sitios Web/Burns (2000)



En Burns (2002), se encuentran dos grandes aportaciones importantes:
a) La autora es la primera dentro del grupo de académicos analizados, en contemplar que los criterios para evaluar información en línea, son una evolución de los criterios tradicionales para evaluar información impresa. Es decir, los investigadores que han realizados trabajos en la materia, debieron basar sus estudios en instrumentos de evaluación ya existentes, adaptando lo establecido a las nuevas necesidades.

b) De una manera adecuada, antes de la presentación de su propuesta, Burns realizar una clara descripción de cada criterio al exponer sus indicadores no como preguntas, sino como factores que el usuario deberá identificar, guiándolo durante el proceso de la evaluación.
Estas aportaciones hacen que la propuesta de la autora sea una de las más relevantes que se ha analizado durante el desarrollo de este trabajo. La autora ofrece una herramienta sencilla de comprender y aplicar, sin importar cuánto conozca el usuario de la red. Finalmente el artículo argumenta que Internet es sólo una fuente de información, y sugiere que sería de gran utilidad consultar adicionalmente, según el tópico, otras fuentes como libros, revistas, periódicos, entrevistas, etc.

Paola Andrea Ramírez Pérez

Ramírez, presenta en el artículo Pautas de evaluación de recursos de información bibliotecológica en la Word Wide Web (2002), el resultado de un estudio realizado por el sitio Web El Faro, cuyo objetivo es reunir los enlaces más importantes y representativos del área.

Como se muestra en la figura siguiente, la propuesta de Ramírez (2002) se compone por tres aspectos generales a evaluar, cada uno dividido en aspectos particulares, su instrumento completo se observa en la Tabla XVI.

Tabla XVI. Aspectos generales y particulares /Ramírez (2002)




A primera instancia, se puede observar que el trabajo de la autora aborda el tema ampliamente, aunque inicialmente la propuesta se elaboró para evaluar sitios Web relacionados a la información bibliotecológica, a diferencia de otras que no están dirigidas a contenidos específicos, la bien delimitada y sencilla manera de plantear el tema permite ser utilizada para evaluar cualquier tipo de recursos en línea.

Ramírez (2002), describe cada aspecto que evalúa, tanto general como particular, proporciona un contexto de los datos que se requieren evaluar por medio de preguntas específicas. Al analizar el documento, podría pensarse que la autora proporciona demasiada información, cuando la intención es simplificar la tarea de evaluar, por el contrario, esa información es la que permitirá que el usuario se familiarice con aspectos que determinarán la calidad de una referencia, hasta lograr la evaluación de manera automática.

Pere Marqués Graells

Marqués participa en esta investigación con dos trabajos: Criterios de calidad para los espacios Web de interés educativo (2000) y Plantilla para catalogación y evaluación multimedia (2001). El autor denomina sitios Web de interés educativos a aquellos que brindan algún tipo de apoyo didáctico, por consecuencia los criterios de calidad que evalúan contemplan una perspectiva pedagógica. En la Figura 4, se exponen los criterios del autor.


Figura 4. Criterios de calidad, Marqués (2002)


Tabla XVII. Criterios de calidad: aspectos funcionales/Marqués (2000)




Tabla XVIII. Criterios de calidad: aspectos técnico-estéticos/Marqués (2000)



Tabla XIX. Criterios de calidad: aspectos psicológicos/Marqués (2000)

   

El instrumento de evaluación de Marqués (2000), presenta una descripción compleja de cada criterio de calidad, de los cuales se puede resaltar que algunos son semejantes a los propuestos en otros instrumentos, por ejemplo, Smith (1997) utiliza el criterio user friendliness (uso amigable), evaluando la misma información que facilidad de uso, mientras que el criterio créditos representa lo que Alexander y Tate (1996), Beck (1997) y Kopoun (1998) plantean como authority (autoridad) y currency (actualidad).

Por otro lado, al principio de la descripción del trabajo de Marqués, se mencionó que dentro de sus estudios realizó una Plantilla para la catalogación y evaluación multimedia (2001) y, es así como sus trabajos se relacionan a la evaluación de apoyos didácticos en línea. Sin embargo, como el autor menciona, los criterios pedagógicos antes expuestos pueden aplicarse en materiales que no sean específicamente didácticos (Marqués, 2000).

Si bien, estos criterios no cuentan con indicadores representados por preguntas, la información a considerar que el autor aporta es suficiente para que el usuario tenga herramientas para realizar una evaluación sobre contenidos de interés general. En base a esto se consideró que, aunque los indicadores que se aplican en la Plantilla para la catalogación y evaluación multimedia (2001), son los mismos que se han descrito, el instrumento de evaluación es más complejo, pues incluye otros con funciones pedagógicas, lo que puede distraer al usuario y complicar la aplicación.

Es importante recordar que uno de los objetivos principales de este trabajo es brindar al usuario un instrumento de evaluación práctico y sencillo, que le permita evitar pérdidas de tiempo al momento de la búsqueda y selección de materiales en línea. No obstante, aunque no se presenta una descripción de la Plantilla para la catalogación y evaluación multimedia (2001), se reconoce que es un apoyo útil para investigadores, académicos y profesores que incluyen recursos de Internet en la práctica docente.

            Owens Library, Northwest Missouri State University

En el artículo Evaluating Web sites: Part of the Research Process (2001), la universidad expone que la evaluación, seriedad y credibilidad de una fuente de información son parte fundamental de cualquier proceso de investigación, así mismo, propone cuatro factores que permiten evaluar la información que se consulta en Internet, los cuales se muestran en la Tabla XX.

Tabla XX. Evaluando sitios Web: parte del proceso de investigación/ Owens Library, Northwest Missouri State University (2001)

Título de la página Web: ________________________ URL: __________________

                        

Cabe señalar, que Owens Library, Northwest Missouri State University (2001), al igual que Dalhousie University Libraries (1999) y Burns (2000), consideran importante conocer el URL o dirección de la que proviene la página Web, ya que en ellos se pueden encontrar indicadores importantes para determinar si se conserva o desecha la información (institución u organización que la respalda, tipo de página, país de origen, etc.).

Por otro lado, analizando el resto de la propuesta, no se ofrece al usuario mayor información que la expuesta, es decir, no se presenta descripción de los factores ni mayor introducción que plante la importancia de evaluar la información que se encuentra en línea.

                              North Harris Collage Library

Esta institución académica, propone una Rápida guía para evaluar sitios Web (traducción de Evaluating Web Sites-Quick Guide, 2003), la cual se compone por cinco criterios que se describen la Tabla XXI:

Tabla XXI. Rápida guía para evaluar sitios Web/North Harris Collage Library (2003)


En la propuesta de North Harris Collage Library (2003), la institución presenta la descripción cada criterio, permite que el usuario contextualice la información que va a evaluar. Por otro lado, los indicadores están delimitados y representados por preguntas específicas.

                                        Gloria Gómez Diago 

Gómez Diago en el artículo Una perspectiva evaluadora de documentos Web desde la ciencia de la comunicación (2004), manifiesta que en la actualidad la evaluación Web es aplicada principalmente por consultoras, empresas dedicadas al desarrollo tecnológico y por profesionales de la documentación. Normalmente la evaluación se desarrolla en dos formas: evaluación por expertos y test de usuarios, este último suele usarse para identificar fallos que en la evaluación de expertos han pasado inadvertidos.

La autora menciona que los indicadores de una lista de cotejo, aportan datos referentes al nivel de calidad con que se presenta una página. A lo que agrega, que aún contando con una lista de criterios es necesario conservar un poco de incertidumbre en el proceso evaluador.

Gómez, realiza una propuesta de criterios basada en las características que deben tener los documentos Web con respecto a la satisfacción del usuario. El método que utilizó para designar los indicadores a los criterios propuestos es el de cart sorting, sistema que consiste en asociar términos en común con alguna perspectiva o por disociación.

A continuación, en la Tabla XXIII, se muestran los 10 criterios para evaluar la calidad comunicativa Web, propuestos por Gómez Diago (2004).

Tabla XXIII. 10 criterios para evaluar la calidad comunicativa Web/Gómez (2004).



Gómez (2004), hace referencia en su artículo a la necesidad de contar con criterios para evaluar la calidad comunicativa de sitios Web y describe cada uno por medio de indicadores, los cuales no son representados por preguntas, sino por aspectos a evaluar. Aunque esta información podría sustentar la calidad del instrumento, se observó que los indicadores no están bien delimitados entre sí, lo que podría provocar confusión en el usuario. Por otro lado, siendo una propuesta de carácter profesional, la presentación no se encuentra entre las más óptimas, resulta poco atractiva y motivadora para el usuario.

               Libraries & Media Services, Kent State University

Libraries & Media Services, Kent State University (2003), en el documento Criteria for Evaluating Web Resources, propone cinco criterios para evaluar información en línea, mismo que se ilustran en la Tabla XIV.

Tabla XIV. Criterios para evaluar páginas electrónicas propuestos por Libraries & Media Services, Kent State University (2003)



La propuesta de Libraries & Media Services, Kent State University, es similar a la que manejan algunos de los autores ya revisados en esta investigación, tales como: Alexander y Tate (1996), Beck (1997), Kopoun (1998), Dalhousie University Libraries (1999b) y Burns (2002). La diferencia radica en que el grupo de investigadores contemplan el criterio coverage (cobertura), y Libraries & Media Services, Kent State University lo sustituye con usability (usabilidad).

La universidad, aunque no realiza una descripción de cada criterio, toma en cuenta el tipo de dominio de la página Web, este indicador puede brindar al usuario una mayor seguridad al utilizar la información que consulta, ya que cuenta con un dato importante para conocer, a primera instancia, el origen y clasificación del sitio.

                                                Josie Tong

Tong en el artículo Critical Evaluation of Resources on the Internet (2004), afirma, refiriéndose a la evaluación de recursos en línea, que muchos de los métodos utilizados para evaluar fuentes de información impresa, son los mismos que se aplican a recursos de Internet, sin embargo, existen criterios específicos para documentos en línea.

La finalidad de su propuesta es asistir en el proceso de evaluación de recursos en Internet, donde a diferencia de libros y artículos de revistas, los cuales se someten a previos procesos de revisión antes de su publicación, en Internet cualquier persona puede publicar, es por esta razón que Tong (2004), cree fundamental evaluar de manera crítica toda la información que se obtiene de la red. A continuación en la Tabla XXV, se describe la propuesta de la autora.

Tabla XXV. Criterios para evaluar recursos en Internet/Tong (2004)



Tong (2004), es una de las pocas autoras, al igual que Sarah Burns (2002), que menciona la importancia de establecer métodos y criterios de evaluación adecuados a las características que Internet presenta, ya que algunos de los aspectos que se evalúan en fuentes de información impresa no satisfacen del todo los requerimientos de la red.

A pesar de su atinada afirmación, la autora no ofrece la descripción de los criterios, en cambio, fundamenta su propuesta con los indicadores que son representados por preguntas fáciles de comprender. De contar con información complementaria, con respecto a los criterios, la propuesta de Tong, podría ser una de las más significativas de esta investigación.

Otras tendencias en la evaluación de páginas electrónicas. El caso de cuatro autores.

A diferencia de los 15 autores expuestos en el desarrollo de este trabajo, los que a continuación se presentan, cumplen rigurosamente los tres criterios básicos ya antes mencionados, abordan la evaluación de recursos electrónicos con un análisis más profundo; si bien es cierto, ofrecen alternativas sobre el tema, también resulta claro, que el usuario requiere conocimientos previos para utilizar este tipo de herramientas, particularmente en la aplicación de casos específicos. A continuación se describen.

                               Anderson, Grove, Allee y Hill

Como se observa, Anderson et al (2001), utilizan criterios e indicadores que ya han sido analizados anteriormente. A diferencia de otros autores, estos criterios están orientados particularmente a la evaluación de páginas electrónicas del área de medicina, lo que amerita, debido al tópico, una propuesta rigurosa y exhaustiva.

Una de las características más significativas de esta propuesta, a demás de considerar sólo dos criterios, es la exigencia de sus preguntas, por ejemplo, mientras un instrumento general evalúa un criterio a través de cinco preguntas (indicadores), este grupo de investigadores, plantean que dicho criterio sea sometido a un proceso de hasta 45 preguntas. A simple vista, resulta una propuesta idónea para evaluar cualquier contenido, sin embargo, son precisamente estas características las que hacen que dicha propuesta resulte impractica, si se busca un instrumento para este trabajo.

La profundidad con la que se realiza la evaluación de información en línea, depende en gran medida de la importancia de su contenido, entonces, es fundamental, que el usuario tenga presente el tópico de interés al momento de seleccionar el instrumento de evaluación (López Ornelas 2004).

                                                Joe Barker

Barker, cuenta con tres artículos en este apartado: Web Page Evaluation Checklist (2002), Critical Evaluation of Resources (2003) y Evaluating Web Page: Techniques to Apply & Question to Ask (2004), los cuales van desde una propuesta de instrumento de evaluación, la definición de los criterios utilizados en su propuesta y una serie de preguntas para aplicar al momento de evaluar una página electrónica, respectivamente.

En general, sus artículos presentan una evolución en el área, sin embargo, cada uno, por si sólo, deja ver carencias en cuanto a la descripción y clasificación sus de criterios e indicadores. En este sentido, el material resulta adecuado sólo para aquellos usuarios con conocimientos previos en el tema.

                                          José Antonio Merlo

Merlo, en el artículo La evaluación de la calidad de la información Web: aportaciones teóricas y experiencias prácticas (2003), ofrece al usuario una compilación de los primeros trabajos realizados sobre el tema, donde autores como Alexander y Tate (1996), Smith (1997) y Codina (2001), son analizados. En el documento, el autor expone al usuario la necesidad e importancia de evaluar la información que se encuentra en línea. Así mismo, realiza un análisis de los criterios e indicadores que integran los trabajos revisados y que desde su punto de vista, son los más relevantes.
Merlo (2003), presenta al usuario, información que le ayuda a familiarizarse con varias propuestas de evaluación, permitiéndole observar la evolución de las mismas, así como elegir libremente una propuesta.

                                           Juan Carlos Ocaña

En el documento La evaluación de los sitios Web (2003), el autor dirige sus estudios a profesores internautas, quienes utilizan como apoyo los recursos de Internet, argumentando que el mayor problema con que se encuentran es fijar criterios que permitan valorar la utilidad pedagógica de una página. Los criterios propuestos por el autor son: aspectos generales, utilización en el aula, aspectos curriculares, aspectos gráficos y aspectos técnicos.

Los cinco criterios presentados, contemplan la evaluación de la información, enfocada específicamente a valorar la utilidad pedagógica de la misma, atendiendo aspectos como, el nivel de escolaridad (primaria, secundaria, bachillerato o universidad) de la audiencia que consulta la página, la temporalización, es decir, el tiempo que se va a necesitar para realizar las actividades programadas por el profesorado en el propio sitio, si la página electrónica permite descargar actividades y prácticas para utilizarse en línea o en el aula tradicional, entre otras.

A manera de conclusión, resulta preciso enfatizar que Internet ha transformado el ámbito de los productores y/o consumidores del conocimiento, es decir, autores, lectores, editores, bibliotecarios, investigadores, académicos y estudiantes, que de una u otra forma han sido partícipes conciente e inconcientemente de los cambios que las nuevas tecnologías y la comunicación han desarrollado a partir de la generalización de la red de redes.

Entre esos grandes cambios, la comunidad académica se ha preocupado particularmente por ¿cómo acceder al conocimiento?, y por consiguiente, ¿cómo evaluarlo? Antonio Gómez (2005), comenta en su artículo Unir, Compartir, Distribuir: la Búsqueda de Información en la Red, que Internet no es una fuente de información, es un canal por donde navega una gran cantidad de contenidos, cuya veracidad depende en general de su procedencia: ¿quién respalda el documento?, ¿a qué institución pertenece?, por otra parte, afirma que una de las claves del éxito en World Wide Web (WWW), estriba en la producción, gestión y acceso a los contenidos de calidad.

En este contexto, se han realizado grandes esfuerzos por parte de investigadores de países como Nueva Zelanda, Estados Unidos, España y recientemente en México y Colombia, quienes concientes de la importancia de este problema, han elaborado trabajos en materia de evaluación de páginas electrónicas, sin embargo, y sin dejar de resaltar su esfuerzo y aportaciones, el trabajo en este campo resulta incipiente, pues la mayoría de la propuestas, son planteadas en listas de cotejo, careciendo de definición del propio instrumento, así como, de los criterios e indicadores que lo identifican.

Por otra parte, se ha descuidado la relación que todo proceso de evaluación debe considerar, remitirse al fondo y no sólo a la forma, es decir, darse a la tarea de evaluar lo sustancial y significativo del contenido, su profundidad, actualidad, exactitud, etc., y no únicamente las propiedades del medio, tales como la versatilidad, la inclusión de imágenes, animación, sonido, diseño gráfico, etc.

Finalmente, cabe recordar que los autores seleccionados para esta investigación, obedecen a un proceso de búsqueda establecido por palabras claves, posteriormente a la aplicación de tres criterio: el organismo que respaldó su artículo, su propuesta como instrumento de evaluación y la inclusión de los criterios en su trabajo.