La
sociedad civil organizada en México
¿ESTRUCTURAS
SOCIALES, POLÍTICAS
O DE COMUNICACIÓN?
Rodrigo
F. Cervantes Elizarrarás
ITESM, Campus Ciudad de México
"No
se podrá coartar el derecho a asociarse o reunirse
pacíficamente
con cualquier objeto lícito; pero solamente
los ciudadanos de la República
podrán hacerlo para tomar parte de los asuntos
políticos del país (..)."
Artículo 9º Constitucional (Derecho de
Asociación y Reunión)
Constitución de los Estados Unidos Mexicanos.
INTRODUCCIÓN
El actual contexto socio-político mexicano
presenta dentro de su complejidad un proceso de maduración.
La pluralidad de una nación que busca consolidar
un sistema justo para todos sus habitantes incluye
el desarrollo de un régimen democrático.
Pero este sistema de pluralidad y equidad, bajo un
marco de derecho respetado, necesita el soporte de
los dos principales actores políticos: los
gobernantes y los gobernados. De ahí poder
aseverar, como lo hace Mauricio Merino, que "en
las sociedades democráticas, la participación
ciudadana es la pareja indispensable de la representación
política".1
En
la actualidad, uno de los vehículos más
importantes para que la participación ciudadana
se vuelva "palpable" es a través
de la sociedad civil organizada. "Una cultura
política democrática concibe a la sociedad
como entidad abierta en la que se fomentan y se recrean
la discusión de los problemas, el intercambio
de opiniones, la agregación y la articulación
de demandas, es decir, las virtudes cívicas
de asociación y participación"2.
Hipotéticamente se podría considerar
que el ciudadano ya no se encuentra únicamente
restringido a participar a través del voto,
sino también mediante un proceso de agrupación
y de conciencia por el valor colectivo. Por ello,
la sociedad civil en México cobra nuevos matices
con el auge y proliferación de múltiples
agrupaciones con diversidad en ideología, creencias,
necesidades y expectativas.
Pero,
¿qué injerencia tienen estas organizaciones
en el cauce actual de México? ¿Son un
medio a partir del cual la sociedad civil ejerce poder
político, herramientas del Estado para ejercer
control y dominación o llevan dentro de sí
la función de canales de comunicación
entre el Estado y la ciudadanía? De estos cuestionamientos
surge la necesidad por realizar una investigación
formal.
Para
esclarecer este problema de investigación,
primero se partirá por construir un marco teórico
que ofrezca la distinción entre lo que es la
"sociedad civil" y la "opinión
pública", con algunos términos
relacionados a éstos. Se hará un análisis
cronológico al desarrollo de la sociedad civil
en México y su estado actual para que posteriormente
se generen conclusiones y posibles líneas en
el futuro. Para iniciar con un acercamiento al razonamiento
de la problemática anteriormente mencionada,
se presentan una serie de hipótesis que buscan
definir el objeto de estudio:
1.
Las sociedad civil organizada surge tras la necesidad
de un orden social democrático y plural que
considere a todas las partes de la sociedad.
2.
Las asociaciones civiles pretenden legitimarse y legitimar
sus objetivos y acciones a través de: a) la
participación de la ciudadanía, y b)
el acceso que el Estado y los demás actores
políticos les otorgue para opinar, discernir
o proponer.
3.
El poder político es un factor adjudicable
a las asociaciones civiles que logran consolidación
y legitimación y que puede conducir a su crecimiento
o declive, según sea la firmeza en sus principios
y objetivos ante la inclusión o repercusión
externa.
4. Las ONG'S´s3 se convierten
en un canal mediante el cual tanto el Estado y los
organismos políticos como los ciudadanos pueden
realizar un proceso de comunicación que derive
en la negociación, el diálogo y el acuerdo
entre ambas partes. Sin embargo, pareciera que el
espacio público ha restringido, o cuando menos
limitado, la participación de las asociaciones
como actores políticos. De ello surge la problemática
sobre la actuación de estas organizaciones
como parte de una opinión pública masificada
y diversificada que a fin de cuentas provoca una limitación
a ser "manifestación autónoma"4
en la escena social y en particular, en la esfera
massmediática.
5.
En el caso mexicano, las asociaciones civiles pueden
caer también en ser el "disfraz"
de organizaciones partidistas, religiosas, de Estado
e incluso de tipo radical o subversivo que pretenden
generar credibilidad y validez en su participación
política con ideologías enmascaradas
o bajo intencionalidades vagamente definidas.
6.
El Estado pretende regular la participación
de la sociedad civil en las organizaciones de este
tipo a través de la aparente "sobreprotección"
-traducida en el registro de ellas y las garantías
que les otorga-, pero que en realidad encierra el
control legal, jurídico y económico
de las ONG'S´s a través de procesos burocráticos.
Pero
de las hipótesis antes señaladas, algo
se puede concluir: la intención de las organizaciones
civiles es la de deslindarse del Estado y de las estructuras
de Poder para alcanzar, mediante procesos de agrupación,
las necesidades del grupo al cual representan e integran.
Esto es lo que se reconoce como un suceso en el que
"la sociedad civil se concibe a sí misma
como la que sale del estado de minoría para
acceder a la mayoría"5.
De esta premisa se justifica, en gran medida, el objetivo
planteado: descubrir si las asociaciones civiles realmente
cumplen con dicha intención o si éstas
han rebasado, alterado o minimizado su razón
de ser tras la influencia de factores externos (llámese
Estado, medios de comunicación, partidos; etc...),
co-partícipes del llamado "proceso democratizador"
en la actual plaza política mexicana.
SOCIEDAD
CIVIL Y OPINIÓN PÚBLICA: UN MARCO TEÓRICO
En
la actualidad es común escuchar o leer la mención
de los términos "sociedad civil"
u "opinión pública" sin que
éstos sean definidos claramente (en ocasiones
son manejados incluso como sinónimos) y en
particular son utilizados para reforzar, sustentar
o dar credibilidad a un argumento político:
"la opinión pública señala
que...", "la sociedad civil se manifiesta
en contra de...", "las encuestas demuestran
la tendencia de la opinión pública
por...", "el apoyo de la sociedad civil...";
etcétera. Por ello resulta importante hacer
un balance entre ambos términos y así
encontrar posibles definiciones.
1.
El poder de los gobernados: la sociedad civil organizada
en la actualidad
Hablar
de sociedad civil entendiéndola como elemento
en la organización humana actual, implica comprender
su relación con los demás componentes
de las estructuras sociales. Norberto Bobbio (1983:1576)
entiende por sociedad civil "la esfera de las
relaciones entre individuos, entre grupos y entre
clases sociales, que se desarrollan fuera de las relaciones
de poder que caracterizan a las instituciones estatales
". Entonces la sociedad civil entra como la supuesta
contraparte del Estado (y la actual connotación
de éste en el Mercado); es decir, la forma
agrupada en la que los gobernados hacen manifiesto
el poder que la democracia moderna le concede. La
distinción de la sociedad civil organizada
con otras manifestaciones del "poder popular"
(el voto, el plebiscito, el parlamentarismo, las instituciones
y sindicalizaciones, y demás organismos que
fungen como vinculadores entre la ciudadanía
y el Estado) radica en su carácter deslindado
de la estructura política regidora y la autonomía
de la ciudadanía para cONG'Sregarse con fines
particulares.
Esto es lo que también se conoce como organismos
no-gubernamentales (mejor conocidos como ONG'S'S),
las cuales tienen carácter privado y se constituyen
por lo general "bajo forma de asociaciones (a
veces de fundaciones), sin ánimo de lucro,
que se rigen, en consecuencia, por el Derecho del
Estado en el que tienen su cede"6.
Claro que resulta pertinente distinguir que las ONG'S
resultan de organizaciones civiles que, como tales,
no pertenecen -o al menos no debieran hacerlo- a la
"sociedad política" (gobierno y partidos),
a la "sociedad militar" ni a la "sociedad
religiosa"7.
Según Jaqueline Peschard (1997:26,27), "las
sociedades democráticas modernas se caracterizan
por la gran cantidad de organizaciones y asociaciones
que se forman y a las que se incorporan los ciudadanos
para promover los más diversos ideales y demandas
sociales (..)". De este modo, la sociedad civil
organizada se convierte en un órgano de presión
y vigilancia al Estado y las demás instituciones
vinculadas. Ello involucra también abanderar
las necesidades de grupos de la sociedad usualmente
recluidos al término "minorías";
en realidad son asociaciones con necesidades claras
y bien definidas que se contraponen a la imposición
de una supuesta "mayoría". Recaen
en una masa intangible, ambigua y, en ocasiones, prefabricada8.
De hecho, "la propia regla de la mayoría
exige el reconocimiento de la necesidad y legitimidad
de la existencia de minorías y, por consiguiente,
de sus derechos, empezando por el de convertirse en
una nueva mayoría"9.
Pero
entonces, ¿por qué debe existir la congregación
ciudadana? Quizá el elemento fundamental que
le otorga validez es el derecho a la participación
cívica. A sabiendas de la existencia de un
órgano supremo que regula, legisla y mantiene
un orden social -el Estado y los actores políticos-
debe existir también una contraparte, emanada
desde la ciudadanía, que otorgue equilibrio
en las fuerzas; "la participación se convierte
en el medio privilegiado de la sociedad civil para
hacerse presente en la toma de decisiones políticas"10.
Es esta participación la que le permite exigir,
demandar e indicar las necesidades del Pueblo que
deben satisfacer las instancias gubernamentales y
políticas. Retomando una metáfora, la
sociedad civil es "como un dedo que señala
el hueco, la ausencia de lo que debiera estar ahí
y no está, para que, entonces, se pueda hablar
efectivamente de sociedad"11.
La
sociedad civil organizada puede entonces definirse
como una "asociación voluntaria"
de ciudadanos para participar en una "esfera
pública de debate" con la "autoridad
pública limitada"12.
Es en esta "esfera pública" donde
se hacen presentes los ciudadanos (representados a
través de la sociedad civil organizada) y sociedad
política (el Estado, los partidos políticos
y las agrupaciones emanadas de ellas) para buscar
la mediación13, pero también
de otros actores públicos que parecen buscar
acaparar este espacio: el llamado "cuarto poder"
de la prensa y los medios masivos de comunicación.
La injerencia de éstos últimos en la
sociedad actual es tal, que parecen ser ellos los
voceros de la sociedad y que incluso algunos teóricos,
como McCombs y Shaw, acusan de establecer una "agenda"
de prioridades políticas a la audiencia14.
¿Hasta qué punto puede -o se le permite-
a la sociedad civil organizada ser voz de la ciudadanía?
2.
Opinión pública: ¿Vox Populi
o Vox Dei?
En
el inciso anterior se clausuraba con un cuestionamiento
clave en la participación ciudadana y con la
inclusión de un elemento relevante en la sociedad
poscontemporánea: los medios masivos de comunicación.
Y es a ellos a quienes se les puede atribuir la existencia
del término "opinión pública".
Como indica Trejo Delarbre (1997:62), "los medios
y sus operadores dicen representar a la sociedad;
en ocasiones incluso, se autodefinen como voceros
de ella. Y esta sociedad, antes ajena o lejana, ahora
es coartada de los medios que recuperan de ella lo
que les conviene y nada más". A partir
de esto, y utilizando herramientas como la estadística
y el marketing, los medios se han dado a sí
mismos credibilidad y legalidad bajo el amparo de
la "opinión pública": la supuesta
voz de las mayorías y de la sociedad civil
ante una situación específica.
La
opinión pública emerge en realidad no
de un grupo social, sino de líderes de opinión
(llámense periodistas, políticos o instituciones
de sondeo) que ejercen una fuerza sobre ellos. De
hecho, "el público y el cuerpo electoral
no equivalen a la opinión pública"15.
El espacio público es entonces influenciado
y reinterpretado por los que en realidad participaban
como espectadores y no como actores. Tal y como afirma
Giovanni Sartori (1997:92), "la videocracia (entendiendo
ésta como el gobierno de las nuevas tecnologías
sobre la sociedad) está fabricando una opinión
sólidamente hetero-dirigida que aparentemente
refuerza, pero que en sustancia vacía, la democracia
como gobierno de opinión".
La
opinión pública es un "proceso
interactivo" que "puede ser expresada en
público sin riesgo de sanciones, y en la cual
puede fundarse la acción llevada adelante en
público"16. Entonces
la opinión pública no sólo es
emitida por fuerzas ajenas a la sociedad civil, sino
que también la limita y la recluye al grado
tal de conducir al silencio o a la reclusión
a quienes la contradigan: la "mayoría
silenciosa". Por ello, el fenómeno de
la comunicación informal (panfletos, cartelones,
comentarios "de boca en boca";..) se transforma
en la sustancia generadora de credibilidad y difusión
para las organizaciones civiles17.
De
todo lo anterior es concluíble la diferencia
entre "opinión pública" y
"sociedad civil" y la importacia de mantener
a estos términos separados ya que no son combinables
entre sí, aunque para algunos sectores esto
fuera lo conveniente. Una vez comprendido esto, se
puede pasar a un análisis específico
del caso actual mexicano en relación al desarrollo
de la sociedad civil organizada.
EL
ACTUAL DESPLIEGUE DE LA SOCIEDAD CIVIL ORGANIZADA
EN MÉXICO
1.
Antecedentes: breve desglose histórico de la
conciencia cívica
Parece
que la historia de la sociedad civil en México
es más antigüa que su concepción
formal como nación. La organización
social de los mexicas contemplaba un sistema comunitario
de asociación por barrios, los calpulli, en
los que los ciudadanos del Estado azteca fungían
como sociedades civiles organizadas en las que se
proponía, discutía y vigilaba a los
organismos regidores. De hecho, el calpulli presenta
características que entremezclan lo religioso
y lo político, pero siempre bajo la responsabilidad
y el compromiso civil y comunitario. Tenía
como principales características el ser autónomo,
autárquico, autosuficiente y con una territorialidad
de por medio. Justamente esta organización
conserva hasta la actualidad algunas características
a través de los barrios, las vecindades y los
pequeños poblados; donde los vecinos organizados
vigilan a las autoridades, organizan convivios (por
lo general en torno a un santo patrono) y realizan
tareas en beneficio de la comunidad bajo metas compartidas18.
La
Colonia desarrolla instituciones prácticamente
inclinadas a la milicia o al clero, pero también
surgen, a partir de las reformas borbónicas,
las obras de particulares que por lo general eran
con fines altruístas; como es el caso de Monte
Pío (actual Nacional Monte de Piedad)19.
También es importante resaltar la organización
por castas que, a fin de cuentas, darían como
pauta la formación de grupos en la sociedad
civil (particularmente la organización de criollos
y mestizos) que influirán en el proceso de
Independencia.
El
siglo XIX sigue la línea colonialista de organización
civil enfocada al altruísmo y la filantropía;
aún con la pérdida de derechos para
la Iglesia bajo el régimen laíco de
la Reforma juarista. El porfiriato favorece a los
sectores de las clases altas y comienzan las agrupaciones
burguesas, particularmente de extranjeros mercantilistas.
Pero el olvido hacia las clases bajas y la intolerancia
ante la oposición del gobierno fomenta la reagrupación
de la sociedad civil con tintes reformistas. Es en
el periodo revolucionario donde no sólo la
sociedad se agrupa (para posteriormente generar grupos
ideológicos, políticos y militares)
sino que también la prensa adquiere la característica
de organizarse e integrarse a la sociedad civil.
Tras
la revolución mexicana, el "estado revolucionario",
en calidad de "estado benefactor", se asume
como el encargado total de las necesidades de la población.
"El gobierno es capaz de cubrir todos los campos
y hace innecesario, pero también imposible,
el desarrollo de cualquier proyecto organizativo de
la sociedad civil, que le resulte ajeno. Se inhibe
el surgimiento de organizaciones de carácter
independiente y autónomo"20.
Para
autores como Carlos Monsiváis, Elena Poniatowska,
Lorenzo Mayer o Rubén Aguilar Valenzuela, el
parteaguas de la agrupación ciudadana se presenta
con el movimiento estudiantil de 1968, que se sustentó
en gran parte a los movimientos sindicales (principalemente
el de ferrocarrileros a finales de los años
cincuenta), la ideología propuesta por la revolución
cubana y los fenómenos internacionales de agrupaciones
estudiantiles (Francia y E.U.A., principalmente).
Pero paralelo a este movimiento cívico, aunque
politizado, surgieron también instituciones
con carácter de Asociación Civil y de
distintos rubros: el Instituto Mexicano de Desarrollo
Comunitario (IMDEC), Desarrollo Social y Económico
del Mexicano Indígena (DESMI), el Centro Nacional
de Comunicación Social (CENCOS), el Movimiento
Familiar Cristiano (MFC), y la Unión Social
de Empresarios Mexicanos (USEM); por citar algunos21.
En la siguiente década de los setenta la proliferación
de grupos civiles es mayor; junto con la aparición
de grupos guerrilleros (como la liga 23 de septiembre),
convergencias cívicas con claras tendencias
hacia cierto sector político (ligas comunistas,
grupos a favor de ciertos partidos, y en particular
al partido gobernante) o bajo lineamientos de corte
religioso (movimientos eclesiásticos, como
las asociaciones y fundaciones jesuitas, maristas
y lasallistas).
La
organización de la sociedad civil en México
parece mantenerse así hasta el 19 de septiembre
de 1985, cuando un fuerte terremoto sepulta bajo escombros
a millones de mexicanos capitalinos. "La sociedad
civil surge de su estado latente en el México
del 85, lo hace de manera espontánea como un
acto solidario ante la catástrofe"22.
Aquí es cuando la sociedad mexicana parece
recobrar su confianza en sí misma y en la posibilidad
de crear proyectos propios para el beneficio común
y sin la intervención de otros sectores. La
unión ahí generada propicia que se hagan
alianzas cívicas con intenciones claras y en
oposición a las instancias políticas
y gubernamentales; como es el caso de la Asamblea
de Barrios (creada a raíz de los problemática
de los damnificados del 85 y que actualmente influye
incluso en el sistema de renta y arrendamiento de
vivienda). Esto motivará a que para los años
siguientes la sociedad civil busque nuevas rutas de
participación en el espacio público
a través de éstas agrupaciones.
2.
El presente: la lucha por un espacio
La
actual situación de las ONG'S y de la participación
de la sociedad civil en México se debe principalmente
a los siguientes factores:
a)
Sus antecedentes y en particular la acción
cívica de apoyo posterior al terremoto del
85.
b)
La incursión del mercado global en la organización
socio-política nacional para formar una triada
junto con la sociedad civil y el ámbito político.
Esto obviamente se refiere al cambio de un modelo
desarrollista al neoliberal y las consecuentes crisis
que repercuten en la estabilidad económica
y social23.
c)
La caída de la credibilidad en el omnipresente
"estado paternalista" y de su control a
razón también de los fenómenos
globales y de las presiones sociales constantes24.
d)
La apertura democrática ante nuevas propuestas
políticas, el consecuente "bombardeo"
propagandístico y la afortunada apertura en
libertades y derechos ciudadanos25.
e)
El clima de inestabilidad, inseguridad y desconfianza
por parte de la población hacia los sectores
públicos e incluso hacia los medios de comunicación
(al ser identificados como mecanismos gubernamentales
de manipulación)26.
Vallespín,
citado por Emilio Suñé llinás
(1998:19), afirma que "la sociedad civil se ha
convertido en un valor de refugio en un momento de
clara crisis de identidad política democrática";
y en México no es la excepción. Si bien
la opinión pública pretende tomar el
lugar de la sociedad civil lejos de ser emitida por
ésta, entonces la ciudadanía debe buscar
su participación activa para hacer que las
necesidades sociales sean satisfechas sin la necesidad
de caer en actos violentos, anarquistas o de radicalismo.
Como señala Enrique González Torres,
"estas instituciones no gubernamentales, movimientos
ciudadanos muy diversificados (que tanto defienden
a deudores como el ecosistema) e instituciones filantrópicas,
son la avanzada de una nueva ética política
que busca hacerse responsable del déficit social
que la redimensionalización del Estado ha traído
desde la consolidación del proyecto neoliberal
en nuestro país"27.
La
cultura política actual en México apunta
entonces a una esperada apertura de los espacios públicos
para que los grupos gobernantes y la sociedad civil
discutan y descubran los puntos de acuerdo y mutuo
beneficio en lo que Jorge A. Calles denomina la "velocidad
de cambio"28. La antigua movilización
social que proponía el desplazamiento de "acarreados
políticos" es un factor que la sociedad
civil organizada busca desplazar a partir de su fuerza
como crítica restrictiva a la sociedad política.
Aún se restringe la participación activa
de la sociedad civil en las decisiones del Estado,
pero es cada vez más frecuente que la participación
ciudadana en las ONG'S tengan presencia a nivel nacional
e internacional; como es el caso del Foro Internacional
de la Mujer en Beijing o la Agenda Nacional de la
Sociedad Civil propuesta en el Foro de Poder Ciudadano.
CONCLUSIONES:
PERSPECTIVAS EN LA SOCIEDAD CIVIL MEXICANA
Es
un hecho que en México, la sociedad civil se
ha integrado para preservar un orden democrático
que involucre a todas las partes de la sociedad. Su
legitimación se logrará siempre y cuando
sus objetivos sean claros y no estén ajenos
a las necesidades del grupo al cual representan, respectivamente.
Su valor en el sistema social y político radica
en ser el medio real para hacer llegar al grupo gobernante
las demandas y necesidades de los gobernados.
Sin
embargo, es latente el peligro de que la sociedad
civil organizada en México se convierta en
"máscaras" de organismos políticos,
religiosos o radicalistas que se alejan de la intención
real de una ONG'S, por lo que se deberá descubrir
a sí misma como una comunidad organizada en
beneficio de la comunidad misma y no de otros intereses.
Además, la sociedad civil corre con la responsabilidad
de vigilar no sólo a los gobernantes, sino
también a los medios masivos de comunicación
para hacer tangible el derecho a ser informados -y
no manipulados- de manera veraz.
Aún
falta por abrir espacios en el escenario de las decisiones
públicas y en otorgarle a las asociaciones
civiles una reglamentación que, sin necesidad
de salirse del marco legal y jurídico, permita
su existencia y subsistencia. Pero esto tal vez sea
tema para abrir una brecha en la propuesta a futuro
de las ONG'S y de la sociedad civil en general. Por
lo pronto, el futuro de la sociedad civil organizada
en México parece prometedor. La clave posiblemente
radique en tres factores:
1) que se genere, sin infiltraciones de otras instituciones,
la conciencia de la ciudadanía por participar
de manera razonada;
2) que los grupos políticos y demás
instituciones de poder (incluyendo a los "mass
media") se abran a escuchar plenamente y
3) que el espacio público sea un espacio de
debate y conciliación donde el diálogo
genere propuestas positivas.
NOTAS
1) Merino,
Mauricio. La participación ciudadana en
la Democracia. Instituto Federal Electoral, México:
1997. pp. 29.
2) Peschard, Jaqueline. La cultura
política democrática. Instituto
Federal Electoral. México: 1998. pp. 27.
3) siglas de "organismos no-gubernamentales".
Muchos intelectuales, entre ellos Elena Poniatowska
y Carlos Monsiváis, atribuyen el origen de
este término a la labor solidaria colectiva
generada a raíz del terremoto de 1985 de donde
inicia un fuerte movimiento de agrupaciones sociales.
Esto se desarrollará posteriormente.
4) "En la escena social están
las manifestaciones "autónomas" de
una opinión pública que se moviliza
sola mediante movimientos sociales, agrupaciones sindicales
o asociativas, manifiestos políticos y acciones
públicas." Ferry, Jean-Marc. "Las
transformaciones de la publicidad política"
en El nuevo espacio público Ed. Gedisa.
España:1998. pp. 22.
5) Ferry, Jean-Marc. op.cit, pp. 16.
6) Suñé Llinás,
Emilio. La sociedad civil en la cultura poscontemporánea.
Fac. de Derecho de la U. Complutense. Madrid: 1998.
pp. 130-131.
7) Ramírez, Eduardo. "Naturaleza,
desarrollo y tipología de la sociedad civil
organizada" en Perfiles de la sociedad civil
en México. Revista Sociedad Civil. Análisis
y Debates. Vol II, Núm. I. DEMOS, México:
1998. Pp. 169.
8) véase Baudrillard, Jean.
Cultura y simulacro. "A la sombra de las
mayorías silenciosas" Ed. Kairós,
Barcelona: 1993.
9) Salazar, José, Woldenberg,
José. Principios y valores de la Democracia.
Instituto Federal Electoral. México: 1998.
pp.20.
10) Merino, Mauricio. op. cit.. pp.
29.
11) Coord. García, Sergio.
Organizaciones no gubernamentales. Definición,
presencia y perspectivas. Foro de Apoyo Mutuo,
México: 1997. pp. 15.
12) Suñé Llinás,
Emilio. Op.cit. pp. 24.
13) véase Mata, María
Cristina. "Entre la plaza y la platea".
14) La problemática sobre
la participación de los medios en un proceso
socio-político es un tema amplio que no se
abordará en esta investigación. Sin
embargo, es importante señalar su participación
como factores que pueden conducir, delimitar, tergiversar
e incluso entorpecer la participación ciudadana
a través de la sociedad civil organizada. Al
respecto, véase Bregman, Dorine. "La función
de agenda: una problemática en transformación",
en El nuevo espacio público. Ed. Gedisa. España:
1998. pp.210-233.
15) Ferry, Jean-Marc. "Las transformaciones
de la publicidad política", en El nuevo
espacio público. Ed. Gedisa. España:
1998. pp. 26.
16) Nöelle-Neumann, Elisabeth.
"La espiral del silencio. Una teoría de
la opinión pública"., en El
nuevo espacio público. íbidem. pp.201.
17) véase Martín-Barbero,
Jesús. "Notas sobre el tejido comunicativo
de la democracia".
18) Resulta escasa la información
que se ha podido rescatar sobre la organización
tenochca, pero hay tratados de historia y documentos
de crónistas útiles para analizar este
apartado.
19) véase Romerovargas Y.,
Ignacio. El calpuli de Anáhuac. Ed.
Romerovargas. México: 1959; entre otros documentos
con tratamiento histórico en torno a la organización
social prehispánica en México (incl.
Dir.Riva Palacio, Vicente. México a través
de los siglos. Tomo I y II. Ed. Cumbre.)
Aguilar Valenzuela, Rubén. "Apuntes para
una historia de las organizaciones de la sociedad
civil en México" en Perfiles de la sociedad
civil en México. Revista Sociedad Civil. Análisis
y debates. Núm. I Vol. II. DEMOS. México:
1997. Pp. 10-11.
20) Op. cit. pp. 15.
21) Op. cit. pp.17-19.
22) Coord. García G., Sergio,
Organizaciones no gubernamentales. Definición,
presencia y perspectivas. Foro de Apoyo Mutuo,
México:1997. pp. 15.
23) Véase Mayer, Lorenzo.
" México frente al siglo XXI. Los nudos
gordianos a deshacer."
Miraftab, Faranak. "Coqueteando con el enemigo.
Desafíos de las ONG'S para el desarrollo y
el empoderamiento". En Perfiles de la sociedad
civil en México, íbidem.
pp. 33-58.
24) Es importante señalar
que desde 1985, los movimientos sociales se han hecho
cada vez más constantes tanto en las zonas
rurales (EZLN, EPR, Frente Fco. Villa, El Barzón;..)
como en las zonas urbanas. En estas últimas,
se ha vuelto casi cotidiana la presencia de marchas,
huelgas, paros y bloqueos.
25) Gran parte de esto se debe a
la reformulación del Código Electoral
durante el sexenio lopezportillista (1976-1981) y
a la actual gestión zedillista con la intervención
del Instituto Federal Electoral (IFE). Sin embargo,
no debe perderse de vista que la democratización
pluralista en México es aún incipiente;
y para muestra, las campañas electorales del
2000 y su extenuante marketing.
26) Los ejemplos van desde la controversial
labor del periodista Jacobo Zabludovsky hasta los
casos de la gestión de Scherer-García
en Excélsior (v. Leñero, Vicente. Los
periodistas; Trejo-Delarbre, Raúl. op.
cit.) o la polémica en torno al asesinato del
conductor de programas Francisco Stanley y la participación
de los medios en ésta.
27) "La irrupción de
la sociedad civil: nuevas demandas de comunicación
y reconocimiento político en México",
en Comunicación política y democracia.
Cal y Arena. México:1998. Pp. 242
28) en "Modernidad, Democracia
y Comunicación".
REFERENCIAS
BIBLIOGRÁFICAS:
-
Baudrillard, Jean. Cultura y simulacro. Kairós.
España: 1978.
- Bobbio, Norberto. "Voz sociedad civil",
en Diccionario de Política, Siglo XXI.
España: 1983.
- Coord. García G., Sergio. Organizaciones
no gubernamentales. Definición, presencia y
perspectivas. Foro de Apoyo Mutuo. México:1997.
- Dir.Riva Palacio, Vicente. México a través
de los siglos. Tomo I y II. Ed. Cumbre. México:
1987.
- Ed. Aguilar Valenzuela, Rubén. Perfiles globales
de la sociedad civil Revista Sociedad Civil. Análisis
y debates. Núm. II Vol. I. DEMOS. México:
1997.
- Ed. Arredondo Martínez, Vicente. Gobernabilidad.
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Núm. III Vol. II. DEMOS. México: 1999.
- Ed. Arredondo Martínez, Vicente. Perfiles
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- Ed. Ibañez Aguirre, José Antonio.
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- Lara, Guido, Arizpe, Adriana (comp.) Comunicación
política y Democracia. Ed. Cal y Arena.
México: 1997.
- Merino, Mauricio. Participación ciudadana
en la Democracia. Instituto Federal Electoral.
México: 1997.
- Peschard, Jaqueline. La cultura política
democrática. Instituto Federal Electoral.
México: 1998.
- Romerovargas Y., Ignacio. El calpulli de Anáhuac.
Ed. Romerovargas. México: 1959.
- Salazar, José, Woldenberg, José. Principios
y valores de la Democracia. Instituto Federal
Electoral. México: 1998.
- Sartori, Giovanni. Homo videns. La sociedad teledirigida.
Taurus. España: 1997.
- Suñé Llinás, Emilio. La
sociedad civil en la cultura poscontemporánea.
Facultad de Derecho de la U. Complutense. España:
1998.
- Trejo Delarbre, Raúl. Volver a los medios.
De la crítica a la ética. Ed. Cal
y Arena. México:1997.
- v.a. El nuevo espacio público. Ed. Gedisa.
España: 1998.
ENSAYOS:
-
Calles, Jorge A. "Modernidad, Democracia y Comunicación".
- Martín-Barbero, Jesús. "Notas
sobre el tejido comunicativo de la democracia".
- Mata, María Cristina. "Entre la plaza
y la platea".
- Mayer, Lorenzo. "México frente al siglo
XXI. Los nudos gordianos a deshacer."
AGRADECIMIENTOS ESPECIALES A:
-
José Carlos Cano Zárate, del Foro de
Apoyo Mutuo, por su apoyo para la realización
de esta investigación.
- Asociación Mexicana de Estudiantes de Comunicación,
AMECOM, por la experiencia vivencial compartida que
me ha enriquecido para desarrollar este tema.
- Mtro. Carlos Manuel Rodríguez, del ITESM-CCM,
por su guianza y enseñanza para construir este
proyecto.
- A mis padres por inculcarme desde siempre la perseverancia
y la búsqueda de la Verdad.