Problemas,
dilemas y desafios
Ética y profesionalización
en el periodismo
Armando
Ramírez
Periodista de origen guatemalteco nacionalizado
mexicano. Editor de la revista electrónica
veneno.com con Maestría
en periodismo internacional por la Universidad
Patricio Lumumba en la Unión
Soviética.
La
prensa está obligada a informar,
investigar, analizar, trazar horizontes
y a desarrollar sus tareas con objetividad,
equidad, ética y racionalidad,
así como a desterrar la rutina
y otros vicios, consciente de la función
social que desempeña.
Concebimos
la objetividad como un método
que permite reflejar la complejidad
de la realidad por medio de la percepción
científica de los hechos.
Quien
esto escribe parte de que la información
es la materia prima del periodista,
quien debe procesar e investigar con
agilidad pero con responsabilidad, antes
de que llegue a la opinión pública.
Las
posibles implicaciones de una información
exigen que el periodismo desarrolle
además su capacidad de análisis,
es decir: buscar significados, alcances,
límites y consecuencias.
En
el ejercicio profesional del periodismo,
el Estado tiene la responsabilidad de
garantizar la libertad de acceso de
los periodistas a las fuentes de información,
sin condicionamientos ni restricciones,
ya que con censura y presiones sólo
se genera una relación distorsionada
entre autoridades y ciudadanos.
Joaquín
Estefanía Moreira destaca que
no se puede hablar de democracia "en
ausencia de una prensa que no tenga
garantías suficientes para desarrollar
su labor".
Los
medios de comunicación tienen,
por su parte, la obligación de
cumplir sus funciones de manera responsable
y evitar trastocar sus funciones de
comunicadores a manipuladores, como
sucede con frecuencia.
La
importancia de que los periodistas asuman
su responsabilidad es que sin una información
suficiente, se abona el terreno de la
especulación, con una cauda de
incertidumbre e irracionalidad en los
juicios consecuentes.
Algunos
autores ubican a la ética con
los medios considerados de referencia,
como se llama a aquéllos que
logran cierto nivel de influencia en
la sociedad, en vez de ubicarla con
el ejercicio del periodismo. Otros le
conceden un carácter estrictamente
subjetivo, a merced de la voluntad y
conveniencia del interesado.
La
función social del periodismo
radica en que los periodistas ejercen
en nombre de la opinión pública
--de la sociedad-- la libertad de expresión
y el derecho de acceso a la información,
lo cual implica una responsabilidad
moral y política, regulada por
un código de ética profesional.
Concepto de ética
Los
problemas éticos se caracterizan
por su generalidad, lo cual los distingue
de los morales de la vida cotidiana,
que nos plantean situaciones concretas.
Ética
es teoría, investigación
o explicación de un tipo de experiencia
humana o forma de comportamiento de
los hombres y estudia una forma de conducta
que los éstos consideran valiosa
y, además, obligatoria y debida.
Ética
proviene del griego "ethos"
que significa "modo de ser"
o "carácter", o sea
forma de vida adquirida o conquistada
por los hombres.
La
explicación psicológica
de la conducta humana permite comprender
las condiciones objetivas de las acciones
de los individuos y contribuye a entender
su dimensión moral.
Con su análisis de las motivaciones
o impulsos irresistibles, la psicología
señala cuando una acción
humana escapa a una valoración
o enjuiciamiento moral.
La
ética mantiene estrecha relación
con las ciencias cuyo fin es estudiar
las leyes que rigen el desarrollo y
la estructura de las sociedades humanas
como la antropología social y
la sociología.
Los
antropólogos establecieron correlaciones
entre la estructura social de una comunidad
y el código moral que las rige,
con lo cual se confirma que las normas
éticas responden al régimen
socioeconómico imperante.
El
sistema socioeconómico imperante
en México es el capitalismo,
el cual se rige por la ley de la obtención
del máximo beneficio posible
con el mínimo de costo posible,
y genera una moral egoísta e
individualista que conlleva al afán
de lucro.
La
televisión constituye el medio
en el cual más se pone de manifiesto
que los criterios mercantiles se imponen
por encima de la función social.
Aun
cuando es poco asimilado entre los comunicadores
sociales mexicanos, la credibilidad
es su principal patrimonio y su fundamento
está en el ejercicio responsable
de su profesión.
La
ética del ejercicio periodístico
Las
iniciativas de regulación del
ejercicio profesional del periodismo
en México de la década
de los setenta llevaron a la polarización
de las posiciones, en especial entre
editores y reporteros.
Algunos
medios han optado por su propia regulación
de la conducta de sus reporteros y han
limitado la ética a normas internas
que regulan la línea editorial
particular, pero la mayoría carece
de códigos de ética que
les permita regular su relación
con sus lectores, escuchas o televidentes.
Uno
de los factores que sentaron las bases
para una cierta independencia de los
medios escritos en México fue
la liberación de la importación
de papel, otrora monopolio estatal,
a través del cual se presionaba
a los dueños de los periódico
y revistas para que se disciplinaran
a la versión oficial.
La
desincorporación de los canales
de televisión abrió la
posibilidad de romper con el monopolio
de Televisa y abrió la existencia
de una opción comercial más.
Tras
la llegada a la presidencia de un presidente
de un partido distinto al Revolucionario
Institucional (PRI), que monopolizó
el poder por más de 70 años,
el gobierno mexicano se vio además
obligado a establecer nuevas normas
de relación entre las instituciones
públicas y los medios de comunicación,
en especial en lo referente al financiamiento.
En
México, la información
es para los dueños de los medios
una mercancía que les sirve para
incrementar sus lectores, escuchas o
televidentes y los periodistas trabajadores
asalariados que dependen de la venta
de sus servicios profesionales.
Los
menos interesados en promover la profesionalización
del gremio periodístico son los
dueños de comunicación,
pues ello les podría significar
el pago de mejores salarios y condiciones
de trabajo en las redacciones, costos
que no están dispuestos a cubrir.
Para
Fidel Samaniego, "la prensa que
estamos viviendo --consumo de minorías
y atiborrada de declaraciones y poca
información-- sobrevivió
a las deformaciones: es una prensa que
trata de sacar la cabeza".
En
opinión de Mayté Noriega,
el miedo a decir la verdad "es
lo que más ha obligado a todos
(los periodistas) a utilizar las palabras
que usan los políticos"
y "nos es que las palabras digan
mentiras, no hay mentira en lo que se
dice, simplemente ocultan la verdad,
la disfrazan".
"La
prensa de nuestros días, la radio,
la televisión y las revistas,
están plagada de impresiones,
y se debe en parte a la falta de profesionalización
de los periodista y a la falta de especialización",
asegura.
Carlos
Monsivais considera que en los medios
de comunicación mexicanos "se
ha propiciado la mentira a gran escala,
el ocultamiento de los datos, la tergiversación,
el linchamiento moral programado de
los opositores", entre otros males.
En
la mayoría de las escuelas de
periodismo de México, "la
formación de los nuevos profesionales
está reducida a aspectos técnicos
y está despojada de contenido
humanístico, ideológico,
social e histórico".
En
la concepción imperante en México,
el periodismo se ha convertido en un
relacionista público o un transmisor
de noticias y la mayoría de las
escuelas de periodismo a las de comunicación,
en las cuales se pone énfasis
en el manejo de equipos y empresas y
se excluye a la ética de su programa
de estudios.
Normas
éticas básicas
Los
primeros intentos de formular principios
internacionales de ética datan
de 1936, cuando la Unión Internacional
de Asociaciones de Prensa emitió
una declaración que estuvo lejos
de reflejar de manera real el punto
de vista de los periodistas activos
que aún carecían de una
organización gremial propia.
En
1948, a iniciativa de la Conferencia
de la Organización de Naciones
Unidas para la libertad de Informaciones
emitió un segundo intento de
código que sucumbió ante
los embates de la "Guerra Fría",
por lo que fue sobreseído en
1954 por la asamblea general de países.
La
organización de Naciones Unidas
para la Educación, la Ciencia
y la Cultura (UNESCO) emitió
en 1978 una declaración de medios
de comunicación masiva que dejó
sin tocar el ejercicio profesional del
periodismo.
Un
año después, La Federación
Latinoamericana de Periodistas (FELAP)
aprobó en su II Congreso el Código
Latinoamericano de Ética Periodística,
que fue ratificado por organizaciones
de más de 28 países de
la región.
La
Comisión Mac Bride establece
en 1980 que los códigos éticos
deben ser elaborados y adoptados por
los mismos periodistas profesionales,
sin injerencia gubernamental.
En
1983, la IV Reunión Consultora
de Organizaciones Internacionales y
Regionales de Periodistas Activos del
Mundo adoptaron como un código
de 10 principios de ética profesional,
considerados como básicos.
El
decálogo incluyó el derecho
de los ciudadanos a una información
verídica, la consagración
de los periodistas a la realidad objetiva,
la responsabilidad social e integridad
profesional de los periodistas.
Otros
de los puntos fueron el acceso y participación
de la población en los medios
de comunicación, el respeto a
la vida privada y la dignidad humana,
el respeto del interés de los
lectores, oyentes y televidentes, así
como el respeto a los valores universales
y la diversidad de las culturas.
La
eliminación de la guerra como
medio para resolver los conflictos entre
los países y la promoción
de un nuevo orden de la información
y la comunicación, también
fueron incluidos como principios internacionales
éticos del ejercicio profesional
de los periodistas.
El
código ético más
consultado de los consultados es el
de la Unión de Periodistas de
Cuba, el cual contempla deberes y derechos,
relación con las fuentes, relaciones
con otros sectores de la sociedad.
El
código es complementado con el
reglamento, el cual incluye medidas
disciplinarias, comisiones de ética
y procedimientos.
Propuesta
de carta ética
El
autor de las presentes líneas
considera que cualquier código
de ética deberá contemplar
por lom menos los siguientes aspectos:
1) El periodista asume su responsabilidad
ante la sociedad y las repercusiones
de su actuar, por lo que se compromete
a recoger, procesar y transmitir la
información en forma objetiva
y científica.
2)
El periodista está consciente
del derecho de la sociedad a una información
verídica y oportuna y velará
porque este precepto sea respetado.
El Estado está obligado a garantizar
el acceso de los periodistas a las fuentes
de información a fin de que el
comunicador pueda cumplir con su función
social.
3)
El periodista velará porque su
material informativo incluya los más
variados aspectos de los hechos, incluso
posiciones encontradas, a fin de que
la sociedad cuente con los suficientes
elementos de análisis de lo que
acontece.
4)
El periodista estará sujeto a
las normas éticas de su profesión
de manera independiente al cargo y lugar
que ocupe en el proceso informativo,
sin exclusión alguna.
5)
El periodista se abstendrá de
aceptar pagos, dádivas y otros
tipos de prebendas que condicionen su
actividad o el procesamiento de la información,
pero tendrá derecho a percibir
un salario digno.
6)
El periodista respetará el derecho
de las personas a la vida privada, a
la dignidad y a la defensa, en caso
de que la información atente
contra la dignidad de las personas.
7)
El periodista rechazará el principio
de que el fin justifica los medios,
por lo cual se abstendrá de utilizar
medios ilícitos para conseguir
información, así como
de transmitirla a sabiendas de que dañará
a personas inocentes.
8)
El periodista promoverá la organización,
la profesionalización y la solidaridad
entre los profesionales de la información,
por encima de las posturas ideológicas,
políticas o religiosas.
9)
El periodista apoyará y velará
la defensa de los derechos humanos,
la paz, la democracia, la justicia social,
la cooperación internacional
y el desarrollo sustentable de los pueblos
y combatirá el racismo, la discriminación
y la opresión de las personas.
Conclusiones
El
reglamentar el ejercicio profesional
del periodismo en México, constituye
una idea muy compleja y va más
allá de establecer un decálogo
de normas a cumplir, a voluntad y sin
compromiso alguno, por quienes ejercen
como reporteros, redactores o editores.
La falta de normatividad ética
del quehacer profesional de los periodistas
está estrechamente vinculada
a la dispersión profesional de
los comunicadores sociales y a los múltiples
intereses políticos de los dueños
de los medios mexicanos.
Trabajadores
de los medios de comunicación
y practicantes de servicio social destacan
que la materia de ética profesional
está ausente de los programas
de estudios de las escuelas de periodismo,
privadas o estatales, universitarias
o independientes.
Los
periodistas con experiencia y recién
egresados carecen de una identidad profesional
y circunscriben la ética a un
asunto de estricto carácter privado,
individual y voluntario.
Entre
veteranos la resistencia a la regulación
se vincula al miedo a perder el sistema
de prerrogativas que les permite tener
privilegios y recursos adicionales.
Uno
de las principales diques para la aplicación
de la normativa deontológica
en México lo representa la estructura
de propiedad de los medios de comunicación
en manos del duopolio televisivo y la
conversión de la noticia en mercancía.
El ejercicio del periodismo depende
además de ciertos intereses y
valores sociales, sean reconocidos de
manera abierta o estén aceptados
como "una ideología por
debajo de la cuerda".
Algunos
autores establecen que la consciencia
moral, como una de las manifestaciones
de la consciencia social, es producto
histórico-social, determinado
por la estructura socio económico
prevaleciente en un momento determinado.
El
periodista es un factor importante del
proceso informativo y su ética
profesional está orientada al
desempeño correcto de su labor,
así como contribuir a la reducción
o eliminación de las deformaciones.
La
formación técnica del
periodista profesional es importante,
pero no podrá soslayar los aspectos
ideológicos, políticos
y sociales.
Se
requiere que la formación periodística
ubique a un profesional con una amplia
cultura general, capacidad de análisis
y de comprensión, adaptación
a cada una de las nueva técnicas,
destreza de investigación y profundo
conocimiento del idioma.
En
México, la censura previa por
quien produce la información
y por quien evita que siga su flujo
normal, así como la censura posterior,
son un agravio a la sociedad.
Al
reducir la actividad de los medios de
comunicación como un negocio,
éstos terminan como elementos
dependientes de los patrocinadores y
como difusores de información
filtrada o tergiversada, por lo que
medios como el teléfono, la conversación
y el chisme popular y los rumores, adquieren
importancia para conocer lo que pasa
y es ocultado.
La
oposición de los propietarios
de los medios de comunicación
se debe a que el reconocimiento del
periodismo como una profesión
les significaría la obligación
de pagar mejores salarios y otorgar
mejores condiciones laborales.
Como
recursos para desacreditar los esfuerzos
para establecer normas a la actividad
profesional de periodistas, los opositores
tratan de contraponerlas a la legislación
de los medios de comunicación,
al derecho a la libertad de expresión
y al acceso a las fuentes de información.
Aun cuando son campos diferentes, no
se confrontan entre si.
En
su mayoría, el rechazo de los
periodistas a la normativa ética
se debe a la falta de una formación
profesional, por lo que es necesario
crear y mantener una clara consciencia
de lo que es y significa la comunicación
social, sus avances y compromisos, su
trascendencia y limitaciones.
El
establecimiento de un código
de ética profesional entre los
periodistas mexicanos está vinculado
a la unificación del gremio de
los comunicadores, a la creación
de una organización representativa
y a la reestructuración de los
programas de estudio para la formación
de periodistas, a todos sus niveles.
La
profesionalización de los trabajadores
de los medios de comunicación
es la columna central de la identidad
del gremio, ausente en la mayoría
de los periodistas mexicanos, y es un
factor decisivo para que se consolide
una conducta ética que permita
a la población a tener acceso
a una información sustentada
y que le los suficientes elementos para
entender su realidad.
Con
el establecimiento de las normas éticas,
se hace necesaria la creación
de mecanismos que garanticen su cumplimiento.
Un
código de ética también
puede ser un mecanismo de defensa gremial
que ampare a los trabajadores de la
información, a fin de que no
sean obligados por los dueños
de los medios a cumplir con tareas contrarias
a esos principios.
Será
el nivel de democratización que
alcance la sociedad mexicana la que
determinará el acceso de los
diversos sectores sociales a los medios
de comunicación y el nivel de
consciencia de la función social
que deben jugar.
Serán
los mismos sectores de la sociedad los
que deberán tomar consciencia
de la función social de los medios
y hacerla cumplir, en forma conjunta
con las organizaciones gremiales de
los periodistas.
Sólo
el conocimiento y la aplicación
irrestricta de un código ético
podrá dotar al periodista --independientemente
de la función que cumpla en un
medio de comunicación-- de los
elementos para enfrentar cada día
la tarea de informar, orientar, educar
y entrener, a fin de formar una opinión
pública capaz de reaccionar como
el momento histórico lo exija.
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El
artículo anterior se debe de
citar de la siguiente forma:
Ramírez,
Armando, "Ética y profesionalización
el periodismo", en Revista
Mexicana de Comunciación
en linea, Num 86, México,
septiembre. Disponible en:
http://www.mexicanadecomunicacion.com.mx/Tables/rmxc/etica.htm
Fecha de consulta: 22 de octubre de
2007.