Reflexiones
y notas sobre ética periodística
ENTRE EL DEBER, LA OBLIGACIÓN,
LA AUTORREGULACIÓN Y LA LIBERTAD DE EMPRESA
LEONARDO
DAVID PILIADO NAVIA
Escuela Nacional de Estudios Profesionales Acatlán,
UNAM
Hoy
más que nunca, se debate en torno a los principios
éticos de los medios de comunicación en un contexto
mundial de cambios rápidos y profundos. Los nuevos
paradigmas (sociedad postindustrial, postcolonialismo,
postmodernidad, sociedad de redes), son complejos
ante la idea del progreso de la humanidad entendida
como el bien común, gracias al avance de la ciencia
y la tecnología. Sin embargo, esta teoría no ha sido
muy alentadora en el mundo donde lo que impera es
un desequilibrio informativo y ético como una limitación
y ejercicio del poder.
Múltiples factores como la globalización económica,
el reacomodo geopolítico mundial, los avances tecnológicos
y las crisis ideológicas en las instituciones de los
Estados-Nación, enmarcan una posible reconfiguración
ética de los medios masivos de comunicación ante un
espacio público mediatizado, pero no definido.
Los medios de comunicación, por su lado, reconstruyen
y reproducen a su muy particular manera la realidad
de la cultura contemporánea, llegando a tener una
importancia vital dentro del acontecer histórico al
convertirse, de paso, en los escenarios donde se lucha
por el conocimiento y el significado; es decir, la
lucha por el poder y la apropiación simbólica del
mundo. Sin embargo, es posible hacer algunas reflexiones
para entender la praxis de la ética profesional de
los medios de información y sus periodistas en un
intento de acercarnos a sus aspectos deontológicos.
2 DE JULIO DEL 2000: LA FRONTERA ENTRE LA LIBERTAD
Y LA CENSURA
Desde el fin de la revolución mexicana, el poder presidencial
mantuvo casi siempre un férreo control informativo
entre la complacencia, simpatía y complicidad de periodistas
y comunicadores. El poder empresarial también ponía
su granito de arena. Una de las múltiples pruebas
de ello fue el golpe a Excélsior en 1976. La
libertad de expresión era letra muerta y las reglas
no escritas eran plata o plomo. Manuel Buendía lo
comprobó con su artero asesinato. No había otro camino.
Los atentados contra periodistas o periódicos que
denunciaban los excesos del poder durante la existencia
del régimen priísta, eran un distintivo de los tiempos
que se vivían. A pesar de esto, es innegable que Proceso
inició un espacio crítico, nuevo y reflexivo. Al igual
que La Jornada al inicio de los ochenta, significó
un nuevo rumbo para el periodismo mexicano, sobre
todo en el aspecto informativo. Ambos medios iniciaron
una lucha contra el sistema, simplemente informando
a la opinión pública. Las voces críticas contra el
ejercicio y el abuso de poder sirvieron como válvula
de escape para diversas inconformidades sociales que
se gestaban de manera casi natural en un sistema autoritario
como el mexicano.
Paulatinamente, el poder político se vio obligado
a disminuir el nivel de presión ejercido sobre los
medios y mostrarse tolerante frente a un ejercicio
cada vez más real de la libertad de expresión y la
crítica.1 Los años noventa resultaron
paradójicos. Mientras todo México se podía enterar
de lo que ocurría del otro lado del mundo, los problemas
domésticos se trataban de silenciar.
La rebelión chiapaneca de 1994 es un buen ejemplo
de esto. Los primeros días del levantamiento fue escasa
la información disponible. Sin embargo, a partir de
ese año el debate en torno al accionar de los medios
de comunicación y su ética periodística inició tibiamente,
a instancias del poder político -en particular, del
entonces Secretario de Gobernación, Jorge Carpizo.2
Desde entonces, la apertura de las libertades de expresión
e información con sentido democrático, crítico y transparente
ha ido aumentando, en parte gracias al debilitamiento
del partido en el poder, y a ciertos acontecimientos
de carácter político que no podían pasar inadvertidos.
Esto propició que una ventana indiscreta se fuera
abriendo más con el paso del tiempo. Después de las
últimas elecciones que le dieron un nuevo rumbo al
país, los medios informativos de pronto se vieron
en medio de una reluciente aunque no completa libertad
de expresión, como ha apuntado Omar Martínez, debido
a:
1) La existencia de un sistema político que impuso
una rígida estructura de control tendiente a cooptar
e inhibir el verdadero desarrollo periodístico, y
cuya inercia aún no logra liquidarse plenamente. 2)
La falta de una tradición; un hábito, una práctica
necesariamente obligada para el gremio: el ejercicio
de crítica y autocrítica por parte de los periodistas,
circunstancia que se desprende de la primera. 3) La
carencia de hemerografía y bibliografía suficiente,
lo cual no es sino la suma global de las dos razones
precedentes.3 A partir de la derrota
del partido que gobernó setenta años al país, el 2
de julio de 2000 inauguró una nueva etapa en la historia
democrática de México y los medios de comunicación
en su relación con el poder político. Actualmente,
los dilemas éticos de los medios y los periodistas
oscilan entre la libertad, la censura, la obligación,
la autoregulación y la autocomplacencia.
SER O NO SER: ¿VENDER O NO VENDER?
El periodismo, independientemente de las múltiples
acepciones y tareas que puede cumplir en escenarios
democráticos, también pasa por una etapa de revaloración
respecto al papel que deben jugar los medios, lejos
del manto protector del Estado y frente al poder mismo.
De alguna manera, las concesiones gubernamentales
a los medios (electrónicos), todavía ejercen cierto
tipo de control institucional que media entre la prudencia
y un implícito chantaje.
Respecto a la reconfiguración ética de los medios
y los periodistas, los siguientes elementos pueden
dar una pauta con respecto a su praxis. Ciertos factores
son claves para comprender su desarrollo en cualquier
ámbito o estructura de tipo económico, social, político
y cultural, en un país en particular y un contexto
histórico determinado. Por lo tanto, debemos entender:
1. El condicionamiento histórico del desarrollo de
los medios de información. La filosofía pre-marxista
no explica la historia a partir de las condiciones
materiales de la vida social, sino que busca en los
móviles ideológicos la causa de todo desarrollo humano.
Las ideas son el resultado de la vida material de
la sociedad.
2. La moral es un fenómeno condicionado histórica
y socialmente, por lo tanto, ésta no puede separarse
fuera de su contexto histórico en una sociedad determinada,
siendo flexible y variable dependiendo del ámbito.4
3. Pese a las diferencias entre las teorías filosóficas
y sus posibles perspectivas comunicativas, se demuestra
que la moral y por ende, la ética no son algo absoluto,
ni se trata de un término universal; lo único que
cambia es su interpretación. El contexto del ámbito
y la coyuntura del periodista, o en su defecto, su
realidad y condición socioeconómica, pueden determinar
la dirección ética de su actividad, ya que los medios
son un reflejo de la sociedad en la que están insertos.5
La discusión en estos tiempos sobre cuál debe ser
el perfil de un periodista y su ética profesional
se convierte en un problema serio debido al imperante
sistema de dominación y hegemonía capitalista que
envuelve no sólo a la nación, sino al mundo entero.
Es más, hablar de "un deber ser", parece ser sólo
una trampa donde se impone un modelo para moralizar
vagamente una forma de comportamiento profesional.
Las diferentes situaciones a las que se tienen que
enfrentar los periodistas en los distintos medios
de información pueden determinar su quehacer periodístico.
En el caso particular de México, un país que día a
día busca su democratización, la discusión apenas
empieza aunque a los medios no les interese mucho.
Si bien los caminos y el papel que debe jugar el periodismo
ya ha han sido señalados,6 un análisis
sobre el reacomodo de los medios y su perfil ético
en un nuevo contexto político y sus diversos escenarios
posibles, debe considerar lo siguiente con sus respectivas
preguntas:
a) La posición del periodista ante las clases dominantes
o propietarias de los medios de producción, el poder
político y el Estado: ¿Qué tan congruentes y complacientes
pueden ser las relaciones entre un periodista y estos
sectores? ¿Se puede tener relación con el Estado y
ser su crítico a la vez? ¿Un periodista puede ser
transparente si trabaja a la vez en una institución
gubernamental o recibe becas, premios y homenajes
por parte del poder político o el aparato gubernamental?
b) La posición del periodista ante los medios masivos
de información: ¿Puede ser crítico un periodista con
los otros medios y con el que labora? ¿Existe la crítica
de los periodistas por los periodistas? ¿Ellos mismos
deben crear reglas que establezcan sus límites? ¿Cuánta
capacidad de decisión y libertad puede tener un periodista
ante el medio? ¿Existe la autocrítica como ejercicio
crítico del periodista?
c) La posición del periodista ante el periodismo mismo
y la opinión pública: ¿Qué tan sincero es un periodista
con la opinión pública, pues una cosa es lo que escribe
o divulga y otra sus relaciones "amistosas" con algunos
miembros de la clase política? ¿Dónde acabaría lo
público y lo personal de la vida social de un periodista?
¿Debe un periodista revelar fuentes anónimas? ¿Qué
tan sano es esto para el periodismo en relación con
la veracidad? ¿Qué tipo de justicia aplican los medios
informativos si existe una carencia de un estado de
derecho?
d) La posición del periodista ante el dinero. ¿Cuál
es el valor que se le da actualmente al dinero por
parte de los periodistas? ¿Cuándo se dice que un periodista
se vende o prostituye? ¿Cuándo recibe poco dinero
o cuando recibe mucho, es decir, cuando se dignifica
o se devalúa? ¿Quién debe establecer esto? ¿Acaso
hay que homologar salarios por ley?
e) La posición de los medios masivos ante las clases
dominantes, el Estado y el poder político: ¿Pueden
existir los periodistas críticos en los medios de
información gubernamental o patrocinados por las grandes
empresas? ¿Hasta dónde puede llegar la influencia
de los anunciantes en el perfil editorial de un medio
de información?
f) La posición de los medios de comunicación ante
la opinión pública: ¿Cuáles serán los intereses o
su agenda? ¿Debe hacerlos públicos? ¿Cuál es el papel
que juega la opinión pública en el entramado de sus
intereses? ¿Hay mecanismos legales y de justos beneficios
de los medios de información para la opinión pública?
¿Cuánto control puede ejercer el medio sobre un periodista?
Estos siete elementos proporcionan un esquema que
puede decir algo sobre el accionar del perfil ético
de un periodista, y que probablemente no coincida
con la función y objetivo de la profesión, y mucho
menos con el ideal de conciencia profesional que alguna
vez propuso de manera conservadora y utópica Luka
Brajnovich.7 Tal vez sería interesante
que los periodistas de los medios respondieran algunas
de estas preguntas. Cierto, en lo absoluto nadie puede
ser obligado a ser honesto consigo mismo y/o con los
demás. La ética y la integridad, como la corrupción,
es un acto privado, voluntario y espontáneo, individual.
Es honesto, leal, corrupto o traidor quien desea.
No hay una ética única, exclusiva, para los políticos,
los militares, los sacerdotes, como tampoco para los
periodistas. Se trata de una responsabilidad personal,
y su único aval son los hechos.
Finalmente, los lectores, los ciudadanos, la sociedad
en su conjunto, son el máximo juez de un periodista
y de un medio de comunicación.8 Hoy
en día, la congruencia, la honradez y la razón están
por ser redefinidos en el espectro del periodismo
y su contexto sociopolítico y económico. Los diversos
medios de comunicación, por su cuenta, lejos de hacer
una auto-reflexión y examen sobre su pertinencia en
el diario acontecer, obedecen a perspectivas de mercado.
Sin embargo, ¿Qué tanto peso puede tener la opinión
pública respecto al enjuiciamiento de medios y periodistas?
¿EL OMBUDSMAN... O PERRO NO COME PERRO?
Actualmente lo público es cada día más identificado
con lo escenificado en los medios y el público
con sus audiencias. Algunos medios en México producen
discursos con un desdoblamiento que va de lo público
al público que conforman los consumidores de
medios.9 La intromisión del espacio
público en la esfera de lo privado es la problemática
ante unos medios de información globalizados. Ante
la reconfiguración en la privatización del espacio
público, la figura del ombudsman retoma un
especial interés aunque en México casi es desconocida.
Sólo Milenio Diario cuenta con ella.
Independientemente de las funciones limitadas y restricciones
para ejercer su labor, además de fungir como puente
de comunicación entre el medio y su público a fin
de dar cauce a las quejas y erratas de estilo como
una conciencia deontológica, así como canalizar elementos
polémicos por cauces menos legales, hay algo preocupante
en este tipo de autorregulación. El ombudsman,
que refleja de algún modo la situación que atraviesa
el periodismo mexicano, más allá de su carencia en
los medios de información, "es difícil que realice
una crítica independiente y valiente del mismo medio
en el que trabaja y que le paga."10
Si en los medios mexicanos de información difícilmente
se cuestiona sobre las posiciones que adoptan algunos
periodistas porque se ven como atentados a la fama
pública, es más complicado que acepten este tipo de
prácticas sobre todo cuando "el periodismo es un protagonista
en el entramado del poder -no un poder en sí- que
no puede sustraerse de la observancia de reglas que
garanticen la responsabilidad social y jurídica de
sus hacedores, así como el derecho a la información
del público."11
Ante la imposibilidad de una defensa plena por parte
de los consumidores y los afectados por los medios
y ante la exclusión del derecho de ser visto y oído
por el público, una propuesta seria establecería formar
medios de comunicación alternativos que complementen
una tarea que los mismos medios de información particulares
han relegado, permitiendo el acceso al público para
el beneficio de la comunidad. El carácter y el concepto
de interés público de los medios, se tiene que redefinir
ante la privatización del espacio público y la concesión
a un particular de un medio de información con esas
características.
REFLEXIONES PARA EL CAMINO
En la actualidad son pocos los medios de comunicación
que se enfrentan a una encrucijada que roza la utopía:
autorregularse o no. Desafortunadamente, las condiciones
y los problemas derivados de la estructura empresarial
de los medios parecieran condenar históricamente su
destino de manera pesimista al igual que el de sus
periodistas.
El mercado y las políticas neoliberalistas pueden
devorar al periodismo. Rupert Murdoch, magnate de
los medios de comunicación y empresas deportivas,
ha apostado por la competencia del mercado como la
condición clave de la libertad de prensa, radio y
televisión, entendida como libertad frente al Estado.
Las agendas de los medios, de acuerdo con sus intereses
--(políticos, económicos o meramente intelectuales),
pueden convertir, como ya lo es en algunos casos,
al periodista en un mercenario de la información;
mientras que los perfiles editoriales serían una nueva
forma de censura.
Por si fuera poco, una gran parte de la historia científica
y tecnológica del país está caracterizada por la desvinculación
entre ambas, lo que ha impedido un desarrollo social
en el campo educativo y por qué no, comunicacional.12
Sin embargo, la reconfiguración ética de los medios,
más allá de la lucha por el libre flujo de información,
implica una serie de reflexiones que van más allá
del carácter cultural. En pocas palabras, tiene que
apelar a la razón. Los periodistas pueden tomar decisiones
y adoptar actitudes inteligentes con base en la reflexión,
el razonamiento y un criterio adecuado que dictamine
su conciencia moral. Indudablemente son muchos los
caminos por los que puede pasar un periodista. Los
códigos no pueden regular conductas porque no pueden
valer lo mismo en todos los periodistas. Contexto,
cultura y perfil editorial son los impedimentos para
discriminar sobre posibles casos. Sin embargo, sí
es posible exigir en los códigos congruencia, honestidad,
responsabilidad y conciencia con las que se ejerce
la labor periodística, aún definiendo cada uno de
estos conceptos por los mismos medios de información,
que de hecho, tendrían que hacerlo. Si la lucha también
es por la definición de democracia, también es cierto
que actualmente carece de legitimidad y sólo unos
medios abiertos, un público participativo y organismos
gubernamentales alejados de la discrecionalidad y
de las acciones turbias pueden cambiar el panorama
democrático del país.
Las inconformidades pueden jugar un papel relevante
en la función del periodista, con base en una nueva
conciencia en el hombre, con la que piense, reflexione
y critique racionalmente, más allá de las nociones
de poder; posibilitando cambios en la estructura del
sistema de dominio social y volverlo más humano, más
libre, al igual que la libertad de orientar la información
de la manera más convenientemente posible para el
mejoramiento de la condición humana. Marshall Bergman
lo explica así: "Este valiente individuo que se atreve
a individualizarse necesita un conjunto de leyes propias,
necesita de sus propias habilidades y astucias para
autoconservación, auto-elevación, auto-despertar,
autoliberación…", siempre en un marco de civilidad
y respeto.13
Por lo demás, en el marco de las nuevas disposiciones
políticas del contexto en el que vivimos, la apertura
que supone un régimen democrático será casi siempre
proporcional al respeto, práctica y desarrollo de
las libertades informativas y de opinión, que habiliten
a los individuos. En la medida en que los medios abiertos
y los periodistas conscientes puedan modificar el
entorno, será entonces el cambio gradual que los modificará.
Todavía quedan muchas preguntas sin responder y que
será tarea de todos los involucrados analizar y responder:14
¿Qué tan efectivo será el periodismo como contrapoder?
¿Es sano que los medios y los periodistas dispongan
de tal, en caso de tenerlo? ¿Cuál es la relación "adecuada"
entre la democracia y los medios de comunicación?
¿Constituye la libertad de comunicación a través de
los periódicos, la radio y la televisión un ideal
práctico del inicio del siglo XXI? ¿Cuánto poder puede
tener un ombudsman? ¿Debe seguir subordinado el reportero
a las tareas que le impone un periódico? ¿Se debe
redefinir el concepto ético de noticia? Las nuevas
tecnologías de la comunicación, ¿promueven u obstaculizan
el proceso de democratización? ¿Cómo producir una
participación ciudadana en la creación de mecanismos
efectivos contra los excesos de los medios?
NOTAS
1 Gutiérrez,
Manlio A."Fox, prensa y democracia", en
Milenio Diario, núm.688, 18 de Noviembre
de 2001, p.21.
2 Martínez, Omar Raúl."Ética,
periodismo, democracia, medios, leyes, polémica...",
en Revista Mexicana de Comunicación,
núm.59, Jul/Sep de 1999, p.4.
3 Ídem.
4 Esto se puede apreciar desde el
punto de vista de la ética comunista-marxista-leninista,
como algunos autores le han llamado, y que representa
una perspectiva crítica e interpretativa válida
aún en estos tiempos. Véase la bibliografía
al final para referencias.
5 Martínez, Omar Raúl.
Ibídem., p.4
6 Ver "las tareas medulares"
del quehacer periodístico en un entorno democrático
en: Martínez, Omar Raúl."Periodismo
y democracia", en Revista Mexicana de Comunicación,
núm.72, Nov/Dic de 2001, p.4. Cfr. Raymundo
Riva Palacio, Más allá de los límites.
Ensayos para un nuevo periodismo. Universidad
Iberoamericana/Fundación Buendía, 2ª.
Edición, México, D.F, 1988, p.125.
7 Brajnovic, Luka. Deontología
periodística, Universidad de Navarra, Pamplona,
España, 1978.
8 Velázquez, Luis."100
Puntos para un código de ética periodística",
en Revista Mexicana de la Comunicación,
núm. 59, Jul/Sep de 1999, p.10.
9 Martín-Barbero, Jesús.
"Trasformaciones comunicativas y tecnológicas
de lo público", en Metapolítica,
vol. 5, núm. 17, enero-marzo de 2001, p. 47.
10 Aznar, Hugo. Comunicación
responsable. Deontología y autorregulación
de los medios, p. 186.Véase no sólo
para la historia y función de la figura del
ombudsman en el caso particular de los medios informativos
de España, sino en general los factores problemáticos
de esta figura.
11 Martínez, Omar Raúl.
Ibídem., núm. 72, Nov/Dic de
2001, p.54.En este mismo tono casualmente gira el
debate sobre el derecho de acceso a la información
pública como ley en torno a este punto. ¿Quién
será el responsable de velar porque la información
sea pública en los términos de la ley?
¿Acaso un periodista o, un ombudsman? "¿Quién
está más capacitado para decidir que
información es estratégica o no?".Gutiérrez,
Manlio A. "¿Por la libre?", en Milenio
Diario, núm.730, 30 de Dic. de 2001, p.
16.
12 Trabulse, Elías. El
Círculo roto, p. 19.
13 Bergman, Marshall. Todo lo
sólido se desvanece en el aire, pp.7-8.
14 Máxime cuando en los últimos
años se han acentuado los excesos de los medios
como en casos como la muerte de un animador de un
programa de televisión; el intento de linchamiento
mediático de TV Azteca contra el primer gobierno
de oposición en la capital de la república;
el niño Braulio secuestrado y asesinado ante
la paranoia de sus captores, las campañas contra
el congreso de la unión; los atentados terroristas
contra Estados Unidos del 11 de septiembre; la guerra
contra "el terrorismo" en Afganistán
y, a últimas fechas, los berrinches presidenciales
de Vicente Fox.
BIBLIOGRAFÍA
Aranguren,
José Luis L. El marxismo como moral,
Alianza, Madrid, España, 1970, 191 pp.
Aznar, Hugo. Comunicación responsable, Deontología
y autorregulación de los medios, Ariel,
Barcelona, España, 1999, 350. pp.
Aznar, Hugo. Ética y periodismo. Códigos,
estatutos y otros documentos de autorregulación,
Piados, Barcelona, España, 1999, 350 pp.
Berman, Marshall. Todo lo sólido se desvanece
en el aire, trd. Adrea Morales Vidal, Siglo XXI,
México, 1989, 386 pp.
Borrat, Héctor. El periódico, actor
político, Gustavo Gilli, Barcelona, España,
1989, 167 pp.
Brajnovic, Luka. Deontología periodística,
Universidad de Navarra, Pamplona, España, 1978,
358 pp.
Herrán, María Teresa. Ética
para periodistas, Tercer Mundo Editores, Colombia,
1995. 336 pp.
Goodwin, Eugene H. A la búsqueda de una
ética en el periodismo, Ediciones Gernika,
México DF, 1986, 444 pp.
Lambert, Edmund B. Periodismo comprometido, Un
código de ética para la profesión,
trd. Ma. Guapalupe Cevallos de Rosillo, Limusa, México
DF, 1992, 224pp.
Piliado Navia, Leonardo David. El desequilibrio
informativo: desequilibrio de poder, México,
D.F., 1998, 2 pp. (Ensayo inédito)
Riva Palacio, Raymundo. Más allá
de los límites: ensayos para un nuevo periodismo,
Fundación Manuel Buendía y Gobierno
del Estado de Colima, México, 1995, 236 pp.
Roura, Víctor, Cultura, ética, y
prensa, Paidós, México DF, 2001,
374 pp.
Sartori, Giovanni. Homo videns: la sociedad teledirigida,
trd. Ana Doaz Soler, Taurus, Madrid, 1998, 159 pp.
Shishkin, Fedorovich Aleksandr, Ética marxista,
trd. Adolfo Sáchez Vásquez, Grijalbo,
México, 1966, 511 pp.
Trabulse, Elías. El círculo roto,
SEP y FCE, Serie Lecturas Mexicanas, Vol.54, 1984.
Villanueva, Ernesto. Deontología informativa.
Códigos deontológico de la prensa escrita
en el mundo, Universidad Iberoamericana y Pontificia
Universidad Javeriana, México, 1999, 389 pp.