El
crítico literario en el periodismo cultural
María
Guadalupe Amor
Universidad Autónoma
Metropolitana
El
crítico literario expresa su opinión
sobre una obra literaria. Materializa su punto de
vista en un texto que es producto de su memoria, porque
el crítico literario sí tiene memoria
y nunca olvida.
¿Porqué
existen hombres que se dedican a escribir sobre libros
en una sección cultural, o en un suplemento,
o en una revista?
México ha visto pasar mentes críticas,
pero sobre todo, plumas críticas, que
se han atrevido a decir lo que no se quiere oír
porque lo piensan inútil. Los nombres está
de más mencionarlos, requeriría un ciento
de hojas para contar una historia que no es la nuestra.
Lo que sí nos interesa, es plantear el porqué
existen estos personajes en el panorama literario
y describir cómo y dónde
se mueven en el espacio social.
No se visualice el espacio social como un cuadro
cerrado conformado de clases sociales, movidas por
la única inercia de la economía dominante,
giremos hacia una concepción no mecánica
y pensemos que este espacio esta conformado por relaciones
de fuerza que dan origen a posiciones, y que debido
a estas relaciones existen grupos que ocupan un lugar
en una esfera tridimensional, pues quienes
conforman estos grupos son seres humanos (y no máquinas
que actúan por reflejo) que luchan por mantener
o implantar una manera de ver el mundo, es decir,
lo que peligrosamente se llama ideología.
Al crítico literario podría considerársele
agente, término que planteó el
sociólogo francés, Pierre Bourdieu para
referirse a todos aquellos hombres que realizan acciones
y son parte de relaciones sociales porque son sujetos
actuantes.
El crítico literario actúa al escribir
un texto sobre un libro. Actúa cuando publica
en un periódico o revista lo que piensa. Actúa
cuando participa en la producción de una obra
literaria.
Así es, una obra literaria vista como fenómeno
comunicativo requiere de una estructura de
relaciones para su producción significativa.
Propongamos las siguientes dimensiones.
En la primer dimensión, se puede deducir que
la obra literaria es un mensaje escrito por un emisor
y que además existe un receptor que lo interpreta,
fin de la historia.
En una segunda dimensión se podría puntualizar
que esta obra fue escrita por un hombre, con una trayectoria
en el espacio social y que su novela, por ejemplo,
es la objetivación (como llamaría
Bourdieu a lo que está materializado) de un
acto de "creación" y que será
valida solo si los demás miembros del campo
no llegan al consenso de que es así.
Hagamos un breve paréntesis para decir a que
nos referimos con campo. Este también es un
concepto de Pierre Bourdieu, el cual entendemos como
"un sistema de líneas de fuerzas (...)
que al surgir, se oponen y se agregan, confiriéndole
su estructura específica en un momento dado
del tiempo" (Bourdieu, 1975, p.135). Es decir
que tiene una historia acumulada, por los agentes
o grupos, que conforman estas líneas
de fuerzas. Podemos decir que el campo es la
representación micro de lo macro
del espacio social.
En una tercera dimensión podríamos además
de lo anterior, hacer aparecer a agentes o instancias
que participan en la legitimación del "objeto
Sagrado" (decimos sagrado porque para existir
necesita de la creencia de todos), las cuales al igual
que los agentes, tienen una trayectoria y ocupan un
lugar en el espacio social.
Y por último una cuarta dimensión donde
se podría detectar al consumidor de la novela,
siendo aquel lector que llega a una librería
y que entre largas filas de "nuevos títulos"
escoge uno y lo compra. Si lo lee o no, es otra historia.
La dimensión a la que nos estaríamos
enfocando sería a la tercera, pues creemos
que el crítico literario es un agente que participa
en la legitimación de la obra literaria.
Con frecuencia el crítico literario es tomado
como algo virtual, como un ente que pulula en el ciberespacio.
Es alguien, paradójicamente, inexistente en
el sistema de relaciones que producen la obras, pues
se da por hecho que la obra existe por el hecho de
haber sido escrita.
Nosotros pensamos que el crítico literario
se inscribe en este sistema y que participa de manera
activa en la producción de la obra literaria
porque habla de ella en un medio de comunicación,
con esto hace público su punto de vista y lo
pone en circulación en el espacio social.
El hecho de que el crítico literario ocupe
con más frecuencia los medios escritos para
difundir sus textos, se debe a que estos representan
zonas en el espacio social donde los agentes
se encuentran ubicados.
Con esto queremos decir que así como planteamos
que el agente - crítico literario se
ubica en un espacio determinado del espacio social,
la revista o el periódico desde donde se publique
puede funcionar como una instancia social que forme
parte de una historia y como tal, también ocupe
un lugar en la esfera. De ahí que insistamos
en una visualización tridimensional y no bidimensional
del espacio social.
El suplemento cultural y las secciones culturales,
así como las revistas, parecen funcionar como
zonas legítimas de lucha, porque son
instancias donde está permitido y reconocido
por el campo, emitirse los juicios de valor
sobre las obras literarias.
Y porque de algún modo, el crítico literario
lucha contra quienes pretenden entrar al campo
de manera ilegítima, fungiendo así como
vigilante de lo legítimo. Pues el crítico
literario conoce las reglas de tal modo que se encuentran
escondidas en su sentido común.
Por ello creemos que en sus textos subyacen estas
reglas que a su vez hablan de un grupo que ha acordado
que las cosas deben de ser de tal o cual manera.
Es por eso, que los textos no son homogéneos,
y sobre todo cuando al campo llegan los nuevos agentes
a comunicar su nueva manera de ver las reglas imperantes.
Cuando un libro causa controversia, y los críticos
literarios difieren en el juicio sobre la obra, creemos
que es porque la actividad crítica es un acto
subjetivo y como tal esta empapado de la historia
del agente y de lo que ha acumulado en ella.
Así, el crítico literario visto como
agente, es resultado de ciertas condiciones,
en cierto momento, es decir que de acuerdo a lo que
haya aprendido, de la clase social a la cual pertenezca,
del tipo de compañía, de sus familiares,
y de situaciones de ese tipo, se conformará
lo que Bourdieu llama habitus.
Este concepto permite explicar lo que en lenguaje
común se conoce como "carácter",
y que funciona como una disposición social.
El crítico literario tiene además de
una función comunicativa, que actualmente
tiene tintes de promoción literaria,
que parece formar parte de una estrategia de
mercadotecnia para la creación de un público
consumidor de best sellers, ocupa una posición
simbólica en el espacio social, pues
de manera similar a un sacerdote, tiene la tarea,
otorgada por el campo literario, de iniciar a los
nuevos, al escribir de ellos; de denunciar a los herejes;
y de mantener viva la memoria, porque ellos sí
tienen memoria, y la guardan en el sentido común,
que como dice el señor Enrique "es el
menos común de los sentidos".