Foro Universitario de Comunicación Iberoamericana
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La sociedad civil organizada en México

¿ESTRUCTURAS SOCIALES, POLÍTICAS
O DE COMUNICACIÓN?

Rodrigo F. Cervantes Elizarrarás

ITESM, Campus Ciudad de México

"No se podrá coartar el derecho a asociarse o reunirse pacíficamente
con cualquier objeto lícito; pero solamente los ciudadanos de la República
podrán hacerlo para tomar parte de los asuntos políticos del país (..)."
Artículo 9º Constitucional (Derecho de Asociación y Reunión)
Constitución de los Estados Unidos Mexicanos.

INTRODUCCIÓN

El actual contexto socio-político mexicano presenta dentro de su complejidad un proceso de maduración. La pluralidad de una nación que busca consolidar un sistema justo para todos sus habitantes incluye el desarrollo de un régimen democrático. Pero este sistema de pluralidad y equidad, bajo un marco de derecho respetado, necesita el soporte de los dos principales actores políticos: los gobernantes y los gobernados. De ahí poder aseverar, como lo hace Mauricio Merino, que "en las sociedades democráticas, la participación ciudadana es la pareja indispensable de la representación política".1

En la actualidad, uno de los vehículos más importantes para que la participación ciudadana se vuelva "palpable" es a través de la sociedad civil organizada. "Una cultura política democrática concibe a la sociedad como entidad abierta en la que se fomentan y se recrean la discusión de los problemas, el intercambio de opiniones, la agregación y la articulación de demandas, es decir, las virtudes cívicas de asociación y participación"2. Hipotéticamente se podría considerar que el ciudadano ya no se encuentra únicamente restringido a participar a través del voto, sino también mediante un proceso de agrupación y de conciencia por el valor colectivo. Por ello, la sociedad civil en México cobra nuevos matices con el auge y proliferación de múltiples agrupaciones con diversidad en ideología, creencias, necesidades y expectativas.

Pero, ¿qué injerencia tienen estas organizaciones en el cauce actual de México? ¿Son un medio a partir del cual la sociedad civil ejerce poder político, herramientas del Estado para ejercer control y dominación o llevan dentro de sí la función de canales de comunicación entre el Estado y la ciudadanía? De estos cuestionamientos surge la necesidad por realizar una investigación formal.

Para esclarecer este problema de investigación, primero se partirá por construir un marco teórico que ofrezca la distinción entre lo que es la "sociedad civil" y la "opinión pública", con algunos términos relacionados a éstos. Se hará un análisis cronológico al desarrollo de la sociedad civil en México y su estado actual para que posteriormente se generen conclusiones y posibles líneas en el futuro. Para iniciar con un acercamiento al razonamiento de la problemática anteriormente mencionada, se presentan una serie de hipótesis que buscan definir el objeto de estudio:

1. Las sociedad civil organizada surge tras la necesidad de un orden social democrático y plural que considere a todas las partes de la sociedad.

2. Las asociaciones civiles pretenden legitimarse y legitimar sus objetivos y acciones a través de: a) la participación de la ciudadanía, y b) el acceso que el Estado y los demás actores políticos les otorgue para opinar, discernir o proponer.

3. El poder político es un factor adjudicable a las asociaciones civiles que logran consolidación y legitimación y que puede conducir a su crecimiento o declive, según sea la firmeza en sus principios y objetivos ante la inclusión o repercusión externa.

4. Las ONG'S´s3 se convierten en un canal mediante el cual tanto el Estado y los organismos políticos como los ciudadanos pueden realizar un proceso de comunicación que derive en la negociación, el diálogo y el acuerdo entre ambas partes. Sin embargo, pareciera que el espacio público ha restringido, o cuando menos limitado, la participación de las asociaciones como actores políticos. De ello surge la problemática sobre la actuación de estas organizaciones como parte de una opinión pública masificada y diversificada que a fin de cuentas provoca una limitación a ser "manifestación autónoma"4 en la escena social y en particular, en la esfera massmediática.

5. En el caso mexicano, las asociaciones civiles pueden caer también en ser el "disfraz" de organizaciones partidistas, religiosas, de Estado e incluso de tipo radical o subversivo que pretenden generar credibilidad y validez en su participación política con ideologías enmascaradas o bajo intencionalidades vagamente definidas.

6. El Estado pretende regular la participación de la sociedad civil en las organizaciones de este tipo a través de la aparente "sobreprotección" -traducida en el registro de ellas y las garantías que les otorga-, pero que en realidad encierra el control legal, jurídico y económico de las ONG'S´s a través de procesos burocráticos.

Pero de las hipótesis antes señaladas, algo se puede concluir: la intención de las organizaciones civiles es la de deslindarse del Estado y de las estructuras de Poder para alcanzar, mediante procesos de agrupación, las necesidades del grupo al cual representan e integran. Esto es lo que se reconoce como un suceso en el que "la sociedad civil se concibe a sí misma como la que sale del estado de minoría para acceder a la mayoría"5. De esta premisa se justifica, en gran medida, el objetivo planteado: descubrir si las asociaciones civiles realmente cumplen con dicha intención o si éstas han rebasado, alterado o minimizado su razón de ser tras la influencia de factores externos (llámese Estado, medios de comunicación, partidos; etc...), co-partícipes del llamado "proceso democratizador" en la actual plaza política mexicana.

SOCIEDAD CIVIL Y OPINIÓN PÚBLICA: UN MARCO TEÓRICO

En la actualidad es común escuchar o leer la mención de los términos "sociedad civil" u "opinión pública" sin que éstos sean definidos claramente (en ocasiones son manejados incluso como sinónimos) y en particular son utilizados para reforzar, sustentar o dar credibilidad a un argumento político: "la opinión pública señala que...", "la sociedad civil se manifiesta en contra de...", "las encuestas demuestran la tendencia de la opinión pública por...", "el apoyo de la sociedad civil..."; etcétera. Por ello resulta importante hacer un balance entre ambos términos y así encontrar posibles definiciones.

1. El poder de los gobernados: la sociedad civil organizada en la actualidad

Hablar de sociedad civil entendiéndola como elemento en la organización humana actual, implica comprender su relación con los demás componentes de las estructuras sociales. Norberto Bobbio (1983:1576) entiende por sociedad civil "la esfera de las relaciones entre individuos, entre grupos y entre clases sociales, que se desarrollan fuera de las relaciones de poder que caracterizan a las instituciones estatales ". Entonces la sociedad civil entra como la supuesta contraparte del Estado (y la actual connotación de éste en el Mercado); es decir, la forma agrupada en la que los gobernados hacen manifiesto el poder que la democracia moderna le concede. La distinción de la sociedad civil organizada con otras manifestaciones del "poder popular" (el voto, el plebiscito, el parlamentarismo, las instituciones y sindicalizaciones, y demás organismos que fungen como vinculadores entre la ciudadanía y el Estado) radica en su carácter deslindado de la estructura política regidora y la autonomía de la ciudadanía para cONG'Sregarse con fines particulares.

Esto es lo que también se conoce como organismos no-gubernamentales (mejor conocidos como ONG'S'S), las cuales tienen carácter privado y se constituyen por lo general "bajo forma de asociaciones (a veces de fundaciones), sin ánimo de lucro, que se rigen, en consecuencia, por el Derecho del Estado en el que tienen su cede"6. Claro que resulta pertinente distinguir que las ONG'S resultan de organizaciones civiles que, como tales, no pertenecen -o al menos no debieran hacerlo- a la "sociedad política" (gobierno y partidos), a la "sociedad militar" ni a la "sociedad religiosa"7.

Según Jaqueline Peschard (1997:26,27), "las sociedades democráticas modernas se caracterizan por la gran cantidad de organizaciones y asociaciones que se forman y a las que se incorporan los ciudadanos para promover los más diversos ideales y demandas sociales (..)". De este modo, la sociedad civil organizada se convierte en un órgano de presión y vigilancia al Estado y las demás instituciones vinculadas. Ello involucra también abanderar las necesidades de grupos de la sociedad usualmente recluidos al término "minorías"; en realidad son asociaciones con necesidades claras y bien definidas que se contraponen a la imposición de una supuesta "mayoría". Recaen en una masa intangible, ambigua y, en ocasiones, prefabricada8. De hecho, "la propia regla de la mayoría exige el reconocimiento de la necesidad y legitimidad de la existencia de minorías y, por consiguiente, de sus derechos, empezando por el de convertirse en una nueva mayoría"9.

Pero entonces, ¿por qué debe existir la congregación ciudadana? Quizá el elemento fundamental que le otorga validez es el derecho a la participación cívica. A sabiendas de la existencia de un órgano supremo que regula, legisla y mantiene un orden social -el Estado y los actores políticos- debe existir también una contraparte, emanada desde la ciudadanía, que otorgue equilibrio en las fuerzas; "la participación se convierte en el medio privilegiado de la sociedad civil para hacerse presente en la toma de decisiones políticas"10. Es esta participación la que le permite exigir, demandar e indicar las necesidades del Pueblo que deben satisfacer las instancias gubernamentales y políticas. Retomando una metáfora, la sociedad civil es "como un dedo que señala el hueco, la ausencia de lo que debiera estar ahí y no está, para que, entonces, se pueda hablar efectivamente de sociedad"11.

La sociedad civil organizada puede entonces definirse como una "asociación voluntaria" de ciudadanos para participar en una "esfera pública de debate" con la "autoridad pública limitada"12. Es en esta "esfera pública" donde se hacen presentes los ciudadanos (representados a través de la sociedad civil organizada) y sociedad política (el Estado, los partidos políticos y las agrupaciones emanadas de ellas) para buscar la mediación13, pero también de otros actores públicos que parecen buscar acaparar este espacio: el llamado "cuarto poder" de la prensa y los medios masivos de comunicación. La injerencia de éstos últimos en la sociedad actual es tal, que parecen ser ellos los voceros de la sociedad y que incluso algunos teóricos, como McCombs y Shaw, acusan de establecer una "agenda" de prioridades políticas a la audiencia14. ¿Hasta qué punto puede -o se le permite- a la sociedad civil organizada ser voz de la ciudadanía?

2. Opinión pública: ¿Vox Populi o Vox Dei?

En el inciso anterior se clausuraba con un cuestionamiento clave en la participación ciudadana y con la inclusión de un elemento relevante en la sociedad poscontemporánea: los medios masivos de comunicación. Y es a ellos a quienes se les puede atribuir la existencia del término "opinión pública". Como indica Trejo Delarbre (1997:62), "los medios y sus operadores dicen representar a la sociedad; en ocasiones incluso, se autodefinen como voceros de ella. Y esta sociedad, antes ajena o lejana, ahora es coartada de los medios que recuperan de ella lo que les conviene y nada más". A partir de esto, y utilizando herramientas como la estadística y el marketing, los medios se han dado a sí mismos credibilidad y legalidad bajo el amparo de la "opinión pública": la supuesta voz de las mayorías y de la sociedad civil ante una situación específica.

La opinión pública emerge en realidad no de un grupo social, sino de líderes de opinión (llámense periodistas, políticos o instituciones de sondeo) que ejercen una fuerza sobre ellos. De hecho, "el público y el cuerpo electoral no equivalen a la opinión pública"15. El espacio público es entonces influenciado y reinterpretado por los que en realidad participaban como espectadores y no como actores. Tal y como afirma Giovanni Sartori (1997:92), "la videocracia (entendiendo ésta como el gobierno de las nuevas tecnologías sobre la sociedad) está fabricando una opinión sólidamente hetero-dirigida que aparentemente refuerza, pero que en sustancia vacía, la democracia como gobierno de opinión".

La opinión pública es un "proceso interactivo" que "puede ser expresada en público sin riesgo de sanciones, y en la cual puede fundarse la acción llevada adelante en público"16. Entonces la opinión pública no sólo es emitida por fuerzas ajenas a la sociedad civil, sino que también la limita y la recluye al grado tal de conducir al silencio o a la reclusión a quienes la contradigan: la "mayoría silenciosa". Por ello, el fenómeno de la comunicación informal (panfletos, cartelones, comentarios "de boca en boca";..) se transforma en la sustancia generadora de credibilidad y difusión para las organizaciones civiles17.

De todo lo anterior es concluíble la diferencia entre "opinión pública" y "sociedad civil" y la importacia de mantener a estos términos separados ya que no son combinables entre sí, aunque para algunos sectores esto fuera lo conveniente. Una vez comprendido esto, se puede pasar a un análisis específico del caso actual mexicano en relación al desarrollo de la sociedad civil organizada.

EL ACTUAL DESPLIEGUE DE LA SOCIEDAD CIVIL ORGANIZADA EN MÉXICO

1. Antecedentes: breve desglose histórico de la conciencia cívica

Parece que la historia de la sociedad civil en México es más antigüa que su concepción formal como nación. La organización social de los mexicas contemplaba un sistema comunitario de asociación por barrios, los calpulli, en los que los ciudadanos del Estado azteca fungían como sociedades civiles organizadas en las que se proponía, discutía y vigilaba a los organismos regidores. De hecho, el calpulli presenta características que entremezclan lo religioso y lo político, pero siempre bajo la responsabilidad y el compromiso civil y comunitario. Tenía como principales características el ser autónomo, autárquico, autosuficiente y con una territorialidad de por medio. Justamente esta organización conserva hasta la actualidad algunas características a través de los barrios, las vecindades y los pequeños poblados; donde los vecinos organizados vigilan a las autoridades, organizan convivios (por lo general en torno a un santo patrono) y realizan tareas en beneficio de la comunidad bajo metas compartidas18.

La Colonia desarrolla instituciones prácticamente inclinadas a la milicia o al clero, pero también surgen, a partir de las reformas borbónicas, las obras de particulares que por lo general eran con fines altruístas; como es el caso de Monte Pío (actual Nacional Monte de Piedad)19. También es importante resaltar la organización por castas que, a fin de cuentas, darían como pauta la formación de grupos en la sociedad civil (particularmente la organización de criollos y mestizos) que influirán en el proceso de Independencia.

El siglo XIX sigue la línea colonialista de organización civil enfocada al altruísmo y la filantropía; aún con la pérdida de derechos para la Iglesia bajo el régimen laíco de la Reforma juarista. El porfiriato favorece a los sectores de las clases altas y comienzan las agrupaciones burguesas, particularmente de extranjeros mercantilistas. Pero el olvido hacia las clases bajas y la intolerancia ante la oposición del gobierno fomenta la reagrupación de la sociedad civil con tintes reformistas. Es en el periodo revolucionario donde no sólo la sociedad se agrupa (para posteriormente generar grupos ideológicos, políticos y militares) sino que también la prensa adquiere la característica de organizarse e integrarse a la sociedad civil.

Tras la revolución mexicana, el "estado revolucionario", en calidad de "estado benefactor", se asume como el encargado total de las necesidades de la población. "El gobierno es capaz de cubrir todos los campos y hace innecesario, pero también imposible, el desarrollo de cualquier proyecto organizativo de la sociedad civil, que le resulte ajeno. Se inhibe el surgimiento de organizaciones de carácter independiente y autónomo"20.

Para autores como Carlos Monsiváis, Elena Poniatowska, Lorenzo Mayer o Rubén Aguilar Valenzuela, el parteaguas de la agrupación ciudadana se presenta con el movimiento estudiantil de 1968, que se sustentó en gran parte a los movimientos sindicales (principalemente el de ferrocarrileros a finales de los años cincuenta), la ideología propuesta por la revolución cubana y los fenómenos internacionales de agrupaciones estudiantiles (Francia y E.U.A., principalmente).

Pero paralelo a este movimiento cívico, aunque politizado, surgieron también instituciones con carácter de Asociación Civil y de distintos rubros: el Instituto Mexicano de Desarrollo Comunitario (IMDEC), Desarrollo Social y Económico del Mexicano Indígena (DESMI), el Centro Nacional de Comunicación Social (CENCOS), el Movimiento Familiar Cristiano (MFC), y la Unión Social de Empresarios Mexicanos (USEM); por citar algunos21. En la siguiente década de los setenta la proliferación de grupos civiles es mayor; junto con la aparición de grupos guerrilleros (como la liga 23 de septiembre), convergencias cívicas con claras tendencias hacia cierto sector político (ligas comunistas, grupos a favor de ciertos partidos, y en particular al partido gobernante) o bajo lineamientos de corte religioso (movimientos eclesiásticos, como las asociaciones y fundaciones jesuitas, maristas y lasallistas).

La organización de la sociedad civil en México parece mantenerse así hasta el 19 de septiembre de 1985, cuando un fuerte terremoto sepulta bajo escombros a millones de mexicanos capitalinos. "La sociedad civil surge de su estado latente en el México del 85, lo hace de manera espontánea como un acto solidario ante la catástrofe"22. Aquí es cuando la sociedad mexicana parece recobrar su confianza en sí misma y en la posibilidad de crear proyectos propios para el beneficio común y sin la intervención de otros sectores. La unión ahí generada propicia que se hagan alianzas cívicas con intenciones claras y en oposición a las instancias políticas y gubernamentales; como es el caso de la Asamblea de Barrios (creada a raíz de los problemática de los damnificados del 85 y que actualmente influye incluso en el sistema de renta y arrendamiento de vivienda). Esto motivará a que para los años siguientes la sociedad civil busque nuevas rutas de participación en el espacio público a través de éstas agrupaciones.

2. El presente: la lucha por un espacio

La actual situación de las ONG'S y de la participación de la sociedad civil en México se debe principalmente a los siguientes factores:

a) Sus antecedentes y en particular la acción cívica de apoyo posterior al terremoto del 85.

b) La incursión del mercado global en la organización socio-política nacional para formar una triada junto con la sociedad civil y el ámbito político. Esto obviamente se refiere al cambio de un modelo desarrollista al neoliberal y las consecuentes crisis que repercuten en la estabilidad económica y social23.

c) La caída de la credibilidad en el omnipresente "estado paternalista" y de su control a razón también de los fenómenos globales y de las presiones sociales constantes24.

d) La apertura democrática ante nuevas propuestas políticas, el consecuente "bombardeo" propagandístico y la afortunada apertura en libertades y derechos ciudadanos25.

e) El clima de inestabilidad, inseguridad y desconfianza por parte de la población hacia los sectores públicos e incluso hacia los medios de comunicación (al ser identificados como mecanismos gubernamentales de manipulación)26.

Vallespín, citado por Emilio Suñé llinás (1998:19), afirma que "la sociedad civil se ha convertido en un valor de refugio en un momento de clara crisis de identidad política democrática"; y en México no es la excepción. Si bien la opinión pública pretende tomar el lugar de la sociedad civil lejos de ser emitida por ésta, entonces la ciudadanía debe buscar su participación activa para hacer que las necesidades sociales sean satisfechas sin la necesidad de caer en actos violentos, anarquistas o de radicalismo. Como señala Enrique González Torres, "estas instituciones no gubernamentales, movimientos ciudadanos muy diversificados (que tanto defienden a deudores como el ecosistema) e instituciones filantrópicas, son la avanzada de una nueva ética política que busca hacerse responsable del déficit social que la redimensionalización del Estado ha traído desde la consolidación del proyecto neoliberal en nuestro país"27.

La cultura política actual en México apunta entonces a una esperada apertura de los espacios públicos para que los grupos gobernantes y la sociedad civil discutan y descubran los puntos de acuerdo y mutuo beneficio en lo que Jorge A. Calles denomina la "velocidad de cambio"28. La antigua movilización social que proponía el desplazamiento de "acarreados políticos" es un factor que la sociedad civil organizada busca desplazar a partir de su fuerza como crítica restrictiva a la sociedad política. Aún se restringe la participación activa de la sociedad civil en las decisiones del Estado, pero es cada vez más frecuente que la participación ciudadana en las ONG'S tengan presencia a nivel nacional e internacional; como es el caso del Foro Internacional de la Mujer en Beijing o la Agenda Nacional de la Sociedad Civil propuesta en el Foro de Poder Ciudadano.

CONCLUSIONES: PERSPECTIVAS EN LA SOCIEDAD CIVIL MEXICANA

Es un hecho que en México, la sociedad civil se ha integrado para preservar un orden democrático que involucre a todas las partes de la sociedad. Su legitimación se logrará siempre y cuando sus objetivos sean claros y no estén ajenos a las necesidades del grupo al cual representan, respectivamente. Su valor en el sistema social y político radica en ser el medio real para hacer llegar al grupo gobernante las demandas y necesidades de los gobernados.

Sin embargo, es latente el peligro de que la sociedad civil organizada en México se convierta en "máscaras" de organismos políticos, religiosos o radicalistas que se alejan de la intención real de una ONG'S, por lo que se deberá descubrir a sí misma como una comunidad organizada en beneficio de la comunidad misma y no de otros intereses. Además, la sociedad civil corre con la responsabilidad de vigilar no sólo a los gobernantes, sino también a los medios masivos de comunicación para hacer tangible el derecho a ser informados -y no manipulados- de manera veraz.

Aún falta por abrir espacios en el escenario de las decisiones públicas y en otorgarle a las asociaciones civiles una reglamentación que, sin necesidad de salirse del marco legal y jurídico, permita su existencia y subsistencia. Pero esto tal vez sea tema para abrir una brecha en la propuesta a futuro de las ONG'S y de la sociedad civil en general. Por lo pronto, el futuro de la sociedad civil organizada en México parece prometedor. La clave posiblemente radique en tres factores:

1) que se genere, sin infiltraciones de otras instituciones, la conciencia de la ciudadanía por participar de manera razonada;

2) que los grupos políticos y demás instituciones de poder (incluyendo a los "mass media") se abran a escuchar plenamente y

3) que el espacio público sea un espacio de debate y conciliación donde el diálogo genere propuestas positivas.


NOTAS

1) Merino, Mauricio. La participación ciudadana en la Democracia. Instituto Federal Electoral, México: 1997. pp. 29.

2) Peschard, Jaqueline. La cultura política democrática. Instituto Federal Electoral. México: 1998. pp. 27.

3) siglas de "organismos no-gubernamentales". Muchos intelectuales, entre ellos Elena Poniatowska y Carlos Monsiváis, atribuyen el origen de este término a la labor solidaria colectiva generada a raíz del terremoto de 1985 de donde inicia un fuerte movimiento de agrupaciones sociales. Esto se desarrollará posteriormente.

4) "En la escena social están las manifestaciones "autónomas" de una opinión pública que se moviliza sola mediante movimientos sociales, agrupaciones sindicales o asociativas, manifiestos políticos y acciones públicas." Ferry, Jean-Marc. "Las transformaciones de la publicidad política" en El nuevo espacio público Ed. Gedisa. España:1998. pp. 22.

5) Ferry, Jean-Marc. op.cit, pp. 16.

6) Suñé Llinás, Emilio. La sociedad civil en la cultura poscontemporánea. Fac. de Derecho de la U. Complutense. Madrid: 1998. pp. 130-131.

7) Ramírez, Eduardo. "Naturaleza, desarrollo y tipología de la sociedad civil organizada" en Perfiles de la sociedad civil en México. Revista Sociedad Civil. Análisis y Debates. Vol II, Núm. I. DEMOS, México: 1998. Pp. 169.

8) véase Baudrillard, Jean. Cultura y simulacro. "A la sombra de las mayorías silenciosas" Ed. Kairós, Barcelona: 1993.

9) Salazar, José, Woldenberg, José. Principios y valores de la Democracia. Instituto Federal Electoral. México: 1998. pp.20.

10) Merino, Mauricio. op. cit.. pp. 29.

11) Coord. García, Sergio. Organizaciones no gubernamentales. Definición, presencia y perspectivas. Foro de Apoyo Mutuo, México: 1997. pp. 15.

12) Suñé Llinás, Emilio. Op.cit. pp. 24.

13) véase Mata, María Cristina. "Entre la plaza y la platea".

14) La problemática sobre la participación de los medios en un proceso socio-político es un tema amplio que no se abordará en esta investigación. Sin embargo, es importante señalar su participación como factores que pueden conducir, delimitar, tergiversar e incluso entorpecer la participación ciudadana a través de la sociedad civil organizada. Al respecto, véase Bregman, Dorine. "La función de agenda: una problemática en transformación", en El nuevo espacio público. Ed. Gedisa. España: 1998. pp.210-233.

15) Ferry, Jean-Marc. "Las transformaciones de la publicidad política", en El nuevo espacio público. Ed. Gedisa. España: 1998. pp. 26.

16) Nöelle-Neumann, Elisabeth. "La espiral del silencio. Una teoría de la opinión pública"., en El nuevo espacio público. íbidem. pp.201.

17) véase Martín-Barbero, Jesús. "Notas sobre el tejido comunicativo de la democracia".

18) Resulta escasa la información que se ha podido rescatar sobre la organización tenochca, pero hay tratados de historia y documentos de crónistas útiles para analizar este apartado.

19) véase Romerovargas Y., Ignacio. El calpuli de Anáhuac. Ed. Romerovargas. México: 1959; entre otros documentos con tratamiento histórico en torno a la organización social prehispánica en México (incl. Dir.Riva Palacio, Vicente. México a través de los siglos. Tomo I y II. Ed. Cumbre.)
Aguilar Valenzuela, Rubén. "Apuntes para una historia de las organizaciones de la sociedad civil en México" en Perfiles de la sociedad civil en México. Revista Sociedad Civil. Análisis y debates. Núm. I Vol. II. DEMOS. México: 1997. Pp. 10-11.

20) Op. cit. pp. 15.

21) Op. cit. pp.17-19.

22) Coord. García G., Sergio, Organizaciones no gubernamentales. Definición, presencia y perspectivas. Foro de Apoyo Mutuo, México:1997. pp. 15.

23) Véase Mayer, Lorenzo. " México frente al siglo XXI. Los nudos gordianos a deshacer."
Miraftab, Faranak. "Coqueteando con el enemigo. Desafíos de las ONG'S para el desarrollo y el empoderamiento". En Perfiles de la sociedad civil en México, íbidem. pp. 33-58.

24) Es importante señalar que desde 1985, los movimientos sociales se han hecho cada vez más constantes tanto en las zonas rurales (EZLN, EPR, Frente Fco. Villa, El Barzón;..) como en las zonas urbanas. En estas últimas, se ha vuelto casi cotidiana la presencia de marchas, huelgas, paros y bloqueos.

25) Gran parte de esto se debe a la reformulación del Código Electoral durante el sexenio lopezportillista (1976-1981) y a la actual gestión zedillista con la intervención del Instituto Federal Electoral (IFE). Sin embargo, no debe perderse de vista que la democratización pluralista en México es aún incipiente; y para muestra, las campañas electorales del 2000 y su extenuante marketing.

26) Los ejemplos van desde la controversial labor del periodista Jacobo Zabludovsky hasta los casos de la gestión de Scherer-García en Excélsior (v. Leñero, Vicente. Los periodistas; Trejo-Delarbre, Raúl. op. cit.) o la polémica en torno al asesinato del conductor de programas Francisco Stanley y la participación de los medios en ésta.

27) "La irrupción de la sociedad civil: nuevas demandas de comunicación y reconocimiento político en México", en Comunicación política y democracia. Cal y Arena. México:1998. Pp. 242

28) en "Modernidad, Democracia y Comunicación".

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS:

- Baudrillard, Jean. Cultura y simulacro. Kairós. España: 1978.
- Bobbio, Norberto. "Voz sociedad civil", en Diccionario de Política, Siglo XXI. España: 1983.
- Coord. García G., Sergio. Organizaciones no gubernamentales. Definición, presencia y perspectivas. Foro de Apoyo Mutuo. México:1997.
- Dir.Riva Palacio, Vicente. México a través de los siglos. Tomo I y II. Ed. Cumbre. México: 1987.
- Ed. Aguilar Valenzuela, Rubén. Perfiles globales de la sociedad civil Revista Sociedad Civil. Análisis y debates. Núm. II Vol. I. DEMOS. México: 1997.
- Ed. Arredondo Martínez, Vicente. Gobernabilidad. Revista Sociedad Civil. Análisis y debates. Núm. III Vol. II. DEMOS. México: 1999.
- Ed. Arredondo Martínez, Vicente. Perfiles de la sociedad civil en México. Revista Sociedad Civil. Análisis y debates. Núm. I Vol. II. DEMOS. México: 1997.
- Ed. Ibañez Aguirre, José Antonio. Globalización y sociedad civil. Revista Sociedad Civil. Análisis y debates. Núm. II Vol. II. DEMOS. México: 1998.
- Lara, Guido, Arizpe, Adriana (comp.) Comunicación política y Democracia. Ed. Cal y Arena. México: 1997.
- Merino, Mauricio. Participación ciudadana en la Democracia. Instituto Federal Electoral. México: 1997.
- Peschard, Jaqueline. La cultura política democrática. Instituto Federal Electoral. México: 1998.
- Romerovargas Y., Ignacio. El calpulli de Anáhuac. Ed. Romerovargas. México: 1959.
- Salazar, José, Woldenberg, José. Principios y valores de la Democracia. Instituto Federal Electoral. México: 1998.
- Sartori, Giovanni. Homo videns. La sociedad teledirigida. Taurus. España: 1997.
- Suñé Llinás, Emilio. La sociedad civil en la cultura poscontemporánea. Facultad de Derecho de la U. Complutense. España: 1998.
- Trejo Delarbre, Raúl. Volver a los medios. De la crítica a la ética. Ed. Cal y Arena. México:1997.
- v.a. El nuevo espacio público. Ed. Gedisa. España: 1998.

ENSAYOS:

- Calles, Jorge A. "Modernidad, Democracia y Comunicación".
- Martín-Barbero, Jesús. "Notas sobre el tejido comunicativo de la democracia".
- Mata, María Cristina. "Entre la plaza y la platea".
- Mayer, Lorenzo. "México frente al siglo XXI. Los nudos gordianos a deshacer."

AGRADECIMIENTOS ESPECIALES A:

- José Carlos Cano Zárate, del Foro de Apoyo Mutuo, por su apoyo para la realización de esta investigación.
- Asociación Mexicana de Estudiantes de Comunicación, AMECOM, por la experiencia vivencial compartida que me ha enriquecido para desarrollar este tema.
- Mtro. Carlos Manuel Rodríguez, del ITESM-CCM, por su guianza y enseñanza para construir este proyecto.
- A mis padres por inculcarme desde siempre la perseverancia y la búsqueda de la Verdad.

 

 

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