Proceso,
29 de junio de 2008
Derecho
de la información
De
"secuestros" y "rehenes"
Ernesto
Villanueva
La
semana pasada generó debate la
oposición del PAN y del PRI a
reformar la Ley Federal de Radio y Televisión
para hacerla compatible con el nuevo
marco electoral. Ayer como hoy, un sector
de la opinión pública
considera a Televisa y TV Azteca responsables
de que la legislación en la materia
albergue contenidos antidemocráticos.
Tienen "secuestrado" al Congreso
y al gobierno, afirman algunos; los
legisladores se han convertido en "rehenes"
de los medios electrónicos, dicen
otros. Por mi parte, sin justificar
las acciones de las televisoras, estoy
convencido de que las culpas están
en otro lado. Veamos.
Primero.
El Diccionario de la Lengua Española
dice que "secuestrar" significa
"retener indebidamente a una persona
para exigir dinero por su rescate, o
para otros fines"; en tanto que
rehén es la "persona retenida
por alguien como garantía para
obligar a un tercero a cumplir determinadas
condiciones". No hay conocimiento
de que existan querellas o denuncias
de hechos en la PGR por parte de diputados,
senadores o servidores públicos
del sector de telecomunicaciones por
la probable comisión del delito
de secuestro; menos de que grupos vinculados
a Televisa o TV Azteca sean los probables
responsables de semejantes delitos.
De igual modo, no existe en el ordenamiento
jurídico nacional ninguna disposición
que obligue a Televisa o a TV Azteca
a ser "buenas", a privilegiar
el interés público y no
sus intereses empresariales.
En
todo caso, el artículo 59 bis
de la Ley Federal de Radio y Televisión
establece una aspiración en ese
sentido, pero de ninguna manera el postulado
es obligatorio, en virtud de que sobre
su incumplimiento no recae una sanción.
Por si lo anterior fuera poco, Televisa
y TV Azteca tampoco tienen derecho de
iniciativa legal, de suerte que sus
posibilidades de acción dependen
única y exclusivamente de las
reglas del juego que decide el Estado
mexicano.
Segundo.
Es entendible, como una manifestación
de impotencia y acto de catarsis, que
los "buenos" estigmaticen
a Televisa y TV Azteca como si estas
empresas tuvieran alguna responsabilidad
legal de lo que pasa. Cabe reiterar
que los responsables de legislar en
materia de radio y televisión
son por mandato constitucional los diputados
y senadores. De igual forma, el presidente
de la República, con el auxilio
de la Administración Pública
Federal, está obligado a cumplir
y hacer cumplir las leyes.
La
elaboración y aprobación
de las leyes Federal de Radio y Televisión
y de Telecomunicaciones fue obra del
Congreso de la Unión. El nombramiento
de los polémicos integrantes
de la Comisión Federal de Telecomunicaciones
es atribución presidencial, al
igual que el del secretario de Comunicaciones
y Transportes, a quien puede además
remover libremente. Es natural que las
televisoras negocien, presionen y hagan
labores de cabildeo para defender lo
que consideran suyo, con razón
o sin ella. Además, ninguna norma
jurídica impide el lobby en México,
de suerte que en ese terreno las televisoras
pueden moverse libremente, por más
injusto y absurdo que pueda parecer.
Tercero.
Poco se ha dicho y nada se ha hecho
para exigir cuentas a los gobernantes
de sus actos contra los mejores intereses
del país. Es donde está
el problema de fondo. No es que las
televisoras tengan "secuestrado"
al Congreso, sino que el Estado ha decidido
crear mecanismos legales para que las
televisoras hagan lo que hacen. ¿Por
qué no señalar e iniciar
acciones contra diputados y senadores,
el presidente Calderón, el secretario
Luis Téllez, el presidente de
Cofetel, Héctor Osuna y muchos
más por sus acciones y omisiones
que afectan al país?
Aquí
existen rendijas legales para iniciar
procesos de responsabilidad, toda vez
que formalmente son representantes nuestros
que deben actuar en el mejor interés
de todos. Una reforma del 28 de diciembre
de 1982 introdujo en el artículo
109 constitucional la prerrogativa de
que "cualquier ciudadano, bajo
su más estricta responsabilidad
y mediante la presentación de
elementos de prueba, (pueda) formular
denuncia ante la Cámara de Diputados
del Congreso de la Unión respecto
de las conductas a las que se refiere
el presente artículo"; es
decir, "cuando en el ejercicio
de sus funciones incurran en actos u
omisiones que redunden en perjuicio
de los intereses públicos fundamentales
o de su buen despacho". No será
una tarea sencilla, pero se encarecería
costos a los gobernantes y eventualmente
se sancionará a algunos de ellos.
De
acuerdo con datos que obran en la Cámara
de Diputados, no hay una sola denuncia
presentada por algún ciudadano
contra un servidor público, legislador
o no, por los múltiples actos
que se pueden acreditar de afectación
al interés público con
motivo de la aprobación y aplicación
selectiva de disposiciones legales en
materia de radio, televisión
y telecomunicaciones. Será una
opción para salir de la práctica
incendiaria de los "buenos"
que polariza que hasta ahora se está
dando como resultado frustración
y resentimiento en sus sectores de influencia,
pero nada más.
Investigador
del Instituto de Investigaciones Jurídicas
de la UNAM.
Correo electrónico: evillanueva99@yahoo.com
Puede
citar este artículo de esta forma:
Villanueva, Ernesto, "De 'secuestros'
y 'rehenes'" en Proceso,
29 --VI-- 2008,No. 1650, México,
Análisis.