El
Universal, Editoriales, 22 de Enero
de 2007
Cátedra
para la libertad de expresión
Ernesto
Villanueva
Para
nadie es un secreto que todavía
no se han construido definiciones universales
únicas sobre las distintas vertientes
de la libertad de expresión y
derecho de acceso a la información
pública. La educación
y la capacitación en estas temáticas
constituyen una asignatura pendiente,
no sólo en México, sino
en la región en su conjunto.
La
tarea no es fácil; antes bien,
sinuosa y complicada porque requiere
construir conceptos que sean susceptibles
de crear un consenso común denominador.
Leyes de acceso a la información
pública, despenalización
de los delitos contra el honor, autorregulación
y ética periodística y
normas jurídicas en materia de
radio, televisión y telecomunicaciones
que abreven de estándares internacionalmente
aceptados son algunos temas de la agenda
de la región.
¿Cómo
argumentar que despenalizar la palabra
no es sinónimo de impunidad?
¿Cómo convencer de que
no basta una ley de acceso, sino una
buena ley dotada de políticas
públicas que la haga eficaz?
¿Cómo decir que los medios
de comunicación tienen en la
ética y la autorregulación
no sólo una fuente de credibilidad
sino de veta financiera? ¿Cómo
explicar que el contenido de las normas
que regulan radio, televisión
y telecomunicaciones es un asunto de
todos y no sólo de especialistas?
La
única respuesta reside en la
educación. Educar implica crear
un vehículo de transmisión
de conciencia, habilita para generar
ciudadanía, impulsa la socialización
de conocimiento y edifica masa crítica.
Hasta ahora se habían venido
haciendo esfuerzos aislados en los distintos
países que forman parte de la
Organización de los Estados Americanos
(OEA).
Precisamente
por ello resulta de primera importancia
la Cátedra Interamericana de
Libertad de Expresión y Acceso
a la Información Pública
que se anunció el jueves pasado
por la Fundación de las Américas
de la OEA, y que tendrá como
sede la Universidad de Guadalajara.
Esta iniciativa fue instrumentada por
Carlos Briseño Torres --secretario
general de la UdeG y ahora designado
por unanimidad rector general de esa
casa de estudios--, quien mostró
a la OEA las prendas académicas
de la UdeG para esta magna tarea.
La
cátedra implicará la creación
de estándares sobre las distintas
vertientes de la libertad de expresión
y el acceso a la información
pública. Estará compuesta
fundamentalmente de talleres y conferencias
magistrales en México, Centroamérica,
el Caribe y Sudamérica con recursos
económicos de la Fundación
de las Américas y recursos humanos
y materiales de la UdeG.
De
esta suerte, esta cátedra tendrá
por un lado el reto de crear conocimiento
científico y pedagógico
para homologar conceptos e instituciones
en la región y, por otro, hará
de la docencia y la difusión
de conocimiento entre universidades,
organizaciones y empresas periodísticas
y organizaciones sociales del hemisferio
una estrategia de importancia capital.
En
las próximas semanas se establecerán
las bases operativas de la cátedra,
pero tendrá actividades durante
febrero y marzo con el programa piloto
que se desarrollará en Centroamérica
y el Caribe.
Sin
duda, México ha avanzado pasos
importantes en estas materias (no en
balde se cuenta, por ejemplo, con una
ley federal y 32 leyes locales en materia
de acceso a la información pública
y se han derogado las figuras de la
difamación y calumnias en el
Distrito Federal), pero tiene también
mucho que aprender de los países
de la región. Con todo, es un
orgullo para todos los mexicanos que
una universidad mexicana sea el eje
académico hemisférico
en esta materia.
Investigador
del Instituto de Investigaciones Jurídicas
de la UNAM.
Correo electrónico: evillanueva99@yahoo.com
Puede
citar este artículo de esta forma:
Villanueva,
Ernesto, "Cátedra para la
libretad de expresión" en
El Universal,
México, 22 -I- 2007, Editoriales.