Foro Universitario de Comunicación Iberoamericana
en línea

Entrevista con Alejandro Aguirre,
Premio Nacional de Periodismo 2001


La verdad y el periodismo agresivo
pueden vender

Rubén Caro

Universidad Iberoamericana


Tiene 28 años, dos celulares y una espaciosa oficina en Televisa Chapultepec. En el estacionamiento, le espera un Passat negro modelo 2002 que compró en parte con el Premio Nacional de Periodismo de este año.

"El Premio Nacional de Periodismo es algo muy cuestionable. Nunca imaginé ni quise ganármelo, ya que yo no me considero un periodista... soy más bien un productor que se ha dado cuenta que la censura pasó de moda y que la verdad y el periodismo agresivo pueden vender."

Gracias a las Operísticas (sátiras políticas representadas con números musicales), que se transmitían en el programa Séptimo Día de Canal 40, Alejandro Aguirre y Carlos Pascual (con quien compartió el premio de 150 mil pesos), que poco o nada se acercan al periodismo típico, tradicional, rígido, recibieron el 7 de mayo el máximo reconocimiento gubernamental a la labor periodística del país.

El inesperado premio generó importantes cambios en la vida de Alejandro. No fueron sólo los 75 mil pesos para el coche nuevo , ni únicamente el nombre y reconocimiento del ganador . El Premio Nacional de Periodismo 2001, en la categoría de Caricatura Política, pareció darles a estos dos comunicadores la oportunidad de entrar por la puerta principal a Televisa: la "casa grande" de la comunicación en México.

"Yo ya tenía contrato (con Televisa) antes del premio, pero reconozco que éste me dio un status mayor... el de periodista, además de productor... No fue el premio la causa por la que me llamaron pero sí peso bastante para que yo pudiera entrar con cierta valoración y reconocimiento..."

- Carlos Pascual ha manifestado que el Premio Nacional de Periodismo le ha traído más problemas que reconocimientos (la Operítica dejo de transmitirse en julio por Canal 40 y se convirtió en la Grillópera del Noticiero con Joaquín López Doriga del Canal 2), tras su salida repentina de Canal 40, ha declarado que se fue a Televisa no por el dinero, sino por que ahí sí reconocían su trabajo y talento.
¿Ocurrió lo mismo contigo?

- Carlos se fue porque le quitaron su programa y con él su sueldo, mismo que fue a pedir a televisa, ofreciendo la Operítica, la cual no le pertenece completamente, pues la idea original es de Jesusa Rodríguez, sólo que se producía adentro de un foro. Después yo decidí ponerle una mega producción en locación, adaptación que también se robo el "gordito cantor".

Por la puerta grande

- ¿Qué significa para ti haber llegado a Televisa, el consorcio televisivo más poderoso de Latinoamérica, después de trabajar 6 años en una empresa tan pequeña como Canal 40?

- Es realmente un curso de capacitación en donde aprendes que la televisión no es sólo periodismo e imagen. Es un verdadero negocio y como tal debes responder a las exigencias de una compañía y no de un grupo de amigos.

- Pero ¿Irte a Televisa no implica aceptar la política y mentalidad de una empresa que históricamente ha sido considerada como dependiente de intereses gubernamentales, comerciales...?

- Para mi fortuna la razón de mi contratación, la cual me da mucha satisfacción, es cambiar esa ideología y ese contexto dinosaúrico en el que se encuentra sumergida...
- ¿Realmente se puede cambiar?
- No será nada fácil.

- ¿Cómo ves tu futuro en televisa? Porque tengo entendido que tu te inclinabas más bien por la dirección y realización de cine.

- Mi futuro en Televisa es incierto, ya que mi contrato es contra raiting... Sin embargo es un gran reto para mi... En cuanto a mi pasión por el cine, sigue latente, pero desde aquel programa de Chiapas (un Séptimo Día de febrero), descubrí que la televisión tiene su mérito, sus dificultades y poco a poco he encontrado el amor a este medio y su constante presión por el aire...

De aquel Alejandro que llegó a CNI Canal 40 en 1995 a este productor ejecutivo de La Jugada hay menos distancia que la que parece. El glamur de haber entrado a Televisa por la puerta grande , después de ganar el Premio Nacional de Periodismo y con la responsabilidad de restaurar el programa deportivo más importante de esta televisora, no ha cambiado la personalidad ni la mentalidad de Alejandro.

- "Yo no he cambiado soy todavía el Machín... Mi personalidad es sin duda un misterio incluso para mí, pues me considero una persona muy insegura , que todo el tiempo tiene que demostrar lo bueno y capaz que puede ser para hacer su trabajo. Si a eso le sumamos un gran problema de hiperactividad, el resultado es esto que ves y te habla.

El apodo de "Machín" se lo ganó en la Universidad Anáhuac, de donde se graduó como Licenciado en Comunicación, en el subsistema de cine, con la tesis "El cine de Andreij Tarkowsky".

- "Machín es un termino que se utiliza mucho en Chihuahua para decir 'está padre'. Como yo viajaba mucho a este estado a visitar a mi familia, se me pegaban muchas expresiones y por eso se me fue quedando el apodo, aunque su otra connotación (la de típico macho mexicano) ha ido causando algún tipo de influencia en mi o al menos en como me ven los demás".

Al terminar la carrera, Carlos Tamez (entonces compañero de clase y actual productor de CNI Noticias) le ofreció entrar a Canal 40 como realizador de reportajes para la serie Realidades. A partir de ahí, participa en varios proyectos y programas especiales, hasta que en agosto del 2000, queda como productor de Séptimo Día un programa de análisis político y quizá el de mayor exigencia en el Canal, junto al Noticiero.

Aunque era productor, Machín hacia de todo el Séptimo Día. Grabar entrevistas, planear la iluminación, editar los videos y reportajes, dirigir cámaras. Desde que tomó el mando de la producción, le cambió la cara a lo Operítica, a la que le dio un toque cinematográfico.

- "Era bien difícil la Operítica, porque hacíamos tres, cuatro tomas de cada escena... por eso parecía que había varias cámaras, cuando en realidad sólo llevábamos una... Sin embargo fue el trabajo que más satisfacciones me dio, ya que era como hacer cine por lo cuidadoso de la iluminación, la fotografía y la postproducción..."

Ahora, como productor ejecutivo del programa La Jugada, Alejandro sabe que se enfrenta a otros retos, a otra gente, a otras exigencias...

- "Pues me exigen 11 puntos de rating,; y sino me corren... Pero es otra mentalidad para producir, es un terreno muy viciado y corrupto en un sentido, y hay que luchar con eso. Por otro lado, es completamente virgen en el campo de lo visual y el lenguaje de la imagen..."

En televisa Machín no sólo produce. Contrario a toda costumbre y política de esa empresa, ha operado las máquinas de edición y realización él mismo, sin ayuda del operador...

- "Lo que pasa es que, desgraciadamente, no tengo una personalidad autoritaria, y para hacerme respetar, siempre he tenido que demostrar mi capacidad en todos los niveles: producción, realización, edición, operación de tecnología, etcétera".

Mucha gente se sorprende todavía cuando conoce a Alejandro tras preguntar por el productor de La Jugada antes de Séptimo Día. Casi nadie lo conoce por Alejandro, pero cuando le hablan al Machín, la sorpresa es inmediata, pues no tiene ni la edad ni la pinta de productor ejecutivo.

- "Eso me ha pasado desde que empece en Séptimo Día, pues el corte serio y político del programa no tiene nada que ver con mi aspecto, mucho más desenfrenado. Una vez más, lo que importa es mi trabajo, es lo que se ve al aire..."

Y así, Alejandro o el Machín, da por terminada la entrevista para salir corriendo a una de las múltiples juntas que le ocupan todo el día, y que le recuerdan a cada instante la diferencia de estar ahora trabajando en Televisa.

 

 

Revista Mexicana de Comunicación Fundación Manuel Buendia A.C. Guaymas 8-408 Col. Roma, C.P. 06700 México D.F. Tels.(0155) 5208 77 56 - 5208 42 61