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Reacciona
la prensa única
RCTV
en el tejado
José
Manuel de Pablos Coello
Catedrático
de Periodismo de la Universidad de La
Laguna (Canarias) en España,
y miembro del Consejo Editorial de RMC.
Lo
que ha hecho Hugo Chávez es imponer
entre los intelectuales (españoles
y latinoamericanos),
entre los que alguna vez se han sentido
de izquierda, un debate que deja a
más de uno en evidencia, a aquéllos
que en España se creen o se sienten
de izquierda, pero con capacidad para
criticar a las izquierdas latinoamericanas
que actúan como tal, que, claro,
no son de izquierda sino populistas.
Va apareciendo una doble moral que se
exprime desde la guerra
mediática desatada por el empresariado
de los medios contra un gobierno salido
de las urnas.
Los chicos
juegan en el patio de la escuela. Es difícil
que la pelota suba hasta el tejado. No
es lo normal. Son niños pequeños,
tienen pocas fuerzas y no es muy usual
ver la pelota llegar al tejado de dos
aguas de la escuelita aquella. Ha de venir
un muchacho mayor, más fuerte y
decidido que los demás para ver
cómo aquel balón de goma
asciende hasta el techo de la casa, que
es una cubierta de teja y a dos aguas,
derecha e izquierda.
A esa
pelota del cuento le pasa lo mismo que
a la lluvia: caen las gotas sobre el tejado
de dos vertientes de la escuela y el agua
discurre por la cara de la derecha o por
la cara de la izquierda. Mientras no cae
esa lluvia, la gente casi ni se da cuenta
de que el tejado tiene dos vertientes:
la derecha y la izquierda. Y, en el centro,
en el parteaguas, una fila delgada de
tejas, el agua no se estanca, se va a
la izquierda o el agua se va a la derecha.
Es
bastante complicado que la pelota que
sube, se detenga en una cara y pase a
la otra pendiente de forma natural, lo
mismo que sería curioso ver que
el agua de lluvia caiga sobre unas tejas
y después vuelva a subir motu
proprio tejado arriba, supere el
parteaguas y se sitúe en la otra
cara.
La
doble moral
En la
vida política y social sucede algo
parecido. Para algunos no es placentero
fijarse en la parte derecha o izquierda
del acontecer de cada jornada, de ahí
que haya agoreros que hablan del fin de
las ideologías, que ya no hay izquierdas
ni derechas, que ahora hay otra cosa que
no aciertan a explicar. Lo cómodo
es ser algo indefinido, pero no acertar
a definir, a decir qué se es.
Lo cómodo
–derechas aparte– es ser de
izquierda a tiempo parcial, según
de donde venga el viento, es decir, el
acontecimiento. Y en esto llega un muchacho
más fuerte que los demás,
pone la pelota en el tejado y ésta
se decanta de forma natural por una de
las dos vertientes. Es muy difícil
que la bola se quede parada en el parteaguas.
Lo
que ha hecho Hugo Chávez, entre
otras muchas cosas, es imponer entre los
intelectuales (españoles y latinoamericanos),
entre los que alguna vez se han sentido
de izquierda, un debate que deja a más
de uno en evidencia, a aquéllos
que en España se creen o se sienten
de izquierda, pero con capacidad para
criticar a las izquierdas latinoamericanas
que actúan como tal, que, claro,
no son de izquierda sino populistas, tal
y como les hace rezar el diario español
de Dios:1 El País,2
sí, el mismo que aplaudió
el golpe de Estado de Pedro Carmona,3
pero antes había defendido
la democracia española cuando aquel
23 F de un golpe que nunca existió4
y que pareció preparado por alumnos
ibéricos del autogolpista Fujimori.5
Si se
fijan, va apareciendo una doble moral
que se exprime desde la guerra mediática
desatada por el empresariado de los medios
contra un gobierno salido de las urnas
con más apoyo que cualquier otro
gobierno actual sobre la Tierra, que ha
hecho posible que la mayoría de
los venezolanos empiece a ver el Sol,
en un país donde muchos han vivido
a la sombra social y política.
Sin embargo
hay una minoría que ya no recibe
ese Sol tanto como antes, y por eso “Venezuela
es una dictadura y, además, lo
es fascista”, aseguran en su reacción.
Es una minoría rica, muy instruida,
viajera y viajada, que vive con aire acondicionado
y agua corriente en sus casas desde que
nacieron, que nunca ha entrado en un barrio
popular, que desprecia a los pobres, que
se sienten con la exclusividad de ser
venezolanos. Es la clásica desconsideración
de los ricos en minoría hacia los
pobres que son mayoría.
Cuando
hablamos de doble moral hay que señalar
un punto y recordar otro: a) no es nuevo
que los medios democráticos jueguen
a la doble moral en sus páginas,
porque el cinismo mediático está
muy arraigado en el mundo editorial, y
b) hay que recordar el paradigma de
ética cero manifestado por
el diario The New York Times
–otro periódico de Dios,
cabecilla de la prensa única, maestro
de El País en su cruzada
contra la democracia venezolana–,6
cuando el asesinato de 100 curas y monjas
católicas en Centroamérica.
Algunas de estas personas, asesinadas
por un gobierno amigo, eran de
nacionalidad estadunidense y española.
A ese largo drama, el periódico
neoyorquino le dedicó cien veces
menos espacio que al asesinato del cura
Jerzy Popieluszko en la Polonia entonces
comunista y mala, que también han
fotografiado Noam Chomsky y Edward S.
Herman.7
Por
eso es tan poco riguroso, endeble y ridículo,
que todavía haya intelectuales
afiliados ahora a la nueva derecha, que
escriban que Venezuela es un Estado, según
ellos, fascista, ¿Lo dirán
sin pudor? Porque curiosamente siguen
viviendo en Caracas, sin que ese fascismo
les haga la vida imposible tan fascista
como es. ¿Será que se refieren
a un fascismo educado y respetuoso?
¿Será que desconocen lo
que es vivir en un fascismo, tipo franquista?
¿No será que el insulto
sin argumentos de tales personajes es
una clara demostración del grado
de libertad de expresión que se
respira en Caracas? ¿Cuándo
un ciudadano español hubiera publicado
lo que sigue y la dictadura franquista
no le hubiera caído encima? Lo
anterior viene a cuento del siguiente
párrafo, que podemos leer en un
artículo supuestamente académico
de Marcelino Bisbal, en RMC:
El
gobierno en funciones tiene bien claro
el significado estratégico de los
medios de comunicación como lugar
para la política y la confrontación
ideológica. Esto se pone en evidencia
no sólo en el sentido de sus acciones
y medidas frente al aparato comunicacional
privado, sino en la creación de
toda una estructura o plataforma comunicacional
que sea capaz de enfrentar al enemigo
(tanto interno como externo), y a la vez
irradiar a través de la cultura
de masas el proyecto y proceso político-ideológico
que se desea instaurar o que está
en la imaginación del Presidente
y sus más allegados. Así,
la estrategia se corresponde fielmente
con los moldes del Estado fascista y con
la tesis de que los medios de comunicación
no deben pensarse como simples medios
de diversión sino como armas políticas
sometidas al control de la razón
del Estado.8
Por su
parte, Concha Mateos Marín señala
lo siguiente, tras su permanencia en Caracas,
en labores de cooperación nacional:
La
oposición en Venezuela, limitada
por su falta de espacio público,
una vez apartada de los centros de gestión
del Estado –en los casos en que
ha podido ser apartada–9,
recurrió a los medios como suplantadores
de los actores políticos. Ese ha
sido uno de los problemas de los medios:
su uso indebido por la oposición
como actores políticos dando muerte
a los partidos. Un espacio mediático
suplantando al espacio político
del debate donde los ciudadanos aún
pueden ser iguales (en el espacio mediático
no son iguales, pues hay mucho desequilibrio
entre quienes ven y quienes emiten).
Es
llamativo en el párrafo anterior,
además, dos pequeños detalles:
1) el vocabulario frentista (confrontación,
enemigo) de una oposición
que ha dado muestras de esa condición
con tanta frecuencia (el asedio a la embajada
cubana, el cierre violento de la emisora
pública el día del golpe,
las mentiras mediáticas grabadas
por las cámaras irlandesas en el
caraqueño puente Llaguno, que son
emblemáticas y prototipo de la
falsedad mediática aplaudida por
algunos comunicólogos10),
y 2) la crítica solapada,
grave, de un profesor de Comunicación
Social, que se lamenta y critica “la
tesis de que los medios de comunicación
no deben pensarse como simples medios
de diversión”; o sea, los
medios como adormidera de la
ciudadanía, para lograr lo que
ha venido sucediendo en Venezuela desde
casi todos los tiempos: un pueblo inculto,
cuya mayoría no votaba por no estar
en los censos, que no existía al
estar expulsada social y políticamente
de su propio país; unos medios
privados olvidados de la razón
social, primitiva y primigenia de todos
los medios, públicos o privados,
dedicados sólo al enriquecimiento
económico; medios con páginas
enteras de contactos sexuales –como
se ve con tanta frecuencia en la prensa
española de calidad y referencia–;
emisoras de televisión que emiten
sesiones pornográficas: ¡Viva
la diversión y muera el pensamiento!
(Puro Millán Astray).
Tal
vez la queja del profesor Bisbal sea una
mala digestión de aquel recomendable
“Divertirse hasta morir”,11
al entender su mensaje y su crítica
al revés.
Hace pocos
años, antes de que aquel muchacho
pusiera la pelota en el tejado, antes
de establecer el debate intelectual, fue
el presidente español conservador
de derecha, José María Aznar,
quien le recomendó a Chávez
que fuera buen chico y la prensa internacional
le tendría de su lado para hacer
pequeños retoques al país,
que no se le ocurriera hacer la revolución
pacífica que está haciendo
en contra de esa prensa mundial, cuyo
portavoz se lo dijo bien claro.
Debo
aclarar lo siguiente: hablo de presidente
español conservador, para
diferenciar del presidente español
socialista, que sería el actual
presidente español, José
Luis Rodríguez Zapatero, que es
el líder de un partido supuestamente
de izquierda, por aquello de que –como
el inglés Tony Blair– han
inventado o instaurado o apoyado el socialismo
monárquico, fruto de una constitución
salida del estómago franquista,
sin arrestos para pronunciar eso que tanto
se oye, ejemplar, en América Latina:
un proceso constituyente, abierto y plural,
no confeccionado en restaurantes de lujo
en opíparas cenas, como fue en
parte el ejemplo español,
por medio de una transacción
política que se ha vendido como
transición. Un proceso constituyente
para meter a los países en la modernidad,
sacarlos de esquemas medievales, como
es una monarquía, para salir de
esa paradoja de un socialismo monárquico.
Hago esta acotación porque sólo
el Partido Socialista Obrero Español
(PSOE) es el partido con capacidad de
llegar al gobierno y abanderar un proceso
constituyente en España, con el
apoyo de la izquierda real. Otra cosa
es que estén cómodos con
el socialismo monárquico
y no opten por el cambio hacia la república,
que no existe en España desde el
18 de julio de 1936, cuando el golpe de
verdad.
En
conclusión: tenemos a un personaje
provocador, a quien se le ha ocurrido
poner la pelota en el tejado, dejar de
seguir jugando como era costumbre, colocando
la pelota donde todos la ven: a la luz
del Sol. Los que han quedado al descubierto,
por ser izquierdistas a tiempo parcial,
son los partidos europeos de izquierda
que quedan en evidencia, más preocupados
por la defensa de multinacionales que
esquilman América Latina que de
instaurar políticas socialistas
–como todavía rezan algunas
etiquetas de partido–, y que no
le perdonan su osadía: hacer política
nacional sin contar con ellos, por encima
de ellos, más allá de ellos,
sin la sumisión tipo Azores, sin
la sumisión tipo dejar pasar las
cárceles volantes de la Agencia
Central de Inteligencia (CIA) por el cielo
europeo. Éstos no se lo perdonarán
y alientan sus escuadras mediáticas,
sea El País o la agencia
Efe, contra el osado del otro lado del
mar. Les resulta imperdonable que en este
tercer milenio haya una revolución
política, social y cultural y que
sea pacífica.
Los
resultados de ese debate intelectual originado
en Caracas, que pone en evidencia a algunos
que han alardeado de izquierda
cuando ser tal era glamoroso, suma afiliados
a las huestes de la reacción venezolana.
Es el caso del citado comunicólogo
venezolano, que en los tiempos copeyanos
y adecos llegó a ser abanderado
de las nuevas y aplaudidas teorías
progresistas de comunicación latinoamericanas,
cercano al Centro Gumilla y a los jesuitas
de la teología de la liberación,
y cuando suena la hora de la verdad resulta
que vive en un Estado fascista, que era
de izquierda a tiempo parcial, según
de donde lleguen los aires de cambio y
transformación de la sociedad.
Estos
potentes medios de comunicación
están haciendo historia, no obstante
el rosario de medias verdades; de informaciones
interesadas; de formas de titular engañando
a sus lectores;12 el
ocultamiento de datos de relevancia;13
de cambiar la noticia sin más –como
el caso de los estudiantes opositores
que salían de la Asamblea Nacional
protegidos, voluntariamente, en un furgón
policial y la foto de la agencia Efe se
publica como la imagen de estudiantes
detenidos por mantener una postura14
contraria al gobierno–; de mentiras:
“El gobierno de Venezuela clausura
una emisora de TV”. ¿Cuántas
veces hemos leído y escuchado tal
sentencia en los medios y repicada por
gente de buena voluntad, sin capacidad
para discernir la mentira de la realidad?
Una perla en la oposición
Y digamos
que RCTV es la perla de 2007 para la feroz
oposición que quiere llevar a Venezuela
a un nuevo corralito de la minoría.
Aquí no defendemos la libertad
de expresión en Venezuela, que
goza de la salud derivada de un sistema
donde prevalece la empresa privada y los
medios públicos –o sea, de
todos, mal que le pese al citado profesor
de Caracas de antes–; no es necesaria
su defensa, es suficiente desvelar algunas
de las mentiras irracionales ideadas por
la oposición y reproducida por
sus medios afines.
No
se trata aquí del carácter
golpista de esta emisora –que nadie
pone en duda–,15
hasta el punto de que podemos discutir
si no fue un error del gobierno de Venezuela16
no haberla cerrado tras el golpe de Estado,
al menos para que algunos de los actuales
críticos no tuvieran el ánimo
recuperado tras el susto del golpe que
tan mal les salió. El hecho de
que no lo hiciera en aquel momento es
un maduro ejemplo de respeto a los convenios:
aquella emisora tenía una licencia
y el gobierno respetó la escritura
firmada por un gobierno anterior. De hecho,
el 24 de enero de 2007 la empresa solicitó
la renovación de la concesión,
“en contraposición a las
versiones interesadas de una supuesta
renovación automática, inexistente
en las leyes venezolanas”.17
Y en casi todos los países del
mundo
–Venezuela, entre ellos– hay
una autoridad audiovisual y de telecomunicaciones
que controla y vigila la función
de las emisoras de radio y de televisión.
¿Poseer un medio de comunicación,
del tipo que sea, supondría permitir
un poder omnímodo a su empresario
para hacer lo que le venga en gana? La
verdad es que no, pero así actúan
los que ejercen antidemocráticamente
el cuarto poder. Vean, si no,
la desfachatez de Unitel, la emisora boliviana
de tintes golpistas, de la misma escuela
que RCTV, medio éste que podrá
seguir emitiendo por cable o satélite,
pero que igual no lo hace para seguir
en el martirio. O la serie de infracciones
cometidas por la emisora golpista en pocos
meses:
De junio a diciembre de 2006: 652
infracciones a la Ley de Responsabilidad
Social en Radio y Televisión: 279
emisión de escenas violentas; 131
por no identificación de elementos
considerados clasificados (especiales)
en los contenidos y 34 relativas a la
difusión de contenidos sexuales
sin respetar las consideraciones que marca
la ley.18
¿Por
qué sucede tal cosa con las emisoras
y no con los periódicos y revistas?
Los medios impresos tienen vida propia
basada en el derecho a la libertad de
información y expresión,
sin necesidad alguna de licencia o permiso
de la autoridad legítima. No obstante,
a veces hay cierres de periódicos
por decisiones judiciales independientes,
como ha sucedido en España, pero
aquí eso vale porque son diarios
de los malos, y los buenos han de defender
a la sociedad de la influencia de los
chicos malos. La prensa sólo
precisa dotarse de los recursos humanos
y tecnológicos para hacer su producto.
Las emisoras de radio y de televisión
no tienen vida propia: para ser
tales necesitan, además de recursos
humanos y técnicos de puertas adentro,
un recurso limitado y público,
o sea, que no es privado ni privatizable,
como una rotativa o un equipo de informática
de redacción. Por eso, es la autoridad
quien otorga las concesiones o licencias
para que las emisoras puedan funcionar
y ocupar una franja del espectro público
de emisiones, razón por la cual
las emisoras son en todo momento y en
todos los países, en todos (aunque
no sé si en el México de
Televisa) un servicio público,
a pesar de que algunas abusan de la situación
y pasan escenas pornográficas o
se hacen golpistas con la generalidad
de los medios privados de un país,
como es el caso de la Venezuela actual.
En
caso de un uso inadecuado y anticontractual,
una administración no renueva la
licencia como un mero gesto de cumplimiento
de su deber, que es lo acontecido en Caracas.
Un caso paralelo es el que acaba de señalar
en RMC Gabriel Sosa Plata respecto
a la posibilidad técnica o administrativa
de que Telecom, el organismo regulador
mexicano, proceda a la revocación
de la licencia concedida a Canal 46.19
Hay una cosa clara: si Telecom inició
ese expediente cancelador, que tal cosa
suceda con el gobierno de Felipe Calderón
es tan poco probable como que se realizara
con un gabinete de Andrés Manuel
López Obrador, de allí que
no es de extrañar que todo se haya
detenido en el Distrito Federal.
Algo
común, también silenciado
Basta
conocer el informe “Clausura, no
renovación y anulación de
licencias de concesión de radio
y televisión / Informe sobre 236
clausuras, revocaciones y no renovaciones
de radio y TV en 21 países del
mundo, incluyendo Estados Unidos y Unión
Europea”, de David Carracedo.20
La no concesión, revocación
o clausura de 236 emisoras de radio o
televisión en 21 países,
entre ellos Estados Unidos y España,
entre otros europeos, es un hecho más
frecuente de lo que parece, aunque los
grandes medios de comunicación
no parecen darle importancia y no albergan
esa noticia en sus planas, lo mismo que
ahora no han hablado de los cierres gubernamentales
que Radio Caracas TV tuvo durante gobiernos
anteriores, de los que no había
que temer que fueran revolucionarios,
tal era su corrupción conocida
y aplaudida. Los medios, sus empresarios,
como se ve, han hecho esta vez una excepción.
En todos
los casos, la pauta siempre es la misma.
Por un lado, la autoridad oficial interviene
cuando la emisora vulnera la legislación
que regula o viola el convenio por el
que utiliza el espectro público,
y por otro, la oposición critica
la medida oficial por entender que la
decisión gubernamental le da pie
para hacer su función, sin importarle
mucho si su actuación desorienta
a la población, con tal de desgastar
al partido que ocupa el gobierno. Son
momentos en los cuales la oportunidad
deja de lado la ética: como ha
sucedido en Venezuela hace tan poco.
Cuando
sucede un episodio como la desaparición
del aire de TeleAsturias, en España,
en marzo de 200721 –aunque
ni remotamente semejante al caso de RCTV–,
la prensa española lo silencia,
no se vaya a pensar que en España
suceden hechos semejantes y la lucha mediática
se debilite. El caso asturiano ha servido
para que la oposición22
critique al gobierno regional y presente
mociones de protesta, a pesar de conocer
la causa esgrimida por la autoridad: “El
espectro radioeléctrico por el
que operaba la cadena afecta a un canal
legalmente atribuido a otros servicios”.
Más duro han sido desde la propia
cadena, al estilo Granier: “Contra
el gobierno fascista de Areces. No al
cierre de TeleAsturias”,23
o bien: “El Gobierno del Principado
aplica una presión a los medios
de comunicación críticos
digna de una exrepública soviética”.
Sucedió en marzo de 2007. Las palabras
vacías y gratuitas son las mismas.
El gobierno
de Caracas ha preferido conceder la franja
ocupada por la emisora golpista e infractora
a ciudadanos que no entienden la comunicación
como un negocio, sino como un servicio
a la sociedad –vuelta a los orígenes–,
lo cual es un gran delito en tiempos de
cinismo y capitalismo inhumano y desenfrenado.
El dominio público en Venezuela,
al fin, ha retornado al público.
NOTAS
1)
Nos vamos a referir al diario madrileño
El País, por ser el rotativo con
el que mucha progresía se ha sentido
identificado y traicionado; según
el periódico se hace más
popular a diario y manifiesta tics de
la derecha de siempre, aunque camuflada
todavía para muchos lectores con
pequeña capacidad crítica
ante los medios. No nos referimos a los
otros diarios españoles (Abc, El
Mundo) descaradamente de derechas y que
a nadie llevan al engaño. Hablamos
aquí, sí, de El País,
por ser un modelo traicionado no desde
su nacimiento, como los otros citados
aquí de paso (uno, Abc, más
monárquico que los propios reyes
y el otro, El Mundo, falangista de espíritu).
2)
Algunos trabajos publicados sobre el periódico
de referencia español: a) Jesús
Cacho El negocio de la libertad,
Foca Investigación, Madrid, 2000.
b) Jesús Ibáñez,
“El País, un dispositivo
de producción de realidad”,
en Métodos de análisis de
la prensa. Encuentros sobre metodología
de la prensa (en torno a El País),
Casa de Velásquez, Madrid, 1987.
c) José Antonio Martínez
Soler, Jaque a Polanco. La guerra
digital: un enfrentamiento en las trincheras
de la política, el dinero y la
prensa, Temas de Hoy, Madrid, 1994.
d) Stephane Pini, “La imagen de
Juan Carlos I en El País,
entre octubre de 1970 y diciembre de 1977”.
Zek 6, pp. 41 a 66. Universidad del País
Vasco, Bilbao, 1999. e) José Manuel
de Pablos, El periodismo herido. Estudios
que delatan divorcio entre prensa y sociedad
/ El País, como referente,
Foca Investigación, Madrid, 2001.
3)
Luis Britto García coordina el
libro Venezuela golpeada. Mediocracia
contra democracia / Investigación
de unos medios ‘por encima de toda
sospecha’, publicado por Sediciones,
en su número 25. En esta obra colectiva
se hace esa investigación del título
a medios españoles por encima de
toda sospecha, que no dudaron en apoyar
la intentona golpista de la oposición
venezolana.
4)
Véase Amadeo Martínez Inglés,
El golpe que nunca existió,
Editorial Foca Investigación, Madrid,
2001.
5)
Les recuerdo unas palabras de Alfonso
Armada, exgeneral del Ejército
español y exsecretario general
de la casa del rey, monárquico
a ciegas, recogidas en el libro de Amadeo
Martínez Inglés y que no
he visto desmentidas en ningún
sitio: “Fue precisamente el rey
el que, tras conocer puntualmente los
peligros que se cernían sobre España,
la democracia y la corona, me propuso
ser presidente de un gobierno de concentración
o unidad nacional, a formar con representantes
de los principales partidos políticos.
Y me encargó que yo personalmente
hablara con sus principales dirigentes
y buscara el consenso para llevar a buen
término el proyecto” (Ibidem,
p. 5). Armada entró en prisión
por golpista.
6)
Véase “El récord del
periódico de referencia. El New
York Times contra el presidente Hugo
Chávez”, el 5 julio 2007,
en http://www.rebelion.org/noticia.php?id=53167
7)
Noam Chomsky y Edward S. Herman, Los
guardianes de la libertad: propaganda,
desinformación y consenso en los
medios de comunicación de masas,
Crítica Editorial, Barcelona, 2000.
8)
Marcelino Bisbal, “Las comunicaciones
del gobierno chavista, Nuevo paisaje venezolano”,
en Revista Mexicana de Comunicación,
en http://www.mexicanadecomunicacion.com.mx/Tables/rmxc/paisaje.htm
9)
La creación de las misiones no
es otra cosa que el deseo de hacer las
gestiones que desde los ministerios son
boicoteadas por la derecha funcionarial,
porque el proceso de cambio venezolano
todavía no ha tenido tiempo para
hacer todo lo que ha de hacer y los ministerios,
en ocasiones, todavía son nidos
de opositores que hacen oposición
desde sus puestos oficiales de trabajo,
lo que sin duda es una forma de ponerse
en precario laboral.
10)
Véase el documental La revolución
no será retransmitida, que se encuentra
fácilmente en Internet.
11)
Neil Postman, Divertirse hasta morir,
Ediciones de la Tempestad, Barcelona,
1991.
12)
Baja el índice de pobreza de Venezuela,
por ejemplo, del 35 al 30% y un periódico
democrático titula: “Venezuela
tiene un índice de pobreza del
30%”, lo cual es cierto, pero no
es la noticia, que es que el índice
ha bajado x puntos, ha bajado del 35 al
30. Es una manipulación tipo media
verdad, que conocen demasiado los observadores
de la guerra mediática de cada
día en contra el gobierno de la
mayoría los venezolanos.
13)
¿Cuántos lectores normales
de prensa han sabido por los medios la
noticia de que Venezuela ha liquidado
su deuda externa en 2007? (“Venezuela
liquidó su deuda con el Banco Mundial
y el FMI”, 14 de abril de 2007,
en http://www.minci.gob.ve/noticias-nacionales/1/13253/venezuela_liquidsu_deuda.html
14)
“Una fotografía de la agencia
Efe para seguir mintiendo sobre Venezuela”,
en http://www.aporrea.org/medios/n96539.html
15)
El documento Comunicado. Informe sobre
la no renovación de la concesión
a RCTV, emitido en mayo de 2007 por la
embajada de Venezuela en España,
señala (página 4): “participó
activamente en el golpe de estado de 2002,
sesgando todas las informaciones, censurando
a los funcionarios una vez derrocado el
gobierno bolivariano y efectuado un apagón
informativo de dimensiones gigantescas,
que tuvo su cenit cuando en vez de retransmitir
las manifestaciones de los ciudadanos
exigiendo la vuelta de las autoridades
legítimas, puso en pantalla dibujos
animados.”
16)
Véase José Manuel de Pablos,
“El error de Chávez con la
televisión de Caracas”, en
http://www.rebelion.org/noticia.php?id=45798
(01-02-2007)
17)
“Embajada de Venezuela en Madrid
aclara caso de RCTV”, en http://www.aporrea.org/venezuelaexterior/na5409.html
18)
Página 4 del informe citado de
la embajada en Madrid.
19)
Gabriel Sosa Plata, “Telecom y medios.
Canal 46: ¿procede la revocación?”,
en Revista Mexicana de Comunicación,
en http://www.me xicanadecomunicacion.com.mx/Tables/rmxc/sosa.htm
20http://www.ceps.es/actividades/investigacion/venezuela/Informe_sobre_revocacion_RCTV.pdf
21)
Un caso diferente al periódico
vasco cerrado por un democrático
juez estrella o a la anulación
de unas elecciones ganadas en Argelia
por los que no estaban previstos por la
embajada; así, a secas, que siempre
es la misma.
22)
“El PP e IU presentan una moción
no de ley en la Junta General del Principado
para que Retevisión restituya la
señal de TeleAsturias”, en
http://www.teleasturias.com/digital/index.php
?gSec=noticia&gld=2105&gTit=El%20PP
23)
“Contra el gobierno fascista de
Areces, No al cierre de TeleAsturias”,
“El Gobierno del Principado aplica
una presión a los medios de comunicación
críticos digna de una exrepública
soviética”, en http://asturiasverde.com/2007/marzo/00571teleasturias-concentracion.htm
El
anterior artículo debe citarse
de la siguiente manera:
Pablos
de Coello,
José
Manuel, "RCTV en el tejado",
en Revista Mexicana de Comunicación,
Núm. 106, agosto / septiembre,
2007, 22 -44 pp.
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