El tránsito
de la tinta y el papel al píxel
y la pantalla no ha resultado sencillo
para los periodistas, para los dueños
de los medios impresos y tampoco, por
supuesto, para los académicos
e investigadores de la comunicación.
La relevancia de la contribución
de las universidades a la enseñanza
del periodismo dependerá de su
propia remediación.
De la productiva remediación
de la academia de comunicación,
deberán derivarse algunas respuestas
prácticas a los retos y exigencias
profesionales que impone tan complejo
fenómeno cultural.
La tecnología
del periódico impreso, que efectivamente
en alguna ocasión fue nueva tecnología,
y la producción industrial representaron
contribuciones definitivas en el proceso
de transformación del periódico
vecinal en medio de información
masiva. Durante el siglo XIX, esporádicas
innovaciones tecnológicas favorecieron
la expansión del periodismo industrial.
De acuerdo con Pablo
Boczkowski, el periódico impreso
alcanzó enorme grado de familiaridad
en el siglo XX gracias a tres atributos:
antigüedad, ubicuidad y estandarización.
Las innovaciones tecnologías
entonces no representaban dilema alguno
para la expansión de la industria
periodística; por el contrario:
éstas favorecieron su desarrollo.
La
introducción de la World Wide
Web, en 1993, pronto transformó
la amigable relación
histórica del periodismo industrial
con las innovaciones tecnológicas.
Entre los primeros cambios está
la introducción de computadoras
en las salas de redacción; no
sin enfrentar grandes resistencias,
las computadoras modificaron su organización
y estructura, alterando hábitos
e inercias del oficio y el quehacer
mismo de los periodistas. Así,
Internet empezó a modificar la
ecología cultural del periodismo.
En la agonía
de la década de los noventa,
afirmaciones relativas al inminente
fin del periodismo impreso solían
considerarse como absurdas. Sin embargo,
en años recientes tales advertencias
han generado incertidumbre y preocupación
en la industria de los medios impresos.
Con excepciones como
China e India, hoy día la mayoría
de los periódicos enfrentan la
sensible disminución de un considerable
número de lectores y, peor aún,
la de algunos de sus principales anunciantes,
quienes han optado por invertir su dinero
y confianza en otros medios de comunicación.
Para
adecuarse a las duras exigencias de
la sociedad de la información
y el conocimiento, los principales periódicos
impresos optaron por ensayar una profunda
remediación del periodismo al
desarrollar versiones en línea.1
Como
signo de los nuevos tiempos, directivos
del Post Och Inrikes Tidningar,
publicado desde 1645, en Suecia, decidieron
retirar su versión impresa para
publicar sólo el diario en línea
a partir del 1 de enero de 2007.
A
finales de enero de 2007, directivos
de Los Angeles Times dieron
a conocer la reestructuración
del diario para convertir a Internet
en su prioridad por encima de la edición
impresa. Para los directivos de ese
periódico, la competencia informativa
se ubica en el plano del ciberespacio.
También
reconociendo al ciberespacio como principal
escenario de la nueva competencia informativa,
The New York Times decidió
vender su canal de televisión
y centrar su atención en Internet.
La versión en
línea debe ser entendida como
un nuevo medio de comunicación
y no como un nuevo servicio informativo
de valor agregado. Aun cuando la versión
en línea sea un medio de comunicación
nuevo e independiente, el poder articular
un modelo financiero que efectivamente
genere atractivas ganancias –similares
a las alcanzadas por el periódico
impreso en sus mejores días–,
asegurando además la fidelidad
de un considerable número de
usuarios y lectores, de ninguna manera
garantizará la supervivencia
y rentabilidad de la versión
impresa.
A pesar de los esfuerzos
realizados, la mayoría de los
periódicos venden menos ejemplares
cada año y las ganancias que
obtienen a través de Internet
aún resultan exiguas.
Sensibles
a los grandes dilemas que enfrenta el
periodismo y, en general los medios
impresos, directivos de la Association
for Education in Journalism and Mass
Communication (AEJM), en el marco de
la decimosexta conferencia anual de
la Asian Media and Commu-nication Centre
(AMIC),2 realizaron
del 25 al 28 de julio, en Singapur,
el Primer Congreso Mundial de Educación
para el Periodismo (WJEC, por sus siglas
en inglés).
En
dicho congreso participaron representantes
de 27 de las principales asociaciones
dedicadas a la enseñanza y la
investigación del periodismo
y las ciencias de la comunicación.

Joe
Foote, profesor de la Universidad de
Oklahoma (Estados Unidos) y miembro
de la Association for Education in Journalism
and Mass Communication (AEJM),3
fue el principal promotor de tal congreso,
cuya organización y logística
corrieron a cargo de profesores de la
Universidad de Oklahoma, así
como de miembros de la AEJM.
En
el marco del congreso, directivos de
la AEJM dieron a conocer los resultados
del “Reporte 2007 de la WJEC”.
De acuerdo con lo asentado en el referido
estudio, en mil 859 escuelas se imparten
programas de estudios en periodismo.
Las 368 instituciones educativas de
América Latina en las cuales
se imparten programas de estudios en
periodismo están ubicadas 17
países (véase Tabla 2).

Es fácil advertir
algunos errores en el registro de la
información asentada el “Reporte
2007 de la WJEC”. En México,
por ejemplo, la relación de instituciones
educativas de ninguna manera se restringe
aquellas escuelas y universidades que
ofrecen programas de periodismo. En
el listado fueron incluidas instituciones
que ofrecen programas de licenciatura
y posgrados en ciencias de la comunicación.
El estudio podría
resultar de gran utilidad en la medida
en que las organizaciones que participaron
en el Primer Congreso Mundial de Educación
para el Periodismo, efectivamente se
involucren en depurar la información
obtenida, dándose además
a la tarea de reunir la información
faltante.
Una práctica responsable
Además de presentar
los resultados del citado reportaje,
los directivos de la Association for
Education in Journalism and Mass Communication
sometieron a la consideración
de los representantes asistentes, la
“Declaración de Principios
para la Enseñanza del Periodismo”,
el cual fue objeto de algunas correcciones.
El texto final es el siguiente:
Los
representantes institucionales de las
asociaciones dedicadas a la enseñanza
del periodismo, compartimos preocupaciones
e intereses comunes sobre la naturaleza,
papel, importancia y futuro de la educación
del periodismo en el mundo. De forma
unánime afirmamos que la educación
del periodismo proporciona la fundamentación
necesaria como teoría, investigación
y entrenamiento para la práctica
eficaz y responsable del periodismo.
La
educación del periodismo se define
de diversas maneras. En la base está
el estudio de todos los tipos de periodismo.
Éste debe servir al público
de manera importante, pero puede hacerlo
solamente si sus practicantes dominan
un campo cada vez más complejo
de conocimientos y habilidades especializadas.
Ser periodista responsable debe implicar,
sobre todo, un compromiso ético
hacia el público. El compromiso
debe incluir la comprensión y
el aprecio profundo del papel que el
periodismo juega en la formación,
desarrollo y perpetuación de
la sociedad informada. Prometemos trabajar
juntos para consolidar la educación
del periodismo e incrementar su valor
con los estudiantes, los patrones y
el público. En el proceso para
cumplir con nuestro compromiso nos guiaremos
por los siguientes principios:
1.
El corazón de la educación
del periodismo comprende un equilibrio
de los contenidos conceptual, filosófico
y práctico. La educación
del periodismo es interdisciplinaria,
y al mismo tiempo supone un campo académico
por derecho propio y un cuerpo distintivo
del conocimiento y la teoría.
2.
El periodismo es un campo apropiado
para los estudios universitarios desde
niveles de licenciatura hasta posgrado.
Los programas de estudios en periodismo
comprenden una gama completa de grados
académicos que incluyen estudios
de licenciatura, maestría y doctorado,
así como diplomados y cursos
de especialización.
3.
Los educadores del periodismo deben
ser académicos y practicantes
del periodismo; es importante que los
educadores tengan experiencia profesional
como periodistas.
4.
Los planes de estudios para la enseñanza
del periodismo deben incluir una variedad
de cursos destinados al desarrollo de
las habilidades profesionales, como
el estudio de la ética del periodismo,
su historia, el estudio de las estructuras
de los medios y de las instituciones
nacionales e internacionales, el análisis
crítico del contenido de los
medios y del periodismo como profesión.
Además deben incluirse cursos
sobre el papel social, político
y cultural de los medios en la sociedad,
así como talleres sobre dirección
de medios y economía. En algunos
países, la educación del
periodismo además incluye temas
asociados, como relaciones públicas,
publicidad y asignaturas destinadas
a la producción de medios
5.
Los educadores del periodismo tienen
un importante compromiso en la misión
de promover la alfabetización
mediática en las instituciones
académicas en que laboran, como
con el público en general.
6.
Los graduados de los programas de periodismo
deben estar capacitados para trabajar
como practicantes altamente informados,
confiados de sus altos principios éticos
para satisfacer las obligaciones públicas
centradas en el interés de su
trabajo.
7.
La mayoría de los programas de
licenciatura y muchos programas de maestría
en periodismo tienen una fuerte orientación
vocacional. En esos programas es de
capital importancia el aprendizaje práctico
que se adquiere en los laboratorios,
pasantías y también a
través de programas de servicio
profesional.
8.
Los educadores del periodismo deben
mantener estrechos vínculos con
la industria de los medios. Deben ejercitar
la crítica en prácticas
profesionales y ofrecer consejos a la
industria basados en su reflexión.
9.
El periodismo es un intenso campo tecnológico.
Los practicantes necesitan dominar una
variedad de herramientas computacionales.
En la práctica, la educación
del periodismo debe proporcionar orientación
sobre esas herramientas.
10.
El periodismo es un esfuerzo global.
Los estudiantes de periodismo deben
aprender que a pesar de diferencias
políticas y culturales, comparten
importantes valores y metas profesionales
con sus pares en otras naciones. En
la práctica, la educación
del periodismo debe proporcionar a los
estudiantes la experiencia, de primera
mano, de la manera como se practica
el periodismo en otras naciones.
11.
Los educadores del periodismo tienen
la obligación de colaborar con
sus colegas en el mundo para proporcionarles
ayuda y apoyarles, de modo que la educación
del periodismo pueda ganar fuerza como
disciplina académica y desempeñar
un papel más eficaz que ayude
al periodismo a alcanzar su máxima
plenitud.
¿Adios al impreso?
El 24 de agosto de 2006,
la portada de la versión impresa
de The Economist formulaba una pregunta
que generaría gran conmoción
al interior de la industria de los medios
impresos: Who Killed the newspaper?
De acuerdo con el artículo, el
último periódico impreso
será tirado a la basura en el
año 2043.
El
ciberespacio, efectivamente, representa
el escenario lógico de la nueva
competencia informativa. En ésta
participan conglomerados multimedia,
medios convencionales que han decidido
remediarse a través
de Internet y, por supuesto, medios
informativos concebidos para la web.
En el ciberespacio poco importan las
fronteras que aún suelen afirmar
algunos medios convencionales.
Debemos
entender que en la web 2.0,
así como ambientes posteriores,
permiten que cada individuo que cuente
con acceso a Internet y disponga de
los conocimientos elementales para desarrollar
un blog, publique sus opiniones
sin depender de ningún tipo de
editores.
Para Ramón Alberto Garza, director
de Reporte Índigo, la
información se volvió
un commodity. Todos tenemos
acceso a la información gracias
a Internet, y ahora las personas no
están dispuestas a pagar por
información que pueden encontrar
en la red. Lectores y televidentes sólo
están dispuestos a pagar por
entretenimiento.
De
acuerdo con Álvaro Vargas Llosa,
la mayoría de los diarios de
América, Europa y América
Latina han incurrido en el error de
“haber encarado esta tendencia
como un desafío financiero y
tecnológico en vez de un fenómeno
cultural”.4
El tránsito de
la tinta y el papel al pixel y la pantalla,
efectivamente no ha resultado sencillo
para los periodistas, para los dueños
de los medios impresos y tampoco, por
supuesto, para los académicos
e investigadores de la comunicación.
La relevancia de la contribución
de las universidades a la enseñanza
del periodismo dependerá de su
propia remediación.
De la productiva remediación
de la academia de comunicación,
deberán derivarse algunas respuestas
prácticas a los retos y exigencias
profesionales que impone tan complejo
fenómeno cultural.
NOTAS
1) El concepto remediación,
por lo menos admite dos interpretaciones
en ecología de medios. En el
libro The Soft Age, Paul Levinson
(1997) empleó el término
medio remedial para describir
cómo nuestras sociedades utilizan
un medio para reformar o mejorar a otro.
De acuerdo con Levinson, en un esfuerzo
del cual no siempre somos conscientes,
intentamos hacer que los medios se parezcan
más al hombre. En uno de sus
recientes libros: Cellphone. The
story of the world’s most mobile
medium and how it has transformed everything,
Levinson afirmó que los medios
de comunicación aún compiten
–y de forma más intensa–
por la atención de las personas
(Levinson, 2004:12). En términos
darwinianos –sugiere Levinson–,
la selección del ambiente mediático
queda en manos de las personas, quienes
contribuyen con su preferencia a la
evolución de un medio determinado.
Constantemente se decide entre ir al
cine o quedarse en casa a ver televisión
o un video, leer un libro, hablar por
celular o enviar un correo electrónico.
Los medios no evolucionan por una selección
natural sino por una elección
humana. El medio que mejor evoluciona
es aquél que se ajusta más
a las diversas necesidades del hombre.
El proceso de remediación
de los medios de comunicación
sintetiza tal adecuación dialéctica
que permite a los medios de comunicación
imitar las facultades u órganos
del ser humano. Por su parte, Jay Bolter
y Richard Grusin emplean el concepto
remediación para describir las
relaciones formales de interdependencia
cultural que existen entre dos o varios
medios, argumentando que en las primeras
líneas de Comprender a los
medios de comunicación: Las extensiones
del ser humano, Marshall McLuhan
afirmó que el contenido de todo
medio es otro medio. Para Jay D. Bolter
y Richard Grusin, Internet es un nuevo
medio remediador, pues asimila a los
medios que le antecedieron. El contenido
de Internet son los medios que le antecedieron.
2) Las oficinas de la
Asian Media Information and Communication
Centre (AMIC) se encuentran ubicadas
en la Nanyang Technological University,
en Singapur. El sitio web de AMIC es
http://www.amic.org.sg
3) Las oficinas centrales
de la Association for Education in Journalism
and Mass Communication se localizan
en Columbia, Estados Unidos. Véase
http://www.aejmc.org
4) Véase “No,
al periódico nadie lo mató”,
de Álvaro Vargas Llosa, disponible
en Reporte Índigo, núm.
1, septiembre de 2006 [http://www.reporteindigo.com.mx]
El
anterior artículo debe citarse
de la siguiente manera:
Islas
Carmona, Octavio, "La academia
en la remediación del periodismo",
en Revista Mexicana de Comunicación,
Núm. 106, agosto / septiembre,
2007.