El
Financiero, Cultural, 10 de octubre
de 2007.
El
poder aplica censura a los medios que
no le son afines
En
marcha la reforma legal
Carmen
García Bermejo
Periodista de El Financiero
y colaboradora de la RMC
El
actual papel de los medios de comunicación
electrónicos exige una nueva
estructura legal. Los 49 sistemas que
forman la Red de Radiodifusoras y Televisoras
Educativas y Culturales de México
promueven un marco jurídico incluyente
que les dé sustento, legalidad
y condiciones para operar como medios
de servicio público y no sólo
como permisionarios.
En
la Cámara de Senadores está
en marcha el trabajo de las tres comisiones
dictaminadoras encargadas de reformar
las leyes federales de Radio y Televisión,
y de Telecomunicaciones. El análisis
estará centrado en el régimen
de concesiones y permisos; modernización
y convergencia tecnológica; régimen
particular para los medios oficiales
y comunitarios, sanciones y controversias,
entre otros más. Asimismo, atenderá
las recomendaciones de la Suprema Corte
de Justicia de la Nación, ya
que declaró inconstitucional
la reforma a los artículos más
controvertidos de la Ley Televisa
que fue aprobada el año pasado.
Los
legisladores darán audiencia
a todas las voces involucradas, tanto
de empresas privadas, como de medios
permisionarios. En ese sentido, representantes
de los 49 sistemas de radio y televisión
que operan en veintiocho entidades del
país y que conforman a la Red
de Radiodifusoras y Televisoras Educativas
y Culturales de México han delineado
ya los puntos generales que deberá
contener el nuevo marco jurídico
de la radiodifusión y telecomunicación.
Así, demandan se incorpore el
reconocimiento legal de los medios públicos
y la consecuente anulación de
las figuras “concesionarios”
y “permisionarios.”
Estas
propuestas han sido difundidas durante
el III Congreso Internacional Regulación
y Futuro Digital de los Medios Públicos,
organizado por la Red, que preside Ernesto
Velázquez Briseño. En
esta reunión se hace énfasis
en analizar el marco regulador, los
retos frente a la convergencia digital,
la censura sutil, la organización
y financiación de los medios
públicos, y la garantía
jurídica de la independencia
y la participación social.
Para el también director de TV-UNAM,
el tema de los medios públicos
es impostergable, debido a todo lo que
ha sucedido recientemente con los medios
privados. En la medida en que los medios
de servicio público --hoy llamados
permisionarios-- sean independientes,
libres, plurales, enriquecidos, diversos
y con posibilidades financieras aseguradas
la sociedad tendrá una garantía
distinta para la vida democrática
del país.
Explica que es con la reciente reforma
electoral cuando el Congreso de la Unión
se plantea una profunda modificación
a los medios electrónicos de
comunicación y prohíbe
hacer campañas electorales con
recursos públicos en medios privados,
ya que los medios permisionarios no
están autorizados para transmitir
anuncios, ni propaganda política:
“Cuando
la Cámara de la Industria de
Radio y Televisión -agrega- acusaba
que los medios oficiales son una competencia
desleal al pretender obtener ingresos
comerciales y recibir presupuesto público,
la respuesta fue que si hay alguien
que reciba dinero del erario son las
empresas privadas de radiodifusión.
La muestra está en las cantidades
extraordinarias que los partidos se
gastaban para proyectarse en la televisión.”
Velázquez
Briseño recuerda que el gobierno
federal siempre ha dicho que no hay
dinero para mejorar las condiciones
de la radio y televisión que
el Estado tiene a su cargo. Sin embargo,
propone:
“Si el Ejecutivo federal entregara
los 2 mil 600 millones de pesos que
el año pasado se gastó
en las campañas electorales,
sólo por conducto de propaganda
en empresas privadas de comunicación
electrónica, a los 49 sistemas
de la Red de Radiodifusoras y Televisoras
Educativas y Culturales de México,
no nos volvemos quejar porque modificamos
la realidad de estos medios y los equiparíamos
con tecnología de punta. Esa
cantidad muestra que sí hay recursos
públicos, lo que pasa es que
se destinan a otra cosa.”
Se
prevé que, a finales de octubre,
los representantes de la Red presentarán
ante el grupo de trabajo de la Cámara
de Senadores una propuesta para reformar
las leyes de radiodifusión y
telecomunicaciones. El abogado Alejandro
Madrazo Lajous es el asesor jurídico
para el proyecto de ley de medios públicos
que elabora la Red y quien durante su
sociedad con la firma Zambrano y Madrazo
Abogados realizó la acción
de inconstitucionalidad ante la Suprema
Corte de Justicia de la Nació
en el caso de las reformas a las leyes
de telecomunicaciones y de radio y televisión,
mejor conocida como la Ley Televisa.
El
abogado afirma que el litigio de la
Ley Televisa fue un proceso
difícil y se trató de
contener un daño grave al país
y asegurar el mínimo necesario
para la supervivencia de los medios
no comerciales en un contexto tan adverso.
Ahora se trabaja en una fase distinta.
Si bien en la ley existe la figura de
permisionarios para referirse a los
medios oficiales, culturales, experimentales
y educativos, la idea es que la legislación
incorpore la figura de medios de servicio
público.
La
idea central es que existan medios de
servicio público, no medios oficiales:
“Los medios de servicio público
--anota-- deben ser espacios de difusión
de contenidos en beneficio de la sociedad
y no en función de los intereses
gubernamentales. Las características
que creemos que deben definir a un medio
como de servicio público es la
independencia editorial; autonomía
en la gestión financiera; participación
ciudadana en órganos de gobierno
y en contenidos de sus programas; transparencia
y revisión de cuentas en finanzas
y contenidos.”
Madrazo
Lajours agrega que otro de los aspectos
que la actual legislación establece
es que los permisionarios no pueden
comercializar su tiempo-aire y eso ha
impedido que se alleguen de recursos
financieros por su propio trabajo. Pero
es fundamental eliminar esa prohibición
porque se necesita garantizar su digitalización;
es decir, que cuenten con fondos suficientes
para realizar la convergencia tecnológica,
de otra manera estos medios tenderán
a desaparecer.
Destaca
que los medios públicos podrían
hacerse de recursos a través
de comercialización no lucrativa
tiempo-aire; venta de productos y servicios;
patrocinios; promociones; presupuesto
público; ingresos por derechos
de autor y promoción de fórmulas
novedosas de fomento a la producción:
“Si
obtengo recursos para repartir utilidades
entre accionistas --apunta--
estoy haciendo una distribución
lucrativa de ese dinero. Si los recursos
por comercialización se reinvierten
para mejor producción, actualizar
tecnología, ampliar cobertura,
etcétera, se habla de comercialización
no lucrativa. Se invierte para fortalecer
la autonomía financiera y su
independencia editorial.”
Madrazo
Lajours añade que para conseguir
lo anterior es urgente eliminar la diferencia
entre medios permisionarios y concesionarios
porque la característica principal
de esta regulación discriminatoria
en contra de los medios permisionarios
es precisamente que no pueden comercializar
tiempo-aire:
“Pero
--afirma--, si pasamos de un formato
de medios oficiales a medios de servicio
público tenemos que prevenir
que la censura indirecta no alcance
a estos medios; es decir, que la entrega
de publicidad que el Estado reparte
no sea un elemento para determinar contenidos.”
Censura
indirecta o sutil
Es
precisamente el control de los medios
de comunicación que en América
Latina ejercen los gobiernos, a través
de la publicidad, el reto a vencer.
Una de las organizaciones que ha documentado
y llevado hasta la Corte Internacional
estos casos de censura indirecta es
la Asociación por los Derechos
Civiles, Argentina. Su director, Roberto
Saba explica que la censura “sutil”
no es un invento, sino un factor identificado
y se sanciona en la Convención
Americana sobre Derechos Humanos, suscrito
por todos los estados miembros de la
OEA, pues está vinculado con
la protección a la libertad de
expresión.
Doctor
en Derecho por la Universidad Yale,
Saba indica que donde se puede percibir
el manejo de la censura indirecta o
censura sutil es en la distribución
discriminatoria de la publicidad oficial.
Esto es, la propaganda que los gobiernos
pagan para la promoción de sus
actividades en los diferentes medios
de comunicación. Pero también
se genera cuando se otorga acceso a
ámbitos privilegiados de información,
a aquellos que no son muy críticos
al sistema. Otro método usado
es la de iniciar causas penales contra
periodistas por calumnias, injurias
y desacato para revelar sus fuentes
de información.
El abogado precisa que en Argentina
el gobierno federal gastó, en
2003, 46 millones de pesos argentinos
(unos 15 millones de dólares);
en 2004 el monto ascendió a 99
millones de pesos; en 2005 a 127 millones
de pesos; en 2006 a 209 millones de
pesos y en 2007 el gobierno ya lleva
gastado una suma similar a lo que gastó
en todo el año pasado y se ha
proyectado que ascenderá hasta
400 millones de pesos porque es un año
electoral.
Con
estas cifras, afirma que el tema de
la publicidad oficial y sus potenciales
abusos no es exclusivo de Argentina,
también en México, Chile,
Uruguay y el resto de los países
latinoamericanos:
“Los
gobiernos utilizan la publicidad oficial
-indica- como mecanismo de censura indirecta
para ejercer presión sobre los
medios de comunicación. Se le
da la publicidad a los que hablan bien
del gobierno y se le retira a los que
hablan mal. Esto también genera
un impacto de autocensura en los periodistas
para evitar perder la publicidad oficial,
sin contar que perjudican el derecho
a la información que tiene la
ciudadanía.”
Saba
enumera varios casos de medios de comunicación
argentinos donde los gobiernos aplican
la censura indirecta o favorecen a sus
afines. Pero asevera:
“Lo que hace falta en nuestros
países es una regulación
que ponga límites a la discrecionalidad
de los gobierno para distribuir el dinero
destinado a la propaganda oficial. Ésta
no es un subsidio, ni una ayuda, su
distribución debe estar descentralizada
y caer en manos de funcionarios técnicos,
no políticos. Aquí es
urgente la transparencia para que la
población pueda saber cuánto
le da, a quién y por qué
le da.”
A
esta situación el abogado suma
el uso de la publicidad oficial como
corrupción. En este tema destaca
la discrecionalidad con la que los funcionarios
se manejan para distribuir la publicidad
oficial favoreciendo a medios más
amigos y retirándosela a medios
más críticos. Por ejemplo,
en la provincia de Tierra del Fuego,
con una población de 40 mil habitantes,
existe una tremenda proliferación
de medios electrónicos:
“Casi todos los periodistas
-apunta- han abierto sus propios
medios y le venden publicidad al gobierno
de la provincial. De esa forma, el gobierno
se asegura que esos medios van a reproducir
íntegras sus gacetillas de prensa.”
Otro
caso que cita Saba es el del periódico
de circulación nacional Página
12, el tercero más importante
del país, tanto por su distribución
(106 mil ejemplares), como por su calidad.
En 2003, el diario El Clarín
recibió cuatro millones 500 mil
pesos argentinos por publicidad oficial;
La Nación, dos millones
700 mil pesos, y Página 12
un millón 700 mil pesos. En 2004,
El Clarín recibió
19 millones de pesos; La Nación
subió a ocho millones de pesos
y Página 12 a 14 millones
de pesos. Las cifras llaman la atención
porque, súbitamente, este diario
incrementó sus ingresos por publicidad
oficial debido a su cobertura en las
actividades de presidente Kichner. Esto
también sucede con los canales
de televisión América
TV y Canal 9.
En
México el panorama no es distinto
a lo expresado por el argentino Saba.
El especialista Lorenzo Córdova
Vianello, del Instituto de Investigaciones
Jurídicas de la UNAM, asegura
que aquí existe censura “sutil”
pero también censura abierta,
lo cual es más preocupante:
“Hoy
en día --continúa--
en México estamos hablando
de amenazas y desapariciones forzadas
de periodistas y, además, de
la utilización del derecho penal,
por parte de los gobiernos, para amedrentar
a todos sus críticos. Hasta hace
menos de un mes en Chiapas se despenalizó
eso que se conocía como ‘derecho
al honor’, un instrumento para
tratar de apaciguar a todo periodista
crítico. Esto es censura abierta
contra los medios de comunicación.”
Córdova
Vianello expresa que en el espejo de
Argentina también se refleja
México, debido a que el Estado
también distribuye discrecionalmente
la publicidad oficial como censura “sutil”.
Señala que algunos medios subsisten
por los montos que regularmente reciben
a través de la publicidad oficial.
Pero justo cuando se les retira, esos
medios tienden a desaparecer:
“Sólo aquellos que,
aparte de la publicidad oficial, perciben
un importante monto de publicidad comercial
--agrega-- son los que logran sobrevivir
a estos embates.”
Imponer la agenda nacional
En
efecto. No hay mayor control de un medio
de comunicación que el económico
porque eso le significa la vida o la
muerte. José Jorge Zepeda Vargas,
director para Latinoamérica de
Radio Nederland, Holanda, narra que
ha transitado por diversas radiodifusoras
de servicio público en la región
y ha confirmado que cuando este tipo
de medios no cuenta con un financiamiento
asegurado y depende de la arbitrariedad
del funcionario en turno los problemas
jamás desaparecen.
Considera
que en todos los países de América
Latina debe consolidarse una importantísima
legislación para, sobre todo,
los medios de servicio público
y en caso de que ya exista, hay que
mejorarla:
“Por
ejemplo --precisa--, el mayor
obstáculo de los medios permisionarios
en México es la legislación
porque ésta supone también
la designación de los presupuestos.
Es decir, dependen de los recursos que
la entidad a la que están adscritos
les quiera otorgar. El segundo desafío
que veo para estos medios es servir
exactamente para lo que fueron creados
y no dejarse llevar por la inercia de
los esquemas impuestos por los medios
privados. Si tienen un defecto todos
los medios de comunicación es
la tendencia a la imitación:
todos asisten al mismo evento, cubren
la misma noticia, preguntan lo mismo
y todos reciben la misma respuesta.
¿Cómo poder hacer algo
distinto desde una perspectiva diferente?
Hay que ser creativos.”
Zepeda Vargas asegura que el poder -de
derecha y de izquierda- tiene una relación
conflictiva con los medios:
“Los
políticos los necesitan --subraya--
porque si no están en la tele
o en la radio, sienten que no existen.
El político anda buscando eso
y los medios andan buscando al político.
Pero uno de los problemas importantes
es que el poder intenta controlar a
los medios y cuando éstos no
son afines al poder ya no se utiliza
la censura del garrote militar para
liquidar las transmisiones de una estación.
Ahora es mucho más sofisticado:
se le retira la publicidad oficial y
le ‘recomiendan’ a los empresarios
que no se anuncien en determinado medio
para asfixiarlo.”
Esto sigue siendo censura, asevera Zepeda
Vargas porque indirecta o sutil el poder
político y también el
económico ejerce censura sobre
los medios que no les son afines provocando
una situación dramática
para quien están asfixiando.
El también productor de radio
apunta que éste es un problema
serio del poder abusando de los medios,
pero también está la realidad
de los medios electrónicos tratando
de dictar permanentemente la agenda
de los gobiernos:
“Aquí
--indica-- esos medios se creen
los dueños de la verdad. No se
nos olvide que una radio ecuatoriana
llamada La Luna encabezó y derrocó
a un gobierno legítimamente electo.
Uno puede estar totalmente en contra
de ese gobierno, pero el acto inconstitucional
fue promovido por una empresa de radio.
Ese no puede ser el papel de los medios
de comunicación. La concentración
de medios de comunicación en
unas cuantas manos debe alertar a la
sociedad. De ahí la necesidad
de contar con una legislación
sólida donde se especifique su
función porque los medios transmiten
su señal a través de un
bien de dominio directo de la nación,
el espectro radioeléctrico, y
se otorga su uso en aras de beneficio
para la población.”
En ese sentido, Reinhard Scolik, presidente
de planeación y coordinación
de ORF Radio Österreich, Austria,
que transmite el programa cultural de
mayor éxito en Europa, comenta
la importante de que en México
los medios públicos puede tener
una transmisión mas fuerte a
través de dos vía: la
transmisora tendrá que encontrar
los programas que le gustarían
ver y escuchar a la sociedad y, por
otro lado, la población debe
saber que esos medios representan una
opción diferente a lo que les
ofrecen los medios de la iniciativa
privada. En la medida en que la radio
y la televisión pública
les ofrezcan programas con los que la
sociedad se pueda identificar, estos
medios se convierten en un referente
para la audiencia.
Scolik
precisa que, por ejemplo, en Austria
la gente busca sus frecuencias porque
explican de manera clara los momentos
de crisis o de catástrofes que
se estén viviendo:
“En
esas épocas --asegura--
la sociedad sintoniza las televisoras
de servicio público porque saben
que recibirán información
imparcial y no manipulada. Esto es un
buen signo de estos medios. Pero lo
que vemos en la programación
de los medios en Occidente es la inmediatez
en los noticiarios. Todos, no importa
cuántas empresas o medios haya,
repiten lo mismo. Eso sí, la
sociedad puede saber lo que pasa en
otras partes del mundo, menos lo que
ocurre en su país. Los medios
públicos debemos recuperar la
importancia de que la sociedad se vea
reflejada en la pantalla, sólo
así se podrán fortalecerse
estos medios.”
Públicos
vs oficiales
En
las conclusiones del III Congreso Internacional
Regulación y Futuro Digital de
los Medios Públicos se destaca
que los principales obstáculos
para el avance de los medios públicos
en México son: la carencia de
una legislación precisa que facilite
el ejercicio de sus funciones específicas
de Estado; en segundo término,
la fuerte tentación a convertirse
en una mala copia de los canales comerciales;
en tercer lugar, su dependencia del
poder gubernamental, y en cuarto lugar,
un deficiente marco normativo que no
permite su financiamiento autónomo
como medios de Estado.
La
carencia de un marco jurídico
adecuado que respalde la función
de los medios públicos ha ocasionado
un permanente peligro, ya que los coloca
en una situación de vulnerabilidad
que oscila desde la censura y la anemia
financiera, hasta la desaparición
institucional, con el fuerte daño
social que esto conlleva.
En
cuanto a la convergencia tecnológica,
se explica que la modernización
del proyecto de comunicación
del país no se podrá lograr
si no se les da un lugar protagónico
a los medios de comunicación
de servicio público, ya que a
través de éstos se realizan
funciones cívicas, culturales,
educativas y científicas compensatorias
que tiene que ejecutar el Estado para
gobernar con equilibrios mínimos
de estabilidad:
“Mientras que en México
y América Latina ha quedado muy
claro el aprovechamiento que harán
los medios comerciales con la convergencia
tecnológica, los medios públicos
poco han explorado las posibilidades
y beneficios que les podría aportar
esta transición de analógico
a digital para impulsar la educación,
la cultura y la participación
ciudadana.”
En ese sentido, es necesario contar
con un nuevo marco jurídico que
transforme a los canales públicos
de ser instituciones de propaganda del
gobernador, partido, funcionario o jefe
en turno, para convertirse en auténticos
medios de comunicación de Estado
de servicio público. La sociedad
mexicana quiere medios públicos
no medios oficiales; es decir, instituciones
que permitan ser espacios de difusión
de contenidos en beneficio de la sociedad
y no de los intereses oficiales, del
gobierno o de la burocracia en turno:
“Los verdaderos medios públicos
no deben considerarse como negocios
culturales que es una concepción
que proviene de la visión lucrativa
de la comunicación, pues ello
desnaturaliza su esencia de medios de
Estado, sino como herramientas culturales
que contribuyen a propiciar el desarrollo
social.”
El
siguiente es un ejemplo de cómo
debe citarse el anterior artículo:
García
Bermejo, Carmen, "En marcha la
reforma legal",
en El Financiero, Cultural,
10 -X- 2007.