Derecho
a la información y libertad de
expresión
Lucha
contra el olvido
Balbina
Flores
Corresponsal de RSF en México
y reportera de la revista Zócalo
Hablar cada año de las cifras,
las estadísticas, los periodistas
desaparecidos y muertos se torna de
pronto algo repetitivo y cansado.
Resulta
lamentable que conforme pasan los años
y los gobiernos, las fechas y los casos
se olvidan. Los informadores asesinados
y desaparecidos dejan de ser noticia
exactamente al día siguiente
en que ocurren los hechos. Lo más
grave es que los gobiernos también
olvidan su responsabilidad de investigar
y sancionar los actos contra el trabajo
informativa. Pero lo peor es que ahora
también las autoridades se lavan
la manos arguyendo que “es el
crimen organizado el que atenta contra
la prensa”. En ese sentido, ¿dónde
queda la responsabilidad del Estado?
Los
primeros 14 meses del gobierno de Felipe
Calderón en materia de libertad
de expresión no ha sido distintos
de lo ocurrido en otros sexenios. Persiste
el silencio y la falta de una política
capaz de garantizar el ejercicio periodístico
en México.
Hasta
fines de febrero de 2008, durante el
nuevo gobierno federal se pueden consignar
siete periodistas asesinados, y cuatro
desaparecidos. Además, por lo
menos tres profesionales de la información
han tenido que abandonar el país
por razones de seguridad y varios más
han sido objeto de secuestro, levantones
y atentados. De las investigaciones
en torno a esos casos nada se sabe.
La
sociedad tiene derecho a saber cuál
es el estado que guardan las investigaciones
judiciales sobre los periodistas ultimados
y desaparecidos, porque tales hechos
no sólo son un atentado grave
a la libertad de expresión sino
un agravio a la sociedad.
Breve recuento
Sirva
lo anterior para hacer un breve recuento
sobre algunos de los casos relevantes
ocurridos en 2007 y los primeros meses
de 2008 y que por su gravedad no podemos
olvidar.
Mal comenzamos 2008: febrero fue un
mes negro para el gremio periodístico
como en otros años en que en
menos de 30 días se registraron
los asesinatos de cuatro periodistas
y uno más se encuentra desaparecido.
El
5 de febrero en Ciudad Camargo, Tamaulipas,
fue ejecutado Francisco Ortiz Monroy,
corresponsal del periódico Diario
de México, que se edita
en la capital del país. De ese
crimen, las autoridades locales tienen
varias versiones de cómo ocurrieron
los hechos. Hasta la fecha, se desconocen
las líneas de investigación
que sigue la Procuraduría del
Estado de Tamaulipas y a los directivos
de Diario de México no se les
ha dado mayor información .
En
Ciudad Victoria, Tamaulipas, (27/02/2008)
fue encontrado muerto el reportero de
la fuente policíaca José
Luis Villanueva, integrante del periódico
El Gráfico. La Procuraduría
General de Justicia del estado dictaminó
que el informador murió asfixiado
por ahorcamiento.
El 7 de febrero, de 2008 el país
se conmocionó con el asesinato
a balazos de Bonifacio Cruz Santiago
y Alfonso Cruz, director y reportero
del periódico El Real
(padre e hijo), en el municipio de Chimalhuacán,
Estado de México. Las primeras
versiones indican que “los confundieron”.
En los homicidios se utilizaron armas
de uso oficial por lo que la PGR atrajo
las indagatorias.
En
estos tres casos Reporteros Sin Fronteras
ha precisado que hasta el momento no
hay elementos para asegurar que su muerte
esté vinculada con su labor periodística,
pero que los hechos son muestra del
contexto de violencia en que se mueve
la prensa en México.
También
en febrero pero el día 12, Mauricio
Estrada Zamora, reportero de la fuente
policíaca del diario La Opinión
de Apatzingán, desapareció
alrededor de las 11 de la noche cuando
salió del periódico. Esa
misma noche su vehículo fue localizado
en el municipio de Buenavista. Familiares
del reportero han denunciado que antes
de la desaparición, Estrada Zamora
habría tenido discrepancias con
un agente de la Agencia Federal de Investigaciones
(AFI). Hasta la fecha colegas y familiares
del periodista desconocen su paradero
y el avance en las investigaciones.
Con
el caso de Estrada Zamora, el número
de periodistas desaparecidos en México
se incrementa a ocho desde el 2000,
y acerca de ellos organismos internacionales
como el Centro de Periodistas de Nueva
York (CPJ) y Reporteros sin Fronteras
han reiterado su preocupación
por las agresiones contra el gremio
periodístico en el país.
El
año anterior, el 20 de enero
de 2007, desapareció el reportero
Rodolfo Rincón Taracena, del
periódico Tabasco Hoy,
en la ciudad de Villahermosa, Tabasco.
La primeras informaciones señalaban
como posible móvil de esa desaparición
los entonces recientes artículos
publicados de Rincón relacionados
con el narcomenudeo y otro relativo
a la banda de atracadores de bancos.
Sobre este caso Reporteros Sin Fronteras,
llamó a la autoridades locales
y federales “a conjuntar esfuerzos
para agilizar las investigaciones y
localizar al periodista”.
Informaciones
de colegas del diario señalan
que al cumplirse el pasado 20 de febrero
un año de la desaparición
de Rodolfo Taracena, ni sus directivos
ni sus familiares conocen cuál
es el avance que guardan las investigaciones
en las procuradurías estatal
y la federal.
El
10 de mayo de 2007, el reportero Gamaliel
López y el camarógrafo
Gerardo Paredes, adscritos a TV Azteca
Noreste, en Monterrey, Nuevo León,
desaparecieron cuando regresaban de
cubrir un evento. Ambos cubrían
informaciones diversas, entre ellas
cuestiones urbanas y en ocasiones algunas
ejecuciones en la región.
Al
cumplirse casi un año de la desaparición
de los periodistas, sus directivos han
perdido la esperanza de encontrarlos
con vida. El 10 de julio Alfonso Tejada,
director editorial de la redacción
de TV Azteca Noreste, manifestó:
“no hemos recibido ningún
mensaje de los periodistas y la policía
ha dicho que no tiene indicios de su
paradero”. Además, la procuraduría
estatal les informó que el Grupo
Antisecuestros había abandonado
el caso.
Meses después, el Procurador
de Justicia del Estado opinó
ante medios de comunicación que
los periodistas estaban vinculados con
el narcotráfico, pero nada se
dijo sobre las investigaciones y los
elementos que tenía para hacer
tal comentario. La televisora para quienes
trabajan los reporteros ha dejado de
informar sobre lo que ha pasado con
los periodistas.
Amado
Ramírez: investigaciones cuestionadas
En
el caso del periodista Amado Ramírez,
asesinado el 6 de abril de 2007, la
Comisión Nacional de Derechos
Humanos emitió la recomendación
01/2008, dirigida al Procurador General
de la República, Eduardo Medina
Mora Icaza y Zeferino Torreblanca, gobernador
del Estado de Guerrero, en el que señala:
No
se agotaron las líneas de investigación
y que existe irregular integración
en la averiguación previa, además
de las numerosas irregularidades en
las pruebas periciales de retratos hablados,
así como inconsistencias y manipulación
en el manejo de pruebas testimoniales.
Entre
las principales irregularidades, el
organismo refiere que se dejaron de
atender oportunamente todos los elementos
que aportaron información sobre
las pesquisas; se privilegió
una sola línea de investigación,
la personal, descartando entre otras
la periodística; además
de que ese organismo pudo acreditar
“que los inculpados fueron víctimas
de conductas violatorias de los derechos
humanos”.
La
recomendación de fecha 14/01/2008
fue aceptada por el gobierno de Guerrero
y a la fecha se debe haber ya dado cumplimiento
a la misma, según los términos
establecidos por la CNDH en su reglamento.
El
26 de abril fue localizado el cuerpo
de Saúl Noé Martínez,
reportero de Interdiario de Agua Prieta
Sonora. Días antes sus familiares
habían denunciado su desaparición.
Los familiares del reportero se han
quejado por las nulas investigaciones
en el caso de Saúl y piden que
se agilicen y se sanciones a los responsables.
Los días 16 de abril y 17 de
mayo del año pasado fueron lanzadas
dos grandas de mano a las instalaciones
del diario Cambio de Sonora. Días
después y ante la falta de garantías
para el desarrollo de su trabajo, directivos
del periódico decidieron cerrar
las instalaciones del diario. De las
investigaciones realizadas en torno
a ese atentado nada se sabe. Tal parece
que en estos casos no pasa nada. La
facilidad con que se cometen estos delitos
a plena luz del día es sorprendente.
Al parecer sólo se tiene una
explicación: que los responsables
cuentan con cierta complicidad de la
autoridades locales.
Por
todo lo anterior, en su balance anual
de la libertad de prensa en el mundo,
Reporteros Sin Fronteras ha denunciado
“la apatía”, incapacidad
y cobardía de los defensores
oficiales de la libertad de expresión
y, en el caso de México, “reitera
su denuncia por el estancamiento de
las investigaciones en los asesinatos
y desapariciones de periodistas”.
El
artículo anterior se debe de
citar de la siguiente forma:
Flores,
Balbina, "La lucha contra el olvido",
en Informe Buendía:
Análisis hemerográfico
y documental sobre actos contra la libertad
de expresión en México,
edición de marzo, México,
2008.