La
Revista Mexicana de Comunicación
(RMC) nace en 1988 bajo los auspicios
de la Fundación Manuel Buendía,
asociación civil dedicada a promover
el análisis, la formación
y el estudio en torno a la comunicación
social.
Esta
revista se crea con el respaldo de un
importante grupo de investigadores y
periodistas con el objetivo de abrir
un espacio para reflexionar y debatir
sobre el quehacer de los masivos y los
informadores tanto mexicanos como de
otros países, así como
analizar y divulgar las diversas aristas
de la comunicación, producto
del trabajo académico.
Nuestros
lectores
El estudio de la comunicación
en sus niveles técnicos y de
licenciatura ha tenido un crecimiento
notable en México, por lo que
éste es un sector fundamental
de la audiencia de RMC.
Hoy
día existen más de 220
escuelas registradas que imparten carreras
de periodismo, comunicaciones y relaciones
públicas, además de las
instituciones dedicadas a la enseñanza
de las artes gráficas, fotografía,
cine, video o diseño.
Si
bien no se disponen de cifras precisas
sobre la matrícula actual, datos
confiables la ubican por encima de los
50 mil alumnos. Además, conservadoramente
se calcula una cifra de 27 mil periodistas
profesionales en México, ya que
una encuesta efectuada por la revista
Di en 1979 los estimaba en 21 mil, definiéndolos
como profesionales “que obtienen
la mayor parte de sus ingresos como
empleados de tiempo completo en un medio
de divulgación masiva”.
Asimismo,
sin tener una cifra exacta, se sabe
que el número de publicaciones
periodísticas rebasa las 500
(hay unos 270 diarios, más revistas
semanales, quincenales, mensuales y
demás); existen aproximadamente
mil 100 estaciones de radio en operación,
y los canales y cadenas de televisión
representan numerosos equipos de trabajo
a lo largo y ancho del país.
También
se encuentra otro importante sector
de nuestra audiencia en la docencia
e investigación. Cifras del Consejo
Nacional para la Enseñanza y
la Investigación de las Ciencias
de la Comunicación, ubican en
dos mil 500 el número de profesores
en las escuelas reconocidas por él.
Hay
además un sector considerable
de ciudadanos que, sin ser especialistas
en la materia, muestran una creciente
preocupación por conocer a fondo
el papel que los medios de comunicación
desempeñan en nuestra sociedad.
Los medios forman ya parte de la cultura
política mexicana, muestra de
ello se hizo patente durante el proceso
electoral de 1997. Igualmente, es importante
la recepción de la revista en
áreas académicas como
pedagogía, sociología
o psicología, así como
entre profesores de nivel bachillerato.
Una
encuesta publicada por la Unidad de
Opinión Pública de la
Fundación Manuel Buendía
a principios de 1990, arrojó
que de los lectores de la revista, el
38 por ciento tiene licenciatura completa,
el 8 por ciento son estudiantes de posgrado,
y el 7 por ciento son ya posgraduados;
el 38 por ciento supo de RMC en conversaciones
con colegas y el 41 por ciento la adquiere
por suscripción, mientras que
el 20 por ciento en librerías,
el 16 por ciento en puestos de periódicos,
el 13 por ciento en locales cerrados
y el resto en bibliotecas, por préstamo.
Entre
nuestro público mayoritario,
estudiantes de comunicación,
predomina el nivel económico
medio-alto, en las universidades privadas
(Iberoamericana, Tecnológico
de Monterrey y otras similares), cuyos
egresados en considerable proporción,
se desempeñan en los medios electrónicos
y en el sector de la publicidad.
Por
lo que respecta a las universidades
públicas –en dónde
se tiene certeza de que se mantiene
el nivel socioeconómico-, los
jóvenes de tales planteles pasan
a ocupar preferentemente plazas en medios
escritos o se desarrollan profesionalmente
en niveles de toma de decisiones en
las unidades de comunicación
social del sector público y privado,
en donde frecuentemente son responsables
del manejo de las partidas publicitarias.
En
el denso ámbito de los medios
mexicanos, apenas levemente esbozados
en las líneas anteriores, RMC
es la única publicación
periódica especializada en comunicación
con circulación nacional y en
el extranjero, concebida para un público
especializado y no especializado.
Los
planes de la dirección son aumentar
paulatinamente el tiraje hasta llegar
a diez mil ejemplares en los próximos
doce meses. Para ello, se ha echado
a andar una fuerte campaña de
suscripciones con agentes en cada una
de las principales escuelas de comunicación
y, desde principios de 1993, el sistema
de distribución en la zona metropolitana
se reforzó con un equipo propio
encargado de abrir, mediante convenio
de entrega directa, nuevos puntos de
venta.
Asimismo
en enero de 1991 se puso en marcha una
librería ambulante que recorre
el circuito de facultades de ciencias
sociales y escuelas de comunicación
en el Distrito Federal y estados vecinos,
con el fin de vender directamente, a
precios de oferta, tanto RMC como diversos
textos especializados en comunicación
del fondo de la FMBAC y de otras editoriales.
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