VU,
Picture Post y Life, las revistas que desplegaron
su evolución
Un
paseo por los inicios del fotoperiodismo mundial
Leticia
Núñez Hernández
Licenciado
en Ciencias y Técnicas de la Comunicación
por la Universidad Veracruzana
El
empleo de la foto en la prensa es uno de los usos
sociales precursores de la fotografía, que
constituyó un hecho de considerable valor.
Como aporte al mundo, la prensa hizo posible no sólo
acortar las distancias entre un continente y otro,
sino que también esparció los acontecimientos.
A
partir de que la fotografía tiene acceso a
la prensa, los sucesos que parecían lejanos
y ajenos a nuestro entorno inmediato, cobran tal cercanía
que nos parece estarlos viviendo. Antes, los sucesos
y noticias de otros pueblos habían llegado
a nosotros a través de la palabra escrita.
No obstante ésta era abstracta. La imagen en
la prensa es el reflejo concreto del mundo que cada
uno habita. Al mismo tiempo, la foto en la prensa
se consolida como un excelente medio de propaganda
de sí misma. Aquellas estampas que anteriormente
sólo eran visibles para los pudientes aficionados
y en los grandes salones, con la llegada de la foto
a la prensa comenzaron también a adornar las
modestas moradas de obreros y campesinos.1
Con
la mecanización en la reproducción de
las imágenes, con la innovación de la
placa seca al gelatino-bromuro, que permitió
el uso de las placas previamente preparadas, las considerables
mejoras en los objetivos, como fueron los primeros
anastigmáticos, la película en rollos
y el perfeccionamiento en la transmisión de
imágenes por la telegrafía y con el
tiempo la belinografía2,
se dieron las condiciones necesarias que permitieron
el paso a la fotografía en la prensa.
Sin
embargo, hubo que esperar un tiempo considerable antes
de que la sociedad pudiera entender la magnitud e
importancia de dicho uso.
A
principios del siglo XX, sólo algunos diarios
publicaban fotos en sus páginas, a pesar de
que para ese entonces el procedimiento para reproducir
las im genes ya era un proceso mecanizado. No obstante,
ya desde el siglo pasado algunas publicaciones se
daban el lujo de publicar fotos, como es el caso de
algunas revistas mensuales y semanarios. El hecho
de que desde los inicios de la fotografía se
hayan publicado fotos en los periódicos no
implica que aquéllas sean periodísticas.
El
fotoperiodismo se inicia a principios del siglo XX,
en el momento que se contrata al primer fotógrafo
y se le indica:
"Salga
a la calle y tráigame una foto con tales características!".
Valga
lo anterior sin desdeñar que desde el siglo
pasado, y sin habérselo propuesto, algunos
fotógrafos plasmaron imágenes que bien
podrían haber ocupado la plana de un periódico
por su contenido y por los sucesos que fijaron.
Cualquier
foto puede ser utilizada en un periódico, pero
sólo algunas se prevén como fotos estrictamente
periodísticas. El trabajo de los reporteros
gráficos exige algo más que la pura
y llana representación del objeto, sujeto o
hecho fotografiado.
La
foto periodística desarrolla un sistema en
el que se aprende a ver las cosas y presentarlas al
público de manera artística, inteligente
e inteligible. La labor del reportero gráfico
lleva implícita una investigación en
cuanto al contenido y la forma de presentar las imágenes.3
Fotoperiodismo
es un concepto que abarca una serie de condiciones.
La foto periodística no es aquella que fija
los acontecimientos públicos y los divulga.
Si así fuera, habría que considerar
que desde los inicios de la fotografía se tuvo
esa intención. No obstante, dicho afán
sólo hizo posible algunas imágenes aisladas,
sin ningún contenido informativo, dando como
resultado simples descripciones, sin contar por sí
mismas una historia. La foto periodística deber
tener el propósito de informar, reproducir
los ámbitos de la vida diaria y narrar la actuación
de todo individuo y sus correspondientes proyectos
políticos y sociales; de lo contrario, si estas
condiciones se reducen a la simple presencia de la
foto en un periódico, revista o cualquier otro
medio impreso, no podrá --la foto-- distinguirse
con el término de fotoperiodismo:
estaremos hablando sencillamente de una foto en
la prensa.
Precursores
del fotoperiodismo
En
1842 el fotógrafo Carl F. Stelzner, de origen
hamburgués, obtuvo en daguerrotipos la vista
de un barrio en su ciudad, el cual era arrasado por
un incendio. Para Marie-Loup Sougez ésta podría
haber sido una de las primeras fotografías
de un suceso, si no es que la primera.
Desde
sus inicios, la fotografía se empleó
como testimonio gráfico en los conflictos bélicos
del mundo entero. Ejemplo de ello fue la campaña
de Crimea, que entre 1854 y 1856 marcó el comienzo
de un nuevo rumbo en la fotografía: el denominado
por muchos autores reportaje de guerra. Esto
se manifiesta en la experiencia de Lord Panmure quien,
por la necesidad de realizar estudios de índole
topográfica, decide enviar a Brandon y Dawson
(dos jóvenes oficiales) a sacar fotografías
de las operaciones efectuadas en Sebastopol. Brandon
y Dawson, sin experiencia en la actividad fotográfica,
dejaron un importante rastro en los archivos británicos,
que no trascendieron debido a que varios de esos clichés
se perdieron en el anonimato de las misiones militares.
Una
de las tantas versiones asegura que el primer fotógrafo
de guerra en Crimea fue un tal Nicklin, quien desapareció
con sus dos ayudantes en el naufragio del Rip Van
Winckli, lo que hace suponer que los ayudantes de
Nicklin, bien podrían haber sido presuntamente
Brandon y Dawson. Una interpretación más,
asegura que en 1854 el gobierno francés decide
mandar, como fotógrafo acreditado, a un reportero
de nombre Tannyon. Aunado a ello --y con un mayor
reconocimiento de parte de los historiadores--, suele
considerarse como el primer reportero de guerra a
Roger Fenton, quien luego de haber estudiado Derecho
emprende un viaje a Rusia, en 1852, donde consigue
fotos de un puente colgante sobre el Dnieper y vistas
de Kiev, San Petesburgo y Moscú.
Posteriormente,
en febrero de 1855, Fenton se embarca --acompañado
de cuatro asistentes y un furgón repleto de
material y equipo fotográfico-- para cubrir
gráficamente la campaña de Crimea. Después
de llegar a su destino en medio de un mundo de dificultades
a causa de su aparatoso e incómodo laboratorio
ambulante, Fenton obtiene, a lo largo de tres meses,
360 placas con imágenes diversas: oficiales,
cantineras, campamentos y algunos retratos de soldados
en toda pose o escenas de juergas.
Las
limitaciones de dichas imágenes parecen confirmar
la versión que giraba en torno a la expedición
de Fenton: que ésta había sido financiada
por la reina Victoria y el príncipe Alberto,
con la condición de que no fotografiara, en
ningún momento, los horrores de la guerra para
no escandalizar a la sociedad y a las familias de
los soldados.
Cuando
estalla la Guerra de Secesión en 1861, se dan
a conocer nuevos fotógrafos entre los que destacan
el célebre Matthew B. Brady, quien dejó
un impresionante acopio de daguerrotipos. Sin embargo,
éste no corrió con la misma suerte:
su iniciativa de tomar fotos de la guerra no fue financiada
como la de Fenton; simplemente se aventuró
como si la expedición se tratara
de una empresa comercial, en la cual había
apostado todo su capital, además de invertir
dinero que le había sido prestado y de involucrar
-para la realización de su proyecto- a veinte
fotógrafos más.
Las
imágenes de Fenton, censuradas de antemano,
dan una visión de la guerra como si se tratara
de una gira campestre; en cambio, las de Brady y sus
colaboradores, entre quienes figuran Timothy O'Sullivan
y Alexander Gardner, dan por vez primera una idea
muy concreta de su horror. Las fotografías
que obtienen de tierras quemadas, casas incendiadas,
familias hundidas y abundancia de muertos, responden
a un afán de objetividad que confiere a esos
documentos un valor excepcional[...] 4
La
suerte no acompañó a las expectativas
de Brady, quien perdió toda su fortuna en el
intento de fotografiar la guerra. Al regreso de su
expedición, Brady tuvo que pagar, con las fotos
que había obtenido, a la empresa de productos
y material fotográfico que le había
suministrado una gran parte de los insumos que requirió
en su aventura: la misma firma que años más
tarde imprimió y publicó en su beneficio
las fotos de Brady y sus colaboradores, en tanto que
el autor principal de la ofuscada idea se había
arruinado.5
También
es importante señalar que existieron daguerrotipos
de la guerra entre Estados Unidos y México
en 1848, aunque tampoco se cree que hayan sido fotos
de batalla, sino £nicamente retratos de soldados.
Pese a ello, cabe resaltar el nivel preponderante
que ocupó México en el ámbito
fotográfico entre los países de América
Latina.
La
guerra franco-prusiana de 1870 también fue
plasmada en cientos de placas, como fueron algunos
retratos de los principales protagonistas que se dejaron
fotografiar en las barricadas. Con esas mismas im
genes serían identificados por los policías
para ser fusilados después de la caída
de la Comuna. Ésta fue la primera vez que la
fotografía se utilizó como instrumento
de represión y confidente de la policía,
confirmando una vez más que, en ocasiones,
la foto puede llegar a tener más de un uso,
ajeno siempre a la intención inicial del fotógrafo.
En ese mismo año (1870) desembarca en Norteamérica
el danés Jacob A. Riis --que años más
tarde sería uno de los periodistas del New
York Tribune--, uno de los primeros en utilizar
la fotografía como instrumento de crítica
social al acompañar con imágenes sus
artículos sobre las ínfimas condiciones
en que vivían (o viven) los inmigrantes de
los barrios bajos de Nueva York. Las fotos de Riis
vendrían a conmover profundamente a la opinión
pública. Con el tiempo, Lewis W. Hine secunda
la idea, pero éste se dedicaba a fotografiar
niños durante sus largas jornadas de trabajo
en el campo y las fábricas y las insalubres
condiciones de vida. Aquí, nuevamente, la fotografía
serviría para despertar conciencias que repercutieron
en la reforma a la legislación sobre la jornada
laboral de los niños, y actuaría como
instrumento de lucha para la superación de
las capas sociales más desprotegidas.6
No
podemos afirmar que a partir de que Jacob A. Riis
y Lewis W. Hine emplearon la foto para dar un mayor
crédito a sus artículos, la fotografía
devino en fotografía periodística. No
obstante, éstos últimos, como la extensa
lista de fotógrafos que hicieron que la foto
fuera objeto de un uso constante en la prensa, permitieron
el surgimiento de los primeros fotógrafos profesionales
y ello, a su vez, dio origen al oficio que hoy conocemos
como fotoperiodismo.
Cuestión
de acercamiento
Hemos
señalado que la introducción de la foto
en la prensa constituyó el antecedente inmediato
-no sólo ideológico sino también
dentro del orden evolutivo- del fotoperiodismo, pero
habría que detallar, además, otros aspectos
que definen la plena evolución de dicha disciplina.
John Mraz dice que "cada quien acostumbra llevar
agua a su propio molino" y provoca la dificultad
con que tropieza siempre el historiador al momento
de definir el lugar y los factores que incitaron el
nacimiento del fotoperiodismo.
Con
frecuencia se afirma que durante la Guerra Civil Española
se inicia el fotoperiodismo como hoy lo conocemos
y que con el simple hecho de nombrar a los fotógrafos
que de cerca plasmaron la lucha, podría confirmarse
tal aseveración. No obstante, Gis‚le
Freund asegura que a pesar de ser Francia el país
que dio origen a la fotografía para de ahí
extenderse al mundo, el fotoperiodismo cobra su impulso
inicial en Alemania. Es en ese país donde ella
considera que empezaron a laborar los primeros grandes
reporteros gráficos, dignos de llevar ese nombre
y quienes dieron prestigio al oficio.
Ambas
versiones dejan de lado el verdadero fondo del asunto.
John Mraz aventura que en todos los casos, el pleno
florecimiento del fotoperiodismo es una cuestión
de acercamiento. Tal argumento se basa en
elementos tanto tecnológicos como ideológicos,
pero sin duda el aspecto técnico fue la pieza
decisiva. Tecnológicamente podemos aseverar
que el uso de las cámaras Enmanox
--más tarde sustituidas por la Leica
y la Contax de 35 milímetros-- cambió
de manera abrupta la estética y concepción
del fotoperiodismo moderno.7
Si
comparamos las anteriores cámaras como la Speed
Graphic (cuyo peso andaba en los cuatro kilos)
con la Leica, ésta agilizaba considerablemente
la movilidad de los reporteros gráficos, lo
que les permitía desplazarse sin mayor dificultad,
acercarse y poder plasmar los sucesos desde el centro
mismo de la acción, sin ser advertidos. Próximo
a este acercamiento físico, se manifiesta el
factor estético del movimiento, que se da a
partir del empleo de películas mucho más
sensibles, y con la sustitución del flash
y el trípode, lo que permitió, incluso,
la toma de imágenes en espacios poco iluminados.
Estos antecedentes técnicos propiciaron la
aparición de un nuevo estilo de reportaje gráfico,
que pretendía, además del acercamiento,
la espontaneidad: imágenes desprovistas de
toda pose. Así nace la fotografía denominada
cándida, que no es más que
aquella foto donde el fotógrafo pasa inadvertido,
sacada de lo vivo y vital, y cuyo máximo autor
sería Erich Salomon.8
El
despunte tecnológico que originó parte
del desarrollo del oficio fotoperiodístico
está en esa cercanía material,
y tiene su contrapartida ideológica en la idea
de que la Guerra Civil Española marcó
el inicio del fotoperiodismo comprometido, que no
se limitaba a documentar sino que provocó además
la toma de conciencia social.
Se
cree que, a partir de entonces, se requirió
que los reporteros gráficos tomasen partido
y entrasen al centro del conflicto. El pensamiento
que mejor sintetiza esta idea es el de Robert Capa
--uno de los fotógrafos que definieron el oficio
en el siglo XX--: "Si tus fotos no son lo bastante
buenas, no estás lo bastante cerca". Éste
es a fin de cuentas un aforismo que, aunque estimulante,
deja de lado otras opciones.
Por
ejemplo, la idea de que la fotografía de guerra
en España marca la primera vez en que los fotógrafos
se pusieron tan cerca de la acci¢n, debe estar
formulada sobre todo en comparación con la
fotografía de la Primera Guerra Mundial, que
sí fue muy estática y lejos de la acción
tanto por razones políticas (censura) como
tecnológicas.9
Capa
también pasa por alto la fotografía
de la Revolución Mexicana, especialmente las
fotos de Jimmy Hare en los límites de Estados
Unidos y las imágenes de Agustín Víctor
Casasola durante "La Decena Trágica"
en febrero de 1913, que son poco conocidas pero mucho
más interesantes.
Salomon,
Mann y otros
La
insistencia en que la Guerra Civil Española
fue el inicio del fotoperiodismo comprometido elude
el trabajo desempeñado por muchos fotógrafos
en otros países, a quienes también se
les debe cierto reconocimiento. No hay ninguna duda
de que el fotoperiodismo que hoy conocemos se inicia
poco antes de la Guerra Civil y que la cámara
de 35 milímetros es una herramienta importante
en su desarrollo.10
Entre
los fotógrafos que se hallaban ajenos a la
Guerra Civil, y a quien se le debe el crédito
de reportero gráfico, está el alemán
Erich Salomon, uno de los promotores indiscutibles
del fotoperiodismo. Salomon publica uno de sus primeros
fotoreportajes en 1928, en el Berliner Ilustrierte,
y aunque su actividad como fotógrafo duró
sólo cinco años, su trabajo fue significativo.
Él se caracterizó por estar siempre
presente en los acontecimientos de mayor trascendencia:
cubría conferencias internacionales, asistía
a las sesiones del Reichtag y fue el fotógrafo
de un sinnúmero de personalidades de la política
y las artes como Richard Strauss, Toscanini, Paul
Casals, Randolph Hearst, Albert Einstein y Thomas
Mann, entre otros. Su trabajo a lo largo de cinco
años está lleno de matices y anécdotas
que lo definen, y es tan extenso que bien podría
dedicársele un capítulo entero. No obstante,
podemos resumir que sus fotografías se caracterizan
por renunciar a los gestos y detalles preelaborados,
su capacidad reside en la habilidad de sorprender
a sus modelos en momentos imprevistos y capturar la
expresión del instante.
Hemos
de resaltar la contribución de otro reportero
alemán, conocido con el pseudónimo de
Felix H. Mann y cuyo nombre verdadero era Hans Baumann.
En 1926, Felix H. Mann ingresa como dibujante al periódico
berlinés B.Z. am Mittag, donde se
dedica a hacer dibujos de eventos deportivos y suele
recurrir a la fotografía en la realización
de su trabajo. Con el tiempo decide dedicarse a la
fotografía de lleno, al percatarse de la importancia
que ésta ha ocupado en las planas de los periódicos.
En 1929 comienza a laborar para el Münchner
Ilustrierte Press, y es allí donde cambia
su nombre con la finalidad de distinguir su actual
oficio de fotógrafo del anterior como dibujante.
Fue el primer fotógrafo que tuvo la idea de
realizar un reportaje nocturno sobre la Kurfürstendam,
una de las principales avenidas de Berlín.
Mann propicia un cambio significativo en el ninguneado
oficio fotográfico: la posibilidad de que el
fotógrafo elija, a su libre albedrío,
los temas por publicar. En tres años realiza
un promedio de 80 reportajes sobre los temas más
diversos: escenas de piscinas populares, de obreros
en las fábricas, de personajes en restaurantes,
combates de boxeo, el Lunapark y otras más
atañen a la sociedad por ser el reflejo de
sus actos, sus preocupaciones, sus querencias y su
quehacer cotidiano.
En
1928 se funda en Berlín la primera agencia
de fotografías con el nombre de Dephot (Deutscher
Photodientst), encargada de canalizar a periódicos
y revistas el material obtenido de los distintos fotógrafos
que la integraban. La agencia Dephot se consolidó
hasta 1932 como una de las organizaciones de mayor
trascendencia en el ámbito fotoperiodístico,
que respondió a la creciente demanda de reportajes
gráficos de los diversos medios impresos para
documentar el diario acontecer. Entre los principales
fundadores están Alfred Marx y Simon Gutman,
aunque la plantilla estaba organizada por los fotógrafos
más reconocidos de esa época como Umbo
(Otto Umbehr), Hutton (Kunt Huebschmann) y por el
propio Felix H. Mann.
Una
gran mayoría de las fotos que se producían
para la agencia Dephot, era adquirida por Stefan Lorant,
el jefe de la redacción de Müunchner
Ilustrierte Press, quien siempre estimuló
la iniciativa del reportero gráfico de narrar
historias a través de las imágenes.11
A
finales de los años veinte, participa en el
fotoperiodismo una pléyade de fotógrafos
alemanes con nombres hoy célebres: Moholy-Nagy,
de la Bauhaus; Alfred Eisenstaedt, quien fuera el
fotógrafo principal de la Associated Press
en Berlín; Andr‚ Kertesz; Martín
Muncaszi; Germaine Krull, otros no tan conocidos como
Wolfang Weber, Marian Schwabik, los hermanos Gidal
y algunos que en el apellido delataban su origen aristocrático
como Helmut Muller Von Spolinski, Von Blücher
y Freiherr Von Bechmann, quienes se dedicaron esencialmente
a los reportajes deportivos, artísticos y del
ámbito político.
El
despegue
Luego
de la República de Weimar (que provocó
en Alemania un sentimiento de renovación del
ámbito artístico e intelectual y la
nueva mentalidad democrática que se había
manifestado en la prensa ilustrada), la situación
cambió radicalmente con la llegada de Hitler
al poder, en 1933.
La
prensa alemana, que hasta ese momento había
logrado definir un carácter liberal y competitivo
(especialmente entre las editoriales de Berlín
y Munich), quedó amordazada y bastante controlada,
después de haber conseguido notables mejoras,
como fue el hecho de adquirir un lenguaje fotoperiodístico
propio, versátil y capaz de explotar al máximo
sus posibilidades comunicativas.
Sin
embargo, tal involución finalmente sería
benéfica, pues sería hasta entonces
cuando el reportaje fotográfico alcanzaría
su plena madurez de la mano de una serie de publicaciones
que comenzaron a aparecer en varios países.
Todos aquellos que habían creado el fotoperiodismo
moderno en Alemania (y quienes salieron huyendo
por no comulgar con las ideas del Tercer Reich) propagaron
su pensamiento en el extranjero y ejercieron una influencia
decisiva en la prensa ilustrada de Francia, Inglaterra
y Estados Unidos.12
Las
revistas que habían surgido en Alemania con
mentalidad liberal y que sucumbieron con la llegada
de Hitler, pronto encontraron relevos en publicaciones
como Vu, en Francia; Picture Post,
en Gran Bretaña; y Life, en Estados
Unidos.
La
revista Vu fue fundada en 1928 por Lucien
Vogel, quien con el lema de "poner al alcance
del ojo la vida universal" impone una nueva opción
al ejercicio fotoperiodístico. Desde el primer
número que publicara Vu, rompe con
la vieja fórmula de la foto aislada, tal y
como hasta entonces lo practicaran las revistas más
antiguas de Francia. Además de esas innovaciones,
Vogel se rodea de colaboradores excelentes, tanto
de escritores, periodistas y de los mejores fotógrafos
de la época como Germaine Krull, Andrè
Kertesz, Laure Albin-Guillot, Muncaszi, Capa y muchos
más. París se convierte en corto tiempo
en un país prolífico de periodismo internacional.
La mayoría de los fotógrafos que trabajan
para Vu son emigrados y son precisamente ellos (los
exiliados) quienes propagan la nueva mentalidad del
fotoperiodismo y señalan la plenitud del mismo.
Al mismo tiempo Mann y Hutton introducen estas nuevas
concepciones en Inglaterra, cuando Stepan Lorant crea
el Weekly Ilustrated, en 1934, y cuatro años
después la revista Picture Post, misma
en la que Mann sería el fotógrafo oficial
hasta 1954.13
La
revista que mejor recoge el dinamismo y creatividad
de la prensa ilustrada alemana de los años
veinte fue sin duda la mítica Life,
creada en 1936 por Henry Luce. Aparece en Norteamérica
tres años después de que Hitler asume
el poder en Alemania, y después de "poner
en cintura" a todas las revistas y a la prensa
en su conjunto.14
Sería una de las revistas de mayor importancia
en su género, no sólo para Estados Unidos
sino para el resto del mundo. La
idea de crear una revista cuya información
fuera fundamentalmente fotográfica tiene sus
antecedentes en la creación de la revista Ilustrated
American, fundada desde 1890, donde el principal
objetivo de la publicación era desarrollar
las capacidades -que aún eran novedad- de la
fotografía.
Las
posibilidades de que la revista perdurara fueron pocas:
frente a la ausencia de textos que reforzaran las
imágenes, la publicación tuvo pocas
oportunidades de sobrevivir. Ante el fracaso inminente,
se ven en la necesidad de ir introduciendo poco a
poco textos, lo que ocasionó que se perdiera
por completo la esencia original de la revista. No
obstante se afirma que la Ilustrated American
sentó precedentes --de manera temporal-- en
la creación Life.
Aunque
sea ésta su antecedente, tampoco podemos dejar
de reconocer que cuando Lucien Vogel (fundador de
la revista Vu) muere, en 1954, en su mesa
de trabajo de un ataque al corazón, Henry Luce
(fundador de Life) envía un telegrama
a la familia de aquel: "Sin Vu, Life
no hubiese visto la luz del día". Con
ese cable se rendía homenaje al hombre que
había creado en Francia la primera revista
moderna basada en la fotografía.15
Antes
de crear Life, Henry Luce edita Time
(una revista semanal que sintetizaba e informaba sobre
los acontecimientos ocurridos la semana anterior a
su publicación) y Fortune (pensada
únicamente para los hombres de negocios). Con
la experiencia adquirida en ambas revistas, decide
revivir la idea de una publicación puramente
fotográfica. Así surge el primer número
de Life, que se publica el 23 de noviembre
de 1936, bajo la siguiente inscripción:
Ver
la vida, ver el mundo, ser testigos de los grandes
acontecimientos, observar la cara de los pobres y
los gestos de los orgullosos; ver lo fantástico,
máquinas, ejércitos, multitudes, en
el interior de la selva o sobre la luna; ver cosas
lejanas a miles de kilómetros, ver cosas escondidas
detrás de las paredes, ver y tener el placer
de ver, ver y asombrarse, ver e instruirse.16
Desde
este primer número, Life definiría
su estilo, sus pretensiones: el de agradar al mayor
número de personas, despertar su curiosidad,
tocar los problemas que les atañen, sus sueños
de triunfo, sus preocupaciones sentimentales. Se pretendía
que Life fuera la revista popular que pudiera
ser comprendida por todos, que vulgarizara las ciencias,
así como las artes. Life aspiraba
a ser la revista que estuviera destinada a todos y
a cada uno de los miembros de la familia. Para lograr
ese ideal, Life tuvo que agregar secciones
como "El mundo en que vivimos", y "Memorias
de algunas celebridades". Se publicaron también
algunas obras, como El viejo y el mar de
Ernest Hemingway.
Fue
necesario poner en práctica una estrecha relación
cooperativa entre periodistas y fotógrafos,
debido a que cada una de las historias narradas por
Life estaban basadas en una minuciosa investigación,
destinada a analizar la receptividad de los lectores.
En Life, la improvisación de los reportajes
no tenía cabida: cada uno de ellos era pensado
prevía y concienzudamente en un breve bosquejo,
que luego era entregado al fotógrafo. Trabajaron
para Life célebres fotógrafos
como Robert Capa, Andreas Feininger, Eugene Smith,
Margaret Bourk-White, Carl Mydans, David Douglad Duncan
y otros, que llevarían a la práctica
la nueva estética del reportaje gráfico.17
Life también llegó a identificarse
--por quienes suelen llevar agua a su propio molino--
como la panacea del fotoperiodismo clásico
y el punto de partida de cualquier otra opción
del reportaje gráfico. Sin embargo, también
para muchos, Life terminó desvirtuando
el verdadero contenido de las fotos a través
de inscripciones que en vez de explicar tergiversaban
el contenido de la imagen y, por ende, la verdadera
intención del fotógrafo.
Pese
a todo, la vida de Life fue muy extensa -quizás
porque en su nombre iba implícita la sentencia-
y tan abarcadora que su esplendor se extendió
desde la Guerra Civil Española y la Segunda
Guerra Mundial hasta la Guerra de Corea, aunque posteriormente
la calidad de las fotos fue decayendo. Los temas llegaron
a ser tan banales como aquellos reportajes con escenas
de vedetes y papas, que hacían que se perdiera
el interés en la revista. La fotografía
de efecto humanista que había distinguido a
Life en sus inicios, se sustituyó
por la foto de doble exposición --por la foto
sofisticada--, como una forma de contrarrestar la
creciente competencia de la televisión que
abría nuevas opciones: movimiento, inmediatez
y actualidad en la información. Finalmente,
los problemas económicos que ocasionaron el
aumento en los costos de producción de la revista,
así como la disminución de ingresos
por publicidad, determinaron el cierre de la publicación
en 1972.
Rostro
humano
En
resumen: no me atrevo a asegurar -como lo han hecho
varios- que el fotoperiodismo haya nacido en tal o
cual lugar. Se ha demostrado que no fueron uno sino
varios los países y fotógrafos que contribuyeron,
de una u otra manera, a la consolidación de
la actividad fotoperiodística.
Sólo
un argumento sintetiza, para mi gusto, el pleno florecimiento
del fotoperiodismo. Me refiero a la cuestión
del acercamiento, en el que John Mraz incluye
elementos tanto de índole tecnológica
como ideológica, dejando de lado lo geográfico.
Necesariamente son mucho más importantes los
factores tecnológico e ideológico que
cualquier otro en el desarrollo y madurez del fotoperiodismo.
Sin
el surgimiento de las cámaras de 35 milímetros
y el empleo de películas más sensibles,
que sustituyeron el aparatoso trípode y al
deslumbrante flash, el acercamiento
material no hubiese sido --en ningún momento
y lugar-- posible.
De
igual manera, sin ese acercamiento ideológico
(que hizo de la foto llana una foto de car cter documental
y que exigió a los reporteros gráficos
tomar partido para acercarse a palpar las emociones
desde el centro mismo de la acción), sin esa
intención, tampoco hoy se hablaría del
fotoperiodismo. Mraz agrega otro elemento (por demás
significativo) que define al fotoperiodismo moderno
más allá del acercamiento tecnológico
e ideológico: el acercamiento psicológico.
El
haber tenido la posibilidad de estar cerca de hombres,
mujeres y niños, retratarlos en condiciones
extremas y poder captar la extensa gama de emociones
producidas durante los conflictos bélicos,
hizo posible otorgarle una cara no sólo a la
guerra, no sólo a la foto en la prensa que
devino en fotoperiodismo, sino que le confirió
en sí un rostro contundentemente humano a la
fotografía.18
NOTAS
1)
Freund, Giséle. La fotografía como
documento social. Edit. Gustavo Gili. Barcelona,
1976.
2)
La belinografía es un sistema que permite transmitir
a distancia (a través del belinógrafo)
imágenes o fotografías. Dicho artefacto
fue inventado por Edward Belín, de ahí
su nombre.
3)
Cfr. "La fotografía en México
(Instantáneas de luz)", en Memoria
de papel, 1992.
4)
Freund, Giséle, Op. cit. p. 97.
5)
Cfr. "Guide to the Special Colletions of Prints
and Photographs in the Library of Congress",
compilación de Paul Vanderbirlt. Washintong,
D.C., 1955.
6)
Cfr. Ibidem.
7)
Cuando Tina Modotti llega a Alemania, en 1930, se
encuentra con que las peque¤as cámaras
de 35 milímetros están en manos de casi
toda la gente y que, ante esa realidad, ella está
en desventaja con su pesada y aparatosa Graflex: "¿Cómo
adivinar que en Berlín encontraría un
estudio fotográfico en cada esquina y que su
Graflex resultaría anticuada? ¿Qué
puede hacer una fotógrafa en una ciudad donde
hay quinientos cincuenta estudios fotográficos?"
En Poniatowska, Elena, Tinísima. Edit. Era.
México, 1992, p. 312.
8)
Cfr. Fontcuberta, Joan. Op. Cit.
9)
Mraz, John, "Fotoperiodismo en la guerra civil.
La consigna es acercarse", en Zonas
Núm. 1, Verano 1993.
10)
Cfr. Ibidem.
11)
Cfr. Fontcuberta, Joan. Fotografía: conceptos
y procedimientos (una propuesta metodológica).
Edit. Gustavo Gili. Barcelona, 1990.
12)
Cfr. Ibidem.
13)
Ibidem.
14)
Cfr. Freund, Gis‚le. Op. Cit.
15)
Ibidem.
16)
Fontcuberta, Joan. Op. Cit. p. 184.
17)
Cfr. Ibidem.
18)
Cfr. Mraz, John, Op. Cit.
Núñez
Hernández, Leticia, "Un paseo por los
inicios del fotoperiodismo mundia", en Revista
Mexicana de Comunicación, Núm.
52, México, enero / febrero, 1998, 39- 43 pág.