Medios
y cultura de masas
POSMODERNIDAD Y MEDIOS DE COMUNICACIÓN
Lorena
García Durán / Mayra
Morett Martín del Campo / Teresa Paz Repullés
UNIVERSIDAD
IBEROAMERICANA
Nos
parece prudente empezar este escrito con una cita
J.F. Lyotard: "Oimos reggae, miramos un western,
comemos en Mc Donald´s a mediodía y un
plato de la cocina local por la noche, nos perfumamos
a la manera de París en Tokio, nos vestimos
al estilo retro en Hong-Kong, el conocimiento es materia
de juegos televisados."
Las tecnologías mediáticas originan
una nueva forma de experiencia. La estetización
de la vida y la fragmentación del sujeto. La
cultura de la imagen diluye al arte en la estetización
y al sujeto en la objetivización del consumo.
El individuo posmoderno ha perdido la historicidad
debido a la velocidad de la información audiovisual,
pues percibe en una pantalla el mundo al instante
sin tener referencias de un antes o un después.
Las nuevas tecnologías son el producto de una
nueva etapa del capitalismo que requiere del consumo
masivo (consumismo).
Hoy en día las computadoras o los televisores
carecen de poder visual, no tienen movimiento externo
como los aviones, los trenes o los coches; estos aparatos
permiten a los tripulantes sentir el traslado en un
espacio determinado.
En cambio una televisión o un monitor de computadora
no permiten que el sujeto que los utiliza sienta el
desplazamiento del tiempo y del espacio, pues son
estáticos y pueden permanecer años en
el mismo lugar y aún así seguir funcionando.
Mientras que en la Modernidad la tecnología
influenciaba de una manera fascinante a la poesía
y a la pintura y a demás creaba una sensación
de libertad en los individuos pues sólo trasladaba
los cuerpos, la tecnología del posmodernista
no traslada cuerpos sino que los inmoviliza en un
sillón haciendo que se olviden de su existencia
y les entrega a cambio un viaje imaginario que provoca
una libertad de espectador y no de participante.
"El organismo humano ya no puede ajustarse
a las velocidades ni a las demografías del
nuevo sistema mundial". Estas palabras de
Jameson nos hacen reflexionar sobre la gran cantidad
de información que tenemos y que no sabemos
ni podemos en varias ocasiones manejar. La informática
como tal provoca una desaparición de la naturaleza,
en la manera en que cada vez está más
ausente y la tecnología va disolviendo la vieja
diferencia entre lo animado y lo inanimado.
El hombre moderno se relaciona con conceptos como
el de la libertad y la decisión, permitiendo
así la relación más directa y
controlada o manipulada con la naturaleza, para permitir
así la emancipación del entorno. Por
lo tanto, se está realizando, por medio de
la técnica, una duplicación de la realidad,
con lo que se puede hablar de una hiperrealidad o
metarrealidad en donde se encuentra la lingüística
de la realidad haciendo que las cosas sean algo en
específico.
Esto implica que la realidad en sí misma no
sea nada y que nos movamos en una metarrealidad que
no es real; son ilusiones, dudas, ideas imaginarias.
Una metarrealidad se puede compartir a través
de un consenso.
El aparato por definición es un sustituto de
algo y en el caso de los medios de comunicación,
un aparato está haciendo las funciones de algo
sustituyendo las potencialidades humanas, e incluso
llegándolas a mejorar. También sirven
para crear un mundo distinto al cotidiano llegando
a ser un sustituto del otro. Se recurre al medio de
comunicación para poder contactarse con la
realidad externa, sin tomar en cuenta que el medio
crea su propio mundo, que es de sí, o sea,
autoreferencial.
Paul Virilio supone la sustitución de la velocidad
vehicular de los cuerpos por el viaje sin desplazamiento
dejando a los instrumentos la organización
del ritmo vital, reduciendo la voluntad a cero y permitiendo
que la visión de la luz en movimiento sobre
la pantalla reemplace la búsqueda de cualquier
movimiento personal. Dando como resultado la desaparición
de la percepción directa de los fenómenos
que nos indican sobre nuestra propia existencia y
esto nos aleja de la realidad directa. Los sentidos
perciben el mundo a través de una pantalla.
Como consecuencia el tiempo se limita a un continuo
instante y así también la velocidad
pues ya no hay desplazamiento de cuerpos. Todo esto
provoca que el individuo esté enajenado del
mundo que lo rodea y de las relaciones interpersonales
directas. Las relaciones que quedan son aquellas que
se dan a través de una red comunicacional que
carece casi por completo de límites. Jameson
dice: "Las tecnologías comunicativas
y de la información [...} subrayan y dramatizan
esta transformación del mundo de los objetos
como si fueran su idea material".
Virilio dice que ya no tenemos la capacidad de crear
imágenes mentales pues éstas ya nos
vienen dadas mediáticamente. Tenemos que reorganizar
nuestra forma de ver para así poder conocer
y comunicarnos.
El
medio dehistoriza, el medio no puede transmitir las
formas tradicionales del lenguaje, y el hombre, al
perder tradición pierde contexto, y con esto
se llega a perder el sentido. Cuando esto sucede,
el hombre se vuelve capaz de vivir en el contexto
del otro, pero ese otro es el medio y el medio es
nadie. El medio de comunicación posmoderno
busca que esto suceda, pues cuando el hombre ha perdido
el sentido es fácilmente manipulado.
Por
su naturaleza, el hombre tiene un deseo de omnipotencia,
por lo que continuamente se encuentra desplazando
ese tipo de deseos en sus actitudes, sueños,
acciones... Este proceso de desplazamiento y deseo
de omnipotencia lo llevan a cabo los medios de comunicación
presentando significantes desplazados que hacen que
todo el mundo sienta que sus deseos se satisfacen.
Es por esto que se llega a decir que los medios tienen
un efecto curativo o terapéutico, volviéndose
por lo mismo adictivos; claro que este efecto es momentáneo
o parcial debido a que poco tiempo después
se desvanece la satisfacción y regresa la necesidad.
Vivimos
en una época en donde la técnica pretende
garantizar la liberación del hombre, pero en
vez de lograrlo lo va conduciendo hacia formas bajas
de totalitarismo y conformismo, sobre todo cuando
dentro de todo esto se encuentran inmersos los medios
de comunicación masivos.
Los
medios masivos producen una sociedad dispersa, múltiple
y en donde las diferentes culturas que se encuentran
en ella se yuxtaponen, en lugar de producir una sociedad
unitaria. Una sociedad en el abandono con su pensamiento
concentrado en el vacío, que como diría
Baudrillard: "La naturaleza siente horror
por el vacío pues es ahí, en el vacío,
donde nacen para conjugarlo sistemas pletóricos,
hipertróficos, saturados; siempre se instala
algo redundante ahí donde ya no hay nada".
Este
vacío está irónicamente repleto
de información y de comunicación que
llega al hombre, quien está totalmente abierto
a recibirla de manera excesiva, provocando por lo
tanto una gran confusión y un delirio de comunicación
a través de los medios. Una sociedad informatizada.
Todo esto sumado a que el hombre narcisista y solitario
está a la expectativa de lo que recibe, sin
ninguna protección, en total instantaneidad
de las cosas, que a fin de cuentas acaban con nuestra
privacidad e intimidad.
El
hombre inmerso en la posmodernidad es a fin de cuentas
una esponja que absorbe toda esta influencia -información
y comunicación-, que si fuera bien manejada,
canalizada y "desinfectada" no tendría
estas consecuencias. Mucho del problema está
en que el hombre no ha sido capaz últimamente
de discernir la información que recibe, de
ser crítico y de emancipar su propio criterio.
Estamos
en un momento en donde todo suceso carece de consecuencias
en el sentido virtual, pues cada uno de ellos está
sujeto a todas las interpretaciones que sean posibles.
"Perfectamente informados e impotentes, perfectamente
solitarios y paralizados, perfectamente fijados en
la estereofonía mundial. Hoy, ya no hay trascendencia,
sino comunicación". (Garzón
Bates).