Botica
Los
salvadores
No
queda más
que agradecerles
a los dueños
de los medios audiovisuales
que fueron al Senado
a criticar a los
legisladores, a
varios de sus cruzados
que “voluntariamente”
hablaron ese día,
al Consejo Coordinador
Empresarial y sus
compañeros
de intereses, a
Ricardo Salinas
Pliego, a diferentes
periodistas de los
impresos que sí
respetan la cláusula
de conciencia y
el derecho de réplica
y para no alargar
la lista al señor
publicista Memo
(así se presentan)
Rentería
que hizo varias
recientes campañas
a favor del PAN
que nos alerten
y “defiendan
la libertad de expresión”.
La gran mayoría
de ellos, sin embargo,
no ha dicho nada
acerca de los 37
periodistas asesinados
y secuestrados en
los últimos
siete años-
menos antes-, ni
en contra de las
decenas de compañeros
que fueron despedidos
por, ellos sí,
atreverse a desafiar
las reglas de un
sistema donde priva
la convivencia entre
el poder público
y la empresa privada.
Nada contra la alianza
entre la CIRT y
Marta Sahagún,
pocos vs. el llamado
Chiquihuitazo- la
toma de canal 40,
algo no resuelto-,
silencio en cuanto
que la publicidad
oficial se da selectivamente
y el impedimento
que diversos grupos
sociales tengan
la posibilidad de
emitir sus mensajes
(radios comunitarias,
indígenas,
etc.). Todo sea
por la libertad
de empresa, esa
sí sacrosanta
e intocable. En
estas páginas
hemos criticado
sin límite
a los políticos
todos, lo seguiremos
haciendo y no pasará
mayor cosa. Pero
lo importante sería
el posibilitarlo
abiertamente en
televisión,
donde sólo
algunos tienen la
manija y deciden,
según intereses
mercantiles, quiénes
son los elegidos;
los disidentes serios,
pocas ocasiones
aparecen y siempre
de manera fugaz.
Tiene razón
entonces, Norman
Mailer: “Cuando
era joven, los escritores
solíamos
pensar que las novelas
podrían cambiar
el mundo, pero no,
es la televisión
la que lo cambia”
Y hemos visto que
para mal. ¿Libertad
de expresión?
La de unos cuantos.
Un ejemplo
En el noticiero
de Carlos Loret
de Mola hay dos
promociones. Una
dice que los ciudadanos
pueden y casi deben
informar por medio
de sus modernos
aparatos (celulares,
cámaras,
et al). La segunda,
llama a que haya
una auténtica
comunicación,
“de ida y
vuelta”, o
sea, como debe ser,
e incluso “que
lluevan las opiniones”
y los televidentes
“no se limiten”.
Pero todo queda
en un portal, sin
que nada aparezca
en la pantalla chica.
Cero réplica
a los ojos de todos;
menos crítica
a empleados y dueños.
El avance, como
se nota, es privadísimo
y limitado en extremo.
Y eso que Televisa
“se atreve”,
pues los otros ni
a eso llegan. Nuevamente:
¿Libertad
de expresión?
Primer desafío
Según las
cuentas de Fernando
Mejía Barquera
(Milenio Diario,
8 de diciembre),
hubo 17 mil boletos,
en el juego de ida
Pumas- Atlante,
que no se sabe quiénes
los adquirieron.
Presumiblemente
los revendedores,
algunos de los cuales
fueron correteados
por jóvenes
para que pusieran
las entradas a la
venta a precios
accesibles. Si cada
billete elevó
su costo tres o
cuatro veces, como
mínimo, estamos
hablando de millones
de pesos. ¿De
quién es
el negocio? Algo
que debe atender
con prontitud el
actual rector, José
Narro, pues en actividades
deportivas hay individuos
que no saben del
asunto pero hacen
su agosto a costa
de estudiantes y
profesores.
Sordos
El lunes 3 de este
frío mes,
una veintena de
jóvenes reporteros
iban a realizar
una protesta en
la SCJN por el atropello
a Lydia Cacho y
la burla a los niños
agredidos sexualmente;
no lo pudieron hacer.
Pero además,
en esa ocasión
se encontraba Raúl
Álvarez-
el persistente acusador
de Luis Echeverría
como “héroe,
papá”
de la matanza del
2 de octubre-, quien
esperaba una recomendación
de los togados acerca
del asunto; resultado:
la Corte dijo que
no era importante
lo sucedido y debería
resolverse en tribunales.
Además, cerca
de sesenta ex trabajadores
de Excélsior
fueron a pedir una
liquidación
digna, pero ni siquiera
fueron recibidos
por los bien pagados
especialistas. Total,
que hay una serie
de reclamos en la
Suprema que calientan
el ambiente no obstante
los helados vientos
actuales. En todos
los casos, la Institución
ha dicho recordando
el salinazo: “Ni
los veo ni los oigo”.
Aguas.
Pasarela
Quienes
aspiran a formar
parte del IFE- el
cual dejó
Luis Carlos Ugalde
al borde del colapso-
han tenido, mayormente,
sinsabores. Y es
que no hay una convocatoria
seria, abierta,
clara. Y las sesiones
son apresuradas-
Diódoro Carrasco
parece el correcaminos,
pues va de una a
otra sesión
y su opacidad es
manifiesta, según
múltiples
informaciones-,
sin rigor y para
descartar a muchos
y darles aliento
a pocos. El asunto
traerá malos
resultados, pues
la inconformidad
será lo predominante.
Tiene razón
Lorenzo Córdova,
la decisión
será política,
no hay de otra.
Pero las formas
no se guardaron,
algo que va siendo
lo característico
de los políticos.
Periodista
de El Financiero
y El Universal.
Correo electrónico:
jamelendez@prodigy.net.mx
El
siguiente es un
ejemplo de cómo
debe de citar el
artículo
anterior:
Meléndez
Preciado, Jorge,
"Los salvadores",
en El Financiero,
10 -XII- 2007, Cultura.