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El deber ser del periodista

Consideraciones sobre el valor de la ética y la deontología del periodismo

Edwin Alcántara M.

¿Por qué creer en un código de ética para la profesión periodística?

Esta pregunta cargada de escepticismo puede encerrar otras tantas interrogantes:

¿Cómo confiar en que un conjunto de principios acaso formulados a manera de "mandamientos" puedan orientar éticamente al periodismo? ¿Cómo creer en la efectividad de un código deontológico en un mundo informativo en que rigen crecientemente los valores del mercado y sus frecuentes excesos? ¿ Es posible dejar de ver a los códigos de ética como "listados de buenas intensiones" ¿ ¿Tiene sentido un código ético en un modelo que reclama más libertades y menos ataduras normativas?

Ciertamente hay buenos y abundantes motivos para plantearse estas preguntas. El filósofo español, Fernando Savater, considera que:

"La ética en el mundo actual difícilmente puede parecerse a un conjunto de mandamientos, normas y proscripciones nítidamente establecidas: es más bien una perspectiva de reflexión personal sobre la libertad que ejercemos eligiendo y descartando en una realidad demasiado rica como para no romper las costuras de todos los formularios".1

También el filósofo Martin Jay, ha planteado que el pensamiento postestructuralista (representado por Foucaoult, Lyotard, Lacan, entre otros) tiene como denominador común "el rechazo a definir la ética en términos de sistema, normas, reglas, leyes o valores que puedan ser rigurosamente codificados".2

Precisamente porque no podemos desconocer estos alcances del pensamiento ético contemporáneo, nos vemos obligados a preguntarnos por el sentido que tiene la ética periodística en la actualidad, ¿es una forma de autocensura o un ejercicio de reflexión para orientar nuestra conducta? ¿en qué reside su valor como instrumento de autocontrol?

Hoy, que la ética en los medios de comunicación es un tema de debate en casi todo el mundo, por lo cual es importante intentar responder a las interrogantes a través de la discusión de algunas consideraciones sobre el valor de la ética y la deontología del periodismo. Para este propósito creímos pertinente una revisión de aspectos conceptuales que nos ayude a esclarecer el sentido original y el fin último de la ética y la deontología periodística.

Consideraciones

Deón o deontos, en griego, significa saber, y logos, tratado o estudio. La deontología se define como la ciencia, tratado o estudio de los deberes.3

La palabra deontología fue acuñada por el filósofo Jeremy Bentham (1748-1832) autor de Deonthology or science of morality (obra póstuma de 1835). Bentham estima que esta disciplina concierne sólo al ámbito de la moral y no al aspecto jurídico. Se restringe, pues, a la responsabilidad que la conciencia impone al individuo.

El enfoque que da Bentham a la deontología es de tipo utilitario: "una acción es buena o mala, digna o indigna en proporción a su tendencia a acrecentar o disminuir la dicha pública"4. El filósofo inglés pone mayor énfasis en el principio clásico utilitario: la mayor felicidad para el mayor número.

La deontología es aplicada al estudio de los deberes profesionales en 1845, cuando Max Simon escribe una obra sobre deberes de la profesión médica.5 De aquí se deriva la estrecha relación e identidad entre el concepto de deontología y el de ética profesional.

Resulta necesario destacar la relevancia de la ética en el ejercicio de una profesión. Desde un enfoque teleológico, todo quehacer humano responde a determinados fines sociales. Todo trabajo está destinado a satisfacer ciertas necesidades humanas.

Para Sócrates la justicia consiste en que cada uno permanezca dentro de los límites de su empleo. Cada uno deberá hacer aquello que mejor sabe hacer. Al interrogar a sus ciudadanos quería acercarlos al conocimiento de si mismos para descubrir así su vocación y hacerlos mejores ciudadanos.

Por su propio carácter social, toda actividad u ocupación debe perseguir un fin ético.
Bertrand Russell ejemplificaba:

"Los soldados deben luchar, como los bomberos deben arriesgar sus vidas..., los guardacostas deben salir al mar cuando hay tormenta, los doctores deben correr el riesgo de una infección durante la epidemia.6

Cada ocupación u oficio responde, pues, a fines que están socialmente orientados.
Sin embargo, no basta que cada uno cumpla bien con su oficio. Podría hablarse, por ejemplo, de la "ética" de un ladrón que hace muy bien su trabajo.

Cada ocupación debe tener como mira el bien común; el conjunto de las condiciones que contribuyen al perfeccionamiento social y a la realización de los fines a los que la sociedad aspira para vivir armónicamente.

Aunque originalmente a la profesión se le concibe como una ocupación, un empleo o una facultad, comúnmente se ha designado con esta palabra a la actividad que se ejerce con la acreditación o respaldo de estudios superiores o universitarios (lo que supone un crecimiento cultural amplio, una formación académica especializada y una competencia profesional), o bien, bajo la acreditación de colegios profesionales y por un estatuto legal de la profesión.

Charnley establece que la profesión "es una actividad que presenta características bien definidas: cultiva principios operativos transmisibles de un agente a otro; opera sobre un cuerpo de conocimientos precisos y en constante progreso; tiene su base en una cultura general; posee un código de ética; quienes la practican están motivados por una preocupación de bienestar público".7

Con independencia de la discusión que podría abrirse sobre la profecionalización académica del periodismo y el acceso a la profesión en distintos países, es necesario asentar que el periodismo debe ser considerado como una actividad profesional, como precognición para promover su compromiso moral.

Una actividad es valiosa en la medida en que corresponda a una necesidad. El valor no existe al margen de las necesidades concretas de los individuos, sino en función de ellas.
Si para la supervivencia y equilibrio de la comunidad es necesaria la veracidad de un informador, entonces ésta se convierte en valor. Quien habla con veracidad da algo valioso a la comunidad.

En este campo donde se identifican el concepto de deontología con el de la ética profesional.
Fernado Savater señala:

"... en las sociedades complejas, hay una serie de éticas concretas de acuerdo con las actividades o el puesto o el papel social que cada uno desempeña en un grupo humano.

La expresión técnica para designar a este tipo de éticas concretas es la deontología, que viene de la expresión griega taderontak, que significa lo debido, lo que corresponde a un grupo determinado".

"La deontología -agrega- no es entonces una ética global o general pata el mundo, sino el código ético que tiene un tipo de persona determinada, por lo que hay límites deontológicos para unas profesiones, o para unos puestos en la vida, que no corresponden en cambio a otros".8

Así pues, la deontología es un conjunto de valores compartidos por un grupo ocupacional, pero sin que ello signifique que se encuentren aislados de una ética social, ya que es justamente el bien común su finalidad.

En este sentido, Francisco Vázquez Fernández señala que la deontología profesional comprende "los deberes profesionales extrajurídicos y éticos, pero mínimamente exigibles dentro de cada profesión".9 Es decir, que trata de una disciplina que se encuentra justamente entre la ética y el derecho.

Por su parte, José María Desantes Guanter define la deontología como " el conjunto sistemático de normas mínimas que un grupo profesional establece y que refleja una concepción ética común o mayoritaria de sus miembros". 10

Si pensamos en que, en un sentido amplio, la ética estudia el comportamiento moral del hombre 11, deberemos reconocer que esta ciencia o teoría no se ocupa de establecer los deberes que han de seguir al hombre. No dicta normas. La ética analiza las circunstancias en que se desenvuelve el comportamiento moral de los individuos y explica el sentido de los valores y principios de origen.

La ética en el periodismo

Por ello, resulta oportuno indicar que la ética periodística además de considerar el conjunto de principios que guían el comportamiento profesional también debe tomar en cuenta los problemas y condiciones que rodean al trabajo del periodista, así como su capacidad individual para discernir con independencia de lo que establecen los preceptos.

Al ocuparse de los deberes y las normas morales, la deontología se ocupa de una parte especial de la ética, pues ésta comprende normas, valores y principios que guían la acción humana. Pero además busca explicar tales normas y analizar cómo se ponen en práctica.

Es por ello que diversos autores prefieren usar el término deontología para precisar o enfatizar el carácter normativo-moral de los deberes periodísticos. Sin embargo, creemos pertinente considerar que un estudio amplio de la ética del periodismo debe reflexionar en las circunstancias en que se desenvuelve el comportamiento moral de los informadores.

Es conveniente contar con un sólido punto de partida sobre el concepto de la ética del periodismo, por ello seguimos a Ernesto Villanueva que la define como:

"la ciencia normativa de la conducta que le permite al periodista elegir, entre distintas opciones, cuál debe ser el camino correcto en el ejercicio de su profesión".12

Esta capacidad de elegir entre distintas opciones no significa, naturalmente, una obediencia mecánica a normas establecidas que han sido impuestas al periodista por la tradición o por la empresa a la que sirve.

Por el contrario, la decisión del periodista debe ser el resultado de su reflexión y su conciencia, como condiciones necesarias para que actúe por convicción, por su íntima adhesión a un principio.

Por ello, también coincidimos plenamente con el periodista Federico Campbell, para quien la ética periodística es "un sistema de convicciones personales y deberes sin los cuales la labor del periodista no tiene razón de ser". 13

La ética no enseña a obedecer (ello sería absurdo), sino analizar, criticar, ponderar y guiar nuestros actos.

Quizá con frecuencia se asocie a la ética con la "inútil reflexión filosófica" para la cual no tienen tiempo los periodistas, que son hombres de acción, y a quienes les pueden resultar incluso ridículas las prescripciones éticas. Por ello debemos recordar con Cees Hamelink, que:

"La ética no es un ejercicio estadístico, es reflexión orientada a la acción que examina críticamente la dimensión ética de las decisiones humanas, desentierra los principios que guían estas decisiones y los intereses que presentan, y relacionando la teoría con la practica, plantea la acción adecuada. La ética es un proceso en movimiento que mejora el conocimiento, crea conciencia y propone acción práctica". 14

Se trata de una definición amplia que a nuestro juicio se adapta con toda precisión al mundo dinámico, de decisiones constantes y rodeado de intereses, en que se desenvuelve el periodismo.

La ética en el periodismo se funda en la conciencia sobre los deberes sociales de la profesión, en el dominio de los conocimientos y técnicas para alcanzarlos y en un amplio margen de autonomía de conciencia en la práctica cotidiana.

Consideramos que el periodista no debe perder de vista que su actividad es un servicio que brinda a la sociedad, que debe estar dotado de una formación profesional que le otorgue una amplia libertad para actuar conforme a sus criterios profesionales.

En efecto, la ética periodística es la disciplina que puede proveer al periodista de esa capacidad para distinguir "el camino correcto" en sus decisiones, impulsarlo a asumir la responsabilidad de sus actos y auxiliarlo aún en las decisiones más difíciles.

Sería equivocado pensar que la ética periodística fomenta actitudes pasivas, temerosas o autocensurantes en los periodistas. Al contrario, debe estimular la transformación hacia un periodismo mejor documentado y exhaustivo, debe propiciar una actitud de integridad y valor en los periodistas, un espíritu de compromiso con la sociedad y su transformación.

La ética del periodismo no debe ser concebida como una "productora" de leyes, sino, en su sentido más amplio, como una ciencia que ayuda al periodista a ejercer su profesión con mayor conciencia y libertad.

Por lo anterior, es necesario subrayar que los principios deontológicos no buscan obligar al periodista a actuar en cierto sentido, no son coercitivos, pues ello sería contrario a la libre determinación, y por lo tanto, a un comportamiento verdaderamente ético. Es por ello que la función esencial de los códigos deontológicos es la de servir de guía, de orientación a las acciones del periodista y más aún, estimular su reflexión y su capacidad de decisión.

La deontología periodística es el término con el cual se ha precisado el estudio de los deberes y responsabilidades de la profesión, por lo que frecuentemente ética y deontología periodística se usan como expresiones equivalentes.

Villanueva establece que la deontología periodística puede definirse como:
"el conjunto de principios éticos asumidos voluntariamente por quienes profesan el periodismo, por razones de integridad, de profesionalismo y de responsabilidad"15.

El autor señala que la ética de la información se encuentra directamente vinculada al perfil moral del periodista: cómo quiere vivir, cómo se ve a sí mismo, cómo son los valores morales que aplica al momento de recabar y difundir la información, y qué relación debe existir entre el público y su tratamiento periodístico16.

Federico Campbell también resalta el papel de la aceptación íntima de los principios en su concepto de deontología del periodismo: "al conjunto de convenciones morales y deberes que regulan - por convicción personal: in foro interno, y no por obligatoriedad legal - el ejercicio del periodista, puede llamársele deontología periodística"17.

La ética periodística comprende el universo de decisiones y acciones que el periodista toma cotidianamente en el ejercicio de su profesión. Toda acción (u omisión) tiene un significado moral dentro de la profesión periodística. Cualquier camino que elija el periodista tendrá una enorme trascendencia en el servicio que presta a la sociedad.

Diariamente, y a cada momento, el periodista debe tomar decisiones, constantemente se halla en una bifurcación ante la cual debe escoger el camino que considera más pertinente para el bien público.

La profesión periodística, como ninguna otra, se encuentra en el centro de una intrincada red de intereses y fuerzas que la presionan y pueden hacerla muy vulnerable. Una multitud de condicionamientos, ponen permanentemente en peligro el frágil equilibrio de la ética profesional.

El periodista del Washington Post, Richard Harwood, considera que "lo que debiera ser una planicie ética para este oficio, es de hecho una selva ética"18.

Efectivamente, el periodismo se encuentra en una "selva" porque no puede dejar de tocar las fibras más finas de la vida pública: está en medio de disputas y debates, de puntos de vista antagónicos, de guerras y tensiones; está en el centro de las fuerzas sociales y sus luchas, de la vida democrática, de los grupos políticos y económicos, de los sucesos y problemas que afectan a la humanidad. La enorme complejidad de los acontecimientos es la materia prima del periodismo y, en consecuencia, se enfrenta a una muy alta y delicada responsabilidad.

Cada acto en la profesión del periodismo representa un constante asumir responsabilidades. Todo cuanto escriba el periodista puede afectar la vida pública y la vida individual de las personas.

Pero precisamente por sus condicionamientos políticos, ideológicos y mercantiles, el periodismo se encuentra siempre caminando en una fina cuerda donde el equilibrio ético debe enfrentar multitud de amenazas que muchas veces comienzan en la propia empresa periodística.

Lo que es ético para un diario, no lo es para otro. Nos enfrentamos a un problema de relatividad moral que recae por principio en la política editorial e informativa del diario y en los factores que la condicionan.

Herrán y Restrepo describen un completo panorama de los condicionamientos de la ética periodística al hablar de las "dependencias" que limitan al periodista:

"De la experiencia de los periodistas se concluye que estas dependencias pueden proceder de la organización financiera del medio de comunicación, de sus limitaciones económicas, de sus fuentes de financiación, de las medidas restrictivas o de control impuestas por el gobierno; de la influencia ejercida por líderes y partidos políticos; de la actuación en juntas directivas, directores o editores de medios periodísticos; de la presión ejercida por lectores, oyentes o televidentes agrupados en asociaciones o consultados a través de raitings de sintonía o de circulación, de las opiniones y sentimientos personales del periodista, o de la relación del periodista con sus fuentes de información"19.

Edmund Lambeth confirma lo señalado por los autores:

"... el alcance de la libertad de acción de los reporteros y editores se restringe ante presiones de los propietarios, los editores y los compañeros, los valores sociales y las costumbres, y los procedimientos legales y normativos"20.

Consideramos que la profesión periodística no puede encontrarse sujeta solamente a la ideología e intereses empresariales para establecer principios de conducta no escritos. Por el contrario, en tanto la empresa informativa haga explícitos sus principios ideológicos y éticos, los periodistas contarán también con un registro que les permita evaluar qué tan compatible es la política del medio al que sirve con los principios deontológicos de su profesión.

A manera de conclusión

Podríamos resumir la importancia de la ética periodística en una serie de fundamentos esenciales para toda sociedad:

a) El ejercicio ético del periodismo defiende y preserva la libertad de expresión e información: pues el primer deber del periodista es exponer o comentar los hechos con veracidad y en la consecución de este ideal se pueden sufrir graves limitaciones. Al dar a conocer lo que observa el periodista ha enfrentado, históricamente, censura, agresiones, encarcelamiento y muerte. Al informar con veracidad, al conducirse éticamente, en contra de las fuerzas que a ello se oponen, el periodista se convierte en un defensor de la libertad de expresión e información.

b) El ejercicio ético del periodista contribuye a la realización y defensa del derecho a la información: pues cuanto más se adhiera el periodista a los principios éticos de la profesión, mejor podrá contribuir al cumplimiento de esta garantía que figura en el mundo como un derecho humano fundamental. Una información periodística oportuna, suficiente y veraz es un elemento que favorece decisivamente la participación democrática de la sociedad en los asuntos públicos.

c) El ejercicio ético del periodismo es una forma de luchar contra la manipulación, la distorsión y el control informativo: pues las distorsiones, omisiones o errores que cometen los periodistas son frecuentes y forman parte de los riesgos inherentes a la profesión, pero también son resultado de los condicionamientos políticos, ideológicos y económicos de la empresa periodística.

d) El ejercicio ético del periodismo permite establecer un compromiso con la sociedad: pues en los principios éticos del periodismo descansa no sólo la dignidad y el respeto de la profesión consigo misma, sino la credibilidad y confianza de la sociedad hacia el trabajo del periodista. A través de los principios éticos el periodista reconoce sus compromisos con el principal destinatario de la información: el ciudadano. Se define además el ideal de servicio entre el periodista y el público.

e) El ejercicio ético del periodismo dignifica a la profesión: pues lamentablemente existe una mala reputación tradicionalmente ligada a la profesión periodística, ya que comúnmente se ve al periodista como un individuo que manipula la información y obtiene ventajas de su posición profesional. Consecuencia de ello es la falta de credibilidad de la sociedad hacia la prensa. La adhesión a principios éticos es también una lucha contra el antiguo desprestigio de la profesión.

f) El ejercicio ético del periodismo permite crear una conciencia sobre identidad de la profesión: al establecerse principios de conducta en el periodismo se fortalece la conciencia profesional y, de esta forma, se consolida el estatus o calidad profesional del periodista, lo cual constituye un fundamento para poder ofrecer un servicio la sociedad con base en responsabilidades precisas, pero también en los derechos y la protección de la profesión periodística.

g) El ejercicio ético del periodismo preserva la libertad de la profesión: pues al ser el periodismo una tarea que por su naturaleza misma requiere una máxima libertad, la conducta ética tiende a contrarrestar la exigencia de normas jurídicas autoritarias (mas no suplir a un marco legal, esto debe subrayarse) que en ciertos sistemas políticos constituyen formas disfrazadas de censura.

En la medida en que el ejercicio periodístico ha consolidado su identidad como profesión y su razón de ser como quehacer humano, así como sus propios métodos, técnicas y su perfeccionamiento, ha conquistado una mayor autonomía que la pone en condiciones de establecer sus ideales de servicio más allá de los intereses de los grupos políticos o económicos que detentan o buscan influir en la prensa.

Esto, desde luego, representa una lucha permanente. Pero no pensamos en una maniquea lucha entre periodistas heroicos y empresarios perversos. Entendemos la lucha como un esfuerzo de comunicación constante entre todos los miembros de la empresa periodística. Pensamos en una cultura del entendimiento en la que los acuerdos, las discusiones, la reflexión sobre los problemas éticos enfrentados cada día se conviertan en una práctica común.

Consideremos que si bien ya no es posible llegar a establecer principios únicos y absolutos por cuanto la libertad es el valor dominante de nuestras sociedades, sí es posible construir cotidianamente las virtudes, como pensaba Aristóteles, por la fuerza del hábito.

NOTAS

1. Savater, Fernando, "Lo moral y lo legal", en Bucareli Ocho, suplemento semanal de El Universal, Mèxico, 8 de marzo de 1998, p.22.

2. Jay, Martin, "¿Existe una ética postestructuralista?, en La Jornada Semanal, suplemento semanal de La Jornada, 1 de junio de 1990, p.25.

3. Uribe, Hernán, Ética periodística en América Latina. Deontología y estatuto profesional. México, UNAM, 1984, p.20. En su libro "Ética y deontología de la información", Francisco Vàzquez Fernández precisa, basándose en la obra de Jeremy Bentham, que la voz deontología, deriva de los vocablos to deón (lo que es conveniente) y logía (conocimiento).

4. Vázquez Fernández, Ética y deontología de la información, Madrid, Paraninfo, 1991, pp.117.

5. Ibid., p.124.

6. Rusell, Bertrand, Sociedad humana: ética y política, Madrid, Cátedra, 1987, p.42.

7. Charnley, Mitchell V., Periodismo informativo, Buenos Aires, Troquel, 1976, p.455.

8. Savater, Fernando, Ética, política, ciudadanía, México, Grijalbo-Raya en el agua- Causa Ciudadana, 1998, pp. 44-45.

9. Vázquez Fernández, Francisco, Op. cit. p.124.

10. Desantes Guanter, José María, citado por Arroyo Alejandra, "Valores éticos en el periodismo escrito mexicano", en Revista Iberoamericana de Derecho a la información, México, mayo-agosto de 1998, p.99.

11. Sánchez Vázquez, Adolfo, Ética, México, Grijalbo, 1979, p.22.

12. Villanueva, Ernesto, Códigos europeos de ética periodística, México, Fundación Manuel Buendia-Generalitat de Catalunya, 1996, p.15.

13. Campbell, Federico, Periodismo escrito, México, Ariel, 1995, p 14.

14. Hamelink, Cees, "Principios éticos en los códigos y en la práctica", en Ruiz Elredge, Alberto (coord.), El desafío jurídico de los medios de comunicación internacional, México, Nueva Imagen, 1979, p.131.

15 Villanueva, Ernesto, op. Cit. P. 17.

16 Ibid., p. 15.

17 Campbell, Federico, op. Cit., p. 171.

18 Harwood, Richard, "La tierra de nadie en el oficio de las noticias", en The Washington Post, De la prensa, por la prensa y para la prensa, México, Gernika, 1978, p. 156.

19 Herrán, María Teresa, Restrepo, Javier Darío, Ética para periodistas, Bogotá, Tercer Mundo Editores, 1991, p. 193.

20 Lambeth, Edmund B., Periodismo comprometido, un código de ética para la profesión, México, Limusa, 1992, p. 17.

 

 

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